Archivo diario: 9 julio, 2012

En Baelo Claudia


 

               Cuando la arqueología forma parte de la vida

      Sólo el olvido o el uso suele preservar las cosas. Baelo Claudia, ciudad romana dedicada a la pesca del atún, sobrevivió a los siglos porque los pescadores de la zona la siguieron utilizando. Luego, tras ser definitivamente abandonada, fue el manto del olvido el que la cubrió y preservó. Hubo un tiempo en que la arqueología se consideraba como una actividad legendaria, como un modo de vida bohemio. Un arqueólogo se empeñó en los inicios del siglo XX en buscarla y redescubrirla. Desde entonces es una fuente de cultura, de atracción turística y está abierta a todo el mundo. Cuenta con un centro de interpretación, con un museo y está en relación con otras universidades del país.

            Cada ciudad tiene el patrimonio arqueológico que tiene. Melilla es una ciudad muy triturada por la historia y por las guerras. Prácticamente todo su territorio ha sido removido o allanado, pero pese a todo, sorprende que casi nunca se encuentre nada, o que se encuentre un yacimiento y se le abandone, como es el caso de la Casa del Gobernador. No tiene explicación que se le otorgue el grado de BIC ( Bien de Interés Cultural) en julio de 2010 y que en un mes después se le descatalogue y siga siga sin ofrecerse la más mínima explicación.  En Ceuta, la ciudad cada vez menos hermana, encuentran de todo, lo publican, son visitables todos los yacimientos y tienen convenios de excavación con al menos tres universidades andaluzas. ¿Por qué Melilla es diferente?. Cada vez tengo menos explicaciones a las cosas que suceden en esta ciudad.

                                 En Baelo Claudia 

       La belleza de su nombre, una ciudad con nombre de mujer, ejerce un poderoso atractivo sobre toda la comarca. Atrae tan solo con su nombre. Es conocida en cualquier confín del mundo. Llegar hasta ella, pasearse por su ya silenciosas calles, ver el vacío anfiteatro o el ya inactivo Foro, hace que la imaginación se deslice hacia su esplendoroso pasado. La realidad de la dormida Baelo Claudia es subyugante. Se deambula por las calles abandonadas, por donde antaño pasearon las legiones de Roma, sus notables, la nobleza hispana, o el pueblo llano y se comparte el espacio con los arqueólogos, que siguen realizando su trabajo y su vocación de modo incansable. Descubren y comparten todo con los que por allí pasean. ¿Por qué no puede ser igual en Melilla?.

               Tenemos lo que tenemos, no vale de nada lamentarse por lo perdido o desaparecido, pero aun así, se le podría sacar un gran partido a lo que nos queda si se tuviese una mayor amplitud de miras, si se aceptase claramente cual es nuestra historia. Ver otras cosas, viajar, comparar cual es el estado de otras ciudades, y pensar en Melilla, resulta cada vez más descorazonador.

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