Archivo diario: 4 noviembre, 2012

Con las rotondas partidas


                                   El mal de la rotonda o rotondismo

          Se han extendido como una plaga por todo el mundo.  Si son grandes y amplias no suele haber problemas. Circular por ellas no es difícil. En Madrid se encuentran desde hace mucho.  Son plazas circulares o glorietas, grandes y espaciosas. En Melilla no hay espacio. Las rotondas suelen ser pequeñas, y en muchas de ellas se permite el aparcamiento,  lo que reduce la zona de circulación. Muchas son realmente un estorbo, y obligan a hacer giros muy forzados. En otras, situadas en un punto tangencial a la calzada de circulación, constituyen más una molestia que ayuda al tráfico rodado. La rotonda de acceso al Barrio del Tesorillo por la calle Fernández Cuevas, organiza unos embotellamientos en las horas punta, cuyos efectos se notan hasta la Base militar de Alfonso XIII.

      Un imprevisto, un exceso de velocidad de entrada, un coche que se queda parado en el momento más inoportuno y…BLAM, el golpe está asegurado y para empeorar las cosas, porque siempre pueden empeorar, algunas son de ladrillo, bien rellenas de tierra y entonces el destrozo sobre el coche es aún mayor. La mayor parte de los golpes en ciudades suelen producirse en rotondas. Algunas provocan efectos engañosos, pues el automóvil que circula en línea recta en dirección a la rotonda, puede pensar que el coche que circula por ella está más lejos y va más despacio, de lo que en realidad lo hace, produciéndose también alcances. Hay una potencialmente peligrosa, la de acceso al Puerto Deportivo, en la que se se produce una falsa sensación de línea recta, porque la rotonda queda muy a la izquierda, y no se ve el vehículo en giro, hasta que no se está encima de ella, lo que provoca bastantes frenazos y sustos.

   Notas:  https://elalminardemelilla.com/2011/06/15/el-rotondismo/https://elalminardemelilla.com/2011/07/13/la-mega-rotonda-de-alfonso-xiii/

En las trincheras de Melilla


La trincheras de “Los Pinos”

             Melilla,  ciudad de trincheras y ciudad atrincherada. No es usual en las ciudades españolas ver a soldados por el centro urbano, sé que son las llamadas marchas tácticas, diseñadas para mantener a las tropas en óptimo estado y para conferir seguridad psicológica a la población. No critico nada, solo constato el hecho. Tenía una serie de piezas de un rompecabezas que se completó en días pasados, al ver a los soldados “en marcha” por el centro de la villa.  En la pasada primavera  pasamos varios fin de semana en “los Pinos”, en donde existen varias líneas de trincheras de la década de 1970. Hasta esos años Melilla no tenía frontera, solo unos hitos y una pequeña alambrada nos separaba de Marruecos. Los melillenses pasábamos andando por el “puesto fronterizo de Los Pinos”, en Rostrogordo, para ir de excursión a las contiguas calas marroquíes.

               Hasta la década de 1980, Marruecos era un entorno cercano y amigable, casi familiar. En algún momento, desconozco la causa y los motivos, todo eso dejó de ser así y Melilla se convirtió en la ciudad atrincherada. Una ciudad en permanente defensa frente a un enemigo que no se sabe cual es. Dijeron que todo empezó con la epidemia de cólera de los años 70 del siglo pasado, luego sucedió un extraño episodio, denominado como “crisis de los tanques”, en las que un “general” que barruntaba guerra, puso al ejército en disposición de combate y ordenó cavar todas esas trincheras, y edificó unas cuantas decenas de búnkeres, perfectamente identificables y refugio de los sin techos.

               Todo esto se deja notar en la ciudad, demasiado asfixiada y reconcentrada sobe sí misma, sobre sus fantasmas pasados, presentes y futuros. Se nota en las declaraciones de la clase política, calificando un repunte de la inmigración como una invasión. Luego,  ese miedo y esas ideas obsesivas penetran en la población, que percibe todo como una amenaza. El enemigo no está, no aparece por ningún sitio, porque no tiene forma, pero tiene varias nombres: “Liberalismo, insolidaridad, xenofobia, nacionalismo”.  Melilla fue en otro momento una ciudad abierta, hoy es una ciudad bunkerizada.

          Nota:    Hace un año. estuvimos en otras trincheras, las de Mari Guari. https://elalminardemelilla.com/2011/11/22/las-trincheras-de-mari-guari/