Archivo diario: 31 marzo, 2017

Los coches durmientes


      Basta con pasar, de modo casual por algún lugar determinado, en horas no habituales, para ver un mundo distinto. Cosas que no suceden bajo la luz del día. El mundo es diferente a partir de la tiniebla y durante la noche. Incluso la gente no es la misma.

            No podía imaginar que los coches que pasan a lo largo del día por la frontera de Farhana, cargados de mercancías hacia Marruecos, durmieran en la ciudad, sobre la misma carretera de circunvalación, con la presencia de uno o dos vigilantes.

            Fuegos extraños en las naves del mal llamado polígono industrial, porque solo es una vasta área de almacenaje, con destino al comercio internacional. No es un área adecuada para organizar esos incendios, aunque solo sean por motivos caloríficos. Las noches todavía son frías.

            Acaba e mes de marzo de 2017, con imágenes extrañas y sorprendentes. Para mantener una modesta capacidad de influencia y testimonio, es necesario mantenerse y perseverar. Aunque sea con temas y artículos aparentemente banales. Todo, más temprano o más tarde, acaba teniendo su sentido y su transcendencia. Lo importante es seguir aquí, casi seis años después.

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Instantáneas del pasado de Melilla


       Todo ha existido, pero si no hay imágenes de lo anterior, parece que lo que vemos ahora es lo que ha sido siempre. El recuerdo y la memoria precisan de un cuidado constante. Melilla salió del franquismo casi como una ciudad abandonada. Hay una colección de revistas del primer ayuntamiento democrático de la ciudad tras la dictadura, que muestran el estado paupérrimo de la ciudad.  La revista municipal se publicó entre 1980 y 1982 y debería estar digitalizada y disposición del conocimiento público.

        Aquella ciudad no tenía futuro y de hecho mucha gente la abandonó en cuanto les fue posible, con las nuevas posibilidades de trabajo que abrió la Democracia. Buscamos imágenes del pasado para no perder la memoria común y también la individual, pero no porque pensemos que cualquier tiempo pasado fue mejor.

         La construcción del futuro se fundamente en gran parte con el conocimiento exacto del pasado, sin deformaciones, sin ocultar nada.  Existe un intento de recrear un pasado que nunca fue, y de vivir en un presente de apariencia. Hay cosas del pasado que no deben retornar bajo ninguna forma, deben solo conocerse pero nada más. En ese recuerdo no se puede dejar fuera nada.

         Resulta llamativo, que cuando no interesa el recuerdo de un determinado acontecimiento, o de un edificio desaparecido, como el original de la Casa Paraíso, todo lo relacionado con ellos desaparece o es muy difícil de localizar. No hay fotos disponibles de la Casa Paraíso o de otros edificios monumentales desaparecidos.

        El recuerdo, el pasado histórico de una ciudad, de una región, de una nación, es algo muy fácilmente alterable y sobre todo un instrumento muy potente en manos de los movimientos populistas y nacionalistas. Es una herramienta eficaz para hacerse con el poder, y para afianzarse en él.