Los puentes de Melilla


                        El nombre de los puentes en Melilla

          El territorio de la ciudad de Melilla está dividido por el cauce del Río de Oro, y también el de otros ríos, tan históricos como el mencionado, el arroyo Mezquita y el de Farhana. Todos esos cauces y la abundancia de agua hicieron de «las tierras circundantes» un entorno habitable y fértil.

           A partir del Tratado de Ampliación de Límites de la ciudad en 1860, se inició la desviación y encauzamiento del Río de Oro (1872), así como la correspondiente construcción de puentes para comunicar las dos partes en las que había quedado dividido el nuevo territorio melillense. La mayor parte de los puentes se construyeron en esa época y en la etapa de Protectorado Español. El franquismo, tan dado a la construcción de pantanos y esperpénticos monumentos auto conmemorativos, nos dejó secos en lo que a la construcción de nuevos puentes se refiere. En realidad, el régimen franquista no tendió puentes con nadie, sino todo lo contrario.

              Hubo que esperar a La Democracia para ver en nuestra ciudad la construcción de nuevos puentes, como el del Paseo Marítimo, el nuevo del Tesorillo, y el que comunica la carretera de Hidúm con la barriada de La Constitución.

                             Confusión en la denominación de los puentes

           Una de las características de los puentes de Melilla, que han sufrido grandes transformaciones desde su inauguración (algunos ya no existen), es la confusión en cuanto a su nombre. Cada uno los denomina como quiere, y no es infrecuente ver fotografías de un mismo puente, denominado de maneras distintas. El único intento serio por catalogar el nombre y la historia de los puentes melillenses, se llevó a cabo por parte de la Asociación de Estudios Melillenses, en el callejero ilustrado que editó el Ayuntamiento en 1997. Es usual seguir denominando como puente «de los alemanes», a un puente que jamás se ha llamado así, y que es el del Ferrocarril o de La Minas del Rif, junto a los edificios del Centro Asistencial, y que une los dos tramos de la calle Alcalde Antonio Díez.

                             Obras en el puente del General Marina

             El lunes 11 de febrero se cerrará al tráfico el puente del general Marina, que sin embargo es más conocido como el puente de «Triana», aunque jamás se ha llamado así. Existía en este punto, un puente llamado de la Reina Victoria, que por su posición fotográfica, coincide con el del General Marina. No sé si este último sustituyó al anterior, o se trata de un puente desaparecido.

El apartadero


 

     El apartadero es un tramo de vía ferroviaria conectada con la vía principal, en la que puede entra un  tren para esperar el paso de otros, esto sucede cuando solamente hay una vía principal para ambos sentidos de la circulación de ferrocarriles,  o para su simple aparcamiento. Melilla fue en el pasado una ciudad de ferrocarriles,  con pasos a nivel, vías férreas atravesando la ciudad, y sus correspondientes estaciones, entre las que destacaba la del Hipódromo. Sin embargo, no hay una sola calle dedicada al ferrocarril en esta desmemoriada ciudad. El Alminar tiene  algunas normas no escritas, entre las que destaca el trabajar, en la medida de lo posible, con fotografías propias.

     El ferrocarril o tren, es uno de los medios de locomoción que más ha estimulado la imaginación y los sueños de los niños, o incluso de cualquier persona. Si hay una sensación relacionada con los viajes, esa es la del tren. El avión traslada de un lugar a otro en demasiado poco tiempo, y en el mar no suele verse más que agua. Sin embargo, en el tren se atraviesan montañas, campos, ciudades y todo lo imaginable. Por eso me gusta comparar al Alminar con un tren en marcha, que también necesita de sus paradas, y del estacionamiento en un apartadero.

         No se puede estar siempre caminando de un lugar a otro sin detenerse. No se puede caer en la ansiedad de creer que un gobierno puede caer en un día, o que una transformación social puede llevarse a cabo en un plazo corto. Todo suele ser gradual, de modo que nos vamos acostumbrado a los cambios.

         Los cristianos del siglo I murieron en la creencia de que «El Reino de los Cielos» llegaba de forma inminente, y por eso se presentaban alegres a las autoridades romanas para sufrir el martirio de modo voluntario. En el primer cambio de milenio, el del año 1ooo, la humanidad europea pensó que se  acababa el mundo y se podía ver a los ricos y potentados, deshaciéndose de sus riquezas para ir más livianos al cielo. En el segundo cambio de milenio, el del año 2000, los ricos ya no se dejaron engañar, y todo se limitó a una catástrofe informática, que tampoco se produjo.

           Lo que sí ha habido en El Alminar es una catástrofe informática provocada por el mundo oscuro, y que está obligando a realizar cambios en la «unidad central del Alminar».  Estamos en el apartadero, pero seguimos aquí, ya no nos vamos. En este último año han ocurrido muchas cosas. El pasado mes, el de enero, alcanzamos 22.000 visitas, lo que constituyó el 2º mejor registro de los 20 meses de nuestra pequeña historia.

¿Hay que derribar la antigua estación marítima?


 

               «Demolition Man» en la autoridad portuaria

               El singular presidente portuario de Melilla, D. Arturo Esteban, conmocionó a la ciudadanía melillense el pasado día 29 de enero, al anunciar el posible derribo y demolición de la antigua estación Marítima de Melilla. Según la máxima autoridad portuaria melillense: «Se estaba estudiando si se derruye o salva» este símbolo de la iconografía y la historia melillense. Hay una obsesión por destruir cualquier vinculación con el pasado de las ciudades, y crear formas y espacios nuevos. Se aludía en la información, a la creación de una posible nueva infraestructura (que no se concretaba), y de la instalación de no se sabe qué negocio que podría precisar, tanto su derribo como su conservación. La rueda de prensa del presidente portuario era tanto una cosa como su contraria.

                         La imagen que ofrecen es la de desorientación absoluta. Han cambiado varias veces sus mismos proyectos (Puerto Deportivo, Cargadero del Mineral), en una constante huida hacia adelante, escapando de unos resultados y realidad mediocre. Solo hay que ver la destartalada y enorme Estación Marítima, que costó el triple de lo presupuestado, para ver que sus proyectos no coinciden con los sueños que prometen, ni con la propaganda que ofrecen. Cuando sus propios resultados no les satisfacen, los transforman y amplían, caso del propio Puerto de Melilla, que ahora hay que multiplicar por tres o por cinco.

                   La nueva Estación Marítima de Melilla es inmensa, y la han convertido en un «parque de bolas», como la llaman los niños, y que los adultos transforman en: «El puerto de las bolas» (sin dobles intenciones), para tenerla ocupada con algo. Yo dudo que  la legalidad permita  que los niños puedan corretear entre personas, que están accediendo o saliendo del embarque del buque.  No he visto nada igual en ningún puerto del mundo.

     No pueden atracar dos buques a la vez en la nueva Estación, tienen que construir una pasarela para un segundo barco; pero ya se plantean derruir la antigua estación, para realizar allí, algo que todavía no saben. Nada tiene sentido en Melilla.

   Nota:  http://www.ideal.es/agencias/20130129/economia/melilla-puerto-melilla-estudia-derribar_201301291853.html

Las mejores aceras de Melilla IV


                       El eslalon de postes, de la avenida de Castelar

                 La palabra inglesa slalom se refiere a una modalidad de competición  en la que hay que zigzaguear entre diferentes obstáculos, y siempre en referencia a modalidades deportivas. La voz española es eslalon se refiere a: Una competición de esquí con pasos obligados. O sea, que hay un recorrido con un trazado determinado, marcados por palos, llamados también puertas, entre los que hay que pasar sin tocarlos, pues hacerlo supone alguna penalización.

                 Melilla, la ciudad que se ofrece como modelo accesible, tiene tal cantidad de postes de cableado eléctrico y telefónico, mas del primer grupo que   del segundo, que en algunas de sus calles se podrían realizar competiciones de eslalon, no de esquí, pero sí de monopatines. Este trazado de la avenida de Castelar tiene un grado de dificultad máxima. Sortearlos en un monopatín, en velocidad lanzada, supone un ejercicio de riesgo. Si no podemos ofrecer «puenting» u otras modalidades de deporte extremo, podríamos llevar a cabo la competición de «posting», que consistiría, obviamente, en atravesar este entramado de postes (se podrían incluir también farolas extremas), sin darse el más grande de todos los leñazos, u «ostión», en la acepción del lenguaje coloquial, todavía no admitida por el diccionario de la RAE ( Real Academia Española). La propuesta es seria.

El regreso del lado oscuro


         Hacía mucho que no volvíamos a notar sus efectos, casi desde el principio del Alminar, pero el lado oscuro ha vuelto y ha partido el Explorador de Windows. El ordenador central del Alminar apenas pudo ser utilizado ayer. Afortunadamente trabajamos con el disco del sistema operativo original, lo que permite una reinstalación, y evita que la información y los archivos se pierdan. Nuestros conocimientos informáticos son exiguos pero eficientes, y constituyen una base estrecha pero sólida. Nadie está a salvo de nada. La informática es un mundo extenso y también muy vulnerable. Casi nadie y casa nada puede resistir un ciber ataque. Hemos salido a flote con una instalación de urgencia y también con el explorador de Google, el Chrome. Esta noche volveremos a intentar reanudar nuestra singladura. La última vez que sentimos los efectos del lado oscuro, teníamos  187 visitas diarias, la 1/4 parte que las actuales.

          Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/06/21/el-lado-oscuro/

La jaula sin barrotes del Parque Forestal


 

                       Se quedan sin techo y las aves no se van

  «En tiempos de tribulación, no hacer mudanza», esto ya lo saben hasta las aves, incluidas las del Parque Forestal de Melilla. El viento de las últimas semanas ha reventado la red que hacía de techo y que cubría el recinto en donde viven, pero de allí no se ha escapado nadie, o ningún pájaro, pues siguen todos en su jaula. Es mejor tener una casa, aunque no tenga techo, que no tener ningún sitio donde cobijarse y allí todos los días reparten comida y agua limpia. El dato es importante, porque por fin tenemos una muestra de un grupo, de aves en este caso, que se encuentran satisfechas en Melilla y con lo que nuestra ciudad ofrece. No quieren irse, aunque se hayan quedado sin techo.

     Nosotros criticamos la elevada inversión realizada en el Parque Forestal, el excesivo coste de mantenimiento y quizá la falta de correspondencia entre la inversión realizada y el resultado obtenido. Está claro que no vemos la vida como la ven las aves y los pájaros, aunque últimamente hay muchos humanos más parecidos a los pájaros que a cualquier otra especie animal. Es tiempo de pájaros. Pese a todo, resulta enternecedora la imagen de la jaula destrozada por el viento, y todos los pajaritos dentro de ella, como si nada hubiese pasado. Nosotros criticaremos que la jaula haya reventado por el viento, pero a ellas, a las aves,  eso parece no importarles.

      El mundo animal nos  sigue llevando ventaja en muchas cosas. Impresionan la dignidad del gallo en su casa destrozada,  la indiferencia resignada de los verderones, la paloma sin techo que no escapa, o el resto de las galinas, charlando tranquilas en su rinconcito. Ninguna parece inmutarse por lo sucedido. Hya muchos animales que ya no están en mini zoológico. Ya no quedan conejos, perritos de las praderas, los cerdos de Vietnam, u otros pequeños animalitos. Sin embargo las aves permanecen fieles, pese a que podrían escapar en cuanto quisieran. Eso es lealtad, animal, por supuesto.

Al final, el derribo


          La categoría del «modern-ruinismo» en Melilla, se incrementará en los próximos días,  con un nuevo edificio en la lista de los derribados. La desgracia es que en esta ocasión se cobrara la vida de un trabajador, en el pasado mes de octubre. Esto pone de manifiesto la deficiente gestión en materia urbanística que existe en Melilla. Los edificios pasan años deteriorándose. sin que intervenga autoridad alguna. Este está en una zona muy transitada y pasó años arruinándose frente a la vista de todos. Tuvo que ser apuntalado, los inquilinos y los negocios que allí existían tuvieron que cerrar sus puertas, y pese a su evidente estado de ruina y peligrosidad, intentó ser restaurado en el mes de octubre del año 2012. El estado del inmueble no resistió las obras, se produjo un derrumbe y un trabajador de la construcción perdió la vida. Han pasado 4 meses desde el luctuoso suceso, y los trabajos para la demolición del insalvable edificio, han comenzado en días pasados. Se están retirando las rejas de los balcones y  otros elementos, para proceder a su demolición.

    Un año antes, que octubre de 2011, habíamos  advertido desde El Alminar, del mal estado de ese edificio. Había algo amenazante en su aspecto. En julio del pasado verano realicé unas fotografías que mostraban claramente su ruinosa amenaza. Ahora ya está siendo demolido. En unos días se le dejará de ver. Melilla se sigue cayendo a pedazos, y nadie lo impide ni lo evita.

      Nota:    https://elalminardemelilla.com/2012/10/09/una-tragedia-con-responsabilidades/