La caída de los mercados en Melilla


La visita, recomendada por el Gobierno de Melilla, a los mercados de la ciudad produce una impresión desoladora. La ciudad oficial y la de la propaganda gozan de muy buena salud, la real se hunde poco a poco y sin remedio. La venta de pescados, frutas, verduras, e incluso pan, en las calles lleva años agujereando como una termita a la red de mercados de Melilla: Central, Real, Barrio de La Victoria, Cabrerizas y Buen Acuerdo, Todos tienen cada día más mármol libre y disponible. Solo resiste todavía parte de la venta de pescado, algunas fruterías y puestos de verduras y las carnicerías. En este último sector se está produciendo una gran inversión, pues cada vez proliferan más la carnicerías «halal», las de productos de carne tratada según el rito islámico, y resulta cada vez más difícil encontrar una carnicería en donde se pueda encontrar productos del cerdo, animal impuro para las otras religiones del Libro. Las carnicerías «cristianas» están ubicadas en los mercados o en los supermercados, salvo tres que están en el centro de la ciudad, por lo que a la mitad de la tarde, resulta una odisea encontrar un «hueso de jamón» para hacer un caldo.
Hay una ausencia de control sobre determinados sectores económicos, en donde se permite el florecimiento constantes de «fruterías», con bajísimos márgenes de beneficios, en detrimento de las tiendas o puestos de los mercados municipales, y de las tiendas de barrio. Hay también una ausencia de control sobre el comercio que es objeto de la licencia, que inicialmente es una cosa, y con el paso del tiempo acaba vendiendo absolutamente de todo, lo que supone una competencia desleal con respecto a la pequeña tienda o el puesto de mercado, que solo vende aquel producto para el que tiene la licencia en vigor.
La venta de alimentos en la calle resulta un mal imposible de erradicar, es más, incluso parece haberse tirado ya la toalla en este aspecto. La situación del Rastro y de sus calles es tercermundista, en lo que respecta a la venta y el corte de pescado en la vía pública. Nada de esto es propio del tipo de ciudad que se intenta ofrecer al mundo. Hay que recordar que la fuente del Bombillo y la Mezquita Central, son lugares de visita turística. Hay situaciones dantescas en los alrededores de estos dos emblemáticos lugares.
Yo soy un usuario y comprador en los mercados, de todos. Jamás he comprado un solo kilogramo de nada en las calles y he de reconocer que «las cañaillas» que se venden junto al mercado del Real, son una de las mayores tentaciones existentes. Sin la cañailla, el producto sin el cual no hubiese existido Rusadir, no hubiese venido nadie hasta aquí, y menos un pueblo tan comercial como los fenicios.
La cañailla debería ser uno de los emblemas de la ciudad y figurar en su escudo. El color púrpura debería ser también parte de la bandera de la ciudad. Es el auténtico sabor de Melilla, por encima del invento del «rape a la rusadir».

Las luces del Ramadán


El Ramadán es el mes sagrado de los musulmanes, tiempo de ayuno, sacrificio y reflexión. El calendario musulmán se rige por la luna, de modo que su ciclo dura 32 años ( cada ese tiempo, el Ramadán vuelve a coinncidir con el calendario occidental), y se adelanta unos 13 días cada año, con respecto al calendario solar, vigente en el mundo desde la época de los romanos, aunque antes que ellos los egipcios y los persas, también se regían por el calendario solar.
El sacrificio del ayuno (no se puede comer ni beber nada), se realiza desde la salida del Sol a las 06h 56´, hasta su puesta, marcada por el rezo de la tarde o al Magrib, a las 21h 47´, momento en el que se realiza la ruptura del ayuno. En éste mes, se debe reflexionar sobre la propia vida, y también sobre las de los más desfavorecidos. Especialmente en el mes del Ramadán, las mezquitas, sobre todo la Central, ofrecen cientos de platos de comida para los pobres, a partir de «la ruptura del ayuno». Empresarios panaderos ofrecen gratis el pan, y otras personas hacen donaciones monetarias, unas de las obligaciones de los musulmanes, junto con los rezos diarios y el viaje a La Meca.
Hace años, exactamente 32, los mismo que han pasado desde que llegué a Melilla, todo el ambiente del Ramadán se concentraba en El Rastro. Hace esos años, la población melillense no estaba tan mezclada y el desarrollo de los barrios no era el mismo. La vida nocturna del Ramadán se concentra hoy en el barrio del Real, en las mezquitas, abarrotadas en el rezo de la noche o al isha, y en la casas.
Es hora de pensar también en los pobres. No se trata de dar limosna solo en determinada época, o de hacerlo solo por que queda bien. La pobreza, hablar de ella, no es demagogia. Hay ricos muy ricos, que deberían ser generosos, pero no solamente un día, o dar de lo que sobra. Eso no es nada, es solo un acto, pero nada más. No se trata solo de cumplir la letra de la ley, sin ni siquiera llegar hasta el fondo.

La gran maniobra de la marina italiana


    La espectacular maniobra de la Grandi Navi Veloci

    Grandi Navi Veloci es el nombre de una naviera italiana, y GNV es también el acrónimo de Génova, ciudad conocida por sus grandes marinos y por su marina mercante. Italia y su marina es sinónimo de navegación comecial. La Gran Armada de Venecia, antes que una espectacular flota de guerra, cuya contribución fue decisiva en la batalla de Lepanto junto a España; era también una gran flota comercial. Todos los años, desde hace dos, al llegar el verano, arriba al puerto marroquí de Beni Enzar un gran barco italiano, en cuyos costados puede leerse la expresión Grandi Navi Veloci. Es un barco más grande que cualquiera de los de Acciona o Armas.La espectacularidad de la maniobra de 180º que realiza para atracar en uno de los muelles del puerto marroquí, resulta de un indudable atractivo. Hasta la fecha no tenía la capacidad de editar vídeos en El Alminar. El otro día coincidió que me encontraba en la playa y pude grabar la llegada del buque italiano, cuya maniobra espero que nos explique mi amigo, y oficial de marina mercante Carlos Esquembri. El buque parece llegar desde la zona de levante, y buscando en la red la procedencia de la naviera, pude ver que procede de la localidad francesa de Sète, aquella de la que nos prometieron una autopista marítima con Melilla, y de la que ya nadie se acuerda.

La efeméride de Hattin



 Saladino, vencedor de Hattin y conquistador de Jerusalén

             Desde hace tres años, intento, cada 4 de julio, escribir sobre la efeméride de Hattin, o la batalla de Los cuernos de Hattin del año 1187, cuando todo el ejército cristiano del Reino Latino de Jerusalén, con las órdenes del Temple y de los Hospitalarios de San Juan fue exterminado al pie de las lomas volcánicas de Hattin, también conocidas como «los cuernos de Hattin».

Todo el lugar es un secarral, una planicie rodeada de  pequeños montículos y barrancos, en donde por propia voluntad se metió el ejército cristiano. Era una trampa perfecta a la que  Salāh ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb (Saladino), había ido conduciendo al desquiciado rey de Jerusalén Guido de Lousignon, y al sanguinario Maestre del Temple Gerard de Ridefort. En una emboscada anterior a la batalla de Hattin, en Seforia, había perecido del Gran Maestre de los Hospitalarios Roger de Moulins. Todo estaba lleno de negros presagios a los que nadie hizo caso, pero también el destino estaba ya señalado para todos.

Apenas un siglo antes, también en el mes de julio, pero del año 1099, un ejército cristiano al mando del conde Bohemundo, había recuperado la ciudad santa  de Jerusalén (al Kadisiya) para los cristianos, desde la conquista por los árabes del califa Omar I Ibn al- Khattab en 638, y que previamente habían conquistado los persas de Cosroes II en 614. La posesión de la reliquia de la Vera Cruz estaba en medio de todas esas conquistas. El persa Cosroes se apoderó de ella en ese año, aunque  fue recuperada por el emperador de Bizancio Heraclio unos años después.

La reliquia desaparecería definitivamente en la batalla de Hattin en 1187, al menos ese gran pedazo, que encofrado en un relicario,  acompañaba a los ejércitos cristianos en sus batallas en Tierra Santa. Desde entonces, las leyendas sobre su paradero son diversas. Nunca tuvieron los sarracenos un líder tan grande como Saladino, un turco otomano, nunca después han tenido un líder que unificase en modo similar, todas sus distintas tendencia y discrepancias.  Salah al Din, Saladino, tiene un lugar imperecedero en la historia, por se quien recuperó Jerusalén para el Islam. Además está el aspecto personal, que lo sitúa como un hombre de elevada talla moral, intelectual y humana.

En todas las historias hay un monstruo o un personaje realmente reprobable.  En ésta, aparte del Maestre del Temple, Ridefort, destaca como ningún otro, el templario Reinaldo de Chatillón, al que las crónicas sarracenas califican como «shaitán», el diablo, y al que Saladino degolló personalmente, tras la rendición del ejército cristiano en Hattin. Las crónicas  árabes sobre las cruzadas son muy interesantes, y dan una versión diametralmente  opuesta a la imágen mítica que todavía siguen teniendo en Occidente. Las Cruzadas, como tales, fueron unos de los mayores errores históricios de la cristiandad

El tratado de Jerusalem

Heraclio de Auvernia, arzobispo de Cesárea y Patriarca de Jerusalem (al que las crónicas presentan como un clérigo corrompido y amante del lujo), negoció junto con Baliant de Ibelin la rendición de Jerusalén ante Saladino el 2 de octubre de 1187.  Los cristianos mataron a toda la población de Jerusalén en la conquista del año 1099, por lo que Saladino quiso distinguirse  haciendo justamente lo contrario, casi 100 años después. Permitió la salida de todos sus habitantes, previo pago del rescate, usual en aquellos tiempos.

A los únicos a los que no perdonó la vida en Hattin, fue a los fanatizados caballeros del Temple y del Hospital de San Juan, que habían sembrado de muerte y destrucción toda la zona, a lo largo de un siglo.

El caso es que el acuerdo de rendición, consistía en respetar todos los lugares de culto de cualquiera de las tres religiones monoteístas, y los musulmanes quedaban como administradores únicos de la ciudad y aceptaban permitir el libre acceso de los peregrino. La actual división de la ciudad mediante un muro, incumple  los  acuerdos del año 1187.

Nota: es muy difícil obtener fotografías libres de la zona de Hattin. Todo el mundo protege el material que publica en internet como si fuese tesoros objeto de expólios. Las fotos de la zona son del blog http://soldados-viejos.blogspot.com.es

Cambiar de acera en Melilla


                 Cambiar de acera era una antigua expresión equivalente a la actual de salir del armario. Como decía Wittgenstein: el significado es el uso en el lenguaje. Hoy por hoy, la primera de las expresiones ha acabado significando la literalidad de la expresión, sin dobles sentido. En Melilla, cambiarse de acera significa únicamente cambiarse de acera, y más vale hacerlo rápido y seguir la recomendación, salvo que se quiera que un edificio se nos venga encima de modo inmediato. La demolición y derribo de edificios está alcanzando proporciones épicas en nuestra ciudad. Nunca se vio venirse abajo tanto y en tan poco tiempo. El estado de cambio es tal y tan rápido, que resulta difícil seguir la secuencia de hechos, pese a contar con un blog como «La otra Melilla», cuya actividad es parecida a la de un satélite en órbita geoestacionaria sobre Melilla. Si alguna foto no se encuentra allí, es que no existe. Hemos asistido a demoliciones en todos los lugares de la ciudad. La última es esta, de la calle García Margallo, con fachada a la calle Gran Capitán. En este caso, el espeluznante estado del inmueble desde hace más de 10 años, hacía aconsejable su derribo. No pueden existir edificios en ese estado, en el mismo centro de Melilla, en lo que se supone que es el «triángulo modernista», el escaparate a visitar por una cifra cada vez más numerosa de turistas, que siguen arribando a Melilla en domingo, siendo esta la ciudad con menos cosas que hacer y con más lugares y comercios cerrados, sumando Europa (continente en el que no estamos)  y África (continente al que no se reconoce pertenecer).

       Cuando vea este aviso frente a vd., no lo dude y cambie de acera.

El Alminar es objeto de una demanda


Hemos escrito mucho y de muchas cosas, a lo largo de dos años. Tanto como más de 960 artículos , que han recibido 7600 comentarios. En todos los casos hemos escrito con absoluto respeto y sin hacer la más mínima intromisión en la vida de las personas. Analizamos y criticamos los actos públicos de aquellos que  ostentan cargos de representación pública. Hemos respetado tanto la esfera privada de las personas, que muchas veces, pese a que se trata de cargos públicos, en diferentes grados de representación, que ni siquiera escribimos el nombre. Decía Mariano José de larra: que escribir en España es llorar.

 Diego Hurtado de Mendoza, escribía en la mitad de siglo XVI: es muy sabido, y muy antiguo en el mundo el odio a la verdad, y muy ordinario padecer trabajos, y contradicciones los que las dicen, y aún más los que la escriben.

Miguel de Cervantes murió en la pobreza y demandado por el fisco, Góngora no vio nunca publicado un verso en su vida y así podríamos proseguir hasta llenar El Alminar, setenta veces siete.

En El Alminar de Melilla han escrito comentarios diputados y senadores de España, como Julio Bassets y Miguel Ángel Roldán. Hemos publicado una carta a todo un expresidente de Melilla, Ignacio Velázquez, que ningún otro medio de comunicación le quiso publicar. Hemos sido también el último recurso del nonagenario profesor y escritor José Mª Antón, para resolver su situación de postergamiento en la cultura local, con el grupo de teatro Concord, felizmente resuelta.

Hemos tenido muchos quebraderos de cabeza, un trabajo inmenso y ni un solo euro de beneficio. No hemos dañado nunca el honor de nadie, porque esa es una norma de este blog. Las personas se respetan y no se juzgan , y solo se someten a la luz pública sus actos públicos, aquellos que tienen trascendencia para la ciudadanía.

Un blog abierto

El Alminar de Melilla es un blog abierto, con una amplia zona de comentarios y un nivel de poda exiguo. Quien se ha sentido molesto por alguna información, ha escrito para corregirla, pero también hay que decir que han sido los menos, porque no escribimos para molestar a  nadie. Hemos cortado muchos debates en los que se producía el enconamiento personal. Quien no ha escrito aquí es porque no lo ha considerado necesario, no ha querido hacer uso de su legítimo derecho de réplica, o porque no siquiera ha querido tenernos en consideración; pero no porque no pueda hacerlo.

El próximo día 18 de julio (vaya día), Imparcial y Hospitalario hemos sido citado para una acto de conciliación, previo a la demanda. Como somos respetuosos con los actos judiciales y las personas, no hablaremos todavía del aquello que nos ha llevado a esta situación, pero cuando lo demos a conocer y podamos hablar de ello, más de un lector quedará sorprendido por aquello de los que nos acusan.

Nota: también nos congratulamos de albergar entre nuestros comentaristas, al escritor más prolífico, más premiado y menos reconocido en su ciudad, como es José Luis Navarro.

Melilla en la hora bruja


              Oráculos y la adivinación del futuro

Las campanas tenían la función de ahuyentar a los malos espíritus que se adueñaban de las ciudades y villas tras la caída del Sol.  Hoy molesta el teñer de las campanas por la noche, incluso el croar de las ranas del Parque Forestal de Melilla. Sin embargo, en los pueblos y ciudades de Castilla, los relojes de las iglesias siguen marcando puntualmente las horas, sin que a nadie se le ocurra decir que se elimine, porque lo único que podría pasarle es que acabara fuera del pueblo, sin mayores contemplaciones.

No me ha sorprendido ver este año, en el mercado medieval de la ciudad vieja, dos pequeñas tiendas de «echadores de cartas» y de lectura del futuro a través de la quiromancia. Todo el mundo desea saber o conocer cosas sobre acontecimientos inmediatos o a medio plazo, que le pudieran afectar. En tiempos de incertidumbre máxima, se quiere ver más claro  y ganar algo de tranquilidad, aunque sea de un modo banal y efímero. No hay nada malo en ello, salvo que uno se enrede demasiado en estas cosas.

La Santa Iglesia considera a «los horóscopos y las artes adivinatorias, contrarias a la moral cristiana», y los mismo sucede con el Islam y el  recurso a los morabitos y a todos suerte de magos y magas que pueblan el norte de Marruecos. Sabemos que la humanidad sobrevivirá a cualquier contingencia en los próximos mil años, pero lo que uno quiere saber es lo relacionado con su propia existencia, y su futuro en el plazo de un año.

            La hora bruja 

Pese al tañer de la campana, se sabe que la media noche era o es la hora de brujos/as y del diablo. Por algo se le conoce como el príncipe de la tinieblas. En la ciudades modernas la luz artificial lo domina e inunda todo, pero nadie puede librarse de las tinieblas interiores, es más, incluso rodeados de luz se puede estar en la más absoluta oscuridad. Por la noche circula gente distinta a la del día y hay individuos y personas muy tenebrosas, a las que se quiere evitar y de las que hay que defenderse. ocurre los mismo en el mundo animal, del que pese a todo, seguimos formando parte.

              Sobre la adivinación del futuro

El Poder y las personas que lo conforman, en la antigüedad consultaban a los oráculos y a los augures. En la actualidad, los consejos de asesores, cada vez más voluminosos y numerosos, cumplen exactamente la misma función que los oráculos de antaño. Si un presidente o jede de Estado tiene cincuenta asesores a su alrededor, y nadie acierta nada, entonces debería cesar a todo el grupo. Pese a todo, la salvación del grupo o del partido poco importa, si acaece el fin personal. El ser humano es débil y necesita del apoyo de otros, incluso del más allá, del que nada puede conocerse. Nadie debe reírse de las debilidades humanas, sin correr el riesgo de que cosas aún peores le sucedan en el futuro.

No conocer el futuro provoca inquietud, saberlo conllevaría la destrucción personal y el enloquecimiento. Nadie podría vivir sabiendo qué habrá de sucederle o cuál será su final. Hay que aprender a vivir dentro del proceloso mar de la duda, porque al final, sortear los obstáculos y los avatares de la vida, otorgan certezas, satisfacciones e incluso instantes insuperables de  felicidad.

Los poderosos, las élites del poder, los ricos,  viven en las mismas incertidumbres personales. Lo poco que se sabe de ellos no les hace distintos al común de los mortales, eso sí, carecen de cualquier preocupación sobre el presente,   y casi sobre el futuro próximo. Sin embargo, eso no les reporta satisfacciones personales. Los pocos que se muestran al resto del mundo, suelen ser simples como casi todos, o incluso más. La diferencia es que los adivinos y magas acuden a sus residencias y no se dejan ver. Por norma general consulta a sus asesores o encargan encuestas.

Pero lo que destaca por encima de todo, es el carácter efímero de la consulta. Más allá de un mes, nadie es capaz de predecir nada. Por eso, todo estas «supercherías medievales», siguen vigentes.

Nota: enlace al programa de En la búsqueda Radio, sobre casas encantadas en Melilla.  http://www.ivoox.com/elb-2×25-melilla-misteriosa-caso-espiritu-punto-de-audios-mp3_rf_2178922_1.html