Asedio, Estatuto y efemérides


La conmemoración del Asedio

El levantamiento del Asedio de Melilla, por parte del Emperador de Marruecos Sidi Mohammend Ben Abd-Allah el 19 de marzo de 1775 es un hecho histórico. Sin el apoyo decidido del Rey Carlos III y la brillante estrategia defensiva del Mariscal Juan Sherlock, los días de Melilla como ciudad española hubieran acabado hace 247 años.

Lo único que se estableció como recuerdo a aquella gesta o efeméride fue la celebración de una misa y un pequeño homenaje por parte de las autoridades, de modo anual sempiterno. No es tampoco una ofrenda que lleve a la pérdida de la virtud, u ocasione una contradicción imposible de solucionar. En la oposición uno puede criticar o estar en desacuerdo con cualquier cosa, pero si se forma parte de un gobierno la actitud debe ser otra. Se ha hecho «casus belli» de esta conmemoración por parte de los dos partidos mayoritarios y la cuestión de fondo permanece sin resolver.

No es admisible la ausencia de Coalición por Melilla, como gobierno, del acto oficial de conmemoración, como tampoco es admisible que no participen en ninguno de los actos del 17 de septiembre. Otra cosa es que decidan no acudir a la ceremonia religiosa. Si uno quiere cambios debe proponerlos y debatirlos a la luz pública. CPM impuso el día del Estatuto como festividad colectiva, sin debate alguno, y todos los partidos de la Asamblea acuden a los actos señalados, sin que previamente manifiesten su acuerdo o no. Para que nadie diga que hemos cambiado de postura, aunque sería lícito, vamos a citar lo que escribimos en otros años y seguimos pensando.

La misa del levantamiento del Sitio de Melilla ((19/03/2019)

El 16 de marzo de 1775, vista la imposibilidad de la rendición de Melilla mediante el bloqueo y fracasado el intento de conquista, el Sultán Mohammed Ben Abd-Allah, dio por finalizado el cerco y comenzó a retirar sus tropas. El día 19 de marzo evacuó las inmediaciones de la ciudad el último contingente marroquí, por lo que pasó a considerarse este día como el del “Levantamiento del Sitio”. El 2 de septiembre de 1775, se acordó celebrar una misa anual cada 19 de marzo, como recuerdo y homenaje a los que defendieron la ciudad, y a los que murieron en su defensa. Es una efeméride indudable de la historia de Melilla, y una obligación  ineludible la celebración de la misa. Nada más. No es incompatible con nada. No es necesario que sea un día festivo y ya es una efeméride muy lejana.

Entre el 13 y el 19 de marzo (18/03/2019)

La celebración del 13 de marzo de 1995, o Día del Estatuto, es una imposición de Coalición por Melilla, que no ha sido discutida en lugar alguno, probablemente tampoco en su Ejecutiva nominal, que no efectiva. La coalición que cambió la historia política de Melilla, no es un partido político, o no ha conseguido estructurarse como tal. Celebrar algo que no se ha conmemorado desde su aprobación, carece por completo de sentido.

El levantamiento del Sitio (19/03/2018)

  El Vicario Roberto Rojo ha recordado en su homilía aquella efeméride, pero también que aquella ciudad es muy distinta a la actual, y que por tanto, sin olvidar los acontecimientos pasados, y el sacrificio de quienes mantuvieron en aquel asedio la continuidad histórica de la presencia española, hecho que llega a nuestros días, «deben las autoridades presentes en el oficio litúrgico, crear un clima que permita vivir y respirar a todas las comunidades que componen la sociedad de la ciudad»

Las Cuevas del Conventico

Melilla recibió 8200 bombas y recibió 3207 cañonazos de la artillería del Emperador de Marruecos. Murieron 105 defensores y 584 resultaron heridos. Sin esa resistencia, en medio de la larga noche de los 400 años, hoy no existiría nada de lo que ahora mismo está en discusión. Nadie discute o se muestra contrario a la identidad cultural bereber o Amazigh de la ciudad, pero tampoco se puede borrar su identidad española, ni sus referentes históricos. Cualquier fecha puede celebrarse con otros contenidos, con otras orientaciones, para que no sean excluyentes para nadie. Ese 19 de marzo es parte de esa historia común, la de todos los que estamos aquí.

Durante todo ese tiempo, 100 días, la población resistió y habitó en las galerías y Cuevas del Conventico, en condiciones muy difíciles e insalubres, casi sin víveres, esperando siempre el socorro por vía marítima. Hoy es un entorno idealizado, pero que puede dar una idea de lo difícil que debió ser la resistencia y vivir en esas condiciones. Solo se conmemora eso, nada más. Ni siquiera el propio Sherlock tiene una calle demasiado vistosa en su recuerdo.

Si ahora volvemos a estar incomunicados con el entorno marroquí, no es únicamente por causa de la pandemia y sus consecuencias sanitarias. Es Marruecos quién un año antes (2018) interrumpió el acuerdo comercial vigente desde fechas anteriores al final del asedio que hoy se conmemora, de manera tan leve. Si no hay contacto alguno entre familias, ni circulación de trabajadores transfronterizos, no ha sido por causa de España. Marruecos no ha permitido ni siquiera «corredores humanitarios», ni para la salida de sus nacionales desde Melilla, ni para el regreso de los trabajadores fronterizos residentes en la ciudad. Nadie habla de los que han muerto ahogados intentando regresar.

La crisis social, humana y económica que está viviendo la ciudad, está agravada por la actitud de las autoridades marroquíes, que impiden cualquier tipo de contacto humano, político y comercial con la ciudad. Las fronteras ya están abiertas en el resto del Mundo, salvo para nosotros.

El edificio del Sol Naciente


El esplendor del Modernismo en el Real

«Uno de los principales valores de la ciudad de Melilla y, desde luego, el que le da mayor carácter de universalidad, es la belleza de su trazado urbano y la monumentalidad de su arquitectura». Antonio Bravo

Esto escribía el historiador y Cronista de Melilla en La Ciudad de Melilla y sus Autores, en 1997. Otros autores como Salvador Gallego, Francisco Saro y el más reciente José Luis Cabrera, han insistido en que el concepto modernista no son solo los edificios, sino también la planificación urbana. Hoy podemos afirmar desde El Alminar que, casi todas las reformas posteriores, tanto del trazado urbano como de sus edificios, no solo no han conservado ese carácter específico, sino que lo han empeorado en todos y cada uno de sus barrios. El concepto de ciudad modernista ha desaparecido, bajo el abigarramiento de una homogeneidad pretendidamente moderna, entendida en como la peor acepción del desarrollo urbano. Se ha alterado y sigue alterando la modernidad de su trazado, pese a ser concebido hace un siglo.

La ciudad proyectada ha resistido medio siglo de urbanización descontrolada, pagándolo con la desfiguración de sus barrios, y el aburrido estilo cúbico de sus edificios, sin nada relevante ni que merezca destacarse, en sus nuevas construcciones. La mediocridad de la nueva construcción es tal, que por eso se ha producido este movimiento de regreso onírico al esplendor desaparecido, como única forma de escapar de una realidad opresiva y que la aproxima cada día más, a la Hongkonización. En muchas capitales europeas se construyen centros modernos, en donde los mejores arquitectos edifican bellas creaciones , que entran de modo directo en los manuales de arquitectura.

En Melilla no ha ocurrido nada de eso, porque solo se han construido edificios que han desfigurado el carácter de cada barrio. El cubismo es un movimiento pictórico creado por Pablo Picasso, pero que no admite el traslado como tendencia de edificación en nuestra ciudad. El barrio del Real, junto con el del Tesorillo, son los más dañados por el cubismo arquitectónico melillense.

El edificio del Sol Naciente

No podemos dejar de señalar que los edificios modernistas son los edificios de la burguesía adinerada melillense, en contraposición a una ciudad ciudad de barracas y de casas de mala calidad, en las que vivía la mayor parte de la población, compuesta por obreros, trabajadores y gentes que atravesaban el mar, para llegar hasta la ciudad de la expansión, y que raramente lograban cumplir sus expectativas. En la ciudad naciente, no existía la clase media. Sin embargo, y pese a todo, surgieron iniciativas para dotar a los nuevos barrios de una réplica modesta, de lo surgía en el centro urbano. De ahí esa gran frase melillense, ya casi en desuso de «bajar a Melilla», para explicitar el traslado desde los barrios o campo exterior, hacia el centro.

Sorprende este edificio, factura de Enrique Nieto, en pleno centro del barrio del Real, surgido tras las Guerra de 1908, en la que se ocuparon los famosos «Altos del Real«, por el ejército acampado del General Villalba. Un barrio de trazado moderno, a punto de colapsar por la alta y desordenada edificación. El conjunto exterior del edificio está aligerado por la altura de la planta baja y los detalles ornamentales que rompen sus líneas rectangulares. Sin embargo, en donde se concentra toda la carga decorativa es en el portal, el lugar de paso, con los rayos del sol naciente, en ambos lados del mismo. Eso unido a los mosaicos laterales y los yesos y relieves del techo.

En una ciudad con predomino del calor sofocante, el modernismo buscaba en la altura de las plantas la manera de refrescar las habitaciones, que son fríos y húmedas en invierno. Para los cánones de comodidad actuales, la vida en estos edificios tiene sus dificultades, y es dura.

Nota: La sugerencia de la visita vino desde Uno de Melilla, amigo de este blog.

El Nuncio Papal en Melilla


La visita del Obispo y Nuncio Federico Tedeschini

Enrique Delgado Jiménez

Federico Tedeschini Es el único Nuncio Papal que ha visitado Melilla en toda su historia. La visita se produjo entre el sábado 29 y el lunes 31 de octubre de 1927, con motivo de la clausura de la semana Franciscana, en honor del patrón de la ciudad. En los primeros 30 años de la Melilla de la expansión, todas las grandes personalidades de la historia española, en algún momento visitaron o vivieron algunos años en nuestra ciudad.

El Nuncio Papal y Arzobispo de Lepanto, llegó a Melilla en las primeras horas del día 29, a bordo del vapor Vicente Puchol. Ya entonces, el horario nocturno de los buques era un logro para la comodidad de los viajeros. En la dársena del Puerto recibió los honores del Batallón de Cazadores de África nº 18, y fue saludado en su llegada por el comandante general González Carrasco y el presidente de la Junta Municipal Cándido Lobera. Durante los 4 días que duró su visita a la ciudad y zona de influencia, se alojó en lo que hoy conocemos como Casa del Gobernador. A la recepción acudió todo el pueblo de Melilla, y todos sus representantes públicos, incluido Mohamed Ben Maimón.

En esa 1ª jornada bendijo y ofició una misa, acompañado de su séquito, en la iglesia arciprestal del Sagrado Corazón, a cuyo frente se encontraba el Vicario Antonio Casasola. Tras el oficio religioso, Visitó la Escuela General y Técnica, la Residencia de Estudiantes Indígenas y la Exposición de los Centros Hispano Marroquíes. Tras el almuerzo, se trasladaron a la localidad de Segangan.

Misa de Pontifical y 1ª piedra de la Divina Infantina

Con toda la solemnidad litúrgica posible, el domingo 30 de octubre celebró una misa de Pontifical en el templo patronal de la Purísima Concepción. El resto del día lo empleó en visitas a la Cámara de Comercio, y en recepciones a diversas comitivas ciudadanas. El lunes 31 de octubre celebró otra misa de Medio Pontifical en la iglesia de Nador, y seguidamente colocó la 1ª piedra de lo que hoy es la Casa Convento de La Divina Infantita. Por la tarde visitó las localidades de Monte Arruit, en donde ofició un responso sobre el cementerio de la Cruz de esa localidad, y la alcazaba de Zeluán, en donde fue agasajado con Té a «la usanza mora». En las últimas horas de la tarde y a bordo del vapor Atlante, regresó a la ciudad de Málaga, desde la que se encaminó nuevamente hacia Madrid.

La aparición de un antiguo libro, de edición primorosa, y de solo 150 ejemplares de tirada, ha reverdecido el recuerdo de esta visita, de la que en apenas 5 años se cumplirá el centenario. Su Eminencia Federico Tedeschini, arzobispo titular de Lepanto, fue nombrado como Nuncio Apostólico de su Santidad Benedicto XV en España, el 31 de marzo de 1921, manteniéndose en el cargo hasta 1936. Fue nombrado como cardenal in pectore, en Consistorio secreto, el 13 de marzo de 1933. por Pío XI. Esto quiere decir que su nombramiento no fue hecho público, por el temor de Roma a que su nombramiento pudiese provocar algún tipo de violencia o rechazo hacia su persona.

La memoria de su actuación en España, fue recopilada y escrita por monseñor Juan José Calabuig Revert, capellán del Real Templo Basilical de San Francisco el Grande de la ciudad de Valencia.

En busca del Neolítico melillense


El Neolítico espera en la calle de Carlota O´Neill

Lo que sabemos es porque nos lo han enseñado, lo hemos aprendido y porque lo hemos buscado. Tenemos respuesta al porqué en un pasado reciente no se buscó el pasado arqueológico y geológico en la comarca de Melilla, pero no podemos responder al porqué no se hace ahora.

Este verano ha sido el de los hallazgos arqueológicos en el mundo entero. Se realizan obras y aparecen nuevos restos en todas partes, o se encuentran restos porque había interés en buscarlos. La única excepción es nuestra ciudad, en donde se remueven miles de m3 de terreno y no aparece una sola raspa de pescado, un hueso, un trozo de cerámica o si quiera una vulgar moneda de cobre.

Tenemos la certeza de que en el desmonte de las lomas de Santiago hay restos que han desaparecido para siempre, así como en muchas otras obras públicas o privadas de la última década. Lo anómalo es que no se detecte nada y eso es un indicio de lo contrario.

El regreso a la colina del Sílex

En la etapa final del Paleolítico, incluso en el Neolítico, el sílex era oro. Tenemos testimonios de hallazgos en el pasado, tanto de viajeros como de especialistas (Pallari, Ghirelli). La comarca de Melilla, con abundantes cuevas, tierras fértiles y abundantes arroyos e incluso un río, con estuario, era una zona más que adecuada para la población humana. El hombre y la mujer del Neolítico. Lo insólito es que se estén dejando perder todas las evidencias, que podrían nutrir con mucha mayor profusión nuestro Museo, que todas las campañas de llevadas a cabo en Las Chafarinas.

Todos los días se abren terrenos para la construcción de nuevas viviendas y viales, y se intenta recuperar o estudiar algún resto arqueológico, sobre todo en zonas sensibles, como el cerro de Sidi Guariach y zonas adyacentes. No conocemos siquiera los nombres originales. Buscar todo eso sería hacer mucho por la cultura autóctona o amazigh. Pero todo se perderá como lágrimas en la lluvia.

Desde el arroyo de Alfonso XIII, cota mínima de la zona, el terreno ascendía de modo continuado hasta la llamada Loma de Camellos. Hoy presenta diferencias de nivel e interrupciones, por las obras llevadas a cabo en el último periodo (1910-2010). Sin embargo, un terreno abierto es equivalente a un libro abierto, aunque le falten páginas. Permite leer, reconstruir la historia, interpretar y formular teorías.

La gran cima volcánica del monte Gurugú, contaba con pequeños conos de apoyo en toda la región, dos de ellos en el interior de Melilla, según relató el geólogo Alfredo San Miguel Arribas, tras su paso por Melilla. A pesar de que han pasado más de dos millones de años, todavía impresiona ver algunas de las bombas de basalto arrojadas por el Gurugú. Resto de coladas e incluso de mal país, son identificables en nuestro territorio. Hemos localizado láminas de basalto fracturado, rocas con posibles restos de azufre en su borde, y otras manchadas con capas exteriores de cenizas. En este resto de cerro, queda muy poco, si hay una oportunidad es ahora. Hay mucho material lítico y sobre todo mucho sílex. Habría que estudiar si algunos de esos fragmentos con formas parecidas a herramientas, con bordes lisos y cortantes, se deben a una fragmentación manual o meteorización mecánica.

El principal hallazgo ha sido el nombre de Carlota O´Neill en una de las nuevas casas allí construidas, en una denominación otorgada por el anterior gobierno.

Ateneo, la asociación cultural


El 13 de febrero de 1989, Manuel Céspedes Céspedes, a la sazón Delegado del Gobierno, autoriza los estatutos de la Asociación Cultural Ateneo, una de las más importantes de la incipiente historia democrática de la ciudad. En apenas 3 años Melilla tuvo abordar la llegada de los primeros inmigrantes subsaharianos, sin ningún tipo de instalaciones o de plan para su atención. Fue un hecho que cambió nuestro modo de ver el mundo, y la ciudad antes aislada, empezó a ser un reflejo de los conflictos bélicos y políticos existentes en el mundo, es más, empezó a ser parte de él.

La Asociación Ateneo, tenía como valores promover el fomento de la cultura, el desarrollo de la convivencia, la tolerancia, los hábitos democráticos, la lucha contras las discriminaciones y la solidaridad entre los pueblos. Sus miembros fundadores fueron José Luis López Belmonte (primer presidente), Mª Victoria Pleguezuelo, Mª Ángeles Sánchez (última presidenta), Enrique Delgado, José Mª Sánchez Jauregui, Francisco Cárdenas, Antonio Sarompas, Javier Burbano, Rafael Morales y Javier Quiros.

La presentación a las autoridades se materializó el día 1 de marzo del mismo año. La primera actividad fue una charla de Esteban Beltrán, Presidente de Amnistía Internacional en ese mismo mes. La 2ª estuvo dedicada a la Objeción de Conciencia y Servicio Militar, que fue obligatorio hasta el año 1998, en la que también participaron militares. Los reemplazos fueron la mano de obra esclava de Franco, para mantener la ocupación permanente de su propio país, con miles de cuarteles repartidos por cada palmo de terreno del territorio nacional. Dentro del mismo año y en el mes de noviembre, recaló en nuestra costa el buque insignia de la organización Greenpeace, el Sirius, como 2ª actividad estrella de Ateneo y con la colaboración de Guelaya.

En 1990, y con una subvención de 500€ (90.000 pesetas) concedida por la Fundación Municipal Socio Cultural, llegó a Melilla el ginecólogo Germán Sáenz de Santamaria, en pleno debate sobre la Ley del Derecho al Aborto. Un año después, 1991, estalló la 1ª Guerra del Golfo, y Ateneo formó parte de la Plataforma contra la Guerra. En febrero, Ateneo organizó la conferencia del profesor palestino Mahmud Sobb, hecho que nos hizo merecedores de la estola de «pacifistas al servicio de Saddam Hussein».

Javier Ortiz, subdirector de El Mundo ofreció una conferencia en abril de 1993. José Antonio Gimbernat, presidente de la Asociación pro Derechos Humanos fue el conferenciante de 1994. El anarquismo ibérico estuvo representando por José Luis García Rua, en otra charla en la UNED. En 1994 estuvo en Melilla el Magistrado del Tribunal Supremo José Antonio Martín Pallín.

Ateneo con la inmigración y contra el Racismo

Desde la llegada de los subsaharianos en 1992, se crearon todo tipo de tensiones políticas y sociales y Ateneo se dedicó con intensidad a concienciar a las autoridades sobre la necesidad de su atención y el respeto a los derechos de la persona. En diciembre de 1992 llegó a la ciudad el Defensor del Pueblo Andaluz Diamantino García. Mesas redondas, concentraciones la participación en el Movimiento del 0,7% del presupuesto para los países subdesarrollados, ocuparon todo la actividad de Ateneo, frente a dos administraciones, la Local y la Estatal, insensibles en un principio. Todo está en la prensa y no nos extenderemos en ellos, pero El Alminar debía saldar la cuenta pendiente con el Ateneo, del que formó parte, antes de que existiera como tal. Al final, se acabó creado el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, y la inmigración se convirtió en un arma arrojadiza entre los grandes partidos. Como conclusión de todo aquel conflicto que llenó páginas en todo el orbe, algunos recogieron la hoz de la cosecha y Ateneo, al menos en sus cabezas más visibles, se quedó con el martillo.

En 1999 Ateneo promovió la fundación del Colectivo Ciudadano para la Supresión de los Símbolos Franquistas, con la presencia de todas las formaciones políticas y sindicales de Melilla, salvo el Partido Popular. En muchos aspectos, la asociación Ateneo fue la precursora de muchas actitudes y políticas, hoy asumidas por el discurso político común. La más importante de todas ellas, el Concierto África, la primera actividad cultural, musical y de fraternidad, realizada en Melilla, en el Campus de la Universidad de Granada, también en colaboración con Guelaya. En la ciudad, la Duquesa de la Victoria debe la denominación de su calle a una propuesta de Ateneo.

El caso de los dos búlgaros en Melilla

En 1996, atraídos no se sabe porqué promesa, llegaron a Melilla dos búlgaros: Valentín Gueorguiev y Svetozlav Valentinov Dochev, quedando atrapados en nuestro territorio. Nos los presentaron a Ateneo unos amigos comunes, y les mantuvimos alojados en la pensión Rioja cuando era solo una pensión. Muy desesperados por la imposibilidad de salir de la ciudad, decidí utilizar mi cercanía a Manuel Céspedes, para habilitarles una salida rápida de la trampa del tratado espacio Schengen. En apenas un mes, el Delegado del Gobierno me llamó y me recibió con los billetes de vuelta a casa para los búlgaros, y mezclando esa ironía y afectuosidad de la que solía hacer gala en muchas ocasiones y cuando se veía en confianza, me dijo: «dile a tus amigos que en Melilla se entra, pero no se sale». Los envió de regreso a Sofía, acompañados por fuerza policial, con prohibición de entrada a la CEE en 5 años. En su momento me/nos pareció un exceso, pero algo más tarde comprendí que les ahorró dos años de sufrimiento en la ciudad. A día de hoy, es algo que todavía le agradezco, y de lo que quería dejar constancia.

Las ruinas de Santiago antiguo


Enrique Delgado

El tercer secreto de Santiago, el conocimiento

El primer sello descubrió la peste, la del amianto. El segundo sello abrió el de la muerte, la del soldado Benito. El tercero abre el sello del conocimiento.

La historia de este cerro es de sobra desconocida. Su posición domina todo el valle de Melilla. Para ello hay que imaginarlo todo sin el menor atisbo de construcciones, sin el desmonte, con laderas más pronunciadas que se extendían hacia los cuatro puntos cardinales. Cuando llegan los castellanos en 1496, según el León Africano, su población huyó a los montes cercanos, que no pueden ser otros que Camellos, Mª Cristina y Santiago, y en cualquier época debió ser lo mismo, sobre todo en los asaltos normandos, o de los piratas berberiscos y otomanos.

Todos están relativamente alejados, y solo al alcance de la artillería de grueso calibre, que no era tanta, ni tan precisa. La cartografía ofrece indicios, pero también tiene imprecisiones, porque solo recogía a lo que se tenía acceso. Lo desconocido era y es imposible de reflejar. Tampoco se refleja lo que no se quiere.

¿Qué esconde el cerro de Santiago?

En la parte alta del cerro y a la vista de Melilla, los castellanos edifican en 1571 y 1575 dos pequeños fuertes de planta redonda, de piedra y madera, que serán asaltados y demolidos en 1679. No sabemos qué había en la parte baja del cerro, ni en la ladera Oeste. Sin embargo, el bosque sagrado, la mezquita del morabito y quizá algunas edificaciones más, sí estaban allí, al menos desde el siglo XVI. Sabemos que estaban porque su demolición se incluyen en el Tratado de Demarcación de Límites de 1860.

La cuestión está en datar las dimensiones y construcción de la alcazaba rifeña. Si la zona la recuperan a finales del siglo XVII, es lógico y acertado pensar que fortificarían el cerro a partir de esa fecha. La única descripción conocida es la del relato de Memorias del Ayudante Álvarez, que sufrió cautiverio en 1858, en una serie de operaciones para arrebatar a los rifeños algunos cañones que tenían en su poder. En el relato nos enteramos de los puntos de ataque que los rifeños tenían en su poder: Horca baja, camino de Camellos y Trara.

La alcazaba perdida de Santiago

Las Memorias del Ayudante Álvarez constituyen el libro menos citado de la historia de Melilla, y del que desconozco si existe algún ejemplar en la ciudad. Su precio en el mercado de 2ª mano está en los 200€. El ayudante y luego prisionero Álvarez describe así la alcazaba: «A 860 varas de los fuertes exteriores de la plaza se levanta el cuartel llamado de Santiago, de un solo cuerpo y bastante área, construido por nosotros y tiempo hace en poder de los moros, donde establecen su guardia para hostilizar á la plaza, colocados detrás de las infinitas zanjas abiertas aquí y allá en el campo, y a las que dan el nombre de ataques». Aquí comete un error el ayudante, porque el fuerte español ya no existía desde 1679 y era de pequeño tamaño. Lo que también afirma el ayudante, es que los rifeños tenían un destacamento permanente de entre 200 y 400 hombres en las inmediaciones. Esto quiere decir que deberían disponer de dependencias, de aljibes, de algún tipo de muralla exterior.

Capturado Álvarez, nos sorprende con esta afirmación: «Pero los moros tenían orden de no matarle allí, sino al frente de Melilla en el sitio de la Higuera. El cuartel de Santiago se destacaba en el fondo como una masa oscura y gigantesca«. Con esta descripción, está claro que no nos encontramos frente al pequeño y demolido fuerte español, sino bajo una alcazaba de grandes dimensiones.

Tanta como para acoger durante un mes al sultán marroquí y Príncipe Muley El Abbas, y a un ejército de 1200 hombre, desde el 30 de octubre hasta el 20 de noviembre de 1863. Tras firmar el Acuerdo de Demarcación con el general Francisco Merry Colom, abandonó el territorio exterior de Melilla. Los españoles iniciarían la construcción del nuevo fuerte de Santiago en 1895. Todos los fuertes históricos hoy existentes, fueron construidos en los cinco últimos años del siglo XIX. La tipología de estos fuertes, no coincide en nada con los restos existentes en la parte alta del cuartel de Santiago. Es más, tampoco coinciden en nada con los restos más antiguos de otras construcciones y muros existentes en algunas zonas de la ciudad. Lo que más llama la atención, es el enorme aljibe de dos cuerpos, existente en esta zona, a la que denominaremos como histórica. No hay una sola alcazaba musulmana en España, que haya sido destruida tras su conquista. Todas fueron habitadas de inmediato y reedificadas a los usos y necesidades de los castellanos.

¿Qué hay en el cerro de Santiago? Ese es el cuarto sello, pero no nos toca a nosotros descubrirlo.

Las mazmorras del cuartel de Santiago


El soldado Benito, el segundo secreto de Santiago

Una paliza mortal no se da en cualquier lugar. Hay que buscar un lugar escondido, en donde no se oigan los gritos. Ningún lugar mejor que una mazmorra o incluso el polvorín, de gruesas e insonorizadas paredes. Hemos buscado las dos cosas y las hemos encontrado, una por casualidad, a la otra nos llevaron.

Los cuarteles de Melilla se caen, pero es porque no tienen mantenimiento. Los soldados de reemplazo mantuvieron los cuarteles con sus múltiples oficios: carpinteros, pintores, fontaneros, albañiles, electricistas, mecánicos, soldadores, oficinistas, servicios generales, sanitarios, conductores. Eran mano de obra esclava como la de Stalin en sus campos de trabajo. Los dos años de servicio militar se hacían muy largos en Melilla, y «había que buscarse la vida».

Una de esas maneras de buscarse la vida era la de convertirse en asistente, «machaca» de un oficial, ayudarle en sus quehaceres personales, o incluso de ayudante de una clínica. Cualquier cosa antes que «los barrigazos», la instrucción, los ejercicios de tiro, las marchas nocturnas, las guardias .

Eran chicos jóvenes, gran parte de ellos salían por primera vez de sus comarcas, pueblos y ciudades. Melilla era la aventura, pero dos años se hacían muy largos, en la década de 1950. Está claro que Benito López Franco tenía don de gentes, y supo buscarse la vida, como ayudante en la enfermería, quizá también en la consulta de algún médico militar, como cantante en alguna fiesta privada.

Es verdad que estaba muy prohibido el relacionarse con «chicas civiles», como se decía en el argot cuartelero, y más aún, si se trataba de la hija de un jefe militar. Eso garantizaba el calabozo como mínimo. La vida del soldado de reemplazo en Melilla era muy modesta y casi de monje. Se pasaban los meses echando de menos a sus novias y a sus madres. El mito de la calle Mar Chica era de alto rango. Los soldados, obligados a vestir siempre el uniforme, tenían prohibido el acceso a muchos lugares.

Sin embargo, el amor, como los átomos, atraviesa cualquier barrera o límite. El amor prohibido multiplica el valor para enfrentarse a cualquier riesgo , pero también activa las fuerzas oscuras. El 17 de enero de 1950 el soldado Benito recibe la mortal paliza, en una mazmorra o en el polvorín. Es llevado al cementerio al día siguiente, con la hoja, que no certificado, de «suicidio», y enterrado en la parte no sagrada del cementerio, con los herejes y los «represaliados del franquismo».

¿Quién inició el culto? Según opiniones autorizadas, la novia y algunas amigas que estaban en el secreto. Todas siguieron con sus vidas, pero la «inocente novia» no se olvidó nunca de él. A escondidas, con amigas cómplices, se encargó de que no faltaran flores en su tumba sin nombre. Los cultos son así, se inician de modo espontáneo, y es el pueblo el que escoge y decide a sus «santos» o a quién venera. La reunificación de cementerios con la Democracia hizo el lugar más accesible. El culto debió arraigar en la etapa más oscura del franquismo, y quizá las autoridades no se atrevieron a actuar, porque eran sobre todo cobardes, y temieron que lo que constituía un secreto, acabara siendo vox populi.

El cuartel de Santiago fue probablemente el escenario de un crimen sórdido e impune, que sigue en la memoria colectiva de la ciudad, bajo la forma de un culto popular. Hay tres iniciativas para salvaguardar el palmeral del cuartel de Santiago y de su jardín histórico. Una de ellas, auspiciada desde El Alminar, pide que el palmeral o jardín lleve el nombre del «soldado de los milagros», y ya lleva recogidas más de 300 firmas.

El segundo sello ya está abierto. Propuesta de nombre de Soldado de los Milagros» para el palmeral: https://chng.it/FY9FyNGb

Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/09/14/el-soldado-de-los-milagros/