Archivo diario: 26 enero, 2015

La razón de las colas del Registro Civil


Ciudadanos en cola desde la madrugada

          Desde hace varias semanas, las colas habituales del Registro Civil de Melilla están aumentando en progresión constante, saturando el ya colapsado Registro, y poniendo en evidencia las deficientes instalaciones con las que cuenta nuestra ciudad, con respecto a cualquier otra ciudad peninsular. La agobiante carga de trabajo que soportan los funcionarios del Registro Civil melillense, ha rebasado ya cualquier límite tolerable. Esta es la calidad de atención al ciudadano que ofrece el partido gobernante en España.

              Las razones parecen ser diversas, pero todo tiene un mismo origen, y es el establecimiento por parte del Gobierno de Rajoy,  de la ayuda de la ayuda de 400€ a los parados de larga duración y a las familias sin recursos. Al parecer, uno de los requisitos a exigir será el de estar en posesión del Libro de Familia, para las familias con hijos nacidos en Melilla,

                  En un principio la directriz era la de otorgar el Libro de Familia a los progenitores de niños nacidos en la ciudad, sin importar la nacionalidad paterna, pero con residencia en nuestra ciudad. La rumorología atribuyó la razón de la cola a la tesis contraria, o sea, que a partir de determinada fecha ya no se iban a conceder mas libros de familia a ciudadanos extranjeros. Este extremo ha sido desmentido por parte del Juez Decano de Melilla. Lo que sí se ha podido saber, es que los libros de familia se van a seguir otorgando, pero con el requisito restrictivo de que al menos uno de los progenitores tenga concedida la tarjeta de residencia. En caso de carecer de ella, se podrá obtener el libro, pero a través de las Autoridades Consulares de España en la localidad marroquí de Nador.

              Lo que sí parece estar en el fondo de todo, es la posible obtención de la ayuda a familias sin recursos económicos, creada por el anterior Ejecutivo socialista, y que tanto denostara el Partido Popular cuando estaba en la oposición.

                 Los ciudadanos empiezan a formar las colas a las cuatro de la madrugada, y durante la pasada semana de temporal de viento, no ha decrecido en un solo momento.

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En el barrio hebreo de Melilla


La vida igual que hace un siglo        

          El barrio hebreo surgió en 1905, hace 110 años. Las familias hebreas que huyeron de Marruecos tras las persecuciones de Taza y Debdú, se alojaron aquí. Es en origen un barrio de refugiados. El barrio estaba escasamente acondicionado para los patrones de la época, las condiciones de vida en él eran muy míseras. En un principio se edificaron barracones de madera. Hubo un intento de trasformación del barrio, pero la gente quiso seguir estando allí. Podemos decir que el barrio tiene la misma fisonomía y diseño que hace un siglo. Las condiciones de vida con respecto al resto de la ciudad, han mantenido sus diferencias. Hay casas míseras y muy pequeñas. La vida en estas calles es muy dura. No han recibido apenas un solo euro en inversiones en los últimos veinte años. En principio era un barrio sin nombre en las calles, y sería el Ayuntamiento de La II República el que le otorgara los actuales nombres:  Hebrón, Jerusalén, Jaffa, Sión o Tel-Aviv. 

           En los primeros años de la década de 1990, la Empresa Municipal de La Vivienda, que fundara el concejal Enrique Remartínez, construyó en la calle Tel-Aviv, un único edificio de viviendas prefabricadas. La pretensión era ir sustituyendo las casamatas por construcciones nuevas. El proyecto quedó en aquélla obra y con posterioridad no se ha hecho nada más. Todo continua entre estas calles como hace un siglo. Mientras tanto, en otras partes de la ciudad se han derrochado millones de euros o se ha cambiando el pavimento una y otra vez.  Dicen que la ciudad de las culturas culturas se originó aquí. El estado del barrio hebreo debería haber cambiado. Ha habido demasiado dinero. El desarrollo de los barrios debe empezar por las viviendas y por el acceso al mundo de las oportunidades sociales, en igualdad de condiciones para todos.

La realidad escondida de Melilla


 La calle San Juan de La Cruz

         Una decena de calles  de la ciudad reciben toda la carga de inversión y remodelaciones. En algunos barrios todo se limita a la calle central, que es lo que se presenta en las fotografías propagandísticas. Gastar una media de un millón de euros en tres calles distintas, es un tipo de gestión que apenas crea empleo  máximo 30 personas) y un gran beneficio para la empresa contratista. Las obras se llevan a cabo en un plazo corto, en los meses inmediatos a las elecciones, y el resto de la legislatura, los ciudadanos se enfrentan a una realidad dura, sin cambios y con un deterioro constante de las infraestructuras que utiliza de manera cotidiana. En Melilla todo está cerca, de manera que en un corto trayecto, se pasa de una zona con infraestructuras,  o otra en la que se carece de lo más básico.

          La calle San Juan de La Cruz está en la parte alta de La Cuesta de La Viña, las barracas de San Francisco y entre la Carretera de Cabrerizas y San Antonio de Padua. Cuesta creer que en la Melilla del siglo XXI, con los presupuestos que se han manejado en los últimos 14 años, existan barrios en este estado,  y con este clase de viviendas. A pocos metros de aquí se encuentra en El Rastro, en donde la ruinosa y mal gestionada  Emvismesa (Empresa Municipal de Vivienda), construyó varios bloques de viviendas, la mayoría de las cuales sigue vacía. Se edificó sobre solares muy pequeños y se pagaron a un precio muy elevado, lo que hizo que las viviendas construidas resultaran onerosas para la capa de la población a la que iban dirigidas.

        Se ha derrochado mucho dinero, y se sigue haciendo, en obras suntuarias que no transforman nada, en determinadas calles principales,mientras que se siguen manteniendo en el mismo estado desde principios del siglo XX, a determinadas zonas de la ciudad, difícilmente habitables. En Melilla las realidades de la  excelencia y la de lo inhabitable siguen estando demasiado cerca, pero también, cada vez más separadas. Esa no es de las peores calles, pero sí de las más inaccesibles. La calle San Francisco de Asís sigue siendo demoledora.  La ciudad sigue sin un plan global y de desarrollo conjunto.