Archivo diario: 28 noviembre, 2012

Instantes fugaces


        Dos personas están en el mismo lugar, leen el mismo libro, contemplan una misma ciudad o una misma cosa y no necesariamente se fijarán en lo mismo, o incluso no significará para el uno lo mismo que para el otro. Han compartido esa experiencia y habrá una parte del recuerdo, de la sensación, que en su mayor parte será común. Son esos instantes comunes los que componen una vida. A veces es una experiencia individual, un descubrimiento personal, el que se decide compartir, poner en común y así la sensación se extiende, la superficie de unión se acrecienta.

        Hay párrafos que valen un libro, imágenes que son una película. En muchos casos, esas imágenes serán varias, pero a la larga, algunas serán comunes a todos. Hoy escribiré de dos cosas, la primera es sobre un libro de Italo Calvino, en el que la crítica especializada escogió un solo párrafo, como el más representativo de todo el libro, aunque en realidad es todo el libro. Se trata de “Las ciudades invisibles”, en la que Marco Polo y el Kublai khan comparten experiencias sobre ciudades imaginadas, que nunca ha visitado. El párrafo final es una sorprendente definición del infierno, que debería adoptar la propia Iglesia de Roma, creo que es difícil de superar:   “El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya está aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no  sufrirlo. La primera es fácil para muchos; aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es riesgosa y exige atención y aprendizaje continuos: Buscar y saber quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure y dejarle espacio”. He leído atentamente el libro, buscando algún parrafo más, como miles de otros antes, y no hay nada que supere o iguale a esta definición, a esta reflexión puesta en boca de Marco Polo, en el párrrafo final y dentro del último capitulo de ciudades, las escondidas.

          El siguiente instante se incluye dentro de la película Blade Runner, cuando el sargento Deckar, es salvado de la muerte por el mismo replicante Nexus 6, al que estaba dando caza. Tras salvarlo le dice: “Es toda una experiencia vivir con miedo, eso es lo que significa ser esclavo”. Tras explicar todas las cosas que ha visto, añade: “Y todos esos momentos se perderán con el tiempo, como lágrimas en la lluvia” . Rick Deckard se queda contemplando atónito como la vida limitada de la criatura genética del laboratorio de la Thirrel Corporation se extingue ante sus ojos. En ese instante, todas sus certezas desaparecen, se disuelven como el humo en el aire.

        Evitar que ciertas experiencias, que ciertas cosas se pierdan. Esa ha sido la intención fundacional del Alminar, el motor que nos ha movido desde el principio.