Menores en desamparo Institucional


  El estado de la seguridad en Melilla

               El Gobierno de Melilla no está en funciones, dejó de funcionar hace mucho tiempo. Todos sus integrantes debieron ser cesados hace mucho tiempo. No hay explicación para que algunos de sus componentes se mantengan desde hace 14 años en las poltronas, dada la ineficacia patente de algunas de las áreas de gestión gubernamental. Menos explicación tiene que algunos de esos integrantes repitieran puesto en la lista de la derecha popular.

                  Los menores custodiados por la ciudad autónoma están en situación de desamparo institucional. El área de Servicios Sociales no funciona, la de Seguridad Ciudadana tampoco. Que un menor desamparado se despeñe, estrelle y mate en las rocas de Melilla La Vieja y nadie dimita o sea cesado, supera cualquier límite de ética política, la personal no nos importa nada.

                                 Una tarde frente a la playa de San Lorenzo

                 Todas las fotos están hechas en el mismo lugar y a la misma hora. Merendar en un centro de ocio, en una reunión infantil o familiar, y estar rodeados de menores y jóvenes que piden comida golpeando los cristales es una situación muy incómoda. En primer lugar porque no deberían estar ahí, tanto si se trata de menores acogidos  por la Ciudad Autónoma, como si son los que ya han cumplido la edad máxima de permanencia, y se ven obligados a deambular por la ciudad desde la mañana hasta la noche. No deberían estar en esa situación de desamparo absoluto, Melilla, la ciudad de los 2000 millones de euros calcinados en los últimos doce años, solo tiene un centro de acogida para personas sin hogar, un solo comedor social, y un solo centro de menores.

                Los menores no hacían otra cosa que pedir comida a través de los cristales. Pese a su situación de extremo desamparo, no se comportan  de manera intimidatoria o desagradable, pero sí crean una situación incómoda, la de estar merendando y que te pidan comida a través de un cristal.  Es un contraste brutal, en una de las zonas más selectas de la ciudad, en donde vive el propio Consejero de Seguridad Ciudadana, y en donde tiene una vivienda en propiedad el propio Presidente melillense.

                  Resultó sorprendente la aparición del propio Consejero de Seguridad por uno de los laterales , en comunicación con su teléfono móvil, imaginamos que reclamando la presencia de la Policía Local, que él mismo dirige. Los menores acabaron yéndose, y el Consejero también. No fue necesaria la intervención de nadie. De momento estas situaciones incómodas se resuelven solas, pero cualquier día, pudiera no ser así. Aunque tampoco entonces  pasará nada. La vergüenza solo la sentimos nosotros.

En la muerte de Ángel Valencia


         Un periodista no debe ser nunca noticia, y cuando lo es, suele serlo por motivos que no son buenos, como es el caso. Miguel Ángel Villaverde Valencia era amigo confeso del Alminar. Tenía nuestro permiso para coger cuantas fotos o noticias quisiera, sin necesidad de autorización previa. Han sido varios años de colaboración, de compartir filtraciones, confidencias  y exclusivas, que nos pasábamos de un lado a otro, pero era, sobre todo, amigo.

                        Amigo desde hace mucho tiempo, desde su llegada a la ciudad como jefe de prensa del Ayuntamiento de Melillla (esperamos ver la esquela de la Ciudad Autónoma y de la Asociación de la Prensa); durante la última etapa del regidor socialista Gonzalo Hernández. Un infarto le llevó al retiro prematuro. Siempre se tomó muy en serio las cosas, aunque él no era una persona seria para nada.

                 Tras su retirada de primera línea, fue delegado de Cáritas  de la parroquia de Batería Jota, presidente de la Federación de Asociación de Vecinos de Averroes, en donde vivió la riada de 1997 en primera persona, denunciador implacable de las deficiencias del depósito antes de su estallido, También fue presidente de la Asociación de Vecinos del Tiro Nacional, de la Federación de Asociación de Vecinos (Favecam), y del camping de Rostrogordo. En definitiva, era una persona comprometida y conocedora de la ciudad, en la que se había implicado en múltiples facetas.

                     La última de esas actividades le devolvió al mundo de la prensa, en un autodiário (http://www.norteafrica.com) , que alcanzó las cifras más altas de difusión de toda la historia de Melilla, con 113 millones de visitas en su contador. Ahora ya todo se ha detenido para él, uno de los personajes más peculiares del mundo periodístico de nuestra ciudad, y fundamentalmente, una buena persona.                                     ¡ Descansa en paz, amigo Ángel Valencia !

En el interior de Ataque Seco


 La pobreza en el Distrito 1º

          Melilla ha dispuesto en el pasado ejercicio de 238 millones de euros de presupuesto. Si multiplicamos esa cifra por los últimos 12 años (los de la mayoría omnímoda de la derecha popular), alcanzaríamos una cifra vertiginosa, casi inabarcable si la transformamos en las antiguas pesetas. La mayor parte de ese dinero  se ha malgastado, dilapidado o derrochado. Una ciudad tan pequeña con un presupuesto tan descomunal, que recibe Fondos Europeos en cantidades ingentes, no debería tener zonas urbanas en plano centro (a 300 metros de radio del faraónico Kursaal), con este aspecto y con una habitabilidad del siglo XIX.

           Aquí reside mucha población, muy mezclada. Todavía pueden distinguirse losetas dedicadas a los santos de Cristo, encima de las entradas de algunas viviendas. Aquí no hay planificación urbana, ni casi forma de aparcar en el interior de las calles. Son zonas peatonales puras, conseguidas sin un solo euro de inversión. Conceptos como el de la accesibilidad resultan ridículos y de ciencia ficción en la zona interior y alta del Barrio de Ataque Seco. Esto es el Distrito 1º, aquí no hay planes de desarrollo regidos por un Director General, o un alto cargo sacado de la manga. Melilla ha recibido cientos decenas de millones de Fondos Europeos para el Desarrollo de regiones periféricas, que han servido para todo, menos para desarrollar la ciudad.

             Este es el barrio de los callejones dedicados a las rimas, a los sonetos, a los versos, en el que no hay poesía ninguna, y sí mucha prosa de pobreza. La derecha franquista y la del inicio de La Democracia, nunca se molestaron en ponerle nombre a las calles. Se designaban con las letras del abecedario. Solo con el primer y único gobierno municipal del PSOE se pusieron nombre a las calles. Fue un paréntesis dentro de  la endémica derecha melillense.

             La mayor parte de las casas carecen de cédulas de habitabilidad, por lo que sus moradores no pueden recibir ayudas al alquiler, o para la rehabilitación de viviendas. Son 6 imágenes de la pobreza del siglo XIX, que ha costado mucho escoger, en el patio trasero de la ciudad del siglo XXI. Muchos melillenses emigraron de aquí en la década de 1960, hacia otras zonas de la península.

Plazas calcinadas


                          Calcinar es abrasar por completo, especialmente por el fuego. Si un verbo, o una sola palabra define la acción del gobierno saliente de Melilla, es calcinar. No sería difícil conocer la cantidad exacta de dinero del que han dispuesto en los últimos 10 años, y compararlo con el estado de la ciudad. Han calcinado presupuesto tras presupuesto, en derroches sin fin, y una década después, la huella de esta forma de gobierno, totalmente descuidada con respecto al erario público, dejan su huella sobre la ciudad. El aspecto urbano de Melilla es lamentable. Áreas de gobierno están abandonadas por completo, y su acción, no se deja notar más allá de los despachos. Es con mucho, la peor gestión que haya padecido nunca la ciudad.

               Da igual que sobre un lugar se haya llevado a cabo un gestión onerosa en los últimos tres años, o que no se haya realizado ninguna en la última década. El lamentable aspecto de abandono es exactamente el mismo. Las únicas inversiones que permanecen para la ciudad, son las llevadas a cabo por el Estado a lo largo de los últimos años, eso sí, algunas ya obsoletas por la falta de renovación y/o ampliación (Hospital, Piscina Municipal).

                                                    Dos plazas calcinadas

             En la plaza de La Aviación Española (denominación franquista), se invirtieron 600.000€ en su remodelación. Dos años después ya mostraba claros signos de deterioro, desidia y abandono. En la plaza sin nombre del Centro de Salud de Batería Jota/Cabrerizas, no se ha invertido nunca nada, y en un enigma sin resolver aún, todo se dejó a medio hacer. Escribimos de ambas plazas hace un año. En la pasada campaña electoral, esta vez ni siquiera han visitado los barrios. Lo fiaron todo al voto por correo y no na dado el resultado que esperaban, afortunadamente para Melilla. Esta es la realidad que sigue escondiendo la propaganda.

      Notas: (1)https://elalminardemelilla.com/2014/04/03/plaza-de-la-aviacion-espanola/. (2)https://elalminardemelilla.com/2014/04/23/la-plaza-inexistente/

La visión desde un búnker


       El búnker en Melilla

       El búnker es un refugio, pero también está asociado a posiciones de inmovilismo político y social. ¿Cómo se ven las cosas desde un búnker?. Lo vamos a mostrar. Melilla es una ciudad bunkerizada en muchos aspectos. Hay una ruta de refugios militares a lo largo del perímetro fronterizo, y también de trincheras. El campo de visión en un refugio así es muy reducido, por lo que deben estar emplazados en lugares, altos y con gran campo de visión. Debe haber varios y que unos estén a la vista de los otros, para cubrir los puntos ciegos. Dicen que en la década de 1970, un Comandante General con ardor guerrero, tuvo a las tropas en disposición de combate durante algún tiempo. La misma construcción de búnkeres en superficie ya denota un concepto arcaico de la táctica militar, pues desde el fracaso de la Línea Maginot en 1940, frente a la Guerra relámpago, nadie volvió a utilizar este tipo de sistema de defensa.

           El Ejército de Franco era atrasado y guerra civilista, partidario de los frentes estables y prolongados, y de la guerra de desgaste frente al adversario. El que un militar español los mandara construir en 1970, dice mucho de la mentalidad imperante en el ejército español, en aquella época. Algún día, alguien caerá en la cuenta que la calle Ejército Español (franquista), debería trocar su nombre por el de Las Fuerzas Armadas, denominación moderna y democrática.

               Toda sociedad, todas las personas, somos en principio reticentes a los cambios, pero cuando alguien o una ciudad completa, se opone a cualquier transformación que la modernice en apariencia y concepción, entonces se dice que está bunkerizada. Esto es lo que ocurre en Melilla. El Búnker se resiste a dejar paso a la nueva sociedad, a las nuevas caras y a los nuevos tiempos. Las diferentes nomenclaturas y oligarquías políticas que dominan y sojuzgan la ciudad, siguen queriendo mantener a ultranza sus privilegios y prebendas.

            Vivimos bajo un concepto de Melilla que ya no existe, que murió en la década de 1960. Hay una vida y una ciudad artificial, en la que los mismos nombres no varían desde hace mas de 30 años. Todo ha cambiado, menos ellos. En búnker no hay otra ideología que la de resistir. Están desfasados.

Tras los pasos de la iconoclastia melillense


                 El paso de La Bombonera

        Con solo verla, la recordarán todos los que la conocieron en las calles de Melilla. Era un paso conocido como la bombonera, por su curiosa forma. Son muchas las leyendas que corren sobre estas desapariciones, y no todas son difíciles de comprobar. El gran viaje para reflotar la semana santa de Almería se produjo en 1979. El número de pasos procesionales que se compraron en Melilla fueron tres, los mismos que imágenes, todas de la iglesia de San Agustín del Barrio del Real. Se compraron exornos, ropajes, mantos. No todo llegó a utilizarse. Recorrimos en 2007 la senda de los pasos perdidos, algunas de las imágenes las encontramos en Balerma, localidad costera almeriense. En Almería no quedó casi nada, salvo el manto de la virgen de Dolores de Santiago, que a su vez procedía de la Dolorosa del Real.  La mayor parte de los exornos y uno de  los tronos fueron hasta Lucainea. Al menos dos, como este de la Bombonera*, procesionaron en Almería en los primeros años de la década de 1980. El otro paso fue utilizado por el paso de  Jesús del Camino.

                  Con el resurgir de la semana santa almeriense, se compraron nuevos pasos, y los que procedían de Melilla quedaron almacenados en el patio de Las Adoratrices, hasta su completa desaparición. De todo lo llevado de nuestra ciudad, solo queda el citado manto, y las imágenes del Nazareno del Real y de la Dolorosa, en la Iglesia de Balerma.

                                                El Nazareno del Real

                   El Nazareno del Real procedía de la iglesia del Peñón de Vélez, mientras que la imagen de la Dolorosa fue donada por Fidel Alemán. El Nazareno recaló en la parroquia de San agustín, de la que dependía administrativamente. Ambas fueron vendidas en 1979 a la expedición procedente de Almería, aunque nunca llegaron a estar en la capital almeriense. Entre 1980 y 2007, nadie fue capaz de localizar su paradero o se interesó en saber que había ocurrido con ellas. Nunca volvió a ser mencionado este suceso, ni nadie habló nunca de los sucedido durante el periodo iconoclasta melillense (1974-1989).  Tras localizar todo en el año 207, escribí una serie de artículos que sacaron a la luz todo lo sucedido y el paradero de estas imágenes. El Nazareno del Real volvió a Melilla en 2008, con ocasión de una exposición sobre el Peñón de Vélez. Pese a proporcionar todos los datos para su fácil  localización, nadie mencionó jamás mi contribución, sin embargo, la lista de colaboradores con la exposición era interminable.

                 En Melilla es norma apropiarse de datos proporcionados por otros, y no citar nada, o hacerlo lo menos posible. Tanto da que se trate de una fotografía, un artículo o un trabajo completo. Poseen todos los medios, pero carecen de ideas nuevas, por eso la vampirización se convierte en costumbre, y quizá ley. La otra costumbres es la formación de archivos personales de autor (Apas), con datos y documentación extraídos de antiguos archivos, y que jamás verán la luz pública.

      Nota *: Dramaturgia procesional en Almería, Rafael Rodriguez Puente.

https://elalminardemelilla.com/2012/01/03/el-nazareno-del-real/

Testimonio de Monseñor Buxarrais


      El libro de conversaciones con Monseñor Ramón Buxarrais, publicado por la editorial melillense GEEPP (Gestión y Edición de Publicaciones Profesionales); se inicia con este párrafo de Juan el Evangelista:

        Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de  mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Juan 5, 31-37

       Escribir sobre una persona que ha publicado 10 libros, centenares de artículos y textos pastorales, y del que se ha escrito tanto, no es una tarea sencilla. Se trata de ofrecer una visión distinta de la persona, en su propio  contexto personal, que es la ciudad de Melilla y dentro del Centro Asistencial, en donde ejerce como capellán desde 1991, cuando renunció al episcopado de Málaga.

             Son muchos/as los que me han preguntado el por qué de escribir un primer libro acerca de un sacerdote de la Iglesia católica, y mi respuesta es invariable: ¿ y por qué no?. Llevo escribiendo más de dos décadas sobre muchos temas y muy variados. La única explicación que puedo ofrecer es la misma que he redactado en el preámbulo.

                                  Explicación      

                                   Hay un punto en el que la religión, o cualquier otra creencia, amortigua las preguntas incontestables sobre la existencia, y hay un punto a partir del cual, las abre de modo permanente, cual llagas lacerantes, que rara vez se aplacan. También debemos pensar que la mayor parte de la gente, de cualquier lugar del mundo, de cualquier creencia, o incluso en la ausencia de ellas, no pretender ir más allá, y nunca se enfrentará o tendrá ocasión de enfrentarse, a la más inquietante e irresoluble de todas las preguntas, la de qué ocurre tras la muerte o de qué sentido tiene nuestra  existencia, de no existir nada más de lo que vemos.

           En este caso hablo y escribo sobre las creencias cristianas, porque la persona con la que mantuve esta serie de charlas, entre los meses de marzo y mayo de 2012, es Monseñor Ramón Buxarrais Ventura, quien renunció al obispado de Málaga en 1991. Cuando mantuvimos estas conversaciones, no habían ocurrido algunas cosas, como la renuncia del Pontífice de La Iglesia Católica Benedicto XVI. De esta manera, 22 años después, un pontífice romano convertiría al obispo emérito Buxarrais, en un precursor, una figura muy común en la historia católica, siendo el primero y más conocido de todos, Juan El Bautista. No tiene relación con los hechos, pero precursor es simplemente el que va antes que alguien.

           Tras la renuncia de Benedicto XVI, nadie se acordó, ni tuvo en cuenta, si quiera como referencia, el caso de Monseñor Buxarrais, que renunció al episcopado malacitano por parecidos motivos, aunque a una edad mucho más temprana. Le abandonaron las fuerzas físicas y espirituales para dirigir la Diócesis malagueña, del mismo modo en que Benedicto XVI, se declaró impotente para seguir al frente de “la nave petrina”, según su propia expresión. ¿Por qué abandona un pastor?, ¿es posible bajarse de la cruz?, son algunas de las preguntas que se han formulado muchos creyentes tras la conmoción de ver renunciar a un Papa.

          Podemos responder a estas cuestiones, desde la posición del que está fuera del magisterio de La Iglesia, hablando con alguien que estuvo muy dentro, ocupando un cargo episcopal, y que sigue dentro de ella, ocupando desde la lejana fecha de 1991, el cargo de capellán del Centro Asistencial de Melilla.

         Son muchas  y diversas las sensaciones que se tienen al sentarse frente a frente con un obispo, aunque sea emérito (equivale a retirado en la terminología de La Iglesia de Roma), de indudable y sólida formación teológica. No es solo lo que él diga, sino también tratar de darle un nuevo enfoque. Se trata de buscar algo nuevo y mostrar cosas distintas, que no estén en los manuales de teología, ni en las biografías oficiales, cuajadas de documentos pastorales y textos de gran solidez teológica y argumental, pero que resultan demasiado espesos al común de los lectores y lectoras.

        Nota: el libro puede encontrarse en todas las parroquias melillenses, y se vende a precio de coste editorial. El prólogo es del padre Francisco Sierra, capellán de La Capilla Castrense de Melilla.