Lo que lleva el río de Oro


                        Escombros y suciedad en el río de Melilla   

            Febrero lluvioso, aunque sea rabioso. Por primera vez en mucho tiempo, hemos visto al río de Oro y a todos sus afluentes (Farhana y Mezquita) aportar agua al cauce principal.  Hay muchos refranes referentes a la importancia del agua en febrero, pero ahora queremos hablar del cauce del río, de su limpieza, de su mantenimiento y de su conservación.

                    El río de Oro es ya un río sin caudal la mayor parte del año, por lo que su conservación sería fácil, además de poder constituir un espacio verde, muy necesario para la ciudad. En muchas ciudades se han adaptado partes de los secos cauces, para el uso y disfrute de los ciudadanos. Lo que no puede ser es que estos espacios naturales, de los que cada vez disponen menos las ciudades, se conviertan en vertederos y escombreras ilegales, como resulta ser el caso de nuestro río seco. No hay control en ninguna zona de la ciudad. Todo este área y su mantenimiento pertenece a la consejería de Medio Ambiente.

              Las fotos de contraste están hechas en un mismo punto, en la calle Cabo de Agua del Barrio de Hernán Cortés, en donde existe un acceso al cauce del río. Unas fotos están hechas en el mes de noviembre y otras en los últimos días. Cuando llueve, todo ese material es arrastrado hacia la desembocadura, y toda esa porquería y escombros pertenecen a la ciudad de Melilla. Es muy frecuente, cuando no se puede eludir una responsabilidad, achacar los males al entorno marroquí, en donde no se realizan limpiezas de cauces, pero es que en nuestra ciudad parece que tampoco. Es más fácil multar a un vecino que saca la basura a deshora en el centro de la ciudad, que demoler una casa y echar todos los escombros al río sin que nadie lo advierta, ni sancione. Toda Melilla está llena de escombreras ilegales. Cuando vienen las crecidas del río, todo ese material acabe en las playas que luego utilizamos en verano, las que ofrecemos a los turistas en la engañosa Feria de Fitur.

Palmeras al suelo


            Nada tiene de extraño que una palmera se seque en su tronco  por la acción del picudo rojo, y haya que cortarla y talarla. No sería un hecho anómalo, salvo que alguien hubiese escrito en el último día del pasado octubre, que esa palmera en concreto, tenía ya un serio problema de verticalidad, y que el cualquier momento, como un fuerte vendaval, acabase partiéndose y cayendo sobre algún ciudadano. Un ciudadano lo advierte, lo fotografía, lo escribe y deja avisado. Pasan uno, dos y hasta tres meses y los responsables de Medio Ambiente no toman ninguna medida. Bastante trabajo tienen los responsables de algunas consejerías con huir de la Guardia Civil o defenderse en los juzgados, como para preocuparse de una palmera con la verticalidad perdida, y llevar a cabo una acción preventiva.

             Al final ha sido Eolo, que no Crono, el que ha resuelto el problema tirando la palmera al suelo. Dejamos las fotografías y la entrada del mes de noviembre. Tal es el gobierno, tal es la gestión.

           Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/11/01/la-llegada-del-picudo-rojo/ 

Imágenes de podas en Melilla


El agente naranja en el Cerro de Camellos

         El agente naranja era un herbicida y exfoliante que utilizó Estados Unidos en la selva de Vietnam, para evitar los escondrijos y los túneles del Vietcong, en su guerra contra el invasor estadounidense. El agente naranja o napalm, salvando las distancias, dejaba en la selva una imagen similar a esta, la de la devastación absoluta. Es solo un símil, pero alguien que vive en las inmediaciones del Cerro de Camellos, me aconsejó que me pasara por allí para que pudiese comprobar qué tipo de poda se había llevado a cabo. Siempre digo que en Melilla hay que mantener la capacidad para la sorpresa intacta, pero no me esperaba una imagen como esta que ahora comparto en El Alminar.

                Se que la zona estaba muy sucia (lo hemos escrito aquí), que había abundancia de roedores, que era refugio y zona de paso de maleantes o de gentes sin techo, que se realizaban actividades poco decorosas, que algo había que hacer. Sin embargo, en nuestra ciudad no hay términos medios, o se abandona un determinado lugar hasta que los árboles se le caen encima a los vecinos (también está escrito en El Alminar), o se llega y se arrasa la zona hasta la misma raíz, como es el caso. poco más hay que decir, solo ver, contemplar y admirarse.

                       Las fotografías están realizadas desde el mismo lugar, una en noviembre de 2014 y otra en febrero del presente año.

          Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/10/01/un-arbol-cae-sobre-una-casa-en-el-tesorillo/

Carnaval frente a Cuaresma


                Los enemigos de almas son tres: el mundo, el demonio y la carne. Eso es lo que decía y dice la doctrina cristiana desde hace 21 siglos. La Cuaresma, tiempo de ayuno, oración y penitencia empieza el próximo 18 de febrero, miércoles de ceniza, símbolo de aquello en lo que nos convertiremos todo. Sin embargo estamos hechos de carne, vivimos en el mundo y estamos enfrentados a las tentaciones. Tenemos que convivir con ellas, con el mundo y con el demonio y sus asechanzas. Todo esto es cierto o no, según desde el lado en que se quiera mirar.

             El carnaval es,  aparte de una fiesta inmediata a los rigores de la Cuaresma y del invierno, en la que se conjuraban todas estas amenazas; una fiesta transgresora en la que se criticaba sin tapujos, tanto a la autoridad civil como a la eclesiástica, que eran las dos potencias rectoras de la época. Hoy todo es un pálido reflejo de lo que en su día fue, aunque tampoco hay que mitificar las cosas. Casi nada ha sido nunca como nos han dicho. Ahora la autoridad impide la crítica obligando a entregar previamente las letras de las canciones o coplas satíricas, con lo cual es imposible la crítica despiadada y siempre merecida, al poder. En cuanto a los rigores del infierno o de la condenación eterna, ya casi nadie les teme, entre otras cosas, porque todo el mundo es bueno o se considera así, con lo cual el diablo no tiene trabajo, o le sobran candidatos/as a vender su alma a él, sin necesidad de las tentaciones.

                                                      El Carnaval en Melilla

                Domesticado todo, y desprovisto de sentido, nos queda al menos una hora de espectáculo visual y de entretenimiento. El frío y el viento concedieron una tregua al desfile de carnaval y al menos se pudo disfrutar un rato, en el ciudad con menos cosas que hacer del mundo. La carroza del infierno, con humo y llamas fue  muy vistosa y resultó una de las más atractivas, junto con la del hombre cocinado en la olla de los caníbales. También muy originales algunos disfraces individuales. En una de las fotografías, conseguimos que una de las diablesas (al diablo no se le puede ver nunca), nos mirase directamente. Pese a la falta de apoyo, a la domesticación de cualquier acto lúdico, hay cosas que se resisten a desaparecer, pese a que ponen todo su empeño en ello.

El temporal en febrero


       En febrero, a lo largo de la historia, los temporales han sacudido con fuerza la ciudad de Melilla. Las noticias recopiladas en las hemerotecas así lo reflejan. En la primera semana del mes central del invierno, el temporal de viento y frío ha azotado de modo inmisericorde la ciudad. En febrero debe llover, como dice el refrán: Que venga febrero lluvioso, aunque sea rabioso. Hay otro que dice que «el agua de febrero mata al usurero». Queda claro que el agua es importante en este mes. El agua empapa la tierra y su tenue sol no la evaporaEn febrero hay tempestades  y también calmas. Sin embargo, la tempestad siempre es más atractiva desde el punto de vista visual. Así es febrero, ya se sabe: En febrero un rato malo y otro bueno. 

             Febrero, el mes femenino, el único dedicado a una diosa y con un santoral plagado de nombres de mujeres (Purificación, Águeda, Candeleria, Apolonia, Brígida, Eulalia, Lourdes). Hemos visto y recogido imágenes interesantes, desde gaviotas con su plumaje mojado y que se resignaban a ser fotografiadas sin levantar el vuelo, hasta los humazos de Endesa (la productora melillense de electricidad), cayendo hacia el suelo y inundando nuestros pulmones de humo tóxico. Hemos visto al barco siendo empujado hacia el dique de amarre, para que el temporal no lo sacase de su posición, y las aguas del mar revueltas y agitadas. Los tiempos están así. Calmas y tempestades van siempre unas detrás de otras.

Liquidación de la Cooperativa Gráfica


                  Se ha escrito y opinado mucho en El Alminar sobre la historia y decadencia de la Cooperativa Gráfica de Melilla, una empresa a la que se ha dejado caer, mientras que se subvenciona sin fin a asociaciones y entidades que solo existen para formar la red clientelar del gobierno, y que casi no tienen actividad alguna. Los 60.000€ que necesitaba la centenaria empresa melillense, de la que vivían cuatro familias, siguen figurando en el correspondiente apartado de los Presupuestos de Melilla, pero ahora irán a parar a una empresa de Valladolid, pero que deberá radicarse de algún modo en la ciudad. Todo está ya dicho, todo está ya escrito. Lo publicamos y damos cuenta de ello, para que en algún momento, el pueblo melillense, no deje estas cosas impunes.

            El pasado 6 de febrero empezó la liquidación del mobiliario existente y la desaparición inexorable de una imprenta que era parte de la historia de la ciudad.

Problemas menores en Melilla


                       Inseguridad sensacional

           Los responsables políticos de las áreas de gestión de Melilla viven en el mundo irreal de la propaganda. Lo que el ciudadano percibe y ve en las calles es algo diametralmente opuesto. Grupos de menores no acompañados en situación de abandono institucional, deambulan a lo largo del día de una parte a otra de la ciudad, sin comida, sin lugar de refugio, sin ningún sitio en el que protegerse del frío o de otras inclemencias climatológicas.

     Esta es una realidad que no se ve desde los despachos de gestión, ni desde los lugares acotados a los que acuden las autoridades (Kursaal, fiestas  y homenajes, inauguraciones, locales de hostelería). En cualquier parte de la ciudad se producen incidentes de seguridad: hurtos, robos, agresiones, incendios de vehículos y contenedores, detención de menores; que son resueltos en primera instancia por los ciudadanos, que son los que alertan a los cuerpos y fuerzas de seguridad. Cuando estas intervienen, lo hacen, hasta el momento,  de modo escrupuloso. Lo que está fallando no son los cuerpos policiales, sino sus responsables políticos.

          Si hasta el momento no ha ocurrido ninguna situación grave para los ciudadanos, es por pura casualidad. La misera y la desesperación va en aumento, tanto en nuestro entorno, como en la propia ciudad. En 14 años de continuidad del presente gobierno de Melilla, no ha habido un solo cese o dimisión por incapacidad manifiesta, o por el propio cansancio y pérdida de interés en la gestión, pese a que hay más que sombras y sospechas sobre casi todas esas áreas.

         La ineficacia de algunas de las áreas de gestión ciudadana adquieren ya la categoría de certeza, como en la cartilla del servicio militar, en la que el valor pasaba del genérico «se le supone», al «demostrado. En Melilla la categoría de ineficacia institucional ha ha pasado del «se le supone», a la de  «demostrada».