El trabajo y la necesidad de podar


           La mayor parte del tiempo, El Alminar navega tranquilo, atravesando tempestades, épocas de calma, mares procelosos o pacíficos lagos. Estamos en donde nuestro trabajo, los colaboradores, y los lectores nos han colocado. Nos hemos erguido como una atalaya, como prefieren llamarle algunos, o como un alminar, como prefiero llamarle yo, y que es el nombre del elemento arquitectónico escogido para el blog. Aun así, cada cual puede llamarlo como desee.

        Cuento esto, porque en los últimos días se han recrudecido las acusaciones por «podar demasiado», o por no publicar determinados comentarios, o por no permitir determinadas expresiones. Cuando la situación social y política se complica, es una tentación fácil caer en la simplificación de la realidad, y alinearse con posiciones extremas. Mantener la independencia y un criterio equilibrado en situaciones difíciles, suele provocar la ira de tirios y de troyanos. Léase del Poder y sus acólitos y de sus enemigos y detractores. Todos al unísono, arremeten contra el que permanece sin inclinarse en medio de la ventisca.

         Hay un comentarista al que no hemos publicado dos comentarios, Pelayo, y le hemos explicado el porqué. Hay otro que está en lista de espera y cuyo Nick ya es malicioso. Hemos «podado» algunos comentarios porque contenían frases que incitaban al choque entre comentaristas. No es un trabajo fácil, pero cuando se llega a esta altura de visibilidad, hay que vigilar cada detalle. Cada vez hay más problemas legales con expresiones en redes sociales y en blogs, porque la gente piensa que no son medios de comunicación.

           Todo se lee, todo es público, y todo puede tener consecuencias. ¿Preferirían que El Alminar no existiese?. Sin duda. Ocurre que quien intenta ofender lo hace amparado en el anonimato, y desde aquí escribimos a cara descubierta. La vigilancia debe ser permanente. La sombra siempre acecha.

             San Bernardo y la necesidad de podar

            «Creedme: Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible; porque, si bien te examinas, siempre hallarás alguna cosa que podar».

La Parada del Convoy


      

                   

        Lugares y nombre perdidos de Melilla

       En un debate sobre cualquier asunto, alguien, creo que fue Ángel, escribió el nombre de «La Parada del Convoy». Creo que se hablaba sobre las caleras  de la Carretera de Hidúm, Me quedé con el nombre y un día, hojeando y buscando información en La Biblioteca Pública, encontré un viejo número de Trápana, de la época en que José Luís Blasco o Juan Díez eran presidentes de la Asociación de Estudios Melillenses. La impresión de la fotografía no era de buena calidad, pero creí poder identificar el lugar.

          Está situado entre la esquina de la calle Pedro de Valdivia y la subida hacia Tadino de Martirengo. La carretera de Hidúm empezaba en la parte baja del Barrio del Príncipe, justo debajo de la  fuente de los Cuatro Caños, pero alguien decidió borrarle el nombre, no se sabe con qué criterio ni intención, y prolongó la calle Ibáñez Marín hasta la urbanización de Las Palmeras. Unos de los muchos despropósitos hechos en Melilla, contra su historia y sus nombres, en los últimos diez años.

         La Parada del Convoy se llamaba así, porque desde ese lugar partían los convoyes que llevaban a los soldados en camiones, hacia los diferentes frentes de las guerras de Melilla, en las primeras décadas del siglo XX. Estaba en la carretera de Hidúm. Un poco más allá había garajes de autobuses, que cubrían las diferentes rutas entre Melilla y esta zona del Rif.

          Los nombres no deberían perderse. Es la única forma de asentar los recuerdos y la historia común. Una placa debería recordar el lugar y el nombre.

Mesa Interconfesional de Melilla


 

                          Todos pasan por La Vicaría

      Lunes, 19h 30´de la tarde. Los miembros de la Mesa Interconfesional de Melilla, empiezan a llegar a su cita en la Iglesia Arciprestal de Melilla, la parroquia del Sagrado Corazón. El anfitrión es el Vicario Episcopal de Melilla, D. Roberto Rojo. Llegan todos:  D. Francisco Calderón, Consejero de Seguridad Ciudadana, Francisco Guijo en representación de la Agrupación de Cofradías, Abderrahman Benyaya por la Asociación Musulmana, y todos los Hermanos Mayores de las cofradías melillenses, como Gregorio Castillo, Marcelo Nogales, Juan Miguel Martín Aranda, Francisco Andrés López, de los que conozcamos y hayamos podido ver.

                                         La Semana Santa de Melilla

        Todavía no hay emitida ninguna nota oficial, de autoridad alguna, sobre lo ocurrido en el Viernes Santo. No sabemos de qué tipo de incidente se trata. Mientras tanto, las imágenes de lo sucedido en Melilla, recorren de nuevo el mundo. Los ánimos están muy caldeados y la verdad,  ya no parece importarle a nadie.

          La Semana Santa de Melilla tiene problemas, y la Vicaría Episcopal de Melilla, a la que recordamos que tiene abiertas las puertas del Alminar, debe imponer su autoridad, y provocar algunos cambios en el desarrollo de las procesiones. Hemos recogido algunas sugerencias de ciudadanos y de fieles, que deben ser tenidas en cuenta. La primera es la del propio Presidente de Melilla, Juan José Imbroda, quien ha sugerido que «las procesiones no puede acabar a la una de la madrugada, para lo que deben adelantar sus horarios» . Se trata de una observación lógica.

             Las procesiones tienen poco ritmo, son demasiado lentas. La del Viernes Santo, la que presiden la autoridades cívico-militares, tardó más de una hora en recorrer la calle Luis de Sotomayor, desde su salida en la plaza de toros.

               La virgen del Rocio, un trono de gloria, no puede salir dos veces, una el Jueves Santo, como si fuese una dolorosa, y otra el domingo. Habría que obligar a la Cofradía del Rocío, a alojar las imágenes en la Plaza de Toros, como el resto de las Hermandades. Es inhumano someter a los sufridos costaleros, a realizar 4 veces el trayecto entre el Barrio de La Victoria y el centro de la ciudad,  más el recorrido procesional.

               Hay que imponer unos horarios a todas las cofradías, en las que se marquen claramente las horas de inicio, las de cierre, y el tiempo de paso por la carrera oficial.  Si la Agrupación de cofradías no ha sabido controlar todas estas cosas, debe ser la Vicaría Episcopal la que imponga un criterio obligatorio. O se respeta, o no se deja salir el paso o el trono, como en cualquier ciudad de España. La gente no puede estar tres o cuatro horas en la calle, sin saber quién va a pasar, a qué hora, ni por dónde, ni en qué orden.

                   La Semana Santa melillense debe concentrarse en tres días, del miércoles al viernes. Cortar el tráfico y realizar el despliegue de seguridad, para un solo paso, como sucedió el Lunes y Martes Santo, no es admisible. Son procesiones dignas y con derecho a procesionar, pero el Miércoles Santo y agrupadas.

                      El despropósito de las guías y programas oficiales

           El lujoso programa oficial no ha sido visto por nadie, salvo por los acaparadores de la nomenclatura correspondiente. No han existido los programas de mano, salvo unas voluntariosas fotocopias realizadas por los trabajadores de los puntos informativos de Turismo, que luego no coincidían con los horarios de las procesiones. Los horarios de esas fotocopias informativas, no coincidían con los anuncios publicados en la prensa. Es un cúmulo de despropósitos y de derroche.

               No queríamos llegar hasta este punto, pero nos han obligado a hacerlo. Y estamos a la espera de la versión oficial de los sucedido el Viernes Santo.

La leyenda de Ícaro


            Avión en vuelo

                  Dédalo fabricó unas alas, para escapar junto a su hijo Ícaro, de la isla de Creta, en la que estaban confinados, por orden del Rey Minos, en  el laberinto del Minotauro. Ícaro, emocionado por poder volar, ascendió en dirección al Sol, y según iba subiendo, el calor del astro solar derritió la cera y se estrelló contra el suelo, o el mar, que por los efectos de la tensión superficial del agua viene a ser lo mismo. La leyenda tiene muchas lecturas, pues evidencia el deseo humano de alcanzar cada vez nuevos retos e imponerse sobre sus destino, o escapar de él. También advierte sobre los riesgos de ascender demasiado rápido, y sobre la inevitabilidad de que alcanzado el punto más alto, siempre llega la hora del descenso. «Todos los hombres ascienden y caen», explica Ptolemeo, antiguo general de Alejandro,  al narrar la vida del macedonio, en la película de Oliver Stone.

         El ascenso debe ser pausado, debe seguir un ritmo, buscar una capa de aire adecuada y asegurarse la sustentación. Hay límites que nunca deben ser rebasados. Alterar cualqueira de esos parámetros supone el riesgo de acabar estrellado. No tener en cuenta que tarde o temprano, llega la hora del descenso, implica vivir de espaldas a una realidad cierta e inexorable.

                                     Las visitas del Alminar en marzo

        La cifra de visitas totales al Alminar de Melilla en el mes de marzo ha alcanzado las 32.814, con una media diaria de 1059, y un día, el 3 de marzo, con 6896 en una sola jornada. Es el máximo registro alcanzado en los 22 meses de existencia del blog. Nunca antes se había superado la media de 100o visitas al día. Son 54oo visitas más que el mes de marzo del año pasado, que fue también el que más visitas registro de todo el año 2012, con una media de 895 diarias.  Esas eran las cifras máximas hasta el presente y ya finalizado, mes de marzo.

      Nota: La fotografía del avión está realizada en Málaga, el pasado 18 de marzo, volando por encima del Sol, que ya declinaba hacia su ocaso, iluminándolo por la parte de la panza.

El apagón de La Soledad


          Lo que más rápido socava y dinamita cualquier convivencia social, es la ofensa a los símbolos religiosos. Dentro de las ofensas existe una categoría, la más peligrosa, que es la gratuita, la que se hace por la pura soberbia y autosuficiencia de los autores. Parece ser este el caso de lo sucedido en Melilla en la noche del Viernes Santo, durante el «apagón de La Soledad». Hay dos cosas claras en este incidente, la primera es la actitud soberbia de los autores, condenable desde cualquier punto de vista, y que merecen ser puestos a disposición judicial, porque el suceso pudo tener consecuencias mucho más graves. Solo la casualidad, el destino, o la mano de La Virgen, como dice hoy el diario El Faro, nos salvo de consecuencias más lamentables. Los autores del incidente deberían explicarse y pedir perdón por lo sucedido, sin guardad rencor a nadie. Estas cosas se guardan en el inconsciente colectivo y algún día se pagan. No hay ninguna ofensa que salga gratis.

          El segundo hecho a destacar, es que las consecuencias del incidente se agravaron, por estar toda la calle a oscuras, para cumplir con la tradición de oscurecer todo al paso de La Virgen de La Soledad, y esto es responsabilidad del Consejero de Seguridad Ciudadana  Francisco Calderón. Antes que por su cofradía, o por la Agrupación de Cofradías que preside, el Consejero debe velar por la seguridad de todos los melillenses. En los tiempos que corren y aunque no hubiese existido incidente alguno, no parece muy acertado «autorizar» un apagón absoluto de las calles. La devoción, el respeto a los símbolos y tradiciones religiosas, no puede comprometer la seguridad ciudadana. Se pueden oscurecer las calles, pero no hasta el punto de la tiniebla absoluta.

           Hay que aprender de este incidente. Los ánimos sociales están caldeados, se están gestando minorías muy intolerantes, de clase social media-alta, que aprovechan cualquier ocasión para intentar incendiar unas bases de convivencia, asentadas sobre cimientos muy estrechos. ¿Alguien se acuerda de lo que provocó el comentario de unas «niñatas» en una red social, comentando despectivamente la situación de los palestinos?.

          Un rico preguntó a Jesús si era lícito servir a Dios y pagar el tributo al César de Roma, a lo que éste respondió que: «A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César». En este aspecto, debe intervenir el Vicario Episcopal D. Roberto Rojo Aguado, y exhortar a los representantes religiosos de cofradías, que no compatibilicen sus cargos con los de representación política o pública, Deben separarse ambas esferas, porque entremezclarlas no trae consecuencias buenas

El Gobierno, a un paso de la soledad


         Las autoridades civiles y militares melillenses, encabezadas por el Presidente Juan José Imbroda, realizaron el acompañamiento de las procesiones  del Viernes Santo, en soledad absoluta. No estaban ni el Partido Socialista, ni el de Populares en Libertad. La soledad del gobierno melillense era doble, porque detrás de ellos y prácticamente a un paso, estaba la Virgen de La Soledad, la que dio nombre a una calle de la ciudad vieja, y que por cuestiones quisquillosas semanosanteras, ha mutado el nombre por el de «Dolores en su Soledad».

                 A nadie se le escapa, que el Ejecutivo Autonómico melillense vive uno de sus peores momentos, no solo desde que maneja las riendas de Melilla (2001), sino desde que renovó el mandato electoral en el mes de mayo de 2011. Imputaciones de algunos de sus miembros ( caso de los libros de la Consejería de Cultura), cuestionamiento de las formas de gobierno en sentencia judiciales (caso de los arquitectos), y puesta en duda de las contrataciones y actos del Ejecutivo, por organismos independientes como El Tribunal de Cuentas.

                Todo ello conforma un nuboso, en donde lo que sale a la luz es tan solo la décima parte de lo que supuestamente sucede. Hay una emisión televisiva auspiciada por la empresa de electricidad melillense, Galesec, y un grupo de Comunicación, Cablemel, que edita un periódico digital y que también da soporte a un informativo de gran difusión, El Vigía Televisión, con formatos muy novedosos, cuyos contenidos están calando cada vez más en la ciudadanía.

                El monolítico panorama informativo que ampara al gobierno del Presidente Imbroda está ya resquebrajado, incluso algún medio empieza a virar levemente. Hay otras vías de acceso a la información, y en tiempos de una crisis tan dura como la que está padeciendo el país, hay comportamientos y actitudes que deberían erradicarse de la acción política. Hace falta un cambio de rumbo, de nombres, de modos de gobierno y debe hacerse de modo inmediato. Hasta El Vaticano, la roca, el lugar más inmovilista del mundo, ha dado un giro radical, al menos en los gestos, en sus formas de comportarse y de relacionarse con sus fieles. En el mundo actual, la imagen es importantísima.

         No puede saberse cómo acabará todo, pero hay una cosa clara y es que el derrumbe del Partido Popular, cuando convoque elecciones, será sonado y eso arrastrará también al PP en nuestra ciudad. Esa es la angustia, la incertidumbre y el miedo,  que ya les envuelve.

     Nota: Todos los nuevos informativos citados, y el blog de Angosto.

 

Dolores, la imagen de «La Pasíón» melillense


 

Algunas cosas merecen primero contemplarse, y más tarde, ser explicadas.

         Cada instante es único, los momentos no vuelven a repetirse. La Semana Santa es tantas cosas como personas la contemplan, participan o viven de ella. Hace ya algunos años, un amigo me preguntó que,  a mi juicio,  cuál era la imagen de la semana melillense de «Pasión». Para responder a eso hay que estar fuera, aunque no totalmente, por que en ese caso, cada cual responderá que la suya, la que procesiona,  o la de la cofradía a la que pertenece. He tardado cinco años en resolver el dilema.

            Este año, después de muchos, he vuelto a estar en semana santa en Melilla, y he contemplado y buscado las imágenes que quería ver por algún motivo específico. He observado momentos diferentes, para  fotografiar las imágenes más representativas, en lugares menos comunes de los habituales. Quería evitar,  sobre todo,  La Avenida, o carrera oficial.  La Plaza de Toros es un de los lugares preferidos por los melillenses, pero hay demasiada luz blanca en las inmediaciones.

            Siguiendo el inicio de la carrera, la Dolorosa melillense por excelencia, una de las imágenes más antigua de la ciudad, se detuvo justo en el inicio de la calle Luis de Sotomayor, debajo de una farola de luz amarilla. Tanto el paso como la talla,  recibían un baño de luz amarilla, que parecían convertirlo todo en oro. No me gusta la luz blanca, ni los flashes demasiados potentes. Las cosas deben aparecer los más naturales posibles, y con la luz del momento, alterándolo lo menos posible.

    Como en todo, habrá a quien no le guste, o que prefiera otra instantánea y otra imagen  procesional, pero para mí, dentro de lo que he visto, la de la Virgen de Los Dolores, es la imagen, en el doble sentido que cobra aquí el término, de la Semana Santa de Melilla y más adelante, explicaré por qué. De hecho, cerca de mí había una mujer que realizaba también fotografías, y mostraba su decepción porque todo salía demasiado amarillo.

     Nota:  Vírgenes Dolorosas y de La Soledad.    

https://elalminardemelilla.com/2012/05/27/soledad-y-dolores-rivalidad-en-las-calles/