San Miguel de Cabo Gata


             Hay lugares que son algo más que sitios, y el Cabo de Gata es uno de ellos. Es interminable e inabarcable. Acumula más historias de las que pueden llegar a contarse. Hay mucho más de lo que se ve, aunque quien quiera conformarse solo con lo que está a la vista, ya es suficiente. El paraje de Las Salinas y el entorno desértico que le rodea es único. Las montañas son el eco mudo de un pasado volcánico que ya nadie recuerda. Existe allí un humedal en donde pueden verse flamencos y otras aves, casi todo el año. En esa larga carretera que conecta el pueblo de Cabo de Gata (su nombre completo es San Miguel de Cabo de Gata), con el macizo rocoso del legendario Cabo, existe una iglesia que llama la atención desde cualquier punto desde el que se fotografíe la zona.¿Cuántos años estuvo abandonada esa iglesia?, no sé, pero probablemente más de diez. Cada año acudimos a bañarnos a sus interminables playas y la vemos y fotografiamos.
Muchas veces hemos llegado hasta el pueblo de Las Salinas o La Almadraba de Monteleva, por la cercanía de los locales de restauración y de las pequeñas tiendas, en las que encontrar cualquier cosa que se haya olvidado. Cuando solo se quiere disfrutar del agua del mar y de un entorno agreste, se busca el kilómetro 15, en dónde el lecho marino tiene menos rocas y es más arenoso.

                       La iglesia del arcángel San Miguel
Miguel (quien es como Dios), el más potente de los arcángeles, que son los que están en la escala alta de las criaturas celestiales. El que tuvo que enfrentarse a los ángeles rebelados, y a los que venció, aunque no de modo total, ni definitivo. Los derrotados están confinados en algún lugar, pero siguen teniendo un gran poder de influencia. Esto puede verse todos los días, en cualquier lugar, porque el Mal tiene necesidad de manifestarse y ser reconocido, mientras que el Bien no, es más, este último, pasa desapercibido en la mayoría de los casos.
Tras muchos años de ir a las playas del Cabo de Gata, la más larga es la de San Miguel; en 2010 me acerqué hasta el interior de la iglesia y fotografié su descomposición interior. No existían imágenes en ella, ni exornos, ni casi nada que la hiciese reconocible como iglesia. Tanto es así, que lo reflejé en una entrada del Alminar y escribí lo siguiente: «no he podido constatar bajo qué advocación fue erigida». En 2011 se celebró allí dentro una misa negra, o algún tipo de actividad de tipo diabólico, y el estado de abandono de la iglesia ya no pudo ser obviado por más tiempo. Las autoridades tomaron cartas en el asunto y restauraron el templo, a costa del ayuntamiento de Almería. Las obras fueron recepcionadas por el obispado de Almería el año pasado.
Este año, al acercarnos por allí nuevamente realizar nuevas fotografías en ese hermoso entorno, pude ver claramente la advocación bajo la que está erigido el templo, que es la de San Miguel Arcángel. En un verano en el que me he encontrado con San Miguel en varios lugares y casi por sorpresa (Torremolinos, Segovia), no podía imaginar que me quedara encontrarla en un último lugar, y que este fuera Cabo de Gata y su extraña y bella parroquia, construida a mediados del siglo pasado. La sola mención del nombre de San Miguel, me hizo comprender todo en un solo instante; el abandono durante una década, la celebración de misas negras, y la derrota casi absoluta del arcángel en el que era su templo, por su principal enemigo, y a la vista de todo el mundo, durante una década. Todo un signo de estos tiempos.
PD: Ahora es una iglesia Rectoral y celebra culto todos los domingos a las 11 de la mañana.
                    Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/07/22/la-iglesia-del-cabo-de-gata/

El monasterio de El Escorial


     En toda vida siempre hay un punto central, un lugar talismán, que tiene más significado que otros, y que no tiene porqué ser el lugar de nacimiento o aquel en el que se vive. En la bóveda de la vida, cualquiera de las hiladas es tan importante como las demás, sin embargo, la clave de bóveda es distinta a todo, tiene un función distinta, aunque sea una sola piedra. No hablo de personas, pese a que las cosas no son nada sin ellas. Mi vida, hasta mi llegada a Melilla puede considerarse como errante. Sin embargo, dentro de todos esos cambios, hay un lugar que se ha mantenido como lugar de referencia, y que ha estado presente en las 4/5 partes de mi vida, desde que mis tías paternas decidieran instalarse allí en 1974. Ese lugar es San Lorenzo del Escorial y su espectacular Monasterio, mandado construir por el Rey Felipe II en 1563 y acabado 23 años después, en 1586.
A lo largo 4 décadas, he pasado todos los años, al menos un día, en ese lugar. Una inmensa y portentosa mole de granito, que permanece inalterada desde su construcción, y que no ha necesitado rehabilitación alguna, pese a sus 450 años de antigüedad. ¿Qué llevó a Felipe II a construir un lugar tan diferente a todo y de semejantes dimensiones?, ¿cómo pudo acabarse solo en 23 años?, son algunas de las preguntas que se plantéan en el libro «La historia secreta de los edificios», de Ricardo Aroca. Pese a todo lo escrito, que es mucho, hay cuestiones que seguirán sin respuesta, Nunca habrá una última palabra para casi nada.
Todas las personas que han significado algo en mi vida, tanto las que ya no están, como las que me rodean y componen mi entorno familiar, han paseado conmigo por la inmensidad de la explanada que rodea al monasterio. Es un contraste sobrecogedor la pequeñez humana frente a las ciclópeas proporciones del edifico, que se agranda cuanto más cerca se está de él. Si se quiere ver bien, hay que alejarse, pero eso también sucede con muchas otras cosas. No puedo separar esas piedras. No hay una sola concesión a la decoración figurativa en sus fachadas o torres. Si impresiones es por su dura sobriedad. ¿Qué mensaje quiso transmitirse con una obra de estas características?. Es sobrio, austero y sin embargo supuso un coste inmenso para su época, lo cual parece contradictorio.
Geoffrey Parker, el mejor biógrafo de Felipe II, retrata al monarca Felipe II como una persona austera y sobria, pero nada sombría. Preocupado hasta el más mínimo detalle por la educación de sus hijos e hijas, a las que escribía para interesarse por «sus menstruaciones». Huía del trato excesivo que le correspondía como el monarca más poderoso de su época, salvo en casos de inevitable protocolo. En todas las demás situaciones solo exigía el tratamiento de «Señor». Hoy cualquier cargo político, se desvive por ser tratado como excelencia o ilustrísimo, o se cree, por inaugurar un simple puente, un constructor más grande que Felipe II y su ciclópeo monasterio de piedra. En ninguna parte o lugar del mismo, hay una sola placa que le conmemore como impulsor de la obra.
Este verano, y por primera vez en los últimos 40 años, no estaban en El Escorial ninguna de mis tías, y eso sí ha constituido un hecho duro y diferente. Era una doble sensación de vacío y de estar presentes en cada rincón de El Escorial. Allí también residió la escritora Carmen Conde, muy vinculada a Melilla. En todo siempre busco algún nexo de unión con nuestra ciudad, a la que no olvido, pese a que muchos lo desearían. Sé que a los que se consideran mis enemigos, no le parecería mal lugar El Escorial para que permaneciese allí.
Sobre la luminosa explanada del Monasterio, denominada La Lonja, expuesta al implacable rigor solar del verano y al frío del invierno sin protección alguna, no se nota la negra y cercana sombra del Caudillo Franco y de su tétrico monumento del Valle de Los Caídos. Dicen que el dictador escogió ese lugar para su tumba, porque en altitud está unos pocos metros por encima del Monasterio de El Escorial, o sea, un poco más elevado en el reposo eterno, que los Reyes de España. Tampoco me olvido del dictador.
PD: También hubo quien se creyó más grande que reyes, o a su altura, y casó allí a su hija. El Escorial también es un lugar muy pijo. La Vanidad humana siempre es lamentable.

El deporte de las mujeres


Patricia Aranda, seleccion Voleibol
Patricia Aranda, colocadora de la selección española de voleibol

El deporte de las mujeres o las mujeres en el deporte, es igual de interesante que el de los hombres, sin embargo no reciben el mismo tratamiento informativo. Es muy raro conocer nombres de integrantes de las distintas selecciones nacionales de cualquiera de las disciplinas deportivas de mujeres. Este año, y tras la ausencia de medallas y de resultados en el mundo masculino de la natación, han brillado las mujeres, tanto en la gimnasia rítmica, como en la piscina. Esto ha propiciado la atención informativa, más frecuente e intensa desde hace algunos años. Todos conocemos nombre de alguna nadadora o de las componente del conjunto de natación sincronizada. También tiene mucho tirón mediático la disciplina de la gimnasia rítmica femenina, al que se ha añadido ahora, el waterpolo femenino.
Confieso que siempre me ha gustado el voleibol. En los Juegos Olímpicos siempre intento ver alguno de los partidos de las selecciones españolas, pese a que estamos muy lejos de los grandes dominadores de esta competición. Nunca había conocido a ninguna integrante de una selección española, pero este año se invirtió la situación y en el Hotel Meliá de Torremolinos, coincidimos con Patricia Aranda (las manos de España), capitana y colocadora de la selección española de voleibol. Desde la ciudad Torremolinos se iba directamente a la concentración de la selección en Madrid, para disputar el campeonato de Europa, para el que han conseguido clasificarse. Patricia Aranda es granadina de Maracena, y jugaba hasta el año pasado en la Liga francesa. La falta de oportunidades y de futuro en el deporte al que ha dedicado su vida, la llevaron a marcharse a Francia, en donde la liga es más potente y competitiva.
Cuando acabe el campeonato de Europa, al que acuden con sus propios medios y equipaciones de años anteriores, se marchará a Perú, en donde le han ofrecido un contrato como maestra (es diplomada en magisterio), y como integrante de un equipo femenino de voleibol de la capital andina.
Es una celebridad en el mundo del voleibol femenino, y hasta la fecha, cuenta con 221 presencias en partidos oficiales de la selección nacional.
Los deportes minoritarios, o quienes así los conceptúan, ya reciben poca atención mediática, pero si además se añade la circunstancia de que pertetencen a la esfera femenina, entonces se cuenta con una doble invisibilidad.
Ha sido una casualidad conocerla, y es una satisfacción darla a conocer a través del Alminar. Esperemos que la competición en la que participan reciba una digna cobertura, y sobre todo, que les vaya bien y queden en la mejor clasificación posible.

Notas: (1)http://maracena.ideal.es/reportajes/1055-entrevista-a-patricia-aranda-jugadora-de-voleibol.html
(2) http://www.spainsn.com/patricia-aranda-las-manos-de-espana

El por qué de hablar en parábolas


«A vosotros os ha sido dado el misterio del Reino de Dios, pero a los otros de fuera se les dice todo en parábolas, para que mirando no vean, oyendo no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados». Marcos 4, 11-13

Es una necesidad, si se quiere sobrevivir. La parábola es una narración de la que se deduce, una enseñanza moral o un suceso importante. Es necesaria para transmitir algo sin mostrarlo, o para hablar de aquello que no puede ser dicho. También es una manera de mostrar algo, pero sin señalarlo claramente, para que cada cual, escoja aquella parte que le es necesaria.
Hay una frase inmensa de Cristo ante los clérigos judíos, doctos y conocedores de La Ley, que ante la pregunta de: ¿Tú quién crees ser, que no tienes 50 años y ya crees haber conocido a Abraham?; les responde: «Ante de que existiera Abraham, yo soy».. Le preguntan por el pasado, les habla del pasado, pero les responde en presente, porque para Él, todo es presente. Quiero decir que todos éramos antes del Alminar, y lo seguiremos siendo después. Llegará un día en el que no estemos aquí detrás, o en el que todo sea de otra forma.
Yo escribo que: antes de que existiera El Alminar, yo estaba. Nada surge por azar, todo tiene un camino y un recorrido. Con esto quiero decir que yo estuve casi medio año, escribiendo en El Alminar, casi para mi solo. En los 4 primeros meses no llegué a superar el centenar de visitas diarias, sin embargo, no falté casi ni uno solo ante esta extraña comparecencia ante el mundo. Antes, mucho antes del Alminar, llevaba escribiendo de modo asiduo en la prensa de Melilla desde hacía dos años. Quizá, como dijo un amigo,que es obispo, tenga «un don», pero lo he ido puliendo y sacando a flote, y no es fácil. Pensar, estar atento, fotografiar las cosas, quedarse con los matices y luego describirlas, no ya para mí, sino para otros, y que todo resulte atractivo, e ir creciendo.
Hay quienes han atacado este Alminar sin descanso, luego se fueron y no volvieron más, al menos en apariencia. Hay quienes lo siguen con pasión, pero aconsejo que todo se enfríe y se repose, porque solo vale aquellos que veamos con nuestros propios ojos, y aun así se debe estar atento, porque muchas cosas de las que vemos, son solo una apariencia. El engaño también es una profesión.
¿Quién eres, quién crees ser?, solían preguntarle, y a una pregunta así de directa, no se puede responder. Son muchos/as los/as que me han interpelado de modo directo, y no siempre he respondido de modo directo. Lo más adecuado es siempre responder con otra pregunta, ¿quién crees que soy, qué crees que es El Alminar?. Todo es muy complejo. Tras el regreso todo será diferente. Para que todo pueda seguir, algo debe acabar en algún momento. Yo, en este instante, estoy cansado, nos han vapuleado mucho y sé que hay gente perpleja por este extraño debate de tres reflexiones seguidas, y quienes están encantados/as con ellas. Pese a todo, una de las frases que más me gustan es aquella que dice: a tus pies Señor, nunca a tu altura,. No quiero envanecerme en modo alguno, aunque a veces, no me cueste nada escribir.
Ahora, el final es el principio, ahora sí.

Alfa y Omega (άλφα και το ωμέγα)



Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplaron y palparon nuestras manos tocando al Verbo de vida. Lo que hemos visto y oído os lo anunciamos a vosotros, a fin de que viváis en comunión con nosotros
. 1ª epístola de Juan

                   La palabra es vida, y para que la palabra tenga vida es necesario dársela a través de la poesía. No solo es necesario fijarse en las cosas, hasta en las más nimias, es tener voluntad de hacerlo y también saber plasmarlo, para que pueda ser compartido por aquellos que entran a diario al Alminar, para aquellos que se consideran o sienten que forman parte de él. Ya da igual que no escribamos más, porque lo que está escrito ya viaja a través del mundo, como se indica en «El Apocalipis» (la revelación), de Juan: Lo que veas, escríbelo en un libro y difúndelo a las 7 iglesias.
Hemos sembrado y hemos recogido y hemos vuelto a sembrar, pero ya no podemos saber qué recogeremos. No solo se trata de contar, sino también de ponerle alma a las cosas, de insuflarle ese soplo de vida que transforma el barro en una paloma. Es mostrar, compartir y también intentar crear sensaciones. Se ha cumplido una etapa larga de algo más de dos años, aunque no hemos llegado todavía a la cifra emblemática de las 1000 entradas, aunque estamos ya muy cerca.
Muchos prefieren cosas grandes, grandes coloquios y debates, pero es en lo pequeño en donde se muestra la urdimbre de la tela. El tapiz de la vida no se compone de grandes trazos, sino de pequeñas hiladas que hilvanadas y trenzadas arman el conjunto. La sensación que albergo es la de Omega. Yo he estado aquí estos dos largos años, casi sin faltar un solo día. Antes incluso de que existiera El Alminar, yo estaba.
Es el momento de buscar, de mirar nuevas cosas de una nueva manera, de recoger y de volver a sembrar, y cuando llegue la hora del regreso, veremos qué nos encontramos o qué es aquello que nos espera. Hay a quienes les gustan las reflexiones, hay aquellos y aquellas que prefieren cosas más tangibles, pero lo que no se ve, también está. Podemos y debemos escribir de todo y eso es lo que hemos hecho. No hay ningún campo que nos esté vedado. Habrá quién se ria de esto, y de hecho lo hacen, pero no dejan de entrar aquí una vez tras otra.

           «Esforzaos en alcanzar la caridad, aspirad a los dones espirituales, sobre todo al de la profecía;…porque el que profetiza habla a los hombres para su edificación, exhortación y consolación….Yo veo muy bien que todos vosotros habléis en lenguas, pero mejor que profeticéis». Corintios 14, 1-5
Lo que he explicado forma parte de ese conjunto, pero no es todo, porque todo nunca puede explicarse. También es necesaria la inspiración, pero eso no está siempre alcance de nuestros deseos. Son momentos que hay que atrapar y no dejarlos escapar.

              Nota: Hay dos artículos que considero muy por encima del resto, y los coloco aquí, para recordarlos y para que se vea una muestra de lo que digo.
(1)- https://elalminardemelilla.com/2011/07/03/la-leyenda-del-cristo-de-pedro-de-mena/
(2)- https://elalminardemelilla.com/2012/06/15/wittgenstein-y-el-starets-zosima/

La manifestación del Espíritu.



Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Libro del Génesis

¿Qué y cómo se movía sobre la tierra desordenada y vacía?. El espíritu se manifiesta, e incluso puede sentirse, pero no se ve. A esa especie de niebla que recorría el planeta Tierra, antes de que existiera cualquier cosa, se le ha llamado «el viento de Elohim». Muchas veces se está leyendo un libro, y una frase escrita sin otro sentido que aquel por el que fue escrita, hace saltar una chispa en nuestro interior, o activa un recuerdo o sensación que creíamos adormecidos. Es una frase que nos saca del letargo e inicia un proceso que debemos llevar a cabo. Son señales constantes, que sin embargo no suelen aparecer siempre. Nunca podremos saber a dónde nos conducen o si realmente nos conducen a algo, pero las solemos interpretar como una pequeña guía, como una baliza que nos indica que en ese momento, estamos en la posición correcta. También puede ser que las queramos interpretar así. Son señales que buscamos cuando estamos llevando algo a cabo, en la que nos importa aquello que estamos haciendo. Yo las busco constantemente en El Alminar, porque resultan necesarias e imprescindibles.
Unas veces se compara esa presencia intangible con el viento, otras con una lengua de fuego, o incluso con un pájaro, pero siempre se siente. Se suele encontrar esa señal, generalmente cuando no se busca. Hace un año, en el día de San Juan Bautista, me encontré la capilla del Centro Asistencial, con la presencia de varias palomas, creo que eran cuatro. Nunca las había visto allí dentro en seis años de visitas constantes. No las he vuelto a encontrar dentro desde entonces.

Historia de una gaviota
Melilla quedaba al fondo, habíamos recorrido varias millas, y paseábamos por la cubierta del barco, cuando por la popa, apareció una gaviota osada y aventurera. El vuelo de las aves es limpio y armonioso. Ésta seguía al barco aprovechando el flujo de aire que se abre con la proa del buque. No era fácil, pero encontró la corriente adecuada en uno de los vértices creados por el movimiento del barco y nos rebasó por encima de donde estábamos. La vi venir, pude preparar la cámara y fotografiarla cuando pasaba por encima. Fotografiar un objetivo en movimiento, la gaviota, desde otro, el barco, resultó algo complicado. Fue un instante difícil y hermoso. Me recordó también una película infantil, que recomiendo, y que apasionó a mis sobrinos e hija, en diferentes épocas: historia de una gaviota y del gato que la enseñó a volar. Esta gaviota hizo todo lo posible por seguir al barco, rebasarlo y pasar por encima de donde estábamos. Volvemos a sintonizar con el final que habíamos previsto. Todo está cambiando constantemente, incluido El Alminar. Nada volverá a ser lo mismo cuando volvamos.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/06/26/la-presencia-del-espiritu/

La llamada del almuhédano



Los contrastes de Melilla

Son cinco rezos diarios llamados: Fajr, Duhur, Asr, Magrib e Isha. Durante ocho siglos, las llamadas a la oración de los almuhèdanos se escuchó desde la línea del Duero hasta el límite del Mediterráneo. En 1086, la reconquista cristiana estableció la frontera en el río Tajo, con la conquista de Toledo. La caída de Sevilla (1248) y Córdoba (1236) llevó el límite al río Gualdalquivir. En 1480, los Reyes Isabel y Fernando iniciaron el asalto final al Reino Nazarí de Granada. En 1492 la voz del almuhédano (vocablo español), se extinguió para siempre.
Melilla y Ceuta son las dos únicas ciudades españolas en donde se escuchan las cinco llamadas a la oración de los almuhédanos, no exentas de cierta polémica, sobre todo la primera, con el Sol naciente, y con la última, al filo de la media noche.
Esta que he recogido en el vídeo es la del Duhur, en el medio día, con el Sol en su cenit, en la hora máxima de calor. Todo está cuidado en este vídeo. Es la mezquita u oratorio del Mantelete, en la calle de Santiago. Es el primer lugar en el que se permitió el rezo de los musulmanes que entraban a Melilla en los inicios del siglo XX. Fue creado por un grupo de comerciantes «fesíes» ( ciudad de Fez). Está justo debajo de la puerta de Santiago. La vieja ciudad española está justo detrás, con sus banderas de España y de Melilla.
En el resto de las ciudades españolas vuelven a abrirse mezquitas para el culto musulmán, pero no se permite la megafonía de los almuhédanos, ni su llamada a la oración. En la democrática Suiza, en referendum, los ciudadanos se mostraron contrario a la construcción de alminares. También escribimos de eso en su momento. Estos son los contrastes que hacen distinta y única a Melilla, y son las cosas que hay que defender.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/08/28/la-edificacion-de-mezquitas-en-espana/