El último sol de junio


                                        Despedimos al mes de junio, el de los días más largos, el mes femenino. El mes en el que menos hemos escrito y en el que hemos estado ausentes más tiempo. La luz del Sol del último día de junio se asemejaba a una antorcha en su reflejo sobre el agua. El calor ya aprieta y no dará tregua en los próximos dos meses. Las tormentas de San Juan fueron inesperadas y la noche mágica acabó de manera abrupta y rápida. Todo sucedió antes de tiempo. A veces suelen ocurrir esas cosas.

                     Nos hemos alejados de la realidad en las últimas semanas, porque a veces resulta la única manera de protegerse de ella. Hemos prestado atención y dedicado tiempo a otras cosas. El Alminar ha seguido navegando solo en todo ese tiempo. Hay un universo escrito que llega incluso hasta donde no podemos imaginar. Siempre hay gente mirando, leyendo y descubriendo cosas perdidas. Tenemos cosas pendientes. Siempre se tienen cosas pendientes, aunque no son muchas. Hay historias que deben ser conocidas.

                 Es tiempo de calma. El calor invita a ello. El aire caliente adormece y eso es algo que siempre viene bien. Es una sensación cálida que envuelve el cuerpo y parece ofrecer protección. Esos segundos de sueño reparan más que algunas noches completas.  Estas entradas, eminentemente visuales, tienen muchas/os  seguidoras/es. A veces se producen efectos insospechados cuando no queremos escribir de nada concreto. Se han incorporado nuevos lectores, y se han despertado nuevas sensaciones a través de temas tan sencillos como el de las higueras.

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3 Respuestas a “El último sol de junio

  1. Soy de la opinión que las cosas, cuanto más sencillas mejor, más auténticas y con más encanto. Pues en esto igual, una foto, una imagen es capaz de remover memoria y recuerdos.
    Hay lugares que en el mes de junio nunca acaba de ponerse el sol, en el norte de Europa por ejemplo, lugar ideal para contemplar el Sol de Medianoche. Estas fotos que has subido son bonitas, no estoy segura si son en la hípica, pero me lo parecen. En ellas pasé largas tardes de junio y muchas puestas de sol.

  2. Estupendas instantáneas, y nunca mejor dicho porque lo que reflejan dura apenas un instante. La puesta de sol en la playa es una de las imágenes más bellas que pueden disfrutarse. Este verano iré en busca del Rayo Verde en las costas gaditanas.
    Hay detalles que no escapan al ojo humano, muchas gracias.

  3. Gracias Ego. Llevaba dos días sin escribir. Quise acabar el mes de junio de una manera visual, contemplativa, que también es algo bueno. Hay que obligarse a parar y a caminar a un ritmo lento. Estamos en verano, el calor invita a ello. Hay miles de puestas de Sol, pero en ocasiones algunas muestran algo diferente.A veces es necesario solo mirar y no pensar en nada. Suelo hacerlo bastante. Es cuando mejores ideas se producen.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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