Archivo diario: 13 junio, 2015

Menores en desamparo Institucional


  El estado de la seguridad en Melilla

               El Gobierno de Melilla no está en funciones, dejó de funcionar hace mucho tiempo. Todos sus integrantes debieron ser cesados hace mucho tiempo. No hay explicación para que algunos de sus componentes se mantengan desde hace 14 años en las poltronas, dada la ineficacia patente de algunas de las áreas de gestión gubernamental. Menos explicación tiene que algunos de esos integrantes repitieran puesto en la lista de la derecha popular.

                  Los menores custodiados por la ciudad autónoma están en situación de desamparo institucional. El área de Servicios Sociales no funciona, la de Seguridad Ciudadana tampoco. Que un menor desamparado se despeñe, estrelle y mate en las rocas de Melilla La Vieja y nadie dimita o sea cesado, supera cualquier límite de ética política, la personal no nos importa nada.

                                 Una tarde frente a la playa de San Lorenzo

                 Todas las fotos están hechas en el mismo lugar y a la misma hora. Merendar en un centro de ocio, en una reunión infantil o familiar, y estar rodeados de menores y jóvenes que piden comida golpeando los cristales es una situación muy incómoda. En primer lugar porque no deberían estar ahí, tanto si se trata de menores acogidos  por la Ciudad Autónoma, como si son los que ya han cumplido la edad máxima de permanencia, y se ven obligados a deambular por la ciudad desde la mañana hasta la noche. No deberían estar en esa situación de desamparo absoluto, Melilla, la ciudad de los 2000 millones de euros calcinados en los últimos doce años, solo tiene un centro de acogida para personas sin hogar, un solo comedor social, y un solo centro de menores.

                Los menores no hacían otra cosa que pedir comida a través de los cristales. Pese a su situación de extremo desamparo, no se comportan  de manera intimidatoria o desagradable, pero sí crean una situación incómoda, la de estar merendando y que te pidan comida a través de un cristal.  Es un contraste brutal, en una de las zonas más selectas de la ciudad, en donde vive el propio Consejero de Seguridad Ciudadana, y en donde tiene una vivienda en propiedad el propio Presidente melillense.

                  Resultó sorprendente la aparición del propio Consejero de Seguridad por uno de los laterales , en comunicación con su teléfono móvil, imaginamos que reclamando la presencia de la Policía Local, que él mismo dirige. Los menores acabaron yéndose, y el Consejero también. No fue necesaria la intervención de nadie. De momento estas situaciones incómodas se resuelven solas, pero cualquier día, pudiera no ser así. Aunque tampoco entonces  pasará nada. La vergüenza solo la sentimos nosotros.