El solar de Isla de Talleres


                  El lecho arqueológico de Isla de Talleres

        Dicen, o al menos asi se representaba en una maqueta del Museo de Melilla, no expuesta actualmente, que en lo que hoy es el solar de Isla de Talleres se asentaba un antiguo pantano o el estuario de los cauces fluviales de Russadir, porque esta comarca tenía mucha agua, desembarcaderos naturales al abrigo del mar abierto y tierras muy fértiles por los depósitos constantes de limos y sedimentos. Esto hizo que la mítica Russadir fuese un territorio de antiquísimo poblamiento y zona de contacto de todas las culturas que se han asentado o pasado por la zona.

       Esta zona fue un lago, o un pantano, o un estuario, o lo que es lo mismo, una zona muy propicia para hallazgos arqueológicos, porque los ríos arrastran de todo y en los estuarios y desembarcaderos hay todo tipo de hundimientos. A muchos arqueólogos les gustan mucho este tipo de zonas, por la gran probabilidad de hallazgos y sobre todo, por la gran diferencia de los mismos. Se puede encontrar en un mismo lugar todo tipo de restos de épocas muy diferentes.

    La gigantesca perforadora con forma de pinza que ha excarvado el suelo para edificar «el muro pantalla» que rodea lo que serán los cimientos del edificio y los futuros aparcamientos, se ha introducido hasta los 20 metros de profundidad y ahora hay que excavar el todo el terreno comprendido por ese muro pantalla hasta esa profundidad, con lo cual, la probabilidad de que aparezcan restos de embarcaciones, procedente de depósitos arrastrados por las aguas o de cualquier otro tipo, es muy alta, proque la szonas se irían colmantando y aprovechándose para huertas o cualquier otro uso. La calle que rodea el solar y que se corresponde con la ladera norte del extinto Cerro de San Lorenzo, fue objeto de hallazgos arqueológicos en 1920, cuando se excavó superficialmente la zona para construir la Casa de Socorro. Si ahora se excavará hasta los 20 mts. de profundidad, habría que estar muy atentos a posibles hallazgos arqueológicos.

            Sería adecuado someter la zona a un atento y cuidadoso control la posible apararición de hallázgos y sobre todo, pensar que vale más perder dos o tres meses en la ejecución de las obras, que no perder datos de la historia de Melilla, como viene siendo la norma en los últimos tiempos. Lo del muerto del Teatro Kursaal, del que nunca más se supo, no puede volver a suceder.

La iglesia fantasma


                  El edificio de la Feria Hispano Marroquí

           Hasta hace no mucho tiempo,  sobre lo que fuera la tienda de repuestos de automóvil de Carlos Rivas, esquina entre las calles Polavieja y Gral. Ordóñez, sobresalía una pequeña cruz que parecía algun ornamento del antiguo edificio, sin embargo ese viejo inmueble que en breve caerá abatido por el urbanismo desaforado que se ha adueñado de Melilla, es uno de los que más historia atesora, pues fue la sede permanente de la feria Hispano Marroquí de Melilla durante  El Protectorado y también la antigua casa del Reloj.

         El edificio pasó por diversas vicisitudes hasta que en 1938 se convirtió en la casa-convento de las misteriosas y fugaces Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad.

                         La Congragación de Las Religiosas Adoratrices

           La Congregación de Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, fue fundada por Santa María Micaela en Madrid en el año 1856 y aprobada por el Papa Pío IX en 1860, como Instituto Religioso de Derecho Pontificio.

         La Adoratrices estuvieron en Melilla entre 1938 y 1978, año en que abandonarton definitivamente la ciudad. En 1953 se mudaron al edificio de lo que hoy es la Casa Mercedes y que en origen fue su convento residencia, y que fue construido para ellas. Fue la última edificación del Protectorado español en Melilla.

         Por tanto, esta iglesia fantasma a punto de desaparecer bajo las excavadoras, fue su iglesia durante casi 15 años y resulta muy difícil encontrar fotos de la misma en funcionamiento o de las propias adoratrices, pues practicaban por entonces unas estrictas normas de clausura, sólo suavizadas por el Concilio Vaticano II.

         La redención de las prostitutas

      Esta fue la principal inspiración y motivación de la que luego sería fundadora y santa de las Adoratrices, la madrileña Micaela Desmaisiéres López de Dicastillo y Olmeda: » No puede negarse que las mujeres llamadas públicas, son la clase más despreciable de la sociedad… ¿y no habrá quien se compadezca de tal desgracia y las alargue una mano bienhechora para salir de ella?…Esto ha dado margen a la fundación de esta sociedad de señoras adoratrices, esclavas del Stmo y de la Caridad”.

      Si llegaron a Melilla o fueron traídas está claro con qué intención, porque si su trabajo y dedicación eran las prostitutas y su posible redención, en Melilla las había y muchas, tanto que su fama y la de la calle Mar Chica hicieron correr ríos de tinta allende nuestras fronteras. Fue esta y sus vicios asociados, el juego, etc., una de las causas de la catástrofe de nuestro ejército en Annual. Tanto es así, que dio título a un discurso parlamentario de Indalecio tras el Desastre de 1921 : “Melilla es un lupanar y una ladronera”.

     Pero en 1940, en el Estado Nacional.Católico no podían existir ni la prostitución ni ninguno de los vicios prohibidos por los Santos Mandamientos, por lo que no se menciona nada de la verdadera misión, causas o motivos que trajeron aquí a las adotratrices.

     Moya Casals en “Melilla piadosa y tradicional”  sólo se atreve a decir que ayudaban a las mujeres pobres, obviando todo lo demás, que las mujeres, principales víctimas de la pobreza y la opresión debían vender su cuerpo por dinero. Algo que Sta. Mª Micaela reconocía sin pudor alguno apenas un siglo antes, pero en el nacional catolicismo todo era puro pacatismo.

     Hoy, el nombre de la santa Micaela y de la Adoratrices está asociado a decenas de proyectos contra “el comercio y la trata de mujeres” y para la reinserción social y laboral de mujeres prostituidas.

   Estuvieron en Melilla  40 años e igual que llegaron desaparecieron, dejando pocas huellas de su paso, salvo claro está, la advocación de su Santa Fundadora Sta. Mª Micaela como titular de la iglesia del Bº de La Victoria, inaugurada igualmente en 1953. Durante su estancia en el edificio próximo a desaparecer del Bº del Tesorillo, sufrieron un robo sacrílego en 1952.

           PD: añado dos interesantes enlaces de montajes fotográficos:

              http://www.flickr.com/photos/melilla_trainspotting/4903166020/

              http://www.flickr.com/photos/melilla_trainspotting/4902586439/

El Nuevo Museo de Melilla


                  Decepción en el Nuevo Museo

        Muchas cosas va a haber que decir del Nuevo Museo de Melilla, que para empezar no se entiende el porqué no es Museo Provincial o Autonómico. Habrá que enterarse el porqué se le ha entregado la musealización a una empresa y no a la propia Consejería de Cultura. No se explica esa extraña división en tres partes, a saber: «Arqueológico, Sefardí y Amazigh», cuando todo es lo mismo y la cultura bereber está presente en Melilla desde los tiempos de Rusaddir. No se entienden muchísimas cosas, pero tiempo habrá de ir dando luz a todas.

                      Melilla islámica (siglos VIII al XV)

     Es la etapa histórica más larga de la historia de Melilla, repartida entre Omeyas, Almorávides, Almohades y Benimerines. Sin embargo, se la despacha con una sola estancia y todas la información histórica que se ofrece es la que se ve en la foto. Sin embargo, mi decepción fue grande cuando pude ver que en un Museo Municipal, se volvía a insistir en la «burda mentira» de que Melilla fue entregada por sus habitantes a los Reyes Católicos. Hay decenas de mentiras en esa sóla frase subrayada, la primera sería que Los Reyes Católicos desecharon la idea de conquistar la Ciudad de Melilla y lo hizo la Casa de Medina Sidonia.

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Y sin embargo, Melilla, fue conquistada

       Enrique Delgado

                  En 1998 publiqué una serie de 4 artículos  titulada “Una nueva visión de la conquista de Melilla” que se publicó los días 27 de septiembre, y el 4, 11 y 25 de octubre, en El Telegrama de Melilla, en los que cuestionaba en el fondo y en la forma, la actitud de los historiadores locales, que ante la evidencia histórica de la conquista de Melilla,  seguían cerrados en banda en la defensa del invento pseudo  histórico de “la res nullius” o tierra de nadie.

            El invento pretendía justificar que Melilla no había sido conquistada ni arrebatada a los musulmanes benimerines, bereberes, fesíes, guelayenses, tlemenceños  o a  cualquiera que la poseyese, porque yacía abandonada, completamente destruida y en estado desértico y en espera de ser conquistada por los españoles y esto último, que parece una digresión delirante, fue teorizado y plasmado por el Cronista Mir Berlanga, en una maravillosa cita hallada por mi amigo Carlos Esquembri. Dejo hablar al Cronista:    «Si Sevilla, Córdoba o Granada conservan huellas de los invasores árabes, en nuestra ciudad no dejó el Islam el menor recuerdo. NI un edificio, ni un monumento, ni una simple piedra labrada. Como si la Historia se hubiera complacido así en resaltar el sello español y cristiano de Melilla que se incorporó a Castilla dieciocho años antes que lo hiciera el Reino de Navarra”. La cita podría ser una anécdota de no haber sido porque la ideología que la sustenta, ha seguido  en pié hasta el umbral mismo de este artículo.

         En aquellas fechas dos libros habían cambiado mi percepción sobre la conquista de Melilla, el primero fue “No fuimos nosotros”, de Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia, en el que por 1ª vez mencionaba el Tratado de Tordesillas de 1494 y hacía referencia de la necesidad que tenía España de “procurarse las villas de Melilla y Cazaza”. Tras quedar sorprendido por la claridad de la cita y de la exposición, busqué en vano entre los historiadores locales ejercientes o ya fallecidos y ni en uno sólo encontré referencia alguna al Tratado de Tordesillas. En los artículos de 1998, mostré claramente mi asombro por el deliberado olvido de Tordesillas y en el 4º y último capítulo concluía: “La aparición de nueva documentación confirmará o no, algunas de las hipótesis esbozadas en estos artículos…..pero espero haber contribuido a  iniciar el sepultamiento de de 500 años de mentiras y de falsas historias acerca de La Conquista de Melilla”.

       La existencia del Tratado disolvía de un plumazo toda la línea argumental sostenida con encono por la historiografía local, es más dejaba claro de modo fehaciente e irrebatible que Melilla fue conquistada por el propio interés y voluntad de La Corona de España, que fue un acto muy premeditado,  muy pensado y muy bien preparado. Melilla es mencionada más de 10 veces en el Tratado.

      El otro libro que transformó completamente mi pensamiento y en donde ya aprecié la falacia deliberada sobre la que se asentaba todo el edificio de la tierra de nadie fue: “Los presidios españoles del Norte de África”, de Rafael Gutiérrez, en donde por primera vez se contaba que una pequeña parte de la población de Melilla, atemorizada ante la inminente conquista castellana, intentó negociar una entrega incruenta de la ciudad, cosa que no salió bien en un doble sentido, el primero e inmediato porque no consiguieron poner en almoneda a Melilla, el segundo porque con el correr del tiempo, los descendientes de aquellos primigenios traidores melillenses, serían expulsados de España en la definitiva expulsión de Los Moriscos en 1610.

     El año 1997, el del V Centenario hubiese sido un buen momento de darle un cambio a la historia de Melilla y empezar a comenzar a contar las cosas tal y como fueron, sin embargo las publicaciones fueron escasas y se siguió en la línea trazada por los ocultadores del pasado.

    En 2006 apareció el gran compendio de La Historia de Melilla, un libro sin cohesión interna y con unos altibajos enormes, en donde merece destacarse a José Manuel Cabo, Víctor Guerrero, Fernando López, Enrique Gozalbes, Vicente Moga y en donde ni un solo capítulo se denomina Melilla musulmana o Melilla islámica, pese a que indudablemente se habla de ese periodo, el más amplio de la historia de Melilla. Tampoco hay ningún capítulo dedicado a la conquista de Melilla ni a qué la motivó, ni como se llevó a cabo y por supuesto, no se menciona Tordesillas.

      El nuevo y deliberado olvido, me llevó a escribir y publicar en El Faro, 19/08/2006, un nuevo artículo titulado: “Melilla, 1497. Una conquista entre brumas”. En él insistía del modo más claro posible (sin éxito ninguno) en la necesidad de aclarar la fecha de la conquista, la dirección de La Armada, la duración de la conquista y volvía a reiterar la obligación ineludible de mencionar Tordesillas, como clave de bóveda de la política africana del Rey Católico.

En un último y desesperado intento por apuntalar el edificio ya arruinado y poco creíble de la “rex nullius”, apareció en 2008 “los Alguaciles” de Miguel Villalba, que fue recibido como la biblia de la no conquista de Melilla, la losa que cerraba cualquier debate ulterior sobre la anexión u ocupación. Melilla no sólo se había derruido a sí misma, como apuntara Mir Berlanga, sino que además, se había entregado entera, como objeto de cambalache, a la mayor gloria de Castilla.

Tras publicarse este libro (de indudable mérito pero erróneo enfoque),  y que fue exhibido ante el mundo entero, lancé la mayor ofensiva posible contra el supuesto día de Melilla publicando: “El día que nunca fue de Melilla, 17 de septiembre”, en el Faro y Melilla Hoy (13/09/2009) y el diario novelado de: “El día de La Conquista”, publicado en tres partes los días 18,19 y 20 de septiembre de 2009 en el diario El Faro.

El reconocimiento de que la conquista u ocupación de Melilla fue “un acto de Estado” por parte del profesor Carlos Gozalbes y la mención, ya sin ningún margen de duda o discusión al tratado de Tordesillas como desencadenante de la acción política y militar castellana, es un saludable hecho, que refrenda lo que algunos sosteníamos, en la soledad más absoluta, y falta de reconocimiento, desde hace 13 años. Queda mucho por hacer, pero este ya si es un punto sólido y verdadero de partida.