Archivo diario: 20 enero, 2015

En busca del desperfecto


 La acera de los Estudiantes

       Desde el pasado mes de diciembre, cuando despertó de su letargo la brigada de bacheo, el Gobierno de Melilla anda a la búsqueda de baches que rellenar, bordillos que reparar o incluso de aceras que arreglar. Cualquier desperfectos que sea señalado por el dedo ciudadano, será objeto de reparación por la brigada de obras diversas y urgente. Sin embargo, este estado de obras y arreglos no será eterno, pues durara solo hasta el mes de mayo. Eso sí, como los miembros del gobierno solo transitan por las zonas acotadas (centro de la ciudad y residenciales), y tampoco leen otra cosa que los medios sometidos, hay que señalar con claridad el lugar en donde se encuentra la ruina o lugar susceptible de reparación. Identificado el objetivo, la brigada de Pepe Gotera llegará en breves fechas. Hay que darse prisa porque mayo se echará encima muy pronto. Estas situaciones solo las vemos y sufrimos los ciudadanos/as, que somos los que transitamos por las aceras exteriores.

            Esta acera se encuentra en el lado derecho de la cuesta de Los Estudiantes, junto al muro del Campo de Fútbol y a partir de la Peña Real Madrid. Hay que decirlo claro, no sea que se equivoque y arreglen otra.

 

El tránsito del modernismo a la ruina


                El tránsito de un edifico modernista al de estado de ruina es lento pero inexorable. Gracias al vaciado de Cine Nacional, nos enteramos de que la Ley solo protege la fachada, por mucho valor que conserve y albergue en su interior. Lo viejo no importa y el modernismo ya es solo una etiqueta, o sea, fachada. Este edificio al que pudimos entrar por casualidad, tiene un interior espléndido y desconocido. Se trata de uno de los primeros edificios de la calle del Padre Lerchundi. No tiene ningún inquilino desde hace años. Solo conservaba cierta actividad por los locales de negocio en los bajos, que también se han extinguido por la Ley Boyer de Arrendamientos Urbanos.  En estado de abandono y habitado solo por los fantasmas. permanecerá así durante años, hasta que el estado de ruina inexorable haga imposible su rehabilitación. Quedará como mucho la fachada, pero eso no es nada. Si este edificio vacío fuese rehabilitado y puesto en valor, podrían tanto vivir familias como volver los negocios a la parte baja, pero no parece ser el propósito. Ya está demostrado que aquí no viene turismo, por mucho que ofrezcan en Fitur,  y que el único negocio seguro es el de la especulación urbanística y la burbuja inmobiliaria, que en Melilla no ha pinchado, ni tiene visos de que vaya a hacerlo.

 

Derribo a derribo en El Real


 

            Un derribo más, y son incontables los derribos de los que hemos dado cuenta en El Alminar. Es lo mismo que el edificio esté firmado por Enrique Nieto (calle Valencia), que sea de la parte protegida del Barrio de Real, que esté viejo o no. El caso es que éste barrio exterior se desfigura mes a mes, pierde el poco atractivo urbanístico que le quedaba y luego se construye sin pauta arquitectónica. Un derribo más en el único barrio de la ciudad sin asociación de vecinos.

               Muchos de los edificios nuevos del Real son cajas de zapatos, con escaleras intransitables y sin ascensores, pese a tener dos pisos o más. La apariencia externa de los edificios nuevos es buena, pero una vez dentro, muchos son cajas de cerillas, un auténtico submundo de desorden urbanístico. No se entiende nada en Melilla, ni que se autoricen tantas demoliciones, ni que luego se concedan licencias de obras y cédulas de habitabilidad a casas casi infranqueables.

                  El Barrio del Real es el único de la ciudad sin asociación de vecinos. Tras el restablecimiento de La Democracia, la asociaciones vecinales constituyeron importantes centros de cohesión ciudadana y centros de cultura popular, muchas veces opuestas al poder municipal, al que servían de contrapeso. Actualmente, aunque federadas,  suelen formar parte de las redes clientelares que conforman el apoyo al poder ejerciente, pasando de ser su contrapeso a su correa de trasmisión.