Archivo diario: 22 agosto, 2012

Cosas que quedaron en Melilla


     

                                     En la despedida de Mª Orlinda Montiel

 En Melilla todo queda siempre pendiente. Melilla tiene siempre cuentas pendientes con mucha gente y con su historia. Cuando todavía no he regresado y no he acumulado las suficientes ganas para hacerlo, me entero de que ha fallecido Mª Orlinda Montiel.  Desde que llegue a la ciudad norteafricana en junio de 1979, el nombre de Mª Orlinda ha estado siempre presente en su vida cultural, siempre en defensa de su sociedad protectora de animales y plantas, siempre en contra de los toros, siempre de modo altruista. Fue mi vecina en la entonces calle del General Mola por unos cuantos años y luego, aunque cambio dos veces de domicilio pero nunca de barrio, conserve la amistad con ella. Nos separaban años e ideología  pero eso no importaba nunca. Era buena conversadora, amable y atenta.    Recuerdo muchas cosas de ella, pero hay una especial.

           En una ocasión, hace años, me llamaron de Radio Nacional de España desde su antigua sede, en el Mantelete, para realizar un debate sobre los toros y su cultura, o “incultura”, como diría ella. Al saber que era Orlinda la oponente, nadie se atrevía a ejercer el papel de defensor y recurrieron a mí como último recurso. Acepte y no siendo ni aficionado a los toros, ni tampoco anti taurino, intenté defender mi posición como pude. No quede mal, pero me borró del mapa. Me dijo, al finalizar el “debate”, que me perdonaba haber defendido a los toros, pero que no debía pisar jamás una plaza. No lo había  hecho hasta aquel momento, no lo he hecho desde entonces y creo que no lo haré  nunca. No me costará ningún esfuerzo seguir manteniendo esa posición.

               El final de Mª Orlinda llega en uno de los momentos más duros de la existencia de la Asociación Protectora de Animales y Plantas. Siempre había tenido problemas para su existencia, pero nunca atravesó una situación tan crítica como la actual. Nunca se quejó públicamente, pero esta última etapa fue la de mayores trabas y desatenciones. El cambio de la calificación urbanística de la zona, abocaba  a la Asociación que presidía Mª Orlinda a su futuro más incierto o probablemente a la desaparición. En los tiempos que corren, y con la especulación del suelo luchando por cada m² libre, ya no queda sitio para casi nada, ya no hay refugio ni siquiera para los animales, a los que siempre defendió.  En las últimas veces que conversé con ella, siempre le decía lo mismo: “No sé de donde sacas ganas y fuerzas, para seguir manteniendo esa lucha casi en solitario”.

         Como siempre, queda el sabor amargo de ver que la gente que dedica su vida a defender sus causas y a luchar por la ciudad en la que vive, muere sin obtener el más mínimo reconocimiento o amparo, y sin embargo, se ve recompensar día tras día, a personas cuyo único mérito es estar en el círculo más próximo al Poder. Sólo la Asociación de Estudios Melillenses le otorgó su “medalla de oro” hace unos años. Melilla, la muy humanitaria y siempre muy olvidadiza.  Para ella no ha habido título de melillense del año o placa del mérito social. Tampoco le hacía falta, pero nunca está de más ser generoso, mostrar bondad, incluso con aquellos que no se dedican a la alabanza o a la hagiografía.

   Nota: Solo Salvador Ramírez, recientemente fallecido, le prestó algo de atención en los últimos tiempos.

http://www.elfarodigital.es/melilla/sociedad/25736-maria-orlinda-protectora-de-los-mas-vulnerables.html.