Archivo diario: 5 mayo, 2017

Sirin Adlbi frente al imperio decolonial


                         

Deconstruyendo la islamofobia

       Sobrevivir y crear un espacio propio en una ciudad en donde se reparten constantemente carnés de españolismo, de melillismo, de buena ciudadanía, de buen musulmán o fiel cumplidor de los preceptos de la iglesia es muy dificil. Yonaida Sel-Lam y la asociación Intercultura es de lo poco que queda en pié de un pasado rico en diversidad cultural y social. La uniformidad impone sus reglas e intenta ejercer su dominio.

            Sirin Adlbi Sibai, granadina y siria, es doctora en Estudios Internacionales Medierráneos y especialista en teoría política. Ha llegada a Melilla de la mano de Intercultura, para presentar un libro que pretender ser una alternativa al pensamiento y la dominación decolonial: La Cárcel del Feminismo. Hacia un Pensamiento Islamico Decolonial: :  “La colonialidad se diferencia del colonialismo en que éste hace referencia a una relación política, económica y administrativa…mientras que la colonialidad transciende la historia. es el aparato de poder que se gesta en el periodo colonial y se refiere a la forma en que el trabajo, el conocimiento, la autoridad y las relaciones intersubjetivas se articulan entre sí, a través del mercado capitalista mundial” (Maldonado, 2007; Lugones, 2008).

            Lo único que no hace justicia al libro es el título de La Cárcel del Feminismo, porque lo que Sirin Adlbi pretende deconstruir es la vía del feminismo islámico y buscarle una alternativa, pero que también rechaza el patriarcado arabo-musulmán. Dedica una parte importante de su libro al análisis del feminismo occidental (una ideología liberadora y enfrentada al patriarcado), y al cuestionamiento de los postulados de Fatima Mernissi (1940-2015), un icono indiscutible de la vía del feminismo islámico y al que no logra cuestionar.  Según la doctora Sirin Adlbi, ese sería un camino del esquema cristiano-occidental, que no resultaría repetible en las sociedades islámicas. Hay otras muchas cárceles, como las del lenguaje, las del pensamiento, es lo que quiere decir Sirin Adlbi en su propuesta.

          Como tal, la islamofobia existe tanto en los países occidentales como en los islámicos, por lo que se hace necesario una redefinición. Muchos de esos países, como Irán, Afganistán, Mali y otros muchos, resultan también colaboradores de ese imperio ideológico y político del decolonialismo, y del mantenimiento de un orden mundial, que es en esencia blanco, militar, sexista, patriarcal y occidental, que pretende imponer también un modelo correcto de Oriente.

               Hay que prepararse para cambiar conceptos e ideas, y para pensar que lo que estamos viendo que sucede, podría no ser lo que aparenta. Hay que combatir la cadena letal de falsas antítesis u oxímoron. Tradición no es lo opuesto a modernidad, el islamismo no es la negación del feminismo, el hiyab no es sinónimo de ausencia de libertad en las mujeres.

                El  “nuevo orden mundial decolonial” necesita seguir teniendo todos los recursos naturales y materias primas a su disposición y no dudará en aniquilar cualquier alternativa política  que se oponga a sus designios, caso de la Revolución Siria, con la que Sirin Adlbi se declara comprometida y partícipe. La revolución Siria surge como alternativa social y política al régimen del tirano Assad en marzo de 2011, con elementos escindidos  del ejército de Siria que formaron el Ejército Sirio de Liberación. A los 40 días el régimen de Bachir el Assad estaba a punto de caer, pero recibió la ayuda de Rusia y de Iran, y más tarde se inoculó el DAESH, para crear un nuevo oximoron (islamismo equivale a terrorismo).

        ¿Qué propone Sirin Aldbi?. Lo siguiente: “A través de la conciencia del No ser podremos llegar, como musulmanes particularmente, a una conciencia renovada del Ser islámico que nos permita comenzar a construir una verdadera modernidad islámica vertebrada. Renovar la conciencia del Ser islámico significa la superación del concepto binario y dicotómico, heredero del pensamiento griego y occidentalocéntrico, y entonces volver a nuestro origen”. En este punto Sirin casi coincide con Mernissi, en que la modernidad que supuso la revelación coránica en el siglo VII de la Era Común, fue secuestrada por las élites patriarcales para seguir manteniendo su poder sobre las mujeres, anulando el concepto igualitario que albergaba la nueva predicación monoteísta.

         En las sociedades y países musulmanes no existe la ausencia de lo religioso. El Estado puede ser laico, pero la sociedad no. No existe la teología negativa, como en Occidente, o sea, la crítica del pensamiento religioso ni su deconstrucción. Todas las alternativas, desde la de Mernissi hasta la de Sirin Aldbi, deben construirse desde la propia base del texto religioso coránico, que no puede ser sometido a exégesis o interpretación de textos, como en el caso de las sociedades occidentales, que partieron de una base de formación cristiana. Una reforma del tipo de la protestante o luterana, sería impensable en el mundo musulmán. La más aproximada fue la del Estado laico, la revolución turca,  de Mustfa Kemal Atatürk, que ya está en vías de deconstrucción.

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