Calle Monumental


 Lugares curiosos de Melilla

     Hasta que no la vi hace unas semanas, nunca había reparado en la calle Monumental, aunque los vecinos del Monte de La Libertad (antiguo Calvo Sotelo), la conocen desde siempre. Recorrerla resulta extraño, pues solo parece tener escaleras, sin embargo los vecinos de la zona dicen que el nombre de Monumental corresponde a “dos puertas” de viviendas, que no tienen acceso directo desde la calle.  Consultada la edición del callejero de Melilla del año 1997, que redactara la Asociación de Estudios Melillenses, se lee en sus páginas que el nombre surgió como una broma, pues al tener entonces una sola puerta, la gente del barrio la llamaba calle monumental.

       Así pues, la especulación sobre el nombre de  la calle acaba en este mismo momento. No es que las escaleras sean monumentales, que lo son, ni que haga alusión a un antiguo monumento allí existente, que no lo hubo. Es pura y simplemente porque tenía una sola puerta, dos en la actualidad.

El por qué de las parábolas


            A vosotros se os ha dado los misterios del Reino de Dios, pero a los demás, a los que están fuera, todo se les anuncia en parábolas, para que los que ven,  mirando no vean, y los que oyen, oyendo no entiendan, no sea que en algún momento se conviertan y sean personados. Marcos 4, 11-13

                             Sobre el buen pastor

                ¿Quién es el buen pastor, el que predica solo a sus acólitos, a los convencidos, a los que van a regalarle los oídos, el que solo se preocupa únicamente de quienes están dentro sin preocuparse de los que están fuera?, o por contra, ¿el buen pastor es aquel que ve que falta una oveja en el redil  y sale en su busca, y que incluso se lleva  igualmente, a ovejas que no son de su rebaño, y las atiende como si lo fuesen?. La respuesta es clara. El buen pastor es el descrito en el segundo de los ejemplos, sin embargo, a menudo, vemos que La Iglesia Institución, solo se ocupa de los que están dentro.

                     Están sucediendo cosas todos los días, y vemos que mientras aumenta la zozobra y el desamparo, una institución que pretende la vertebración de la sociedad, o incluso ser un referente sigue condenando el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, niega la comunión a personas divorciadas, a discapacitados y a cualquiera que no lleve el estilo de vida “oficialmente  cristiano” o cristiano solo en apariencia y en los ritos.

                    El sábado pasado, 20 de abril,  acudí a la Iglesia Patronal de Melilla, a la conmemoración de la festividad de La Divina Pastora y seguí con atención el sermón del Vicario Episcopal D. Roberto Rojo. Hablaba sobre la necesidad de ser bueno, no solamente en las formas. Ser buen padre, buen sacerdote, buen trabajador, buena madre, buen amigo. Todo muy correcto, pero no solo puede quedarse en las formas. Cuando se ha visto y ve, a hombres de iglesia (y digo hombres porque apenas hay mujeres), incluso a sus propios ministros, volver la cara y torcer el gesto, simplemente por el hecho de haber escrito, con absoluto respeto, algo distinto de la versión oficial, sobre los sucesos del Viernes Santo,  o haber intentado aportar una visión nueva, para el posible futuro de la semana santa melillense, o incluso  por fotografiar, por pura casualidad, una reunión de la que salieron tres comunicados distintos;  simplemente se deja de creer en lo que se ve y se oye, porque queda manifiestamente claro, aquello mismo que manifestaba  Jesús el Cristo: “Haced y cumplid todo lo que os digan, pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen y no hacen”. Mateo 23, 3-4.

             He conocido y conozco a muy buena gente dentro de este mundo, del de la Iglesia, pero no están en primera fila. Pasan silenciosos entre los focos, están día a día, cuidando y atendiendo a las personas que por allí acuden, y que nunca preguntan o ponen una mala cara o un mal gesto. Habitan entre las sombras, pero no pertenecen a ellas. No se reúnen con el Poder político, no están pendientes de él, ni del qué dirán. No juzgan y no son juzgados. Hacen y dejan hacer. Se les pide ayuda y la ofrecen.  No digo nombres porque no quiero que nadie se sienta aludido, y que cada cual, como siempre, se sitúe en el grupo que quiera.  Eso sí, un Papa, Francisco, acaba de decir que:  La Iglesia está llena de trepas en busca de gloria*.

        A La Iglesia le gusta opinar de todo, y reclama su derecho a hacerlo, pero no le gusta nada cuanto se opina de ella y se juzgan sus actos. Creo que no tienen derecho a desamparar a nadie, o a preocuparse únicamente por los suyos. Predomina en general, y no solo dentro de La Iglesia, la primera de las concepciones descritas, acerca de lo que debe ser un buen pastor. Cada uno se preocupa de su rebaño, si es que lo tiene. Los grupos son cada vez más cerrados e impermeables.  Ahora es un Papa el que empieza a señalar la posible causa de tanta iglesia vacía, y a  todos aquellos que han hecho de esto, de la Fe,  un modo de vida, en todos los sentidos.

                                La Divina Pastora en Melilla

         La Hermandad de La Divina Pastora, advocación capuchina, se encuentra en proceso de constitución canónica. La imagen que está en el altar homónimo, data de 1918 y pesa casi media tonelada, lo que hace prácticamente imposible su porte, dada la escasez de porteadoras, pues en este caso es llevada solo por mujeres. Desde hace algunos años, se saca en procesión una imagen más pequeña. Conocí esta advocación y hermandad por mediación de Pepe Vacca, anterior Hermano Mayor,  hasta el año de su fallecimiento en 2007.  La imagen original y casi centenaria, está encima de la impresionante talla del Ecce Homo, que en estos días atrás estaba iluminada y perfectamente visible. En todos los años en que Pepe Vacca fue el Hermano Mayor de esta hermandad, la procesión se celebraba en el mes de junio y desde  su fallecimiento se realiza en abril. No he entendido, ni nadie ha explicado, la razón de este cambio. Sin Pepe Vacca, no hubiese entrado nunca en este  mundo, el de la religiosidad cristiana de Melilla , ni hubiese podido desvelar cosas que, ahora ya  sé, que muchos deseaban que permaneciesen ocultas. 

     Nota: Las fotografía ilustran este artículo y esta reflexión. Que nadie relacione las fotografías que se publican, con las opiniones aquí expresadas.

        *Declaraciones del Papa Francisco: http://www.periodistadigital.com/religion/vaticano/2013/04/22/francisco-en-la-iglesia-tambien-hay-trepas-en-busca-de-gloria-iglesia-religion-papa.shtml

  

Roedores en las calles de Melilla


             Las cloacas de cualquier  ciudad tienen mucha vida. Eso lo sabe todo el mundo, sin embargo, no es fácil saber qué ocurre dentro de ellas. Casi nadie entra allí dentro. También suele ser muy difícil que la vida de las cloacas se manifieste en superficie. Cuando esto ocurre suele ser un síntoma de que las cosas no van bien. No hay un mantenimiento adecuado, no hay un efectivo control de plagas. El año pasado, en fechas próximas al verano, la Consejería de Medio ambiente informó de que se iban a cambiar los productos plaguicidas, pues los anteriores no estaban resultando efectivos. También dijeron, y eso sí resultó sorprendente, que se había producido un aumento de las colonias de insectos (cucarachas), por causas que desconocían.  El que desde el organismo encargado de evitar estas plagas, se reconociese desconocer las causas del aumento de las mismas, resultó sorprendente y desconcertante. ¿Si no lo saben ellos, quién puede saberlo?

                Si hay un animal que simbolice la vida en las cloacas es la rata. No es fácil verlas, mucho menos a plena luz del día. Resulta todavía más difícil fotografiarlas, pues es un animal muy escurridizo y que huye con facilidad. Esta de la fotografía deambulaba tranquila por la calle Valencia. Había intentado meterse en la alcantarilla, pero otra rata, dos veces mayor se lo había impedido. Si su presencia a la luz del día es un síntoma, debería empezar a actuarse desde este mismo momento. El otro día hablábamos de las aves rapaces y hoy de su principal sustento.

         Nota: el recorte de prensa demuestra que no es una plaga, si no una colonización, presente desde el año 2004.

Las pateras siguen llegando a Melilla


       Las pateras continúan llegando a nuestra ciudad. La foto, enviada por un colaborador al Alminar, es de las primeras horas de la mañana del domingo. Una patera está próxima a embarrancar en la escollera de la playa de San Lorenzo, junto al Puerto deportivo. La última vez que mostramos una imagen de una patera arribando a nuestras costas, alguien no dijo que esa no era la foto de la patera, si no de la lancha de la Guardia Civil. Esto sí es una patera, y como dice la frase: una imagen vale más que mil palabras. Estos son los contrastes del mundo. Unos pedimos todas las comodidades para viajar en barco, y a otros les da absolutamente igual. Solo quieren llegar al lugar, del que los demás queremos irnos. Paradojas.

      Nota: En la 2ª fotografía que nos remiten, podemos ver que la patera se llama Hafida.

El contrato marítimo de Melilla


 

                     Entre Acciona y Armas

      Decían mis profesores de matemáticas, que las incógnitas hay que despejarlas siempre desde el principio, para así poder entender el problema. En estos días estamos escuchando a los miembros del Gobierno de Melilla decir cosas en relación con el nuevo contrato marítimo, sin que nadie se entere de nada, entre otras cosas porque no quieren que nos enteremos de lo que realmente se traen entre manos.  El Presidente de Melilla, Juan José Imbroda,  dijo: “Este es el contrato que se merecen los melillenses”. Dicho así, y con esa manera tan desabrida que tiene de decir las cosas, más sonaba a amenaza o a un : “ahora os vais a enterar de lo que vale un peine. Vais a viajar todos en butaca y de día”.

           ¿Con quién se ha reunido el Presidente de Melilla para hacer una afirmación tan categórica y de carácter absoluto?. Por lo que se está viendo, transportistas, comerciantes, agencias de viaje, agentes sociales, partidos políticos, ciudadanos particulares; que han expresado su opinión contraria a la supresión de los horarios nocturnos, no se ha reunido con nadie. Por lo tanto, no puede realizar una afirmación de esa categoría, y pretender hacerla pasar por cierta. No se han reunido con nadie, porque nunca se reúnen con nadie. Hacen lo que a “ellos” les interesa y que luego deciden que es el bien común.

                                Algunas cosas que hay que decir

        Lo primero que hay que decir, es que cuando se hace un pliego de condiciones muy exigente, y con unos horarios determinados, que casi coinciden con los que actualmente oferta la naviera Armas,  es porque se pretende, que salvo sorpresas, determinada compañía y no otra, tenga las mayores probabilidades de quedarse con el sustancioso contrato marítimo entre Melilla y la península. Además hay un regalo adicional de 1.600.000€, que nunca hasta la fecha se había pagado, y del que todavía no han conseguido explicar claramente,  cuál es el supuesto beneficio de desembolsar una cantidad así. Si se dan estas circunstancias, es lícito pensar que existe algún interés no declarado en hacer un cambio tan radical de horarios, de barcos e incluso de compañía naviera.

                                                Viajar de día

           El viaje de día es más barato, pero para la compañía naviera. Los costes de explotación son menores y los beneficios son mayores. Es así de sencillo. Las compañías obtienen en nuestra ciudad la mayor parte de sus ingresos con la carga, no con los pasajeros. Los pasajeros somos la parte más pequeña y menos rentable, de la tarta de las comunicaciones marítimas. Ni unos, ni otros, piensan en nosotros. Cualquiera que viaje en barco con asiduidad o esporádicamente, lo sabe.

          Los melillenses cogemos el barco por obligación y por necesidad, casi nunca por ocio, salvo en el periodo vacacional. Una de las boutades más grandes que se han dicho estos días, por un miembro del Gobierno de Melilla,  ha sido la de: “Con estos horarios, los melillenses podrán salir de la ciudad por la mañana y e irse a un buen restaurante en Málaga”.

             El barco nocturno diario es algo a lo que no se puede renunciar. El último vuelo de Melilla sale a las 8 de la tarde y si el último barco tiene su horario de salida a las tres de la tarde, eso quiere decir que el ciudadano de Melilla estará incomunicado en la ciudad durante doce horas, las que median entre las 8 de la tarde y las ocho de la mañana del día siguiente. Cualquier urgencia que luego precise un viaje posterior entre Málaga y otra capital española, quedaría eliminada de la agenda de los melillenses. 

        Nota:  La reducción del tiempo de viaje llevará aparejada la reducción de camarotes. Con viajes inferiores a 6 horas, la naviera no tiene obligación de ofertarlos, o puede reducirlos al mínimo imprescindible. Nos esperan menos horas de viaje, pero casi todas en butaca.

        PD: Este es el verdadero problema de los viajes en Melilla, de los viajes por necesidad. Todo está ya escrito, aunque ellos descubran la pólvora cada día. https://elalminardemelilla.com/2011/07/11/salir-de-melilla-y-regresar/

Bajo la atenta mirada del búho


           La mirada de los búhos es hechizante y cautivadora. Pueden pasarse horas en la misma posición, haciendo rítmicos movimientos de cabeza, para controlar todo el espacio que hay en torno a él. En los cuentos y en las leyendas, en las casas de los magos y magas de cierto prestigio, en las cuevas y chozas de las brujas y de los brujos, nunca faltaba la presencia de un búho. Siempre en la puerta, siempre vigilantes, advirtiendo de cualquier presencia extraña. Decían que su mirada se extendía hacia el futuro, hacia el más allá. La verdad es que es difícil saber qué mira un búho. Parecen interrogarte con la mirada, incluso se diría que hay pensamientos detrás de ella. No pensar en nada también es una buena opción. El búho solo mira. No suele ser un animal nervioso. Solo realiza los movimientos justos, casi siempre de cabeza, salvo que se recoloque en la rama por alguna razón práctica. Si algo le interesa o llama su atención, lo mira de modo constante y fijo, pero sin dejar de controlar todo lo demás que le rodea. Contemplar a un búho es siempre relajante. La Inquisición les tuvo siempre mucha ojeriza. Lo consideraban un animal diabólico.

        Son animales muy hermosos y de gran porte. Todos estos, junto con milanos, halcones y aguilas,  son los que vigilan el espacio aéreo del Aeropuerto de Melilla. Han estado todo el día, junto con sus cuidadores, en la Estación Marítima.  Resulta muy gratificante contemplarlos desde tan cerca.

Inminente cierre del parque del Bº de La Victoria


 

           Es el parque infantil del Barrio de La Victoria, aunque todo el mundo lo conoce como el parque de Marcelino, sobre todos los niños/as. Hace año y medio que escribí acerca del estado obsoleto en el que se encontraba, y nadie se tomó en consideración el intervenir o actuar sobre un parque que lleva sin renovar más de 20 años. Ha sido el accidente de una niña de 7 años, y la posterior denuncia pública en El Alminar, la que ha disparado la situación. Esta mañana visitaban la instalación los responsables de la Consejería de Medio Ambiente y han decidido, tras una inspección exhaustiva, su total renovación y su próximo e inminente cierre.

              Las instalaciones infantiles no solo se encuentran en un lamentable y peligroso estado, sino también fuera de la normativa vigente en cuanto a medidas y normas de seguridad. Las barandillas son peligrosas, pues dejan el hueco suficiente en algunos puntos, como para que un niño pueda quedar atrapado en ellas. Los materiales de los columpios y toboganes son de acero y forja de hierro, algo que ya no existe en atracciones infantiles.

           Hace mucho también que desapareció la zona de sombra, por lo que el parque se convierte en una plancha ardiente e inhabitable durante los meses de verano. Allí solo acude la gente cuando la luz solar declina por detrás de la urbanización de Lo Güeno, que ejerce la función de parasol a determinada hora de la tarde. Las temperaturas que se alcanzan allí en las horas centrales del día, y con la acumulación de calor en el suelo, son parecidas a las existentes en la superficie de Mercurio, el pequeño planeta más próximo al Sol.

           La pregunta que nos hacemos es siempre la misma: ¿por qué tienen que ser los ciudadanos los que denuncien estas situaciones?, ¿por qué hay que esperar a que ocurran accidentes para actuar de modo inmediato?, ¿por qué todo tiene que llegar hasta este punto de deterioro y peligro?.

        Nota: Nos piden que no se descuiden ni olviden las zonas de sombra,  y que la reforma se haga en el menor tiempo posible, dada la alta población infantil del barrio y que acude a jugar a este parque a diario.