Una imagen del Distrito V


             El Distrito V, el que están desarrollando a base de rotondas, ludotecas y campos de fútbol, presenta aspectos que solo conoce el que vive, pasa o trabaja allí. Cuando cae la noche la presencia humana desaparece de las calles, que suelen ser ya inhóspitas durante el día. Aquí no ha inversiones, presencia de las administraciones, ni casi de la ciudad de Melilla. Solo la red clientelar de los Planes de Empleo se pasa por aquí, sobre todo cuando pueden coincidir con épocas electorales. Entre un periodo de votaciones y otro, solo queda el vacío y la nada.

           Esto debió ser en su día un coche, víctima quizá de un incendio. Ahora no es tan siquiera un coche abandonado. Parece un símbolo de arte urbano antisistema, un aviso a navegantes, o cualquier otra cosa. Se encuentra situado en la prolongación de la calle Juan Sebastián Elcano, puro Distrito V. Esta es la imagen del día. La composición de ropa de colores y bolsas de leña seca merecerían estar en un museo de Arte Contemporáneo, quizá en el de Melilla La Vieja. Algún día el Distrito 5º melillense será tan legendario como Harlem o el Bronx.

Vivir en la Edad Media melillense


             Conocíamos la existencia de esta vivienda desde hace mucho. El Gobierno de la Ciudad se enterará ahora. Melilla es la ciudad de los contrastes, de la reiteradas y repetidas inversiones en los mismo barrios y la del abandono absoluto en otros, de las desigualdades abismales. Hoy damos a conocer la realidad de una vivienda de la Edad Media, sin agua ni luz eléctrica, con una sola habitación, letrina dentro del habitáculo que sirve como residencia y cocina integrada. Aquí dentro viven dos mujeres mayores, una de ellas desde hace décadas. La puerta del fondo es la «vivienda» que ocupaba su hija hasta que se marchó de Melilla, imaginamos que para avanzar varios siglos en cuanto a calidad de vida. Con que haya llegado al siglo XX será suficiente. Esta realidad supone un  regreso al pasado y demuestra que los viajes en el tiempo sí son posibles. Las mujeres ancianas que aquí residen no pueden tener agua ni luz eléctrica, no ya porque no disponga de cédula de habitabilidad, es que ni siquiera disponen de habitabilidad.

            Damos a conocer esta situación el mismo día en que se inicia una nueva inversión millonaria en un barrio de Melilla, el del Real, que no responde a las necesidades de la zona. Se ha utilizado a una asociación pantalla, para suplantar la voz de todo el barrio y justificar una  inversión de tintes electoralistas.  Esta no es la única casa en condiciones parecidas en el afamado Distrito V. Quizá esta sea la más extrema, pero hay otras similares, en muchos otros lugares de la ciudad. En este distrito el paro azota con crudeza, sin embargo ya tienen ludoteca, rotondas y campo de fútbol.

      Los cabezas de familia (hombres y mujeres), no disponen de un trabajo y de un salario con el que sostener su «modus vivendi». Ese sería el verdadero desarrollo de la ciudad y del distrito. En Melilla no hay equilibrio ninguno. La Edad Media está solo a la vuelta de la esquina, pero muchos siguen sin querer verla. Prefieren creerse su propia propaganda.

Las mismas luces de Navidad


El desangelado azul y blanco vuelve a la Avenida

       No habrá sorpresas en la iluminación navideña de 2014. Los mismos adornos, los mismos colores, el mismo iluminador, el mismo negocio y el mismo montante de dinero para las mismas empresas. Melilla es el territorio del monocultivo. Mantendrán esta iluminación hasta que se caiga de vieja, igual que cuando sustituyeron las desvencijadas bombillas. No hay espacio para sorpresas en esta ciudad. Hoy estaban realizando las pruebas y hemos podido fotografiarlas. Es lo mismo de siempre, imaginamos que al mismo precio de siempre. Es una iluminación acultural, con los símbolos propios de la navidad cristiana difuminados o recluidos en las calles menos visibles.  Es algo que no se entiende porque cada comunidad melillense, tanto las dos mayoritarias como las otras, tienen sus propias señas de identidad y no tienen porqué desprenderse de ellas o esconderlas dentro de un magma aconfesional, pero ese no el debate. Una cosa que es que lo religioso no se imponga sobre lo social y otra es que La Navidad tiene unos símbolos específicos que parecen no aparecer por casi ningún lado. La falta de ideas es absoluta.

        El asunto explicado en esta entrada es que no hay ideas o participación de otras empresas que le den un color distinto a La Navidad melillense, al Ramadán, a la fiesta del Diwali o a la Januká. Aquí siempre es lo mismo, todo hecho por los mismos. No hay opciones.

                

El gran eucalipto del arroyo Farhana


         Los eucaliptos proceden de Australia y su presencia en nuestra ciudad debe remontarse a los años de la expansión y décadas posteriores. Los ejemplares más antiguos existentes son centenarios o próximos a cumplir el siglo de vida. Si hacemos caso a los pocos libros existentes sobre la flora y el arbolado de Melilla, podemos descubrir que  la carretera de Farhana estuvo llena de este tipo de árboles, pero que fueron talados sin más por las nuevas políticas estéticas imperantes en la ciudad. Un árbol centenario no debería ser talado nunca, porque es parte del patrimonio ecológico de los melillenses. Sin embargo sí fueron talados eucaliptos centenarios, en esta carretera en fecha no determinada, y junto al tanatorio municipal, hace apenas un año.

        Con los datos recopilados se puede afirmar que estos dos grandes y  casi centenarios eucaliptos, son el único resto de una pasado arbóreo que ya nadie recuerda. No parece que exista mucho interés por conservarlos. Uno tiene la rama completamente partida y cae hasta el lecho seco del arroyo. El estado de la zona es bastante lamentable. Esto es suelo rústico pero será urbanizado dentro de no mucho tiempo. Dejamos constancia de que estos dos árboles existen y son testigos de un pasado más esplendoroso y verde, de antes de que llegara el imperio gris del cemento. No sabemos si esto servirá para su conservación o para que sean talados hasta las mismas raíces.

          Hay varios tipos de eucaliptos en nuestra ciudad. Los más grandes y altos son los colorados y los de cabezuela mazuda. El primer grupo, los colorados,  se encuentran sobre el Río de Oro, detrás de la tapia del Instituto Leopoldo Queipo y en la espalda de la calle Juan Ríos. El segundo grupo concentra sus ejemplares en la plaza de Daoíz y Velarde en el Tesorillo, y en la calle Mar Chica. Estos dos ejemplares, de los más altos y antiguos son eucaliptos colorados.

Parada de autobús en Melilla


Parada de autobús

Parada de autobús

       ¿Es esto una parada de autobús o es un resto antiguo?. No hay bordillo señalizado con el preceptivo color amarillo y tampoco existe banco para los usuarios. No sabemos si alguien coge el autobús aquí, en la carretera de Farhana. No hay señal de parada. El lugar da miedo. Allí había existe una arqueta de la que robaron la tapa, señalizada por la valla de los bomberos de Melilla, pero hay que fijarse mucho. La realidad es que da la impresión de que la señal afecta incluso a la propia parada, en un mal estado evidente y notorio. Todo parece estar a punto de caerse. Lleva así meses. Enfrente se encuentra el colegio del Buen Consejo. Melilla solo tiene 12 kms². Es una superficie pequeña. Las cosas no pueden estar en este estado durante tanto tiempo, hasta que algún ciudadano compasivo lo denuncia, y le hace el trabajo gratis al gobierno de la ciudad.

El picudo rojo llega a La Constitución


      En el día primero del mes escribíamos sobre la extensión de la plaga del picudo rojo, de la que la  Consejería de Medio Ambiente advirtió hace tiempo. No sabemos el alcance de la plaga, porque esta es otra, que está asolando las palmeras de nuestra ciudad. Lo que sí parece claro es que la extensión es cada vez mayor. Ya no hay barrio o zona en la que no se encuentre una palmera afectada o devastada por la acción del picudo rojo, que parece afectar más a las palmeras datileras, que a las de otras variedades. En el Parque Hernández hay muchas afectadas, y también las hemos visto en la Plaza de Toros, en la selva del antiguo Hospital Militar, en el Barrio de Ataque Seco, calle Ramiro de Maeztu e incluso junto a la Consejería de Economía. El picudo rojo, que orada y seca las palmeras en el tronco y en las copas, lo está devorando todo, incluso en zonas exteriores como la barriada de La Constitución. Los capuchones de plástico empiezan a aparecer por todos lados.

         El picudo rojo amenaza a las palmeras de Melilla. Una de las muchas causas que se mencionaban en el enlace que pusimos en la anterior entrada, era la de «las malas podas», o podas a destiempo.  A una plaga seguirá otra, como si se tratase de una advertencia o maldición bíblica.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2014/11/01/la-llegada-del-picudo-rojo/

La brigada de bacheo


 

               La presencia de la brigada de bacheo y la de la señalización vial, que todos creíamos desaparecidas, han vuelto y eso indica la proximidad de elecciones. Es también un engaño dirigido a ofrecer una «sensación de gestión». En los últimos tres años han abierto con zanjas todas las calles de la ciudad y han mezclado asfalto con los rellenos de cemento. La situación es desastrosa en cualquier calle. Hoyos, fracturas, baches de todas las magnitudes, socavones, pasos de cebra desastrosos y ahora, en cinco meses pretenden darle una apariencia de normalidad a todo. Es un truco, muy viejo, que no puede seguir dando resultandos. Este tipo de gestión debe pasar ya al almacén de los libros viejos. No se puede tener toda una ciudad en situación tan deficiente y luego pretender que en cinco meses todas estas molestias se olvide. Aun así, el estado del pavimento y de las aceras es tal, que ni con 10 brigadas conseguirían tenerlo todo a punto y reluciente, aunque sea por un día, el de las elecciones.