¿Existe censura en Melilla?


          Arrabal y Velázquez, la foto nunca publicada

       La censura alcanza muchos grados, el peor de todos, el que disuelve moralmente a una sociedad, es el de la autocensura. Cuando no se publica algo porque se conoce de antemano que va a molestar al Poder, o se publica modificando los perfiles para que no  sea demasiado agresivo, o cuando se publica pero el Poder conoce ya de antemano el contenido de lo publicado, se puede afirmar, que la situación es extremadamente nociva.

           Está claro que cada medio de comunicación tiene su tendencia, su ideología y admite o no, ciertos contenidos o denuncias. Esto sucede en cualquier parte de España. En muchas ciudades se necesita más de un periódico para enterarse de qué está ocurriendo y depende de cual se lea, uno cree estar en una ciudad diferente. En Melilla tenemos la tendencia a pensar que nuestra situación es anómala, pero desgraciadamente, el mal está mas extendido de lo que se cree. Los medios de comunicación sirven a quien les paga y ya puede morir uno de asco, que como la denuncia no interese al periódico de la localidad, no recogerán ni la esquela.

         De esto nadie está a salvo, ni en Melilla ni en ninguna parte del país y en algunas ciudades, ni siquiera tienen prensa local, con lo cual, la situación se torna insoportable, pues se puede venir abajo la ciudad  entera y no merecer más que un breve en el suplemento regional. También existe la actitud tornadiza, que es aquella que lleva a denunciar absolutamente todo cuando se es prensa oposición y a no admitir absolutamente nada cuando se es prensa de poder. Como todo esto sucede en todos lados, concluyo que no es especialmente distinto  en nuestra ciudad y a la pregunta que hago en la entrada, respondo directamente con un SI, aunque con matices.

                      Enero de 2011, Fernando Arrabal en Melilla

  En enero de 2011, el insigne melillense Fernando Arrabal acudió a Melilla traído de la mano de Ignacio Velázquez. Todos los periódicos recogieron la noticia de la presencia y conferencia de Fernando Arrabal, pero ninguno publicó la foto de ambos en la presidencia de la mesa. Esto sí es preocupante, porque indica que en algún lugar de la ciudad se dan consignas, que luego todos siguen y nadie se atreve a saltarlas. El Alminar de Melilla publica las fotos del acto, porque es un testimónio histórico del que todos deben tener constancia.   Ni siquiera a mí me publicaron la fotografía, y era una columna de opinión. Sí el texto, pero no la fotografía.   

     PD: Pese a todo, la situación en Melilla es mejor que en otros lugares. Hay muy buenos profesionales, que sortean las directrices impuestas por una situación, de la que ellos no son responsables.          

En busca del monolito perdido


   En diciembre del año pasado (día 16), dediqué una entrada al  «monolito perdido» del baluarte de San Fernando, incluso aporté una fotografía que había realizado unos meses antes. Imparcial, en una de sus primeras colaboraciones en El Alminar, nos daba cuenta de que era un cruceiro, instalado allí en la década de 1970. En aquella zona estaba ubicado el antigua cuartel de la Policia Nacional, cuya comisaría estaba situada junto al Baluarte de San José.

      Suele suceder que cuando uno busca una cosa no la encuentra, y cuando ya se ha olvidado de ella, reaparece. Visionando los varios centenares de fotografías que realicé en los baluartes, antes de que empezaran las obras falsificadoras de conservación, he encontrado esta del monolito o cruceiro, del que hablamos y escribimos hace mes y medio. En esta fotografía se aprecia claramente su estructura y textura y hoy entiendo menos, el por qué no se conservó y se dejó en ese lugar. Además, los ángeles son una creencia común a cristianos, musulmanes y hebreos, por lo que desde ese punto de vista, no hubiese sido complicado mantenerlo en su lugar.

            No era gran cosa, pero tampoco era algo que mereciese ser desdeñado. Volvemos a preguntar: ¿ Dónde está el cruceiro de los Ángeles custodios?. El contraste entre las imágenes antes y posteriores a las obras, es desolador. No se ha conservado casi nada, y este baluarte era importante. Por aquí estaba la «torre quemada», de total procedencia musulmana.

   Nota: La fotografía es de diciembre de 2010

«Todos leen El Alminar»


             Todo el Gobierno de Melilla lee El Alminar, aunque ninguno puede reconocerlo individualmente. Quizá lo hagan en secreto, a escondidas del compañero de bancada, girando lo justo el Iphone o el Ipad, para no ser descubiertos. Quizá lo hagan con la sana intención de descubir cosas nuevas, o simplemente por decir : «A ver que dice hoy este m…».  Alguno puede que hasta tome ideas y se apresure a hacer alguna reparación sugerida por El Alminar, o incluso puede que hasta suspire aliviado porque todavía no nos hayamos fijado en su Consejería. Todo es posible.

               Sabemos que nos leen todos por las caras con que nos saludan, aunque las más de las veces sabemos que nos leen por como no nos saludan. Es más numeroso este último grupo. Es curioso ver como gentes con las que hemos crecido y nos hemos desarrollado, dejan de saludar, perdiendo cualquier atisbo o resto de «educación para la ciudadanía», simplemte por el hecho de criticar una gestión deficiente y poco atenta con el ciudadano. Tenemos el derecho y el deber a exigir otras cosas, aunque ellos prefieran las hojas parroquiales, previamente pagadas, compradas y amordazadas.

            En El Alminar de Melilla no criticamos sin dar o aportar una solución, sin sugerir una alternativa. Somos más baratos que cualquier «asesor», aunque tampoco «vivimos de Ave Marías». Lo que quiere decir, que no desdeñaríamos «publicidad Institucional» o cualquier donación u óbolo,  para mejora de equipo informático y de comunicaciones, y así poder seguir cumpliendo con el derecho constitucional a:  La libertad de expresión, a la transmisión de ideas y de información veraz, Artículo 20.1

          La prueba de nuestra eficacia es que vemos las repercusiones de nuestros trabajos, de nuestras denuncias, como esta de la «terraza del garaje Estrada». Apenas pasados tres días desde la última denuncia sobre el lamentable estado de ese solar, hemos podido comprobar que han acometido una limpieza a fondo. No nos lo podíamos creer, pero aquí están las fotos. También ha procedido a reparar la torreta del parque infantil que amenazaba ruina. Todo un éxito que nos congratula, que significa que somos útiles y que nos leen. No es otra nuestra pretensión.

             El halago es el arma del diablo. Con la adulación permanente se disuelve cualquier intención o ánimo , por muy rectos que estos sean. Solo el ejercicio de la crítica, evita caer en la autocomplacencia y en la molicie. En El Alminar ya hemos tomado nota, y lo seguiremos haciendo, de todo lo que ha sucedido y sucede.

        Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2012/01/29/la-terraza-del-garaje-estrada/, (2) https://elalminardemelilla.com/2012/01/11/la-torre-herida-por-el-rayo/

Gobernador, el yacimiento muerto


       Leo ayer, en el País de Andalucía, que en las obras de la nueva terminal de contenedores del Puerto de Cádiz, ha aparecido un lingote de plata y una moneda Carlos III. Sigo leyendo, que en las obras del dragado, están siempre presentes arqueólogos del Centro Andaluz de Arqueología y que por eso, pudieron detectarse esos dos piezas. Ahora estudiarán, si esas dos apariciones, son hallazgos casuales o se deben a la presencia de algún pecio.

    En Melilla, se ha vaciado por completo una cantidad enorme de metros cúbicos del antiguo solar de Isla de Talleres, sin que aparezca siquiera una chapa de cobre de época tardo púnica, o un denario romano. Nada de nada en Melilla, cuando en cualquier otra parte de España, se mete una pala y aparece algo. Me sigue extrañando que a principios de la década de 1990, en cualquier zanja, de las pocas que se abrían entonces,  apareciesen » restos arqueológicos de orden menor» y en la actualidad, a pesar de los miles de metros de zanjas que se han abierto en zonas sensibles, no haya aparecido nada. Esa nada llama la atención.

                       No apareció Russadir

  Un yacimiento abierto y sin resolver, sin excavar en su totalidad, desde hace diez años, pierde información cada día que pasa. Abandonado a su suerte como está ahora, ya no sirve para absolutamente nada. Está claro que lo que buscaban, siguiendo la mítica pista de la Russadir fantástica, cuyo emplazamiento dista mucho de ser seguro, no apareció por ningún lado y que lo que no se buscaba, la existencia de la ciudad musulmana previa (a la que el diablo confunda en el averno), deja cada vez más pruebas de su existencia. Excavar más, sería encontrar más cosas, quizá algo de mayor empaque que restos cerámicos y mobiliares y de eso, se huye como de la peste negra.

   El abandono y el desinterés por El Gobernador es tan notable, como muestran las fotografías. En septiembre lo abrieron para pintar la pared interior del edificio, con ocasión de la celebración de la otra efeméride falsa, la de la conquista del 17 de septiembre. ¿ Es lógico el gastarse dinero en pintar la fachada de un edificio abandonado, mientras no se invierte un solo € en excavar de modo total el yacimiento, todo el área del patio ?.

Encesta la lata


        Disfrutar de las mil y una posibilidades lúdicas que ofrece nuestra ciudad, con juegos como el de «encesta la lata», aprovechando el derrumbe de las papeleras, provocado por el óxido en la calle Ayu Lanchandani (papelera A), o por una deficiente colocación, caso de la calle Valencia (papelera B).

          Ambas papeleras se derrumbaron a principios de la semana, el lunes la papelera de la calle Valencia y el martes la de la calle Lalchandani. En esta última ya no será posible jugar o encestar latas, porque los diligentes servicios operativos que vigilan la zona, la retiraron el mismo día de su derrumbe,  el martes. Pertrechados con un un buen «hierro 7 «, si será posible embocar una bola en la papelera del barrio del Real, porque allí no es que los servicios operativos sean menos diligentes o eficaces que en el centro de la urbe, es que simplemente no llegan. 

       La 1ª ecuación de la gestión se cumple de modo inexorable: » Cuanto más lejos se esté del centro de la ciudad, la calidad de la gestión empeora de modo progresivo, en relación a la distancia que exista entre el punto señalado y la situación del Ayuntamiento, punto desde el que irradia la gestión municipal».

Pilla la errata en la placa


                  ¿ Cómo se escribe el apellido Roger ?

  Ha pasado un año desde que se diera por concluida la rotulación de calles de Melilla y la puesta al día de nombres, de placas, de plazas. Se han realizado todo tipo de despropósitos y de denominaciones incomprensibles. Hemos visto de todo; calles sin puertas, ruptura de calles de dos denominaciones distintas, baile de números, cambiazo de pares a impares, plazas inexistentes, calles casi repetidas, puertas con tres números, erratas de bulto, denominaciones incorrectas, nombres a capricho, persistencia y empecinamiento en el error. Todo un catalogo magistral de faltas.

       En un principio pensamos en: La otra Melilla y el Alminar que todo era fruto de la ineficacia, o del hacer las cosas con prisas. Pero al ver día tras día que todo sigue igual o que incluso se incrementa, creo ahora que se trata de un juego, el de «pilla la errata en la placa». Es verdad que al principio nos lo pusieron fácil: «Ayul (Ayu) Lalchandani, Vara del (de) Rey, Hidalgo (de) Cisneros, Ildefonso Infante (Infantes), Marino (Mariño) de Rivera.

       En este caso que hoy presento, la errata ha sido de muy difícil localización. Se han empleado a fondo para volvernos locos y que no nos fijásemos en semejante errata. Ha sido un colocación perversa. En la calle Capitán Roger, del Barrio del Príncipe se han colocado cinco placas nuevas más la antigua, seis en total. De las cinco nuevas cuatro tienen la denominación correcta Capitán Roger (aunque sin el acento) y sola una tiene la denominación equivocada: Capitan Rojer.

     Reconozco que esta vez nos lo han puesto muy difícil. No hubiésemos encontrado la placa con la errata sin la ayuda de «los ángeles» que protegen al Alminar de Melilla.  Esperaremos a la siguiente prueba.

  Nota: Las cursivas, entre paréntesis, indican cual es la denominación correcta.

A veces rectifican y aciertan


Doble carril provisional en Gral. Astilleros

     A los dos siguiente de organizar el fenomenal atasco que  motivó una entrada de este blog, al cegar por obras uno de los carriles de la calle Gral. Astilleros (vial fundamental de la circulación en Melilla), la Consejería de Seguridad Ciudadana se puso «las pilas» o «las señales»,  e ideó una solución para evitar que todo el tráfico de salida del centro de la ciudad, hacia los barrios o hacia las frontera marroquí, quedara estrangulado en el embudo provocado por las obras junto a las viviendas de Minas del Rif.

         Lo ocurrido muestra la necesidad de evaluar previamente cualquier corte en el tráfico rodado, pero sobre todo, lo más importante, es que pone de manifiesto que la crítica constructiva es absolutamente necesaria. Toda la información existente en la ciudad ha quedado reducida a ruedas de prensa,  a informaciones suministradas por los distintos organismos e instituciones y a noticias de actos sociales.    De vez en cuando, en algún lugar o medio, aparece una carta crítica o alguna denuncia ciudadana. Esas gotas de agua en el desierto no pueden ser todo el contrapeso a la acción y a la gestión de un gobierno. Hay una labor de vigilancia, tan necesaria y democrática como la acción de gobierno. Todo lo demás lleva a la autocomplacencia y a la pérdida de contacto con la realidad.