Archivo diario: 26 septiembre, 2013

Made in Spain


 

                              Al sur de Perú y cojonudos de China

Primero nos dijeron que la globalización traería competitividad y afloraron las grandes cadenas de alimentación. Luego nos contaron que la pléyade de banco y de cajas solo beneficiaría al consumidor, que habría competencia y que se ofrecería euros a 80 cts. Grandes marcas y cadenas comerciales se instalaron en España, y teníamos el sistema bancario más robusto del mundo.

Luego todo eso resultó mentira y los grandes grupos alimenticios se empezaron a fusionar, y de cada cuatro marcas ya solo queda una. Con los bancos y cajas sucedió otro tanto, y vimos la desaparición de la banca pública (Caja Postal), y la concentración de todos los demás, y el rescate bancario de los que quedaron. Al final por cada euro prestado hemos devuelto 5, y además se han quedado con la vivienda.

La marca España

¿Quién no ha oído hablar de la marca España, o del antiguo “made in Spain” ?. Prácticamente nadie. Sin embargo lo que la realidad y el etiquetado esconden es otra cosa. Bajo marcas tan sugerentes como “Al Sur”, rodeada de colores que evocan la bandera de Andalucía, se nos esta ofreciendo un producto que procede de Perú, y bajo la sonoridad del adjetivo “cojonudo”, que evoca una atractiva campaña publicitaria de los espárragos de Navarra, se esconde un espárrago en que realidad procede de China. ¿Qué es lo que está ocurriendo?. Dos cosas; la primera es que capital extranjero puede estar comprando las marcas españolas, manteniendo el nombre y el envasado del producto, pero variando la procedencia, que es lo que nos importa. La segunda es que las mismas empresas españolas compran parte de la producción en el exterior.

Que conste que nada tengo en contra de Perú o China, pero la publicidad y el etiquetado deben ser claros. Para buscar el origen del producto alimenticio hay que ir armado de una lupa y de paciencia, porque está bastante camuflado y no resulta fácil hallarlo. Normalmente los consumidores buscan el precio más barato y no el origen. En cuestiones de alimentación todo debería ser mucho más claro, porque va en ello nuestra salud.

Al final la globalización y la competitividad eran esto. Aceptar rebajas salariales y pérdida de derechos laborales en el propio país, para que en última instancia las grandes cadenas de alimentación compren el producto en el exterior, ofreciendo sustanciosos sueldos de 200€ al mes (mas descanso en domingo),  en los mejores casos, a los trabajadores de donde proceden esos productos.

Con la ropa, los muebles, los juguetes y cualquier otra cosa susceptible de ser comprada sucede lo mismo, pero lo que más nos afectan son los alimentos,