Lo que se esconde a la vista


 La gran tala del Cerro de Camellos

     En febrero de 2015, con la excusa de sanear el Cerro de Camellos, se produjo una gran tala de árboles, troncos y ramas. Se podó o taló todo, tanto lo grande como lo pequeño, lo necesario como lo que no era. De modo afortunado, teníamos las fotografías del antes, para poder compararlo con el después*.

      El problema del Cerro de Camellos es que el suelo está descarnado, sin protección de la vegetación, y debajo de sus laderas hay casas en las que ya han caído hasta árboles. Algo de lo que también dimos cuenta en El Alminar**.

      Los árboles sin sujeción se caen, las piedras y el terreno se desprenden sobre las faldas del cerro con el consiguiente riesgo para las casas. En caso de lluvias torrenciales, la situación puede tornarse muy peligrosa. No solo en caso de lluvia, también en el de vendavales, tan frecuentes en Melilla. Los árboles podados de esa manera se secan, los troncos se ahuecan como si fueran corcho, y las raíces pierden fuerza de agarre al suelo. Vemos árboles pero son fantasmas.

     Una vecina nos advirtió de que habían dejado los troncos talados y las grandes ramas podadas, sobre la misma ladera, lo que constituye un gran riesgo, pues sus pendientes son muy grandes, y en algunos casos son taludes. Si algunos de esos grandes troncos o ramas se desprende, caerán a plomo sobre las casas y los patios de la zona baja del monte.

     Hemos podido comprobarlo todo. Hay multitud de troncos de árboles y grandes ramas dejados sobre las laderas, apoyados de cualquier forma y sobre grnades pendientes. El suelo está completamente seco. No hay vegetación y la piedra caliza está disgregada en muchas zonas. Hay un camino que todavía se usa y que atraviesa todo el monte.

     Nota:*https://elalminardemelilla.com/2015/02/17/imagenes-de-podas-en-melilla/;**https://elalminardemelilla.com/2011/10/01/un-arbol-cae-sobre-una-casa-en-el-tesorillo/

 

 

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3 Respuestas a “Lo que se esconde a la vista

  1. Admiro tu perseverancia, que Dios te la conserve mucho tiempo.

  2. Qué tiempos aquellos en los que se podían encontrar hasta camaleones habitando dicha ladera…

  3. No queda nada. Es un pedregal resbaladizo y peligroso. Todo está abandonado.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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