Archivo diario: 5 agosto, 2012

La Iglesia del Sagrado Corazón


             

          La iglesia del Sagrado Corazón, sede Arciprestal de Melilla, fue la primera iglesia construida fuera del recinto amurallado de Melilla La Vieja. Hasta 1918, fecha de su edificación, sólo existían capillas en los recintos exteriores o en las sedes de los regimientos militares. A partir de 1938, cuando se le otorga la categoría de sede Arciprestal, se constituirá en el auténtico centro religioso de la ciudad.

        Se edificó sobre unos terrenos cedidos por el Municipio y para su ornamentación y construcción se creó un patronato de damas y mujeres de altos cargos que recaudó fondos para su puesta en marcha. La presidencia la ostentaba Sofía Martín Pinillos (esposa del general Aizpuru) y la tesorera era Francisca Peré (esposa del alcalde Cándido Lobera). Una de las primeras donaciones y casi la más importante la realizó la entonces reina de España Victoria Eugenia, que donó la suma de 1000 Ptas. Cuestaron también los obispos de Tarazona, Segovia, Astorga y Palencia. Aun así, Sofía Martín Pinillos y sus amigas consiguieron entre todas 1150 Ptas. Todas estas recolectas alcanzaron el 20% de lo donado por El Estado.

       Apenas unos días antes de la inauguración, el 19 de mayo de 1918, se colocaron tres grandes lámparas y los dos altares menores, así como el Altar Mayor y el recubrimiento de la imagen titular con una artística hornacina, de las que ya no queda casi nada. Los tres altares eran de madera esmaltada en blanco imitando mármol.      Para la bendición del Templo se desplazó a la ciudad del Obispo de Olimpo, auxiliar de la diócesis de Málaga, a bordo del vapor Vicente Puchol, que venía engalanado para la ocasión o empavesado, si se utiliza la terminología original. 

              Sic transit gloria mundi 

    La gloria del mundo pasa demasiado rápido y apenas cien años después de su edificación, pocos nombres han sobrevivido desde aquellos días. Los generales Monteverde y Aizpuru dieron la bienvenida al Obispo en el muelle, haciendo los honores el Regimiento de África, y todo ello en presencia de un numeroso público. Melilla iba extendiéndose poco a poco fuera de su recinto histórico y edificó esta primera “ iglesia del llano”, que es como se la denominaba en la prensa en su momento.

     La comitiva partió desde el cuartel de la Cia. de Mar con el Obispo de Olimpo bajo palio, cuyas varas sostenía el capellán Calzada, los coroneles Revilla y Baños, el comandante marítimo Orús, el notario Cano y otros notables de la época, así como varios clérigos.      El recorrido se inició en el muelle, atravesó las calles de San Jorge, Almodóvar, Alfonso XIII y Menéndez y Pelayo.

     El Obispo de Olimpo dio las gracias a todos los que habían hecho posible la construcción de este templo y incidió en un aspecto que a la larga resultaría “cuasi profético”: “ la emoción me impide expresar lo que siento, pero confiad en mí, soy obispo de muchas iglesias abandonadas, de muchas iglesias en cuyo camino ha crecido ya la hierba y prometo trabajar con fe y entusiasmo para que cese ese desidioso estado, los templos son escuelas de conciencia y he de procurar que no perdure el abandono del que os hablaba”. Tras la homilía se llevó a cabo una procesión del Santísimo por las calles del centro de la ciudad o “del llano”.

      El Templo fue llevado a cabo por el arquitecto de la diócesis Fernando Guerrero Stracham y se realizó en ladrillo, en estilo románico, con una superficie de 500 m2 y con capacidad para 2000 personas. Las obras empezaron en 1911 con las 30.000 Ptas. que consignó el Estado sobre terreno público. El Obispo permaneció un día mas en Melilla realizando diversos actos y visitas. Como dato anecdótico se cita el primer bautizo, el de una niña a la que se impuso el nombre de María y que era hija de Manuel Núñez. 

                     1989, crísis y ruina de una iglesia

          En 1988, tal y como profetizara el Obispo, la Iglesia del Sagrado Corazón se caía literalmente a pedazos. No había ni campanas y el sonido de éstas se simulaba por megafonía y altavoces. También hay que añadir al deterioro de los años, los devastadores efectos de la iconoclástia, que había arrasado los ornamentos de la Iglesia, en dónde ya no funcionaban ni las lámparas.

          Mohand Moh Mohatar se ofeció a restaurar la Iglesia, ya que había trabado gran amistad con el Vicario Santiago Martínez, sacerdote carismático que fue secuestrado por los vecinos del pueblo donde ejercía de párroco, para impedir su traslado a Melilla.    El gesto de Mohand Moh Mohatar no fue suficientemente valorado en su día, pese a que fue el obispo Buxarrais quien lo autorizó y elogió, pero sobre todo, no ha sido suficientemente reconocido con posterioridad.       Con ese dinero, 11 millones de pesetas de 1989, se pintó La Iglesia, se renovó la instalación eléctrica, se repararon y barnizaron altares, tronos y mobiliario y lo que es más importante, en palabras del entonces Vicario Santiago Martínez, se construyó el Sagrario situado a la izquierda del Altar Mayor y que para el padre Santiago era la piedra angular de la restauración, el punto central de la renovada iglesia.  

                     Virgenes patronales y soldados en Melilla

          Los soldados de reemplazo, que llegaron a miles durante décadas a Melilla y sostuvieron su economía y comercio, llenando de vida las calles de la ciudad, buscaban la forma de dejar algún recuerdo en una tierra en la que pasaban entre uno y dos años. Como no había manera de crear sociedades culturales o casas regionales, pues les estaban prohibidas cualquier  tipo de actividades fuera del cuartel; solo quedaban el recurso de agruparse en torno a actividades religiosas, y la vía más fácil era traer una imagen de alguna patrona regional y crear una mínima agrupación cultural.  Solo así se explica el hecho sorprendente de que se permitiera, a soldados catalanes, editar una hojita de oración en el idioma catalán, absolutamente prohibido,  excepto para rezar a Dios o a la Santísima Virgen.