La biblioteca del Casino


El valor del capitán Plum

              Todo se pierde en Melilla. Desde principios de la semana hay unas cajas con libros antiguos en el Rastro, calle Montes Tirado. Algo llamó mi curiosidad y me decidí a ver qué clase de libros eran. Todo novelas antiguas. Lo sorprendente era la procedencia: la biblioteca del Casino Militar, o del Centro Cultural de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire. La pomposidad del franquismo hasta en el «ex libris». Se supone que están arrojando al vacío solo lo que consideran que no tiene valor. Hace 20 años estuve en esa biblioteca cuando investigaba los inicios del la Sublevación militar en Melilla. Tenían una gran colección de libros y revistas. ¿Dónde está lo valioso?, ¿quién decide que lo es?.

          Desde que existe la Biblioteca Militar, uno de los lugares más organizados de la ciudad y en donde el espíritu de colaboración se hace presente nada más entrar; sé que existe la orden de enviar allí todos los documentos y libros de antiguas bibliotecas militares.Algo podría haber fallado al encontrar estos libros en la calle. Cosa distinta es ir a otros archivos, en dónde habitualmente no suele sacarse casi nada, de interés. Bien porque no exista, o porque no esté informatizado, o por el nulo interés de las autoridades culturales porque los archivos sean útiles. Es más fácil descargarse la Biblioteca Nacional entera, que una sola copia de un año determinado, del Telegrama del Rif.

         En los tiempos corrientes nada se pierde, todo se cataloga, pero eso no fue así siempre. La biblioteca del Casino español fue esquilmada sin escrúpulos. Incluso se tomaban la molestia de recortar fotografías de las revistas gráficas. Todo, hasta la destrucción, con tal de que el otro no se entere de lo que tú has visto.

           Muchos archivos del pasado, de bibliotecas de cuarteles, fueron esquilmados de esa manera. Alguien daba el aviso de que se iba a proceder a tirar todo, y se avisaba a los elegidos para que escogiesen entre todo, aquello que tuviese valor. Así se inició la semilla de los megadateros y archivistosáurios. Hay leyendas tremendas sobre las cosas que pudieron eliminarse, o de aquellas que desaparecieron camino de archivos, que no serán vistos hasta el día del Juicio Final. Todo para la propia gloria, nada, ni siquiera migas, para el adversario.

          

Traslado temporal de Ingar Radio


      Entre las calles de Sidi Abdelkader y del General O´Donnell, se encuentra el comercio de Ingar Radio, presente en esa misma calle desde 1942. A lo largo de esta semana cerrará sus puertas, pero el traslado será temporal. Se han unido tres factores para que se produzca el traslado, el fin de la moratoria de la Ley Boyer de alquileres, que ha supuesto el cierre de miles de comercios tradicionales, los daños provocados por el Gran terremoto del 25 de enero, y el cambio en la propiedad del edificio.

        El  antiguo propietario respetó y renovó el arrendamiento del comercio, lo que le permitió seguir con su actividad, mezcla de la vieja tienda de productos eléctricos con los productos biológicos de alimentación y herboristería. Durante el tiempo que duren las obras de acondicionamiento del edifico, Ingar Radio se desplazará a la calle Cabo Noval nº 5,  en el barrio del Tesorillo.

          La crisis ha hecho enraizar el temor a cualquier cambio, por lo que se ven anuncios tan insólitos como: Nos hemos traslados a 100 metros, estamos en la acera de enfrente, estamos al lado. En cualquier caso, la ciudad que conocíamos ya ha desaparecido. En la memoria de cada uno existen establecimientos legendarios que ya solo son una foto antigua.

        También se ha desplazado temporalmente el laboratorio fotográfico de Manoli & R, aunque en la misma calle, y recuperando el nombre clásico, el de foto Demanuel. La nueva propiedad empezará renovando la parte baja del edifico, la de bajos comerciales, para proseguir con los pisos.

El hombre que pasea a los perros


           Se le puede ver cada día recorriendo las calles de la ciudad. Empieza con un perro y luego llega a pasar de la docena. Su destreza como «paseador de perro» es innegable. Resulta muy curioso ver como perros que se pelearían o ladraría en condiciones normales, caso de ir solos con sus dueños; se comportan dócilmente y admiten al compañero lomo con lomo. Parece que se conocen, lo perros, y reconocen al amigo o al compañero de paseos. No podemos saber qué piensan los perros, pero es indudable que se sienten a gusto y ni uno solo ladra o arma trifulca. La educación de los perros también depende de sus dueños.

            Todos los perros salen a pasear juntos. Se van sumando unos a otros y en compañía, formando un grupo, la vida, aunque sea la de perro debe ser mejor. En los últimos tiempo ha surgido un movimiento, que cuenta con algunos perfiles de integrismo, los llamados animalistas, que cuenta incluso con su propio partido. Una cosa es defender los derechos de los animales, tratarlos con respeto, no someterlos maltrato público, y otra cosas es equipararlos a los seres humanos, llegando a exigir playas para perros o incluso la posibilidad de entrar en locales de restauración. Todo exceso es siempre malo. La violencia verbal desplegada en torno a la muerte del torero Victor Barrio, por una cornada, hace pensar que el el ser humano puede convertir la mejor idea, en motivo de enfrentamiento,de agresión y arma arrojadiza. Una buena idea, mal defendida, puede convertirse en algo que produzca rechazo. La crispación política y social empieza a dejarse notar en cualquier campo. Casi nadie es capaz de defender algo sin llegar al grito. La gente ya no suele escucharse y una vez que alguien está convencido de algo, ya no existe manera de que acepte otro punto de vista.

             En cualquier caso nos quedamos con la reconfortante estampa del «hombre que pasea a los perros».

El claroscuro


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Campanario Stª Mª Micaela

       Es la última imagen de septiembre, del año en el que el verano resistió hasta el último día. Un viejo refrán dice que: En septiembre todo el mundo tiemble, o seca las fuentes o se lleva los puentes. Situaciones opuestas que se dan en un lugar o en otro. Claros y oscuros. En el contraste todo se aprecia mejor. La luz del amanecer tiene todavía muchas sombras, pero hay instantes que ofrecen imágenes nítidas. No se puede estar en dos lugares a la vez, «en misa y repicando» se decía antaño. Una situación problemática (la guerra arciprestal) nos ha obligado a interrumpir la crónica casi diaria del acontecer de la ciudad, pero era algo que no podíamos eludir y que exigía nuestra participación. Ese es el motivo de que haya habido una abundancia de crónicas en este sentido. Había que elegir y nos hemos comprometido con un bando. La indefinición es un campo que no suele gustarnos.

       El disco solar está ahí, esperando su momento, abriéndose paso entre las nubes, creando grandes contrastes. No ha sido fácil, pero es que las situaciones complicadas no suelen serlo. Nuestra participación ha decidido resultado alguno, tampoco era algo que buscásemos, pero sí ha servido para dejar constancia de qué lado estábamos. Puede acabar una batalla, pero la lucha sigue. Septiembre no es mes de sembrar trigo. Es tiempo de vendimias y de uvas; de meter el arado y cavar la tierra para sanearla.