Archivo diario: 1 septiembre, 2013

Yagüe y Franco en el refugio de los dinosaurios



Los dinosaurios franquistas encuentran la paz en Melilla

A veces hay que buscar las comparaciones adecuadas durante días, y otras viene solas, como es el caso. Francisco Franco, el Tiranosaurio, y su camarada de La Legión Juan Yagüe, el Velociraptor (dado el infernal ritmo de avance que logró en Extremadura con su “columna de la muerte), han encontrado acomodo y paz entre los muros de la Fundación Gaselec. La enorme y postfranquista escultura ecuestre del General Franco, fue ubicada en el patio de las instalaciones de Gaselec, con un permiso de la Ministra socialista de Defensa Carme Chacón. El monumento de su localidad natal de San Leornado en Soria, ha encontrado también un lugar de reposo en las mismas instalaciones, con la voluntad del Gobierno Popular de Castilla y León. Son dos despropósitos, pero protegidos en instalaciones privadas, y con un horario de visitas muy exigente. Sólo pueden ser visitados durante una hora a la semana, los sábados.
El monumento de Yaguë no lo querían ni en su pueblo natal. Ha tenido que ser restaurado porque una de las figuras fue decapitada y constantemente era objeto de pintadas contra la dictadura franquista.

Los sistemas de protección ideados para ambas estatuas, son casi los mismos que protegían a los dinosaurios en Parque Jurásico, a saber: hileras de cristales, vídeo cámaras, perros e incluso alambradas con voltaje. Habría que estudiar claramente si esa exposición pública de los conjuntos escultóricos vulnera la Ley de Memoria Histórica.

El General Yagüe y Badajoz

Soy nacido en Badajoz, viví hasta los 9 años junto a la plaza de toros, en la plaza del Pilar, y detrás de mi casa estaban las ruinas del cuartel de Menacho, en dónde jugaba con mi grupo de amigos. Nos gustaba subir, por una escalera de hierro, hasta la primera planta, en donde se encontraba lo que nosotros llamábamos el fantasma. Era una silueta humana, perfectamente delimitada, probablemente por el estallido de una bomba delante de él, que vaporizó el cuerpo y dejó plasmado el contorno. Todo eso fue luego demolido. Quiero decir que no va a venir nadie, de ninguna parte del mundo, por mucho que pertenezca a la asociación Retrógenes, de carácter militar, a decirme a mí, o a nadie de Badajoz o de Extremadura, que lo que allí ocurrió no fue cierto, o que el General Yagüe, no fue responsable de lo sucedido.
Hay más responsables, por supuesto, e incluso hasta su propia hija habla de que: “Badajoz fue una página negra en la historia de mi padre”. Fue una página negra, sin lugar a dudas, y también roja, por la cantidad de personas a las que se fusiló y asesinó sin juicio alguno.
Las cifras más probables son las que sitúan la matanza en 3800 personas, como ha escrito el historiador extremeño Francisco Espinosa, muy ajustada a la propia cifra asumida por el General Yagüe, en una entrevista al periodista John Whitaker: ¡Claro que los fusilamos ! ¿Cómo iba a llevarme conmigo a 4000 rojos, cuando mi columna avanzaba a contrarreloj?. No hay nada más que decir.

Nota: En cuanto al supuesto historiador que ha insultado a los integrantes del colectivo de La Memoria Histórica, llamándalos analfabetos en el nº2 del semanario La Luz de Melilla, le diré que hay algo peor que un analfabeto; una persona con mala fe, o sea, aquella que pretende negar el pasado y ciertos hechos, sabiendo fehacientemente que son ciertos.