Complejo funerario musulmán de Melilla Proyecto nueva torre de oración Cuerpo bajo del nuevo alminarDemolición viejo minarete
El alminar o minarete redondo de Sidi Ouariach quedó totalmente arruinado tras los episodios sísmicos de 2016, de los que se cumplirán 6 años el próximo día 25. Así lo reflejamos en un artículo del mes de abril. Tres años antes habíamos subido hasta su parte más alta y ya comprobamos su deteriorado estado, con el cemento en descomposición y la casi inaccesibilidad hasta la parte alta, en donde estaban los altavoces y el pararrayos. Desde el punto de vista artístico era un minarete fuera de lugar, redondo, cuando casi todas las torres de oración del norte de África son cuadradas, porque esa es la tradición arquitectónica dominante norteafricana. Era demasiado grueso como para imitar a los finísimos y esbeltos alminares otomanos. En realidad era un mazacote, y desde 2016 una ruina en proceso de desmoronamiento.
Desde el pasado verano, se están llevando a cabo las obras de ampliación del cementerio musulmán, el mejoramiento de los accesos e instalaciones, la ampliación de las zonas comunes, de la mezquita, y también se edificará allí una madrasa o escuela islámica ,y la sustitución del alminar. Ya está casi derribado el viejo y se ha iniciado la cimentación y el primer cuerpo del nuevo , que constará de cinco cuerpos y cúpula.
Nada de esto sería reseñable, si no fuera porque esas obras están colindantes con el perímetro fronterizo, y porque esa es la senda de aproximación a la pista del aeropuerto de Melilla en su cabecera norte. ¿Puede elevarse frente a ella, aunque esté en un lateral, una torre de 26 metros de altura, que sería la más alta de la ciudad?
Suponemos, aunque nadie ha dicho nada al respecto, que la edificación cuenta con los respectivos informes y avales de AENA, la Agencia Española de Navegación Aérea, del Ministerio de Defensa y en ultima instancia de la Delegación del Gobierno. AENA debe certificar la no intromisión de la torre en las rutas de aproximación y despegue. Recordamos aquí, que se pretende que lleguen hasta la ciudad aviones más grandes, que necesitan de una requisitos distintos a los actuales. Tienen que iniciar el descenso desde mayor distancia y necesitan giros más amplios para su aproximación y alineamiento.
Pero existe algo más, la Ley 8/1975 de 12 de marzo, de zonas e instalaciones de interés para la Defensa Nacional. Este Ley, no derogada por La Constitución, y de la que hablaremos en otras ocasiones, atañe directamente a Melilla, y regula las construcciones en el perímetro de Defensa de Melilla, que no pueden existir, salvo que estén autorizadas, en una zona de exclusión de al menos 200 metros desde el límite fronterizo. Es por otra parte lógico que no pueden existir edificaciones que alteren la visibilidad y la maniobrabilidad en el entorno más inmediato a la frontera. Cualquier obra debe contar con el visto bueno del Ministerio de Defensa y la aprobación de la Delegación de Gobierno. Esta Ley es tan importante, que obliga a que cualquier compra o venta de inmuebles o terrenos dentro de Ceuta y Melilla, cuenten con la obligatoria firma del delegado/a del Gobierno en la ciudad.
Si todo está en orden, la noticia solo es que ya ha caído el viejo alminar y que ha comenzado la instalación del nuevo, pero esa Ley existe, y también es parte de la noticia.
Sarajevo Encuentro de Culturas Catedral de SarajevoMendigo al calor del fuego eterno Derventa, iglesia ortodoxa Mezquita otomana en Sarajevo
No se puede ir a todos lados, ni conocer todo, pero para eso están los colaboradores del Alminar como Stephan, serbio de Novi Sad y que ha regresado a Sarajevo después de 15 años. ¿Quién dio el primer tiro y por qué? Da igual, como el nombre de la primera víctima. El caso es que no hubo nadie bueno allí. Los paralelismos salen solos. La gente buscó la división étnica antes que la cultural y religiosa. La contaminación del nacionalismo provocó la revisión histórica y reverdecieron viejos agravios ya pasados y descontados por la historia. Faltaba la democracia eso sí, porque el viejo Estado comunista no era demócrata, pero el peor error fue alimentar las causas nacionalistas o dejarlas crecer, porque desde ellas no hay marcha atrás. Su veneno, como la radiación, persiste a lo largo de los siglos. Con su decenas de defectos, la federación yugoslava era plurinacional, multiétnica, multicultural y politeísta. En los Balcanes se conoce como en ningún lado el rigor de la espada de las dos religiones monoteísta y por eso la gente no se diferenció por ese motivo. Te mataban, por ser por croata, bosnio, serbio o kosovar. Luego, en las aguas revueltas de la postguerra llegó para pescar, el islamismo auspiciado desde la península arábiga, y entonces ya sí fueron musulmanes, católicos y ortodoxos, pero esta no fue la principal de las causas.
Milan Kucan (Eslovenia), Franjo Tudman (Croacia), Alia Izetbegovic (Bosnia-Herzegovina), Slovodan Milosevic (Serbia); son los cuatro dirigentes que volaron la República Federal sin posibilidad alguna de evolución o de transición. La primera en preparar el camino para irse fue Eslovenia, con sus leyes de desconexión, la cuidada estética nacionalista y su referéndum envenenado. Acusando al nacionalismo serbio de querer dominar Yugoslavia, en enero de 1990 Eslovenia y después Croacia abandonaron la Liga Comunista Yugoslava, y provocaron el colapso de la República Federal. En aquel momento todavía se podría haber salvado parte de la Federación, pero ya Milósevic decidió ser serbio antes que yugoslavo, y tanto la Unión Europea como la recién unificada Alemania no estaban por esa labor.
Suada Dilberovic y Olga Sucic fueron las primeras víctimas del lado bosnio (5/04/1992) y el sacerdote ortodoxo Nikola Gardovic (1/03/1992), solo que desde la óptica nacionalista los que son villanos para unos, son mártires para otros. El Centro de Documentación de Bosnia recoge la cifra de 97.207 muertos, de los que serían civiles al menos un 40%. Otros estudios, como el de Tibeau y Bijak en 2004, eleva el número de fallecidos hasta los 102.000, de los que al menos 30.700 serían serbios. ¿Todo esto para qué?
Eslovenia marcó el camino para la independencia, pero no solo con las acciones legislativas, sino también con las acciones de guerra. Celebró su referéndum independentista el 25 de diciembre de 1990, y que proclamó el 25 de junio de 1991. El JNA (Ejército Nacional de Yugoslavia) ya no tenía país al que defender ni un mando reconocible, por lo que solo intervino para salir airoso de Eslovenia. En los 10 días de guerra de julio de 1992, murieron 44 militares del JNA y 18 de Guardia Territorial de Eslovenia. Este es el modelo que quiso imitar Cataluña, al menos en la parte legislativa, contando con la inacción del Estado, e intentando crear una política de hechos consumados.
Srebrenica y Krajina
Srebrenica tiene su nombre asociado a la masacre más atroz llevada a cabo en suelo europeo desde 1945. Al menos 8372 personas fueron asesinadas de modo salvaje después de haber estado internadas de modo infame, en campos de concentración de las milicias serbias de Bosnia. Pero salvo los muertos y sus autores, poco más hay claro. Entre los dirigentes ex yugoslavos mencionados, no hubo nadie bueno. Genocidio es una palabra que no gustaba a la comunidad política internacional, porque implicaría connivencias y responsabilidades que nadie quiso analizar. El caso es que las fuerzas de la ONU ya estaban en la zona desde hacía varios años y no fueron movidas para impedir las masacres. También hubo extraños movimientos de la Armija de Bosnia, que dejó sin defensa la zona ante la indudable presencia de la VRS (Ejército de la República Srpska) de Ratko Mladic, indudable perpetrador de la masacre de Srebenica en julio de 1995.
Croacia estaba fuertemente armada cuando inició su guerra independencia y había formado un ejército secreto. De dónde sacó todas esas armas y su correspondiente munición sigue siendo un gran secreto a día de hoy. Los muertos superaron los 22.000 en los 4 años de guerra (1992-1995), de los que al menos 15.000 y casi 8000 serbios. En este tiempo también se inició la guerra de Bosnia y Herzegovina, en la que además del enfrentamiento entre Serbia y Bosnia, coincidió el de Croacia con la propia Serbia, por el reparto de algunas zonas del territorio bosniaco, lo que convirtió a esta última guerra en la más cruenta llevada a cabo en Europa, desde el final de la 2ª Guerra Mundial.
La lista de criminales de guerra acusados y encausados por el Tribunal Penal Internacional supera el centenar y alcanza a todas las partes en conflicto, aunque algunos sobresalen sobre otros, como Ante Gotovina, el militar croata refugiado en Tenerife, responsable de la limpieza étnica de la Krajina, el enclave serbio en la república de Croacia. En solo una semana el ejército de Croacia expulso de la región a casi todos sus habitantes, e incendió todas las casas y propiedades de los serbios. Toda la población de la Krajina, alrededor de 200.000 personas, fue desplazada y perdió todas sus propiedades de siglos. Las cifras hablan de una matanza de 170 personas, pero nadie se las cree, Sigue siendo un hecho sin posibilidades de investigación. Pese a todo, Gotovina fue declarado inocente por falta de pruebas concluyentes.
La Unión Europea decidió que solo Serbia había sido la culpable de aquellas guerras, y solo su jefe de Estado Slobodan Milosevic compareció y fue hecho prisionero y puesto a disposición del TPI (Tribunal Penal Internacional), en donde murió víctima de un infarto. Finalmente fue declarado no culpable de las matanzas de Bosnia, que fueron llevadas a cabo por el VRS, y no por el entonces ya desaparecido ejército yugoslavo ó JNA. En realidad existían más intereses en su destrucción que en su existencia.
Enseñanzas y parábola
Bosnia y Herzegovina está hoy dividida en dos Estados, el bosnio-crooata y el serbio, denominada República Srpska. Yugoslavia se fragmentó en 8 Estados, todos los posibles. Incluso se separaron territorios de una misma historia. Croacia y Eslovenia jugaron el doble papel de luchar por la supervivencia común, cuando en realidad actuaban para su secesión. Ninguno de los Estados escindidos ha logrado la relevancia que algún día tuvo Yugoslavia. Uno de los muchos errores de Milosevic fue aceptar cambios en la constitución federal buscando una permanencia que estaba sentenciada. En realidad solo la debilitó porque no existía esa voluntad.
Una sociedad no se repone a la destrucción de su país. El nacionalismo centralista es tan peligroso como el periférico. La estimulación de cualquiera dispara el crecimiento del opuesto. La existencia de una nación no puede someterse a referéndum o consulta alguna. El brexit inglés una secesión de la Unión Europea, decidido por unos pocos miles de votos de diferencia. Ni una sola víctimas de las guerras yugoslava mereció la pena, y los muertos quedaron en los campos y en las fosas comunes para nada. Tuvieron los peores dirigentes políticos en los peores momentos posibles. Puigdemon es un Milan Kucan fracasado, y Vlad Putin no llegará más allá de un triste Milosevic.
Nota: Y llegó la barbarie. José Ángel Ruiz Jiménez. Ariel, 2016
José Luis Navarro y Carlota Leret (2010)Conjunto escultórico Plaza de la HispanidadCuentos y relatosCalle José Luis Navarro, escritor
El espacio del escritor
Desde que llegamos al undécimo aniversario en mayo de 2022, una idea dominó al Alminar, y es la de saldar deudas pendientes, encontrar historias, lugares, comunidades o personas sobre las que no hayamos escrito. Una de esas personas es el escritor, militar, e ingeniero José Luis Navarro, buen amigo y también comentarista asiduo de este blog en su momento. En el presente mes, su nombre ha ascendido al nomenclátor callejero de la ciudad de Melilla, lo que es un gran acontecimiento, si pensamos en cómo se consiguen tales honores en esta ciudad, poco dada a recompensar a sus hijos y a los que han hecho algo por su engrandecimiento. Al callejero melillense se accede como a la santidad, poco a poco y después de analizar opiniones a favor y en contra, y aquí suele existir todavía la figura del abogado del diablo. En el convencimiento de que al menos lo escrito en este blog atraviese las duras exigencias de la inmortalidad, traemos aquí su nombre.
Quizá por eso escribiera su novela «Un punto más que el diablo» , sobre la figura picaresca del Lazarillo de Tormes. Pese a todo, José Luis Navarro escritor, tan polifacético como versátil, no ejerció de ninguna de esas dos figuras, sino que ha caminado solo, en compañía de su familia, sin pertenecer a nomenclaturas y clanes, lo que no suele ser fácil ni garantizar buenos resultados. Aun así y por el mérito de su pluma y cabeza, ha alcanzado la justa categoría del mejor escritor melillense, solo por detrás del más insigne de todos, Fernando Arrabal; aunque no le sea reconocida divisa.
Fue el primero en narrar y contar claramente lo que podría haber sucedido con el soldado de los milagros en una pequeña colección de cuentos, pero antes en un relato solitario. Cuentos para niños, cuentos para adolescentes, lecturas en los institutos de Andalucía, narraciones para adultos también una narración biográfica en la vida de Virgilio Leret y Carlota O´Neill, titulada El último vuelo de Bill Jarnés en 2010, un año antes de que El Alminar existiera. Pero tampoco es esto lo que queremos contar.
El espacio sin nombre
En Melilla existe un pequeño espacio urbano sin nombre, abandonado desde hace 20 años y al que algunos llaman de plaza de La Hispanidad, efeméride de la que casi todos reniegan, en la existe un mural en relieve o escultura, cuya autoría es del propio José Luis Navarro. Este dato, así como el supuesto nombre de la plaza es desconocido por casi todo el mundo. Las fotos y la visitas datan de 2021, y permanecían en los archivos del blog, esperando una ocasión propicia, como muchas otras cosas. Hoy y con la hilatura del callejero, damos a conocer toda esta historia desconocida.
Calle Teniente Bragado Evolución de las placasPlacas superpuestas Placa nueva Calle escritor José Luis Navarro Presente hasta 2017 y la placa permanece
Todas las ciudades sufren cambios en la denominación de sus calles y barrios. Nombres que fueron importantes en su momento queda diluidos por el paso del tiempo. Para evitar eso, las denominaciones de los centros históricos suelen tener nombres inamovibles como plaza Mayor, calle Real, plaza del Mercado. Algo así sucede en Melilla la Vieja, en donde la controversia es nula.
En la ciudad nueva, surgida a partir de 1890 los nombres son cambiantes, aunque también bastante estables. Los vaivenes políticos del siglo XX alteraron la composición de los nombres de la ciudad. El mayor cambio se produjo en 1940 con los gobernantes franquistas, quienes en una sola jornada alteraron más de 50 nombres de calles y barrios. Existían una serie de nombres de obligada inserción en todas las calles de España y los reprodujeron como hongos sin necesidad de ley alguna. Pasado casi medio siglo desde su final en 1975, la Democracia necesita ya de dos leyes de Memoria para poder introducir cambios con cuentagotas. Sin embargo, un ayuntamiento puede cambiar las denominaciones sin necesidad de amparo legislativo específico.
Tipología y práctica de las placas
En una ciudad es importante todo, empezando por la gestión de la misma. La actual etapa toca a su fin y en dos meses el ayuntamiento quedará técnicamente en funciones y ya no habrá posibilidad de nada.
La historia de la ciudad puede verse en la forma y tamaño de sus placas callejeras. Las más antiguas son de la década de 1970 y tienen el anagrama municipal. En algunas otras consideradas emblemáticas, aparece el escudo franquista. Por el tipo de placa es fácil saber la importancia del elevado a los altares urbanos. En algunas pocas calles quedan una placas metálicas de color azul, que son las más antiguas de las existentes. el bronce, el mármol y otros materiales nobles, se reservan para los grandes, entre los que no suele haber mujeres, que es el gran mal del nuestro callejero. En la capital de España dos de sus distritos recuerdan a Beatriz Galindo (la Latina) y a Manuela Malasaña, pero no suele ser lo usual en las ciudades.
Las placas enaltecen a hombres y mujeres de la ciudad o a acontecimientos y lugares especiales, bien de la propia urbe o del país. Los más notables y los mejores materiales se ubican en lugares privilegiados. En Melilla suceden cosas extrañas, como la colocación de placas en casas derruidas, la superposición de placas, el deterioro y no reposición de las que están rotas, o la utilización de materiales muy poco lucidos para las nuevas denominaciones. Parece como si no hubiera intención o convicción de perdurabilidad.
Si el centro urbano está reservado a lo más significativo, no se entiende que se sustituyera a José Antonio, por un desconocido Conde del Serrallo, para el que se elaboró una placa nueva de cerámica. La propuesta alternativa, enviada al anterior gobierno, era la del General Manuel Romerales, jefe militar leal al gobierno y fusilado en agosto de 1936. Pese a la existencia de propuestas alternativas, siguen apareciendo nombres de cuestionable significación. Al igual que hicimos con el Área 51, nos alejaremos de este tema con este artículo. No habrá otras propuestas de nombres o de acciones desde el Alminar de Melilla. Le hemos dedicado a esto mas de 20 años. Si la resistencia a cambiar nombres y monumentalidades en una ciudad es proporcionalmente mayor, que a la de permitir el derribo o caída de edificios emblemáticos, es que hay un error de concepto y una lucha imposible.
Se cambian los nombres pero no la historia porque se quiera o no, es lo único que no puede cambiarse. Los nombres y el recuerdo sí, pero porque este es el único y obligado recurso disponible.
Monumento del 17 de julio o alzamiento nacional Alféreces provisionales (2001)Heinrich Himmler y Franco (El Pardo 1940)La demolición del monumento El juicio al COCISSFRA
El 16 de mayo de 2000, el Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas (COCISSFRA) inició su andadura en Melilla solicitado que se instalase la placa de avenida de La Democracia, cuya denominación había sido aprobada en el año 1991 (9 años para cambiar un nombre). El objetivo era doble: por un lado la supresión de símbolos franquistas, y por otro la reforma del callejero de la ciudad, suprimiendo nombres de colaboradores y enaltecidos por la dictadura franquista. En aquel momento gobernaba otro «cuatripartito», presidido por el upemistaJuan José Imbroda, que gobernaba la ciudad al frente solo de dos concejales.
Melilla fue la primera ciudad de España en la que apareció pintada una estatua de Franco (malva), a la que luego siguieron Madrid (rojo) y El Ferrol (rosa). Este hecho fue estudiado por Jose Mª Cardesín, profesor de la Universidad de La Coruña en un artículo titulado. Franco, del rosa al lila. los concejales socialistas José Mª de Pro y Rafael Hernández , presentaron una moción sobre la retirada de monumentos, que fue rechazada por el resto de grupos. En las semanas siguientes aparecieron pintados el resto de monumentos y placas franquistas de la ciudad. Todo cambió de modo definitivo cuando apareció pintando el monumento central de la Avenida, el del 17 de julio, monumento al alzamiento nacional o al Ejército. Tras aparecer pintado, la reacción de los poderes locales fue furibunda, y el COCISSFRA fue procesado, muerto y sepultado , pero sin resurrección posible. Aun así, desaparecieron muchas cosas de la vista de los melillenses, como el monumento de los leones de alféreces provisionales en 2001. Igual ocurrió con las placas de bronce de la Comandancia General que conmemoran tanto el alzamiento como la victoria sobre el ejército republicano al que denominaban «rojo».
En la polémica melillense acabó interviniendo el entonces Ministro de Defensa Federico Trillo, que llegó a afirmar que «nunca se retirarían las placas de Comandancia», y que finalmente sí fueron retiradas. Estas primeras acciones llevadas a cabo en nuestra ciudad iniciaron el despertar de la conciencia ciudadana sobre los monumentos conmemorativos franquistas, que habían atravesado casi en el olvido la primera mitad de la restauración democrática en España tras el fin de la dictadura.
El empecinado
Juan Martín Díez «El Empecinado«, fue un héroe de La Guerra de Independencia española, que no cuenta con nombre en el callejero de Melilla, y sería el más adecuado para sustituir al de Napoleón, que fue el invasor. Resulta curioso el callejero de Melilla en ocasiones, que enaltece a los verdugos e ignora a los defensores de la libertad, como ocurrió con la sustitución del nombre de José Rizal en 1940, el fusilado, por el de quién ordenó fusilarle, el general García de Polavieja.
Las mentiras
Cuando se tomó conciencia de lo que había realmente en las calles, se iniciaron las mentiras para tapar la realidad de unos monumentos de venganza, tanto el del 17 de Julio, como la propia Cruz de los Caídos, que nunca fue símbolo de paz y mucho menos de reconciliación. Ambos monumentos exaltaban únicamente a los fallecidos en combate del ejército de Franco. El resto de muertos y víctimas no tenía derecho absolutamente a nada, ni a memoria ni a reparación alguna. Así fue durante los 40 años de dictadura y así siguió hasta la publicación de la 1ª Ley de Memoria Histórica en 2007. En el año 2000, cuando el COCISSFRA retiró el velo de ocultación que escondían estos monumentos, y rasgamos el muro del olvido de las víctimas, los medios de comunicación de entonces se llenaron de furibundas cartas en defensa del franquismo, y de los propios monumentos, pero los defendían con mentiras, tal cual sucede ahora.
No es un monumentos a los caídos, ni a héroe alguno de la nación. Es un monumento de Falange, pero la parte más negra posible, porque la FET y de las JONS (Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), eran un engendro que poco o nada tenían que ver con José Antonio, fusilado en Alicante tras una farsa judicial en un tribunal popular. Porque José Antonio fue manipulado por el franquismo. En el penal de Alicante el fundador de Falange comprendió el horror que había auspiciado, y cuyo fusilamiento el Gobierno de la República intentó evitar hasta el último momento. Hemos escrito el nombre completo para evidenciar la relación entre el nacional sindicalismo español y el nacional socialismo alemán. Los españoles eran fascistas y los alemanes nazis, por eso el monumento melillense recrea el anagrama de las SS hitlerianas.
La Falange franquista era una organización hermanada con las SS. Eso hizo posible la visita a Toledo de Heinrich Himmler en 1940. Estamos pues ante un monumento fascista de estética nazi . No hay más. No es ningún monumento emblemático de Melilla. Es un monumento de venganza, porque está escrito que se hizo en ese lugar para sepultar la memoria del Café la Peña, lugar habitual de encuentro de las clases populares y obreras de Melilla. Las desaparecidas lápidas sólo reflejaban los nombres de los muertos falangistas.
La Consejera
La consejera Fernández Treviño procede de una familia tradicional de la derecha melillense y por eso la acusan de estar «abducida» y de ser victima de una «cabezonería». Es una manera paternalista de perdonarle la vida política, porque no entienden que alguien pueda defender la memoria de los condenados al olvido, y las libertades sin ningún otro interés que el ser realmente demócrata. Y esta es la cuestión central de todo este asunto que nos tiene ocupados desde 2000. En todo este tiempo, no hemos encontrado a nadie tan firme en la convicción de la necesidad de la eliminación de la ideología franquista. Retiró la estatua de Franco y ahora, y si la dejan, retirará, desmontará o derribará (que tanto da), este monumento ofensivo para la historia y la memoria de Melilla. Su tenacidad y tesón, que no obstinamiento, merecerían un final a la altura del reto al que se enfrenta.
Pero parece que no hay tiempo material porque el ayuntamiento debe disolverse en marzo. Nadie quiere enfrentarse a un asunto así con la cita electoral pisando ya los talones políticos. El polvo que levantaria su derribo parece ya oscurecer y nublar muchos entendimientos, incluso el de aquellos que prometen su restitución y que saben bien que no lo llevarán a cabo. A los más les atemoriza.
Sin embargo se trataría de un ahora o nunca, de un acto de justicia histórica, de una oportunidad de oro. Argumentos no faltarían, pero Crono avanza inexorable y sus cestas también rebosan de oportunidades perdidas, que es el empedrado del suelo del infierno. Pedro Sánchez no desaprovechó la suya y quedará para la historia, dicho por él mismo, como el presidente que sacó del Valle de los Caídos al dictador. No hay una situación intermedia, o se derriba hasta la cimentación o se deja.
Rotonda de Crono Monumento del Alzamiento de FrancoLas cestas de Crono
En las cestas de Crono estamos todos/as y todo lo que ha sido y será en este mundo, y no hay otros mundos. Deidad, titán o demonio da igual. Dentro de la historia de la Tierra, de la que es hijo, somos solo una muesca, y dentro de la historia humana, lo que conocemos con el nombre de Historia es un corto lapso de tiempo, lo que sería un suspiro. En ese breve tiempo denominado como histórico, el impacto de la humanidad sobre el propio planeta es elevadísimo. Sin embargo, pese a haber transformado todo lo existente sobre la faz de la Tierra, el ser humano no controla ni puede, el paso del tiempo aunque, lo mida con exactitud.
El imposible retorno al pasado
De todas las deidades creadas por la humanidad, Crono es la única que no recibe ningún tipo de culto, entre otras cosas porque es ingobernable. Su avance es inexorable y también exigente, porque o se camina a su ritmo, o uno se queda atrasado. Se puede recuperar, aunque a costa de otras cosas, el tiempo perdido, pero nunca volver a un pasado que siempre se aleja irremediablemente.
Es el temor al futuro, que no puede predecirse de modo alguno, lo que lleva a las personas, a las sociedades y naciones a rendir culto al pasado. Eso es lo que está sucediendo ahora en Melilla con un monumento muy funesto, al que están cambiando su interpretación, con tal de no atreverse a crear y abrir un nuevo espacio.
Pero las cestas de Crono se llevan todo y ese pasado se aleja cada vez más, hasta el punto de que ya nadie se identifique con él. Nada se perderá con su desaparición y si pervivencia resulta ya anacrónica, o se, en contra de Crono. Es más, en tan sólo unos pocos meses o años, casi ninguno de los que decidan sobre este mamotreto estará en el lugar que ocupa actualwmente. Temor no debe existir, porque una vez que se desmonte o retire, nadie será capaz de devolverlo a un lugar, en el que no debía estar desde hace mucho tiempo.
London Community Gospel Choir Belén de Sebastián y LoliLos Reyes Magos del Cautivo La gran cúpula de luzIluminación del templo Arciprestal de Melilla
La Navidad de nuestras vidas
La Navidad de 2022 quedará en nuestra memoria para siempre, porque en 2020 no pudieron celebrarse y porque en 2021 estábanos en la etapa más dura de la pandemia en Melilla. Esta es solo la circunstancia táctica.
La circunstancia estratégica es que en las navidades de 2022 no hemos echado de menos nada de lo que se ve en cualquier otra ciudad de la península. Han sido las fiestas navideñas mejor gestionadas de la historia de Melilla, y no sólo porque se hayan sustituído por fin la iluminación del siglo XII, por la excelente iluminación estrenada este año. La ciudad ha refulgido con el dorado navideño. Han sido las mejores por la cantidad de actos, eventos, ofertas culturales y festivas a disposición de los ciudadanos. Era materialmente imposible estar en todo y en todas. La más reciente el London Community Gospel Choir, la más lejana la actuación o actuaciones de la Orquesta y Coro de Radio Televisión Española, convenientemente boicoteadas informativamente por algunos medios de comunicación locales.
Hacía años que no se veía el centro de la ciudad tan lleno de gente, ni un centro urbano en tan buenas condiciones, pese a que algunas obras no estaban terminadas y a que ha habido cierto apelotonamiento final en las mismas. Pese a todo esos inconvenientes, la población melillense ha respondido, porque cuando se ofrece calidad y esfuerzo, la ciudadanía sabe apreciarlo. También ha habido ganas de volver a pasearse a por la calles en libertad, sin restricciones sanitarias, y de reencontrarse con familia y amigos, o simplemente ganas de pasearse rodeados de gente. Todo ha estado vacío demasiado tiempo. Han sido muchas navidades de desidia desde la gestión pública. Nadie quiere reconocerlo, pero estas navidades que ya acaban, han sido las mejores en las últimas dos décadas.
La pena es que no hayan parecido las navidades de todo el gobierno local. No se ha visto a casi nadie excepto a la Consejera de Cultura y a la Vicepresidenta 1ª del Gobierno y a la Delegada gubernativa. Este año no ha habido resquicio para la intransigencia religiosa. No ha habido polémica sobre el árbol de Navidad, ni sobre obras religiosas ateas o presuntamente blasfemas. Hasta la climatología ha respetado a la programación de La Consejería. La plaza de Menéndez Pelayo ha quedado expedida de sombra multicultural. No ha faltado tampoco el Belén de Sebastián y Loli, ni los Reyes Magos de la cofradía del Cautivo.
Todo ha parecido tan perfecto, que el mejor elogio posible es que la oposición ni siquiera haya protestado. A lo mejor es que lo ha sido: perfecto. Mil gracias a todas/os los que ha hecho posible esta Navidad.
Blog de Julio Alejandre, autor de las novelas Reporte de una boda y un entierro, Las islas de Poniente y La corona del marReporte de una boda y un entierro.