La última calera de Melilla


                                  La calera de Aceras de Negrete

           Hace ya mucho tiempo, en el mes de diciembre, publiqué una entrada sobre lo poco que sabía de la antigua industria de la cal en Melilla. Lo hice tras encontrar, casualmente, un artículo de Ginés Adán sobre el tema.  Así conseguí unir mis fotografías a los conocimientos de este conocido constructor. Medio año después, un nuevo colaborador del Alminar, Angel, nos descubre como blog, encuentra aquella ya olvidada entrada y nos documenta, tanto sobre las propias caleras, como sobre la dureza del trabajo en las mismas.

             Tenía ya pensado desde hace tiempo, fotografiar esta calera, situada al final de las Aceras de Negrete y junto a la calle de La Cal. Tenía la intención, pero me faltaba documentación y tiempo para poder hablar sobre estas antiguas industrias con un mínimo de rigor. No se trata de traer cosas porque sí, sino también para que sean útiles y atractivas. Lo escrito permanece siempre.

                      La fabricación de la cal ( Texto de Ángel)

      La fabricación de cal era un trabajo simple pero penoso. Como he dicho nací en 1925 en una de las dos casas que lindaba con los dos hornos situados en la Acera de Negrete; que en aquella época tenia el n° 93, esquina a la cuesta que subía hacia Batería Jota. Viví allí un año y medio, y volví a la misma casa en mayo de 1936. A esta parte se le llamaba entonces “Faldas de Batería Jota” . La puerta de entrada al espacio de estos hornos se situaba en medio de estas dos casas. La puerta, que era de hierro forjado, era lo suficiente grande para permitir la entrada de los carros que entraban cargados de piedra caliza como también del carbón (carbonilla ), que eran los restos del carbón utilizados por los barcos de la época, y que se utilizaba para el cocido de la piedra caliza.
      Con la llegada de los camiones, importados por la casa “Parres”, se fueron dejando los carros. Los mulos que tiraban de estos carros lo dejaron en paro y los carreros se fueron convirtiendo en conductores o ayudantes de estos nuevos medio de transportes. Presencié muy de cerca estos cambios pues lo vivía durante todo el día..

          La carbonilla era el elemento inprecindible para que el horno funcionara día y noche. La piedra caliza se troceaba en trozos algo mayor que un puño, con un martillo de largo mango que se llamaba “porrillo”; se cubría el horno con una capa de esta piedra y otra de la dicha “carbonilla”; lo que hacia que toda la profundidad del horno estuviera toda como una ascua. En invierno, los niños teníamos la costumbre de reunirnos en estos hornos y a veces de secarnos cuando habíamos cogido un aguacero. Se daba el caso de accidentes respiratorios, e incluso la muerte como fue el caso un año en que murió axficiado un joven en la calera del Patio de Florido. La parte de abajo del horno unos cinco a siete metros, terminaba en unas rejas de hierro que sostenía toda aquella pesada mole de piedra y carbonilla. Al llegar la capa de piedra a esta reja, se encontraba ya cocida y el obrero , mediante un largo y grueso pincho hacia caer estas piedras ya cocidas, que se retiraban una vez enfriadas. Entonces se extendían por tierra y se les rociaba con agua para como se decía “apagarlas”, lo que hacia que a esta cal se le llamaba “cal apagada”, y a la piedra cocida que no se había rociado con agua se le llamaba “cal viva”. Cuando se apagaba la piedra desprendía una gran humareda y muchísimo calor! La producción estaba dedicada a las obras de la construcción, pero también se atendía a aquellos particulares que deseaban la “cal viva” y que empleaban estas para el “blanqueado” de sus casas.

        Los obreros que trabajaban en estas caleras pertenecían todos a una familia naturales de una kabila de Mariguary. Llegaban por la mañana después de una larga caminata y volvian a su casa al atardecer. A la hora del té siempre me encontraba en su corrillo. Cuantas veces partí  piedras con aquel dichoso “porrillo” !! y tambien intentaba sacar agua del pozo a pesar de mi poca fortaleza!
         Mis recuerdos sobre ellos son inmejorables y quedaron grabados en mi memoria para siempre.

   Nota: entrada de diciembre sobre las caleras.

 https://elalminardemelilla.com/2011/12/18/las-caleras-de-melilla/

La Hípica. Antiguos privilegios de clase


                                Los muros invisibles de Melilla

         Esta entrada no supone el más mínimo reproche a las Fuerzas Armadas de España, que están perfectamente integradas en la sociedad civil y modernizadas, sobre todo con la llegada de las mujeres, tanto como componentes del  personal de tropa, como del resto de los escalafones del mando. Las FF.AA. de España son democráticas, modernas y nos podemos sentir satisfechos de ellas.

       Lo anacrónico en el 2012, es la existencia del de la Real Sociedad Hípica Militar de Melilla, un club público, pero que funciona como un coto privado y cerrado, al que el 80% de los melillenses no tiene acceso. Recientemente, en una democrática y saludable medida, se unificaron los clubes de oficiales y suboficiales, separados hasta el año pasado de modo feudal. Para muchos que se creen pertenecientes a no se qué elite social, esta medida ha resultado poco menos que una traición a sus ideales y a sus imaginados rangos.

          La RSHM es deficitaria, el nº de oficiales del Ejército es ya muy escaso, la afilicación  es voluntaria, y no conseguían ni siquiera cubrir gastos. Eso ha forzado la unificación de oficiales y suboficiales. Ocurre, como siempre, que algunas de las directivas hicieron gestiones económicas muy poco ejemplares. Técnicamente siempre ha podido entrar el personal civil, pero también es verdad que el cupo siempre está completo, excepto para algunos. Son situaciones anacrónicas e incomprensibles, pues la RSHM siempre ha recibido fondos públicos civiles y municipales, por ejemplo, para la construcción de  la denominada «piscina olímpica» y que ahora está cerrada porque filtra. Con fondos municipales también está construido el pabellón de deportes. También trabajaron allí  forzadamente, presos republicanos.

        Como pese a todo el dinero no les llega y las instalaciones se mantienen a duras penas, se permiten banquetes y celebraciones de civiles (comuniones, bodas, etc). Se quiere el dinero de la sociedad civil, pero no su presencia. Es la mayor situación de apartheid social de Europa, solo que en este caso, los negros somos los civiles. Lo mismo ocurrió con el Casino Militar, salvado gracias a que se abrieron las puertas a la sociedad melillense.

          La culpa de esto la tiene el Poder Público, que no ha sido capaz de resolver esta situación en 30 años de Democracia. Es un enorme espacio casi vacio, en donde algunos todavía recrean la Melilla de la década de 1960. El resto, la parte pública está en un estado lamentable. Hay un gobierno en la ciudad, que pretende cubrir el Río de Oro y realizar obras magnas, como la quimérica ampliación del puerto, pero que no es capaz, despues de 12 años, de convertir esta zona baldía y de aspecto lamentable, en algo de lo que puedan participar todos los ciudadanos de Melilla.

     Nota: El dictador Franco aisló al Ejército de la sociedad civil. Dividió el País en 9 Capitanías generales. Parecía más un ejército de ocupación, que un ejército del Pueblo. La Democracia ha invertido esa situación. La Hípica es todavía el último resto físico, de la separación que pretendió el dictador entre el pueblo español y el estamento militar.

Bote con V de barco


          

        Sábado. Apacible tarde de playa en un nuestro deficiente litoral costero. El cambio a levante todavía no ha enturbiado el agua de modo definitivo y asqueroso. Nuestras playas todavía no han recibido la bandera azul, aunque quizá este año no haya suficiente dinero para comprarlas. Pese a todo, iba dispuesto a pasar una horas agradables, a bañarme con mi familia y amigos, sobre todo para que las niñas jueguen en el agua y en la arena. Este verano no pienso buscar defectos en las playas. Son tan evidentes y el aspecto de las instalaciones tiene tal grado de decadencia, que no pienso pasarme otro verano como el pasado, con las decenas de entradas sobre «el verano azul de Melilla». También hay que decir y reflejar el grado de maltrato que el melillense inflige al dominio público.

       Al llegar a la zona de La Hípica destacaba una novedad. La instalación de una embarcación perteneciente a la Compañía de Mar. Un homenaje más a la Melilla marinera, en este caso a la marina militar. No hay nada que objetar, salvo en el caso de que la restauración del barco hubiese costado los 200.000€ habituales. Pensé: «Cuando salgamos del agua hago las fotos. Me gusta más la tibia luz del ocaso».

        Concluye la tarde de playa. Recogémos los enseres playeros y los cargo en dos viajes hasta el coche. Percibo algo raro, creo que he visto escrito «vote», de embarcación con uve. ¡ No puede ser !. Al regresar del coche veo la palabra «Bote mixto» correctamente escrita. Me dirijo a la parte trasera de la embarcación y allí, tras recorrer toda la eslora del barco,  veo claramente la errata: «Vote Mixto».  

          Saco la cámara y reflejo el hecho. Mañana o pasado, lo corregirán, pero El Alminar ha llegado antes.    La errata está en la popa, en donde el enemigo suele asestar los golpes más duros.

 

El imperio del cemento en Melilla


                  Los restos de zonas verdes de Melilla en peligro

          El cemento se extiende en Melilla. en un palmo de terreno, junto al antiguo cuartel de Automovilismo, se van a construir 60 nuevas viviendas de VPO. El índice de viviendas vacías en nuestra ciudad es elevadísimo. La empresa municipal de la vivienda (EMVISMESA), todavía no ha conseguido colocar ni el 10% de las cosntruidas en el Barrio del Rastro. Las viviendas en construcción de la calle Villegas salen a licitación con un precio muy elevado y además, ni siquiera han conseguido elaborar un reglamento para acceso a las mismas. El proceso final de adjudicación será por sorteo, con lo cual, veremos como algunos propietarios de viviendas, consiguen adjudicarse nuevas viviendas de protección oficial. El nuevo PGOU, no solo no servirá para poner fin a la especulación, sino que probablemente la disparará. Hay tres cuarteles y 100.000 m² de terreno dispotibles.

         Lo que preocupa al Alminar es la posible desaparición de esta magnífica zona verde que se ha mantenido indemne durante décadas. Son árboles fuertes (pinos, palmeras, ficus), que ofrecen sombra y que rebajan la temperatura de forma notoria. Ultimamente está de moda plantar árboles ornamentales, tropicales, naranjos, que no ofrecen sombra ninguna y que tienen un crecimiento muy limitado. Hoy era una mañana calurosa, y estar allí sentado ofrecía un alivio instantáneo. Este pequeño resto arbóreo, que no se sabe si se conservará, está junto a la calle de Francisco de Pizarro y la calle de Ramiro de Maeztu, en la parte baja de Batería Jota.

            En poco tiempo habrá allí dos nuevos bloques de 60 viviendas, que concentrarán más la aglomeración urbana. En las zonas depauperadas se hacen macizamientos de población, mientras que en las de clase alta solo se construyen viviendas unifamiliares. Eso sí, la sombra y el arbolado de verdad, el que refresca y proporciona sombra, brilla por su ausencia en casi todos lados. Estamos bajo el imperio del cemento.

   Nota:Viviendas de Emvismesa en el Rastro de Melilla. https://elalminardemelilla.com/2011/12/15/en-el-rastro-de-emvismesa/

Wittgenstein y el starets Zosima


               

 

                La victoria de un extraño profeta*

              Ludwig Wittgenstein, 1889-1951, fue el hombre que acabó con la filosofía en Occidente, al menos esa fue su pretensión.  Miembro de una familia aristocrática austriaca, buscó siempre huir de los privilegios que le otorgaba su condición. Siempre vivió con sus propios recursos, primero como maestro, luego como profesor en Cambridge. Durante la I Guerra Mundial cayó prisionero y durante su cautiverio, escribió en célebre Tractatus, el libro que derrumbó la filosofía occidental tal y como era conocida hasta ese momento. A su lado, hasta el mismísimo Bertrand Russell parecía como un becario con escasos rudimentos dialécticos.

    Me hice con el Tractatus en 1988, en Málaga. La parte final, enumerada desde el punto 6.363 hasta el 7, es de una simplicidad pasmosa, de una claridad deslumbrante. Cuando presentaba su libro a los editores en 1919, nadie quería publicárselo. Al final lo consiguió casi como un favor. Sin embargo, su libro rasgó la filosofía y el pensamiento europeo como el más afilado de los cuchillos. Su estilo es abrupto, como el evangelio de Marcos, y está numerado de una forma parecida.

    LW-T. 6.54: Mis proposiciones esclarecen, así quien me entiende las reconoce al final como absurdas, cuando a través de ellas –sobre ellas- ha salido fuera de ellas.  (Tiene, por así decirlo, que arrojar la escalera después de haber subido por ella). Tiene que superar estas proposiciones: entonces ve correctamente el mundo.

    LW-T. 7: De lo que no se puede hablar, hay que callar.

                          Wittgenstein. El deber de un genio*

*Este es el título del libro que llegó a las librerías españolas en 1994 y cuyo autor es Ray Monk. El autor desgrana la vida de Wittgenstein, sus pensamientos, su filosofía y los acontecimientos de su vida de modo admirable y exquisito. El propio e inmenso atractivo humano del profesor de Cambridge se ve incrementado por la exposición de Ray Monk.

  Wittgenstein lo toca absolutamente todo, analiza y se mete en cualquier cosa que encuentra. Opina sobre todas las profesiones y cuestiones del mundo. Le interesa lo mismo un libro de filosofía que una novela. Todo desde la óptica de: “La imperiosa obligación de ser veraz, sobre si, a pesar de las presiones para obrar de otro modo, había que insistir en ser un mismo. El deber inviolable de decirse la verdad a uno mismo”. El mundo en el que surge Wittgenstein está en decadencia, como el nuestro.   “El hombre no nace con alma, sino con potencial para ella”. Hay que descubrirla y despertarla. “Reemplazar la confusión por claridad”.

   El libro de Monk es una continua cascada de datos, frases y hechos. A mí me despertó por completo. Tengo la costumbre de subrayar en las páginas, o de poner señales, en las frases que me llamaron la atención entonces. Es curioso como muchos años después, al repasarlo, uno conecta con los pensamientos y las sensaciones que me despertó, e interioricé en su día.

     Wittgenstein pensaba que el único periodismo posible, era el disponía de los conocimientos necesarios y la facilidad de expresión, para hacer un periodismo efectivo, en el que sin necesidad de aspavientos, se lanzasen los suficientes golpes certeros.  A partir de ese momento y no antes, transformé mi modo de escribir, de enfocar la realidad. Hasta entonces, mis trabajos en prensa no se salían de los moldes trillados y ya señalados previamente. Desde aquel año, empecé a reflejar y a buscar todo aquello en lo que nadie se fijaba o reflejaba.

     Comencé  a escribir cientos de artículos, muy comprometidos, en lugares en los que nadie se había atrevido antes. Pulí mi estilo, me deshice de todo lo superfluo y solo me preocupaba de lanzar golpes, periodísticos, completamente certeros. Traté todos los temas y enfoques posibles. Fuera de las fronteras melillenses y dentro también, pues colaboré con todos los medios de comunicación locales. Debo decir, que en aquellos años (década de 1990), fueron los más libres en lo concerniente a la libertad de expresión. Hoy en día, el 80% de ese  trabajo sería impublicable. La claridad, la transparencia son valores en sí mismos”, decía, y lo asumí como máxima.

   Wittgenstein era consciente de lo que estaba haciendo, de lo que estaba transformando: “Mi manera de pensar no es deseable en esta época, tengo que esforzarme y nadar contracorriente, Quizá dentro de cien años la gente querrá lo que yo escribo”.

    Este libro abría la puerta de otro, el de “las investigaciones filosóficas”, que fue otro aluvión de frases útiles. En apenas 3 años, tenía en mi poder toda la obra original de Wittgenstein y los más importantes trabajos publicados sobre él.    

       La moralidad que buscaba Wittgenstein, no era la que viene impuesta desde el exterior, impuesta por reglas, principios y deberes, sino la que se basa en la integridad, en ser fiel a uno mismo y esa es la que cohesiona por dentro e impide el desmoronamiento. Los escrúpulos, la conciencia, el no mentirse a sí mismo, todo eso procede del interior. Lo otro es externo y permite una vida fácil, sin remordimientos ni escrúpulos, pero ante la  propia conciencia, si se tiene, se está solo. Allí no cabe mentiras.

                        Wittgenstein y el starest Zosima

  Según Ray Monk, Wittgenstein quedó impactado por la lectura de “Los hermanos Karamazov”  y la figura del starest Zosima, y ese fue el libro que compré, leí y subrayé en 1999. Encontré su rastro en todas las páginas de la obra de Dovstoyevsky, y a la inversa, rastros del starets Zosima tanto en su obra, como en la propia vida de Wittegenstien. Como señala Monk: Wittgenstein leía este libro con tanta frecuencia que se sabía pasajes enteros de memoria, en particular los discursos del anciano Zosima, un santo que podía < ver directamente en el interior del alma de las personas>.

     Wittgenstein estaba obsesionado con el alma, tanto que le impresionaba la frase de Cristo en la que dice: “De qué le vale a un hombre ganar el mundo, si pierde su alma”, y decía que: Todo dependía de tener una gran meta a la que serle fiel y que también dependía más del sufrimiento y de la capacidad para soportarlo. La vida cotidiana esconde tragedias y situaciones muy duras, detrás de una apariencia de absoluta normalidad. Situaciones, preguntas a las que es imposible dar respuesta.

        El lenguaje es el medio con el que nos comunicamos, pero es a su vez un límite. Para poder expresarnos y que nos entiendan, las cosas tienen que significar lo mismo para nosotros que para los demás. En los debates y tertulias de la actualidad, se ve claramente como todo el mundo se expresa, mantiene sus posiciones, pero el intercambio de ideas y la reflexión no se incrementa del mismo modo. La mayor parte de las personas solo buscan escuchar aquello que quieren oír.

                          El deber de la claridad         

–    Imaginar un lenguaje significa imaginar una forma de vida.

–   No hay una última explicación. Eso es justamente como si se quisiera decir: No hay una última casa en esta calle; siempre se puede edificar una más.

–   No se ha previsto un único ideal de precisión, pero te sería difícil acertar con una estipulación, con una que te satisfaga.

–   Es más bien esencial a nuestra investigación el no queramos aprender nada con ella. Queremos entender algo que ya está patente ante nuestros ojos. Pues es esto lo que parecemos no entender.

–  Los aspectos de las cosas más importantes para nosotros están ocultos por su simplicidad y su cotidianeidad. Se puede no reparar en algo, porque siempre se tiene ante los ojos.

–   Lo que se sabe cuando alguien nos pregunta, pero ya no se sabe cuando debemos explicarlo, es algo de lo que debemos acordarnos.

–  Apartamos malentendidos, haciendo más exactas nuestras expresiones. Una explicación sirve para apartar o prevenir un malentendido.

–    Solo podemos, pues, salir al paso de la injusticia o vaciedad de nuestras aserciones exponiendo el modelo como lo que es, y no como prejuicio al que la realidad tiene que corresponder.

 –  El mejoramiento de nuestra terminología para evitar malentendidos en el uso práctico, es perfectamente posible. Pues la claridad a la que aspiramos es en verdad completa.

                       

  Los Hermanos Karamazov. Fiodor Dovstoyevski 

                   Prólogo

–        ¿Y si al leerla no encontrara nada de particular en mi héroe?.

–        El caso es que mi héroe actúa sin la menor duda, pero de una manera vaga y obscura…estaría fuera de lugar exigir claridad a personas de nuestro tiempo.

–        Pero la rareza y la originalidad, lejos de conferir derecho a la atención, la perjudican más bien. La persona original es, en la mayoría de los cosas, el individuo que se aparta de los demás.

–        Y como no puedo contestar cumplidamente estas preguntas, las dejo sin solución.

–        Mi prólogo ha terminado. Reconozco que es superfluo, pero como ya está escrito, dejémosle.        

                                                    Los Starets 

–        Un verdadero realista, si es un incrédulo, encuentra en sí la fuerza y la facultad de no creer ni en el milagro.

–        ¿Qué es un starets?. El starets es aquel que absorbe vuestra alma y vuestra voluntad en las suyas. Este duro aprendizaje..para alcanzar al fin..una libertad perfecta, la libertad frente a sí mismo, y evitar la suerte de aquellos que han vivido sin encontrarse a sí mismos.

–        El starets Zósima, en su juventud había servido en el ejército como oficial en el Cáucaso.

–        No se entregue a la intemperancia del lenguaje.. y sobre todo y ante todo, no   mienta.

–        Sobre todo,  no se mienta a sí mismo. El que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira, llega a no distinguir la verdad ni en sí ni en torno suyo.

–        ¿Dónde está la felicidad?, ¿quién puede llamarse dichoso?.

–        Evite sobre todo la mentira, y en particular la mentira que se dice a sí misma.

–        Los juegos de palabras a este respecto son imposibles e indignos.

–        El único que asusta y que tranquiliza, el que consiste en la confesión de la propia conciencia.

                               Citas varias

–        Alioscha, tú dices siempre la verdad aunque te encuentres entre dos fuegos.

–        El pecado y la tentación acechan no solamente en el mundo. ¿Pero qué te asigna un lugar en el mundo?.

–        Al disecar la parte han perdido de vista el conjunto.

–        Todo el mundo murmura contra el libertino, pero todo el mundo hace lo que puede de “ocultis”. Por eso es preciso que alguien diga aquí la verdad.

                                   Ivan Karamazov

–        Se puede vivir y yo vivo, aun a despecho de la lógica. No creo en el orden universal.

–        ¿Amar la vida más que al sentido de la vida?.

–        ¿Para qué resolver lo que no es de este mundo?.

–        Se dice que todo es indispensable para establecer la distinción entre del bien y del mal en la inteligencia del hombre.

–        Esa verdad no es de este mundo y no la comprendo…pero la dificultad estriba en que no puede admitir tal solución. Afirmo desde ahora que esa verdad no vale lo que cuesta.

–        Dios aparece, no dice nada y no hace más que pasar.

–        Comprenderán por fin que la libertad de la tierra y el pan a discreción para cada uno son incompatibles, porque nunca sabrán repartirlo entre ellos.

–        ¿Ante quién inclinarse?. Esa necesidad de la comunidad en la adoración es el principal tormento de cada individuo… y se inclinará ante los prodigios de un mago o los sortilegios de una bruja. Comprenderán el valor de una sumisión definitiva. Entonces nosotros les daremos una felicidad dulce y humilde, una felicidad adaptada a débiles criaturas como ellos. Les prometemos una felicidad, una recompensa eterna en el cielo.

–        El secreto de la existencia humana…la libertad de decidir entre el bien y el mal. Ante cuestiones capitales y dolorosas, mantenerse en plena libertad de decisión.

                         En el que la oscuridad reina todavía

–        Todo está permitido. Hundirse en la corrupción

–        ¿Es tan raro en nuestra época encontrar una persona que se arrepienta de su torpeza y que reconozca públicamente sus equivocaciones?

–        Noto en usted que no teme servir a la verdad en un asunto en el que se arriesga por su franqueza el atraerse el desprecio general.

–        Para renovar el mundo hace falta que los hombres mismos cambien de ruta.

                  Extractos de la doctrina del Starets Zósima

–        Todos los días, a cada momento, vigilaos, guardad una actitud digna.

–        He aquí lo que pienso de ese orgullo… nos abandonamos a él pensando cumplir algo grande y noble… y por eso caemos fácilmente en el error.

–        Trabajas para la colectividad y obras para el porvenir, no busques nunca recompensas.

–        Siento, hermanos y amigos, no poder formular claramente esto. ¡Pero desgraciados de aquellos que se han destruido a sí mismos.

                                              Alioscha 

–        La caída del justo y su vergüenza, causan placer.

–        Yo no me rebelo contra Dios, únicamente no acepto su Universo.

–        ¡Qué tragedias encuentra uno en la realidad!

                                        Kolia Krasotkin 

–        Escolar, odia la mentira, aunque sea para hacer una obra buena.

–        Voy porque quiero, porque esa es mi voluntad

–        No me gusta que me insistan cuando no lo entienden a uno a la primera palabra. A veces es imposible de explicar.

–        No se puede disimular la verdad.

–        Es usted como todos, es decir, como muchos; pero no hay que ser como todos.

                   Reflexiones y preguntas finales

–        ¿Y por qué hacer el mal?

–        ¿Cómo sería virtuoso sin Dios?

–        ¿Qué es en efecto la virtud?, ¿es pues, una cosa relativa?

–        Desgraciadamente, la verdad no es casi nunca graciosa.

–        ¿Vuelves a la filosofía?, que Dios me libre de ella.

–        Pero en la vida no basta con eso; es preciso que esa alabanza pase por el crisol de la duda. Las gentes toman esta comedia en serio, a pesar de todo su talento.

–        Pero ciertos solitarios son útiles desde el punto de vista intelectual.

–        Mientras el secreto no sea desvelado, existirán para mí dos verdades: La de allí, la suya, que ignoro totalmente, y la otra, la mía.

–        Además, me ha dicho muchas verdades acerca de mí, cosas que yo no me hubiese dicho jamás.

–        La conciencia, ¿qué es eso?

–        ¿A qué se debe esa diferencia?. ¿A qué se debe que reaccionemos tan débilmente ante unos fenómenos que nos presagian un duro porvenir?. ¿Al trastorno de nuestros principios morales y a la ausencia de estos principios?

–        Algunas veces somos excelentes; pero únicamente cuando nos va bien.

–        ¿A qué llama usted místico?

–        Capaz de reunir todos los contrastes y de contemplar a la vez los abismos, el de arriba, el abismo de los ideales sublimes; y el de abajo, el abismo de la más innoble degradación.

–        Pero eso es una significación mística, por decirlo así, que escapa a la inteligencia. Pero en este caso, debe quedar fuera del dominio de la vida real. Estamos obligados a aplicar únicamente ideas justificadas por la razón y la experiencia.

                                   Máxima final     

–        Nuestra tribuna debe ser, la escuela de la verdad.

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      Una explicación final. Podría escribir decenas de páginas sobre Wittgenstein y el starets Zosima, pero creo que es suficiente. Solo decir una última cosa y es sobre el extraño nombre de “Meketaton News”, que utilicé durante dos años. En aquella época hubo un accidente en un campo de tiro en Melilla, en el que resultó muerto un suboficial. La hermana de éste, una jornalera de Jaén, se matriculó en Magisterio, solo para conseguir que se celebrara el juicio por la muerte de su hermano. ¿Adivinan quién fue el único que se quedó hasta el final del juicio y las conclusiones finales?. Mi artículo se publicó en el Telegrama de Melilla (25/05/1997) y en el diario El Mundo (04/06/1997). La conmoción fue inmensa. Fue uno de los juicios más duros a los que he asistido nunca.

      Según me dijeron entonces y fue el propio dueño del Telegrama, Comandancia dijo que si mi nombre volvía a aparecer en sus páginas, inmediatamente darían de baja todas las suscripciones del periódico. Por ese motivo, y para seguir escribiendo, tuve que registrar ese nombre en la Oficina Española de Patentes y Marcas. Con aquel artículo y aquella reacción, comprendí que había alcanzado el mandato de claridad de Ludwig Wittgenstein, en cierto sentido, mi maestro. Por muchas razones, maestro/a, es la palabra que más significado tiene en mi vida.       

Nota: * Reyes Mate. El País, 13/03/1989  

   

                         

                                

La ciudad descompuesta


          

          Si las cosas se ven así, es porque están en ese estado. Nos gustaría que las cosas fuesen de otra manera. Melilla es una ciudad pequeña, altamente financiada y subsidiada por los fondos del Estado y la sensación que ofrece es la de una ciudad que se mueve por su propia inercia. Tras doce años de gestión, el 80% de los miembros que componen el gobierno no ha variado, lo cual es incomprensible.  Es verdad que no todo ha funcionado mal. Hay áreas que con grandes problemas de gestión han salido a flote y cumplido dignamente su papel, pero también es cierto que el cambio de personas y de nombres impone un ritmo diferente a la gestión. Nuevos nombres implican una nueva visión de las cosas.

        El estado actual del gobierno es de esclerosis absoluta. Al llevar tanto tiempo en el gobierno, e impedir la renovación, solo se acaba defendiendo el propio puesto y la parecela propia de poder. Eso es un caldo propicio para las conspiraciones palaciegas, para que algunos vivan pendientes de quien será el sucesor y sobre todo, para que se creen sentimientos de clase y de casta. la renovación debería ser completa, porque al final el miedo, paraliza incluso al propio príncipe que no se atreve a descabalgar de su puesto a nadie, por si acaso. El pánico a lo ocurrido con Ignacio Velázquez está muy presente todavía. El inmovilismo es el peor mal que existe, y el «horror vacui», el volver a  no se nadie, paraliza a la mayor parte de los miembros del gobierno melillense.

            Tras doce años en el poder, han sido incapaces de gestionar el área del cuartel de Valenzuela, el gran pelotazo de Melilla y ahora esos mismos, podrían tener en sus manos tres áreas inmensas, las de los cuarteles de Santiago, Automóviles y Caballería. Hay que decirlo porque se leen todo y lo courrido con Valenzuela no puede volver a repetirse. Los convenios para la cesión de esos suelos, deberían ser altamente exigentes, en los que no quedase la más mínima rendija posible a la especulación sobre terrenos públicos. Todo eso y mucho más, espera a la vuelta del verano.

          No dudamos que les inspire la buena voluntad, incluso el «amor a Melilla», lo que ya no nos cabe duda es de la flata de eficacia en muchas áreas de gestión, algunas perfectamente prescindibles. Se están regalando sueldos públicos muy abultados, para desarrolar unas funciones que perfectamente podrían llevar a cabo los funcionarios autonómicos. El coste y la magnitud del Gobierno de Melilla es inadmisible.

        Lo que más preocupa, es que a este estado de la ciudad se ha llegado en tiempos de bonanza y crédito a espuertas. A partír de ahora, ya no va haber financiación nada más que para lo imprenscidible. Gestionar es obtener el más alto rendimiento posible, con el dinero disponible. En Melilla, con la enorme masa de dinero que ha fluido a través de los presupuestos, se ha sacado un rendimiento deficitario o como máximo, muy ajustado. Como ciudadanos/as, tenemos derecho a exigir calidad y eso, no lo tenemos en Melilla en casi ningún lado, y cuando la hay (Kursaal,Estación Marítima), ha costado tanto dinero, que anula cualquier elogio posible o imposibilita cualquier elogio.

     Todas las grandes obras del Estado están paralizadas y el retraso en la elaboración del PGOU, hace que la ciudad esté llena de solares abandonados, esperando el aumento de edificablidad. Eso es especulación

               La verdad está ahí fuera y lo que es peor, se ve.

Travesía o bancal de Madrid


             La travesía de Madrid, junto a los bloques de Ciudad de Málaga y las torres del Bº de La Victoria es un bancal. En las inmediaciones están las oficinas del INEM (Instituto Nacional de Empleo), las urgencias sanitarias de una clínica privada y numerosos comercios, además de las viviendas. Es muy difícil aparcar en la zona, pese a que hay numerosos edificios con aparcamientos privados. No hay modo de comprender cómo se pueden tener las aceras de la ciudad en este estado, y eso que esta es una zona populosa. Las aceras son de difícil tránsito y están muy mal diseñadas. En algunos lados son inmensas y en otros apenas permiten el paso de una persona. En la parte central del Bº de La Victoria están renovando el acerado, pero están manteniendo los errores estructurales. En una ciudad en que las plazas de aparcamientos son escasas, un correcto diseño de las calles y de las aceras permitiría ampliar las zonas de aparcamientos y facilitar la vida de los ciudadanos.

           A todo el mundo le gustan las grandes obras, los proyectos colosales, esos que inmortalizan los nombres de los que los inauguran, sin embargo, la calidad de una gestión se mide en estas pequeñas cosas. Es en el día a día en donde se libran las grandes batallas. Es lo cotidiano lo que realmente exige esfuerzo.

         Los grandes temas son bonitos, pero la ciudad, El Alminar, también está constituido por estas pequeñas cosas, de las que nunca hay que renegar ni dejar de lado. Es verdad que a veces los acontecimientos nos imponen un calendario muy exigente, pero nunca se deben levantar los pies y la vista  del suelo. En Melilla, no mirar al suelo implica el riesgo de caerse, o el de pisar algo desagradable.