Archivo diario: 27 junio, 2015

Juan Medina, memorias de un prisionero de Franco


 Las memorias de Juan Medina en las prisiones de Franco

          Juan Medina Sánchez, un joven melillense, pasó 13 años de su vida como prisionero político o de guerra, entre 1936 y 1949. Las memorias presentadas el pasado viernes en Melilla por sus hijos son el relato de todas las vicisitudes carcelarias, desde el el campo de prisioneros de Zeluán (Marruecos), hasta la prisión de San Miguel en Valencia, en donde fue puesto en libertad. Son las primeras memorias completas presentadas en la ciudad.

       Antes que esto, en 2004, Mª Ángeles Sánchez había publicado y presentado los primeros testimonios de mujeres y hombres prisioneras en el interior del campo de prisioneros de Zeluán, localidad perteneciente al Protectorado español de Marruecos. Eran cartas de los hermanos Montoya Odri, describiendo su situación en el campo y comunicándose entre ellos/as, en el libro Mujeres en Melilla.

         Cinco años antes, en 1999, Enrique Delgado (el que escribe desde El Alminar), había publicado en El Telegrama de Melilla, y a lo largo de tres meses, todos los acontecimientos relacionados en el Alzamiento Militar de Melilla, la primera lista de ejecutados, con 294 nombres, la primera y única aproximación biográfica al General Romerales, el rescate de la memoria de Carlota O ‘Neill, la biografía del comandante Edmundo Seco, del capitán Casado Escudero, la historia de los comandantes Ferrer y Rotger, y también la del Padre Jaén, con la publicación íntegra de sus cartas en 2011, desde la prisión de Rostrogordo.

              Antes de 1999 solo existió el vacío, y después de 2004, solo la aparición del libro de Vicente Moga sobre la Represión de La Masonería en Melilla, rompió el espeso silencio sobre la represión franquista en nuestra ciudad, tanto durante el periodo de Guerra Civil, como en el posterior a la victoria del autodenominado Bando Nacional en 1939.

         En medio de casi dos largas décadas, la presencia constante y dinamizadora de Carlota Leret, en reivindicación de la memoria de sus padres (Virgilio y Carlota), ha supuesto una corriente revitalizadora y renovadora de la memoria republicana de Melilla, en medio del erial impuesto por la derecha desde 1991. Todos estos han sido los apoyos a la memoria histórica de la ciudad.    Todo los demás, han sido traiciones a la memoria, cuyo olvido por parte de las instituciones públicas ha sido y es,  activo y consciente.

                                 El libro de los hijos de Juan Medina

             Las memorias del activista comunista Juan Medina Sánchez, ha sido un trabajo elaborado primero por el propio Juan Medina en sus años de prisión, y luego mecanografiado para su publicación por su mujer e hijos. Juan Medina murió en Barcelona en 1991, por lo que la publicación de sus memorias ha debido esperar casi 25 años. No han contado con el apoyo de ninguna institución pública de la ciudad, que normalmente edita y reedita cualquier cosa. Presentaron las memorias en la Universidad a Distancia de Melilla (que no puede negarse a elloya que es una institución al servicio de todos), apoyados por el historiador Vicente Moga, por la Asociación Ateneo, representada por la maestra Inmaculado Ortell, y por José Juan Medina como portavoz de la familia. El libro es un edición costeada entre 31 personas de Melilla y del entorno de la familia en Barcelona.

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Los árboles secos de Melilla


De aquellas podas, estos árboles

            Las podas de Melilla no son tales. Llegan cortan las ramas principales, dejan el tronco pelado y se van a otro lugar a hacer lo mismo. Los árboles pierden frondosidad y los melillenses sombra y frescura en las calles. Algunos árboles no superan esas podas nunca, o tarde años en recuperar el aspecto original. La Consejería de Medio Ambiente ha hecho de todo contra el arbolado de la ciudad.

                 La implacable hemeroteca muestra como en 2011 las propia Consejería dio la alerta al detectar un picudo rojo. Cuatro años después el picudo rojo acabó extendiéndose por todo el palmeral de la ciudad. No hay una sola área del Gobierno de Melilla que funcione con el mínimo de exigencia y eficacia admisible. La ciudad se nos está cayendo encima, y no es una frase hecha. Solo hay que ver lo sucedido en la barriada de Averroes, o lo que pasa día tras día con los edificios modernistas; u otras zonas paupérrimas de la ciudad, acerca de las que también hemos escrito.

                Se ven árboles secos por toda la ciudad. Ramas que se caen por toda la ciudad. Pérdida de masa arbórea evidente en el Parque Hernández y en el Lobera. Árboles pequeños, grandes, ancianos o jóvenes. Ninguno resiste estas podas y esta falta de buen cuidado y trato.   Insistiremos en todo esto las veces que sea necesario, incluso cada día, si es necesario.

    PD: Añadimos el trabajo del seguimiento de palmeras cortadas en el Parque Henández, en el blog de La Otra Melilla.

   http://laotramelilla.blogspot.com.es/2015/06/tala-palmeras-picudo-rojo-parque.html