El héroe de la Policia Local de Melilla


        

          Alfredo Alcoba Rodriguez, jefe de la Policia Local de Melilla

              Alfredo Alcoba era natural de Ocaña (Toledo) y fue el primer responsable civil de la Guardia Urbana de Melilla. Poco se sabe de él, porque nadie se ha tomado el más mínimo trabajo por reivindicar su memoria pública. Hace pocos años se publicó un libro sobre la historia de la Policia Local de Melilla y sólo se le mencionaba para decir que era el Jefe de La Guardia Urbana en Melilla en 1936 y que murió en 1937. No murió, fue ejecutado el día 8 de mayo de 1937 en el Fuerte de Rostrogordo. Tenía 41 años y era casado. Sigue teniendo familia en Melilla y sus descendientes nunca han tenido la menor recompensa moral. Esta fotografía la publiqué, autorizado por los familiares, el día 23 de mayo de 1999 en El Telegrama de Melilla, en la serie de artículos que titulé como:«La historia nunca contada sobre la sublevación de Julio de 1936». Hoy la reproduzco, porque lo considero el verdadero héroe de la policía Local de Melilla, una persona a la que habría que reivindicar, sacar del olvido y recordarle en Melilla como se merece. No sé nada de él, ni sobre sus méritos en el tiempo en el que estuvo al frente de La Guardia Urbana de Melilla.

     Solo sé y eso es suficiente, que se negó a secundar el Alzamiento militar, que permaneció fiel al Alcalde (Antonio Díez) que le había nombrado para el puesto, que fue encarcelado, enjuiciado mediante los procesos viciados del franquismo y que fue ejecutado en una mañana de mayo de 1937. Por estos motivos pido para Alfredo Alcoba Rodríguez.

  1) La Medalla de oro de La Policía Local a título póstumo

  2)  Que el próximo acuartelamiento de la Policía Local lleve su nombre

 

                   

La mano de la Virgen de la Victoria


            Según cuentan las crónicas, y cuando todavía la ermita de la Virgen de La Victoria (hubo una más, extramuros, de la que nada se sabe),estaba en lo que hoy conocemos por Plaza de Armas, unos cabileños, atraídos por las leyendas de las joyas y tesoros que se depositaban sobre las imágenes cristianas, penetraron en el interior de Melilla para apropiarse de las joyas. Según el relato histórico ni había tanto oro a su alrededor, ni habían calculado el peso de la talla, porque el escaso número de estos «primeros portadores» fue insuficiente para levantar la  imagen y transportarla hasta el campo exterior, por lo que decidieron cortar los dedos de la manos y conformarse con el exiguo botín de unos pocos anillos que portaba entre sus dedos. Dicen también esas misma crónicas que descubierto el intento de «secuestro» y recuperada la talla, los dedos rotos de la mano fueron expuestos de modo permanente en un plato, junto a la imagen de la Virgen de La Victoria, que todavía no era patrona de Melilla.

                 Posteriormente la mano fue recompuesta , pero su definitiva restauración se llevó a cabo en 1983, ya con criterios científicos de restauración. Pocos años después se llevaría a cabo la consolidación y restauración completa del Templo Parroquial, siendo director provincial de Cultura José Luis Fernández de La Torre.

              Como documento y recuerdo, coloco las fotos del expediente original de restauración. Añadir también que durante siglos, el robo de cosas, el secuestro o la captura de prisioneros e incluso de cadáveres de combatientes, fue un lucrativo comercio a un lado y otro de la entonces frontera de Melilla.

La campana de Sta. María Micaela


 

                  En 1952 era la campana más grande de Málaga

  El campanario es una evolución del alminar. Hasta la llegada de los árabes a Europa, con su nuevo concepto de edificio religioso, las iglesias cristianas no tenían campanarios. Eran edificios muy sólidos  y en las espadañas se instalaban las campanas, algunas tenían torres, pero en principio no estaba destinadas a albergar campanas. El intenso intercambio  entre la cultura islámica oriental  y la occidental cristiana hizo que en las iglesias empezaran a aparecer los campanarios, cada vez más altos y esbeltos, pero netamente diferenciados del resto del edificio. Pienso que los campanarios surgen como consecuencia de los alminares musulmanes y a imitación de éstos, que constituían un cuerpo diferenciado del resto del edificio religioso.

          En Melilla, la única iglesia con un campanario netamente diferenciado del resto del edificio, es la de Santa Mª Micaela, erigida en 1952 y cuya campana, fue en aquel momento, la más grande de toda la diócesis de Málaga, a la que pertenecía y sigue perteneciendo Melilla.

         La instalación de la campana y su bendición, es probablemente el momento más importante de una iglesia, pues la campana está revestida de un carácter sagrado. Es el ruido sagrado y el bronce y su tañido diferencian claramente a unas iglesias de otras. El tañido de las campanas es un cierto ritual  de exorcismo  que ahuyenta la presencia demoníaca.

                » Que esta campana, dice una oración, semejante a la lira de David, atraiga al Espíritu Santo por la dulzura de su armonía…………… Que el sonido de esta campana ahuyente las asechanzas del enemigo, con sus astucias engañosas……..Que ella aplaste las potencias del aire». Jean Hani: «El simbolismo del templo cristiano».

El arco de herradura de la Plaza de Armas


 

     

             ¿ Un posible resto de la fortaleza musulmana ?

    En el primer pasadizo del Hornabeque, existe una galería colmatada por escombros y un techo de madera, que pudieran constituir uno de los restos más antiguos de Melilla. Hay que decir que sobre esta zona se asentaba la parte central de la Melilla musulmana, de hecho, apenas unos metros más abajo existen dos restos de silo medievales islámicos, para almacenamiento de grano.  En las excavaciones de la Plaza de Armas en 2002, se encontró una innegable capa de ceniza, lo que podría confirmar el incendio de la ciudad por sus habitantes, previo a la llegada de las tropas castellanas en 1496/7.

    La diferencia de nivel en la galería, entre la entrada desde el Hornabeque y su salida a la Plaza de Armas alcanza los 3 mts, por lo que una limpieza y un posterior estudio arqueológico, evidenciaría la presencia de restos anteriores a la llegada de las huestes de Medina Sidonia, comandadas por los hermanos Bartolomé y Pedro de Estopiñan.

      El techo de gruesas vigas de madera, que aguantan todavía el peso de la plaza, pudieran tener el menos tres siglos de antigüedad y pudo ser edificado por los españoles, aprovechando la existencia de una antigua salida de la fortaleza de Malila. lo que es innegable es que al final del pasadizo, se encuentra un arco de ladrillo, cuyos extremos sobrepasan el diámetro, lo que le haría pasar de un arco de medio punto a otro de herradura de factura musulmana. La posibilidad de hallar restos de la Malilla islámica empotrados en las murallas o en otras construcciones posteriores es descartable. La Puerta Califal de Ceuta se halló dentro del Parador de Turismo.

           ¿Que habría que hacer con este arco?   

Transcribo la opinión del arqueólogo ceutí Fernando Villada Paredes:

   «Del nombre que asigna usted  a la carpeta  «puerta de la medina», entiendo que intuye la cronología «medieval islámica» de ese arco. A raíz de lo que se ve en la foto no puede confirmarle esa intuición. Sería necesario para avanzar algo más, limpiar esa zona, realizar una documentación gráfica y topográfica exhaustiva, proceder a realizar un estudio de parámetros que explicase la génesis de ese espacio y su cronología relativa y, si las condiciones lo hiciesen posible, realizar las analíticas precisas para ofrecer una datación absoluta de las estructuras. En cualquier caso, ni el material empleado, ni su aparejo tienen relación alguna con los restos omeyas de Ceuta».

      PD: Coloco las fotos y las dos posibles interpretaciones de la posible puerta. Que es un arco no alberga la más mínima duda. La madera del fondo, más cercana al arco, parece estar quemada. La zona necesita un estudio, antes de que se venga abajo.

 

El monumento del 17 de Julio en Melilla


                                         El peor monumento de todos

        De todos los monumentos franquistas existentes en Melilla, éste es con mucho el peor de todos, el más infame, el más ofensivo. Lo es porque se hizo o se erigió precisamente con esa intención, la de ofender. Ofender la memoria de los 3oo asesinados por la represión franquista en Melilla, ofender la memoria de todos los trabajadores y gentes de izquierdas o simplemente con inquietudes sociales, que a diario acudían al Café La Peña, que estaba situado justo ahí. El Café La Peña estaba regentado por un concejal de Melilla, Julio Caro, que fue arrestado en el mismo quiosco en la tarde del 17 de Julio, llevado a prisión  y asesinado en una saca el día 4 de agosto de 1936.

       Acabada la guerra intentaron reabrir el quiosco con otro nombre, pero la iniciativa fracasó, simplemente porque la que constituía su clientela, o había sido asesinado o estaba en prisión, en el campo de concentración de Zeluán, en donde llegó  a haber más de 3ooo melillenses prisioneros.

    Cuando fracasó la iniciativa de reabrir el quiosco, los franquistas ordenaron demolerlo, quizá porque su sola silueta, constituía para ellos una silenciosa acusación que no estaban dispuestos a soportar. Quizá les removía su mala conciencia por lo que hicieron con el propietario del  Café La Peña y su familia, que fue desposeída del arrendamiento municipal que regentaban y vivió prácticamente en la indigencia hasta bien consolidada La Democracia. A finales de la década de 1990, la familia Caro, que vivía en la calle O`Donnell, abandonó Melilla sin haber visto jamás el  más mínimo reconocimiento o recompensa moral. Sé que muchos se preocupan por los nombres de los falangistas que estaban escritos en la parte trasera del águila, y aunque entiendo que eran también familias de Melilla, no puedo comprender que a nadie le importe los nombres de los 300 asesinados o los 3000 prisioneros de Zeluán.

           Al fin y al cabo, los falangistas que cayeron en los frentes de guerra, fueron todos voluntarios, sin embargo, a los 300 asesinados y ejecutados de la represión en Melilla, no se les dio nunca la más mínima posibilidad de conservar la vida. Esa es la gran diferencia entre unos y otros caídos. El que va a un frente, va a matar y a evitar que le maten. A muchos, como el concejal Julio Caro, los asesinaron por la espalda, en cualquier tapia o calle de Melilla, sin la más mínima posibilidad de defensa.

            De este monumento sólo podemos desear «la demolición completa», porque es un monumento concebido como ofensa y que realmente ofende.

        PD: las fotos son del Concejal y arrendatario del Café La Peña Julio Caro, y la del socialista Diego Jaén, conocido como «el Padre Jaén», que fue martirizado, exhibido en una jaula en el Parque Hernández y finalmente ejecutado en Rostrogordo.

La puerta Califal de Ceuta


                        Las diferencias de una gestión cultural

          En Ceuta todo se abre y aventa a la luz pública, con lo que se consigue notoriedad, divulgación y conocimiento público y todo esto sumado genera interés y lo que es más importante, captación de fondos. Fernado Villada es funcionario de la Ciudad de Ceuta y arqueólogo y dirige los proyectos de excavaciones. Con el también arqueólogo Jose Manuel Hita hallaron casualmente, empotrada en El Parador Nacional de Turismo, una puerta árabe que dataron en el periodo Califal de Ceuta. Está claro que si estaba empotrada, es porque alguien la tapó a sabiendas cuando lo construyeron y al menos hay que felicitarse porque no la destruyeran. En Melilla se destruyó todo, si es que quedaba algo,  en la década de 1960, pero nunca pueden eliminarse todas las huellas del pasado.

       La revista digital: www.arqueologíamedieval.com , informa que Ceuta ha conseguido 1,3 millones de euros para rehabilitar y pone en valor su puerta Califal. Esa es la clara diferencia entre poner todo en conocimientos de los Ministerios y organismos competentes (Cultura, Bellas Artes), y ocultarlo todo hasta el paroxismo, llevando a cabo una gestión localista que no trascienda más allá de nuestras exiguas y a veces herméticas fronteras.

     El área de Cultura de Ceuta ha establecido convenios de excavación con la Universidad de Málaga, y en 2008 hallarón el mayor área medieval-islámica del norte de áfrica en el llamado «Pasaje Fernández». Hallaron el oratorio islámico más antiguo y varias tumbas islámicas. El trabajo de investigación y excavación del equipo dirigido por Fernando Villada, fue publicado por la revista de la Fundación Medina Azahara de Córdoba y esas sí son publicaciones en las que hay que estar. Recientemente han establecido otro convenio con las Universidades de Sevilla y Cádiz, para excavar áreas en las que se están hallando restos datados en hasta 250.000 años de antigüedad. Es verdad que la importancia histórica y arqueológica de Ceuta es muchísimo mayor que la de Melilla, es más, no hay punto de comparación. Lo que no es normal es que en Melilla no se encuentre nada, no se divulgue nada, no se establezcan convenios de excavación con nadie y todo esté dirigido bajo una óptica demasiado localista y provinciana. Melilla no es el centro del mundo conocido y tampoco lo fue del mundo antiguo. O se acepta esto o no vamos a ningín sitio.

          En 2010, me introduje casualmente en un pasadizo bajo la plaza de Armar y pude fotografiar este arco de ladrillo, claramente de herradura, que ni ha sido excavado ni se pretende hacerlo, pero que podría deparar resultados interesantes, claro que según un comentario que me hicieron llegar, la labor no está por datar y encontrar restos árabes.

          Las diferencias entre hacer las cosas del modo en que se están haciendo en Melilla y  Ceuta son notorias. Luego ya se podrán hacer todas las discusiones académicas que se quiera, sobre si es o no es de tal periodo, pero de escoger entre una y otra gestión, me quedaré siempre con Ceuta.

Enlaces:

(1)   http://www.arqueologiamedieval.com/noticias/6323/el-estado-financiara-con-13-millones-durante-4-anos-la-restauracion-de-la-puerta-califal-(ceuta)

(2)  http://www.arqueologiamedieval.com/noticias/3128/

(3) http://neanderthalis.blogspot.com/2006/07/noticia-nuevas-excavaciones-en-ceuta.html

La leyenda del Cristo de Pedro de Mena


La leyenda del Cristo de Pedro de Mena

                 Enrique Delgado

               La leyenda del Cristo de Pedro de Mena es más bella porque tuvo un final, en Málaga, el día 12 de mayo de 1931, cuando la incomparable talla del artista granadino sucumbió, ante la violencia de los golpes de una maza  y ante el fuego. En ese momento se iniciaba su leyenda, en el instante en el que cayó sobre la talla el último golpe de la estaca o en el que el fuego lamía por última vez su primorosa efigie.

              En el 80º aniversario de su desaparición, su leyenda sigue viva, aun cuando no todos la conozcan o incluso cuando muchos de los que la conocen no pueden asociarla a una imagen concreta y sin embargo, hubo un tiempo en el que no era conocida esta imagen, pues había caído en el absoluto olvido (fue tallada en 1680), lo que contribuyó sin lugar a dudas a su preservación y así atravesó dos siglos sin que nadie reparara en ella, hasta 1883 en el que se la redescubre y se inicia su culto popular. La paradoja es que desconocida, atravesó la noche de los tiempos, expuesta ante todos, apenas alcanzó los 50 años.

              Tras ser conocida tuvo una rápida raigambre popular que la veneró hasta la exaltación y a la vez la colocaba en el lugar que la llevaría a ser odiada y destruida, en una milimétrica similitud con la persona, con el mismo Cristo al que representaba como efigie. La noche del 11 al 12 de mayo, envuelta en un improvisado sudario de ropajes procesionales, quedó sepultada y sola en una iglesia semi-derruida, hasta que sus restos fueron lanzados a la hoguera definitiva en la madrugada del día 12.

              La mecánica cuántica dice que el observador modifica el hecho observado, del mismo modo en que el exceso de veneración y ornato modifica la propia talla del artista y cubriéndola de exornos se la convierte en algo que nunca fue.

             De todas las fotografías conocidas de la talla de Pedro de Mena, esta es la más bella, porque ofrece a la vista el incomparable trabajo del artista, mostrándola desnuda de cualquier adorno. Está desnuda, como cualquiera ante nuestra propia conciencia, es esa verdad íntima y profunda que desnuda nuestro espíritu, ante la que no cabe engaño, demora o  distracción posible.

             La verdad no puede ser nunca transmitida, es una sensación  interior que al intentar expresarla nos hace alejamos de ella, es como la bruma de la niebla, que se disipa a nuestro paso o la fina línea del horizonte que nunca se alcanza.  Sólo podemos ofrecer la imagen y contemplarla, sin intentar describir nada porque entonces la perderíamos.

             El artista quiso mostrar la serena paz con la que la muerte cierra hasta el sufrimiento más bárbaro, ofreciendo ante nuestros ojos la plasmación física de la inscripción RIP (descansar en paz), en absoluta y desmayada relajación. La delicadeza del trazo, casi sin detectarse las herramientas del artista refuerza esa sensación de quietud y reposo. El suave desprendimiento del cuerpo, del que han desaparecido los rastros de la tensión o del dolor, ofrece la imagen del eterno descanso con una intensidad y tranquilidad pasmosa. No hay expresión ni gesto de dolor (pese a ser una imagen barroca), ni ningún recurso dramático con el que Pedro de Mena quisiera alterar nuestra percepción o condicionar nuestra actitud hacia la imagen.

            La imagen muestra, no dice, transmite una fuerza inmensa que sólo puede introducirse dentro de nosotros por los ojos, sin ningún otro sentido que la deforme o altere, en silencio absoluto y una vez dentro no sale.

           Es más bella porque desapareció, porque nada ni nadie pudo transformarla en algo distinto de aquello para la que fue concebida y plasmada. Al contemplarla en el pasado se nos muestra, al intentar explicarla se nos aleja. Al desaparecer volvió a ser lo que era y no en lo que la habían convertido, cargada de cosas y de símbolos que no la hicieron ningún bien. Los testimonios hablan de que fueron directamente a por ella, porque era símbolo de algo, probablemente, que jamás fue Cristo o la talla del crucificado de Mena.

          Ante esta fotografía, eco inapagable del pasado, se comprende lo que realmente fue esta talla, la intención del artista, ya fuese impregnada por la fe o por la inspiración.

          El mejor homenaje es ofrecerla, mostrarla, desnuda de todo aditamento, menos del nombre, “et maneat semper. Amen”.