Lo que todavía queda


             Todo desaparece en Melilla. Lo viejo lo tiran y lo nuevo también se cae. En los últimos meses se están desprendiendo recubrimientos de fachadas por toda la ciudad. La antigüedad de las casas es casi lo de menos. A veces aguanta más lo antiguo que lo nuevo, salvo que lo tiren. Esta casa es un ejemplo de la desidia en la gestión que asola la ciudad. Hace dos o tres años una casa próxima, en la calle Miguel Zazo,  se encontraba en construcción. La pluma de la grúa estaba mal montada y se cayó sobre el tejado de ésta, que también hace esquina con la calle General Buceta. Jamás se reparó nada. Es más, da la sensación de que la situación se aprovechó para iniciar el lento, seguro finalmente lucrativo camino hacia la ruina.

           Me he fijado muchas veces en esta casa. Creo que es la última con tejas en el centro de la ciudad. Sin embargo, lo que más destaca es el voladizo de madera y su bonito artesonado. Todo está ya roto y parcialmente desprendido. Son solo ruinas, como casi todo, que veremos por muy poco tiempo más. Hace ya tiempo que no vive allí ningún vecino. En la zona se venden casas completas.

Alfa y Omega del sargento Fernández Cloux


 

                          La respuesta de La Legión 

     En marzo del presente año, una ciudadana francesa, nieta de un legionario, escribía a este blog intentando recabar información sobre su abuelo, el sargento del  Tercio Acantonado en Tauima José María Fernández Cloux, fusilado el 5 de marzo de 1938.

    Cuatro meses después, desde la Brigada de La Legión de Viator, le han respondido y enviado el expediente militar completo de su abuelo, todo lo que está en poder del Tercio,  y se lo han remitido a Francia. La Legión siempre responde cuando se trata de los suyos, nunca deja a nadie sin respuesta. En otros archivos militares ponen pegas y trabas, pero no en el de La Legión. Eso es algo que es obligado destacar.

                        El sargento Fernández Cloux

       En las copias remitidas a su nieta, Betty Bresse Bergés, quedan claras muchas cosas, entre otras que se trataba de un militar leal, en el que destacaba «su amor al servicio», expresión que obra en un oficio que recomendada su ascenso a la categoría de Brigada en 1934. Fernández Cloux era también abogado y como tal ejerció en el Colegio de Abogados de Melilla, aunque no he podido encontrar rastro documental de esta actividad.

         Estaba comprometido con la modernización del ejército y las ideas de izquierda, pero es que en La República no estaba prohibida la militancia política. En ningún caso constan faltas de disciplina o relacionadas con su profesión. Lo que le llevara a cambiar de nombre (Antonio Bergés del Palacio), estaba solo relacionado con su vida personal y su pasado, pero en La Legión, es ley lo de: a nadie importa mi vida anterior.

          En algún periódico de la Hemeroteca Nacional, he comprobado su presencia en la Unidad de Automovilismo, pero en la década de 1920. Antes de llegar a Melilla con su familia, estuvieron en El Tercio de Ceuta, en donde tampoco había queja o mancha alguno sobre su actividad como militar.

                   La detención de Fernández Cloux

          Por los expedientes consultados se produce en los primeros momentos del día 17 de julio, o el 18 como muy tarde. Los militares sublevados ya tenían perfectamente identificados a todos los que no eran simpatizantes con «el movimiento nacional», y que iban a permanecer leales al Gobierno de La República. Fernández Cloux era uno de los que vigilaban los movimientos sediciosos de los africanistas, y tenía amistad y relación con el teniente de La Legión Aniceto Martínez que fue trasladado de Melilla en los primeros días de julio, por exigencias de los militares africanistas. Son muchos los que afirman que de haber seguido en Melilla este teniente, la suerte de los sublevados no hubiese sido la misma. También consta en el expediente su especial amistad con el concejal socialista Bienvenido Rutllant. Es de suponer que compartiría muchas tardes en el Café El Paralelo, propiedad del concejal socialista y que estaba situado en la calle Ejército Español. Con toda probabilidad, la atenta lectura del expediente del sargento legionario acabará con muchas de las falsedades, todavía en boga, de la historia de la sublevación de julio en Melilla.

                               La instrucción del expediente judicial

        Corrió a cargo del muy conocido Julio de La Torre y participaron como declarantes, en contra, otros también conocidos como Heli Rolando de Tella. A lo largo del año y medio del expediente, solo pudieron llenarlo de tonterías y vaguedades tales como: contrario al movimiento nacional, cercano a la masonería y el comunismo, proferir gritos contra el fascismo, asistir a una reunión de la  C.N.T., o haber pagado al Socorro Rojo. También se le acusaba, sin concretar más, de haber intentado crear «un ejército rojo», al modelo del soviético.

          Con semejantes afirmaciones, un hombre inocente, como todos los demás, fue llevado al paredón de fusilamiento.

                       El último día de Fernández Cloux

        En la tétrica fortaleza de Rostrogordo estuvo preso casi todo el año de 1937, y los dos primeros meses de 1938, hasta su fusilamiento el 5 de marzo de 1938, en compañía de Antonio Morcillo, Juan Camacho, Francisco Álvarez y Juan Cerrada. Todos serían fusilados a partir de las seis horas, frente al espaldón de Rostrogordo, a unos 500 mts. en línea recta desde el fuerte militar. Un pelotón de La Legión, otro del Batallón de Ceuta y uno de Regulares se hicieron cargo de todos los reos, cuyas manos estaban atadas bien con grilletes o cuerdas. Todos contaron con banda de música.

          PD: Este fue su fin, y el de tantos otros. Todos estos juicios son nulos y sin fundamento. La Democracia debería declarar nulos todos los juicios del franquismo e indemnizar a todas las familias víctimas de la represión, incontenible y injustificable.

Volvemos a las banderas rojas


Playas cerradas en Melilla

      Ayer, los dueños del circo, con el maestro de pista a la cabeza inauguraban la bandera azul en el Puerto Deportivo e imponían una plaza más con un nombre del entorno familiar o de los amigos del Poder. Pasado el rato de la siempre  molesta presencia en las  calles, hoy se han retirado a sus clubes, a sus urbanizaciones con piscina, a sus piscinas privadas, o a sus yates,  lejos de las insalubres aguas de la dársena melillense.

           El resto de las ciudadanos, los que no tenemos a nuestra disposición ninguna de esas exclusividades, nos encontrábamos con las playas cerradas, con bandera roja, y no porque hubiese triunfado la  revolución comunista de Podemos, o porque lo desaconsejase el oleaje, pues el levante estaba remitiendo, sino porque una vez más, se ha roto un colector de aguas residuales, y ha inundado con su ponzoña las turísticas y promocionadas playas de Melilla.

          Esta es la gestión que tenemos. Aquí no cesarán a ningún consejero por causa alguna, o dimitirá alguno de motu propio, reconociendo su manifiesta incapacidad, para el único trabajo por el que cobra del erario público, que es mantener limpias y en perfecto estado de uso, nuestro escaso kilómetro de playas.

           La gestión de Medio Ambiente es lamentable. Las playas dan asco. Los servicios son propios de una autonomía bananera, y sobre todo, no hay interés alguno en que las cosas sean de otro modo. Solo hay un camino, ceses y dimisiones.

   Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/08/02/bandera-roja-en-las-playas-de-melilla/

La presencia de las garcillas


                Las aves están presentes en toda la ciudad. En contraste con las gaviotas, ruidosas, acechantes y casi hasta amenazadoras, estas garcillas resultan muy educadas. Hoy guardaban rigurosa cola frente a la pescadería del mercado del Barrio de La Victoria. Son silenciosas, no alborotan nada, al contrario que las palomas, que a pesar de la buena fama que tienen son también muy ruidosas. Las garcillas llevan unos años en la ciudad. Era frecuente verlas en la desembocadura del Río de Oro, y también en el pequeño humedal de Mariguari. La sequía y las obras en el cauce del río les han desprovisto de esos pequeños hábitats. Ahora deambulan por la ciudad en busca de comida o de alguna pequeña charca en donde beber e incluso limpiar su plumaje. A algunas se las ve algo sucias. Resultaba gracioso e incluso tierno, verlas guardar cola en espera de que el pescadero les lanzase algún trozo de pescado. Incluso en el desordenado Rastro de Melilla, las garcillas suelen ser muy respetuosas y pacientes. Las vemos muy a menudo. Tienen un aspecto delicado e incluso antiguo. Son las aves de los papiros egipcios.

             Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/07/17/la-marisma-del-rastro/

Leret, el defensor del Atalayón


 

                             El 17 de julio en El Atalayón

        El comandante de Aviación Virgilio Leret estaba al tanto de lo que se traían entre manos los militares conspiradores. La Legión estaba en Tauima y Los Regulares en Nador. Desde su privilegiada posición en el Atalayón podía observar los movimientos de unos y de otros. Por ese motivo le comunica, como militar leal, al Comandante General de Melilla Manuel Romerales Quintero, lo que se está preparando en contra de La República. Como respuesta solo recibirá una comunicación de arresto por saltarse el conducto reglamentario. Su movimiento fue probablemente detectado por los conspiradores, por eso, en sus planes de la sublevación, incluyeron la Base de Hidroaviones como uno de las objetivos a reducir y asaltar. Las fuentes escritas franquistas aportan una clara información al respecto. El Teniente coronel Emperador debía ocupar el aeródromo de Tauima, y el capitán Corbalán la Base de Hidros del Atalayón.

         Cuando en la tarde del 17 de julio de 1936 las fuerzas de Regulares salen de su acuartelamiento de Nador, el comandante Leret ya tiene dispuesta la defensa de su base, que resulta simbólica, porque las fuerzas desplegadas para su conquista son enormemente superiores. El ataque se inicia a las  17h 45´y concluye a las 18h 30.

    ¿Les aplicaron la legislación de guerra, fue detenido y ejecutado en la mañana del 18 de julio?. Es de suponer que sí, entre otras cosas porque no existe hasta la fecha, su expediente de consejo de guerra sumarísimo. Testimonios posteriores de soldados de La Base, confirman que fue fusilado junto con su dos alféreces Luis Calvo y Pedro del Pozo.

      Virgilio Leret es el primer militar en defender con las armas a La República. En ese mismo momento, sin saberlo, el general Manuel Romerales, y los comandantes Edmundo Seco, Pablo Ferrer Madariaga y José Rotger Canals, estaban siendo detenidos en el despacho de mando de la Comandancia General de Melilla. Virgilio Leret, para su desgracia, abrirá otra lista, la de los represaliados, en la madrugada del 18 de julio de 1936.

          ¿Quién fue el responsable de esa ejecución sin legalidad alguna?. Es de suponer que todo le estaba siendo comunicado al coronel Solans Lavedán, ya al frente de la Comandancia melillense, por lo que la autorización de la ejecución solo pudo venir de su mano.

      Esto es historia y algún día será contada como merece, cuando intentos revisionistas como el del periodista Miguel Platón pasen al completo olvido.

               El motor de reacción continua de Leret

       Virgilio Leret estaba entregado a su profesión, a su familia y también a la investigación, como ingeniero mecánico electricista. Estos estudios los llevará a cabo entre 1924 y 1929.  Como proyecto personal diseña y patenta el mototurbocompresor de reacción continua, que finaliza en octubre de 1929 y del que consigue la patente en 1935. De haber podido proseguir su vida con normalidad, probablemente su motor se habría convertido en una realidad en el Ejército del Aire de España. La sublevación del Ejército de África en 1936 lo cambiará todo. El proyecto quedará guardado en una maleta, junto con sus efectos personales y que encontrará su esposa, la escritora Carlota O´Neill en 1940, tras salir de la prisión melillense de Victoria Grande. Todo esto lo explica en la novela titulada «Los muertos también hablan», que es una continuación de «Una mujer en la guerra de España».

        La viuda del comandante Leret, depositará los planos en la Embajada Británica de Madrid, para que Fuerzas Aliadas en la II Guerra Mundial, pudieran hacerse con una información que les pudiera ser útil. La realidad era que los únicos que estaban intentando desarrollar motores a reacción eran los nazis. Los motores del inglés  Whittle y del alemán von  Ohain, fueron coetáneos  con el de Leret. La Alemania nazi supo ver claramente la potencialidad de un motor así y de hecho, el primer vuelo a reacción se llevó a cabo con el III Reich, en agosto de 1939.

                       Carlota Leret O´Neill

           El militar, el ingeniero, el inventor Leret, son ya parte de la historia, de una historia cada vez más conocida, por la labor incansable que desde el año 2000 está llevando a cabo su hija Carlota, que ha removido cielo y tierra desde entonces. Ha conseguido que el Ejército del Aire español reconozca la figura de su padre, cuya llama mantuvo siempre encendida su esposa Carlota O´Neill en sus conocidos libros sobre el inicio de La Guerra Civil en Melilla. Los duros años de cárcel no la doblegaron, al igual que nada detiene a su hija, de igual nombre,  en la ardua labor de levantar la memoria de su padre. El franquismo no solo condenó a muerte a Leret, como a tantos otros, sino que además intentó sepultar para siempre cualquier rastro de su memoria.

             Carlota Leret ha viajado en innumerables ocasiones a nuestra ciudad, en donde presentó una reedición de Una mujer en la Guerra de España. También se ha publicado una biografía sobre su padre, una novela inspirada en sus progenitores e incluso una edición sobre la obra literaria de Carlota O´Neill. En 2002 la revista Aeroplano dedicó, en su número 20, un extenso artículo acerca de la biografía de Leret, con especial atención a su mototurbocompresor.

              También ha participado en la edición de un documental de Euskal Telebista sobre el comandante Leret, titulado El Caballero de Azul. Su último logro, es una exposición permanente en el Museo del Aire, con una maqueta del motor que inventara y patentara su padre. Todo esto coloca ya a Virgilio en una altura, en la que sin duda merecía estar desde hace mucho tiempo, pero todo esto es solo el empeño de su hija, porque la realidad oficial sigue siendo cicatera con un militar de carrera brillante y sin tacha, lo que no pueden decir muchos de los que triunfaron con la sublevación, y pese a lo cual, están ahítos de honores y reconocimientos, la mayor parte inmerecidos.

                                    La última cuestión

        ¿Dónde está enterrado Virgilio, dónde están sus restos mortales?. He estado varias veces con Carlota Leret en el cementerio de Melilla, en el osario militar en el que dicen que enterraron sus restos: «para que no fuesen encontrados jamás», como se anotó en el oficio que ordenaba su entierro en la fosa común. Todo esto que Carlota ha conseguido, no sería comparable a la posibilidad de poder localizar e identificar sus restos.

     Lo escribo porque he visto a su hija pasar la mano por encima de la losa del osario y por encima del tubo de ventilación que existía hace unos años al lado del mismo. No hay nada nada que desee más, que poder dar a su padre un lugar en el que reposar con su propio nombre.

       Buscar sus restos, abrir ese osario, debería ser un objetivo del Ministerio de Defensa en Melilla y quizá con ello se podría dar nombre a otros muchos, que siguen allí sepultados en el absoluto anonimato y olvido. Es una situación absolutamente vergonzosa. Los homenajes del 21 de julio y del 2 de noviembre, de nada valen, sino se abre esa fosa, se intenta identificar los restos y se iguala a todos en la memoria, con una placa sobre ese osario sin nombre.

El puente magno de Mezquita


        El arroyo mezquita es el que se dirige a la frontera de Beni Enzar. Mezquita era una de las cábilas que rodeaban Melilla. En 1909 toda la zona fue conquistada por el Ejército español, en la batalla de Los Altos del Real, o de Mezquita. Sobre ese cauce seco, cuya historia se pierde en el tiempo, se está llevando a cabo una obra, con un nuevo puente al que solo se puede calificar como magno. Ese debería ser su nombre. La utilidad da igual, porque las obras magnas no se realizan con esa función, sino la de perpetuar la memoria del que las lleva a cabo, o de una determinada época. Hacer un puente sobre el legendario arroyo, a escasos metros de donde estaba la posada del cabo moreno, o sobre el emblemático cuartel de Valenzuela, en línea directa con el Barranco del Lobo, solo está a la altura de los grandes

Una pintada obscena


 

    Llevo mucho tiempo viendo esta pintada en un muro de la carretera de Hardú. En un principio era solo una pintada algo bucólica: Piensa en lo rifeño, vas a tener miedo (h)asta en los sueños. La pintada parecía hacer  alusión a la mítica y dormida conciencia del Rif. Como tal no hacía daño a nadie, ni siquiera con su falta de ortografía. Pasado el tiempo alguien escribió una frase incalificable, monstruosa, bárbara, casi de apología de la violación, cargada de odio y de racismo. Eso sí, se molestó en corregir la falta de ortografía, aunque para escribir semejante obscenidad, no debería haberse molestado en corregir nada.

              Bajo el barniz y los lemas de las cuatro culturas, yace la semilla del odio y del racismo, en estado larvado o en diferentes formas. Han pasado muchos meses desde que se escribió esa pintada obscena y bárbara. Nadie se ha molestado en borrarla, pero debería hacerse y de modo inmediato. Llevo muchas semanas de debate sobre si dar cuenta de ella en El Alminar. Sé que el publicarla tiene un inevitable efecto dinamizador, pero es preferible a que siga ahí un solo día más, incubando sabe Dios qué tipo de venenos.