Lope y la alegoría de las estaciones


                     Melilla, ciudad de las sorpresas

         Pasear, dejar de ver, introducirse, volver, sobresaltarse, ver lo  nuevo, sorprenderse; encontrar lo viejo, quedarse mudo y extasiarse. ED

             Lope de Vega, el fénix de los ingenios, el más prolífico de los autores españoles, tiene un busto dedicado por el Ateneo de Melilla, en el parque Hernández. Ayer tarde, con la luz del ocaso, la que mejores matices proporciona, volví a pasear por la zona del parque que pretende recordar al Generalife  granadino y allí estaba el monumento dedicado a Lope de Vega, afortunadamente perdurable. Sin embargo, ya no estaba solo, me refiero a Lope, si no rodeado por cuatro figuras femeninas que representan una alegoría de las estaciones climatológicas. Demasiado blancas, un  tanto sorprendentes, casi imitando una quinta palaciega romana. Todo forma un conjunto extraño, que no me atrevería a decir si desentona o no, porque para todo hay gustos. Esto es neoclasicismo.

         Tras un investigación sobre su posible origen, en la que fui ayudado por Uno de Melilla, resultó que esas figuras fueron mostradas en en la plaza Menéndez Pelayo, en la campaña Melilla en Flor del año pasado.  Nada puede moverse en la ciudad, sin que sea detectado por el Droner de Uno de Melilla. En otro blog hay una entra sobre la instalación allí del busto dedicado a Lope. Parece que la campaña Melilla en Flor resulta ser un experimento estético para la futura aparición de elementos ornamentales en la ciudad.

       Notas: (1)  http://fotografiasdemelilla.blogspot.com.es/2012/04/melilla-en-flor-plaza-espana-parque.html?m=1. (2) http://surdealboran.blogspot.com.es/2012/08/el-ateneo-de-melilla-y-el-tricentenario.html

10 comentarios en “Lope y la alegoría de las estaciones

  1. Quizás deberían haberlos situado en la antigua granja agrícola, en recuerdo de las faenas que se allí se efectuaban. En el parque, ni se siega, ni se vendimia. Además de desentonar con el monumento a Lope de Vega.

  2. Tres entradas seguidas de parques. Es curioso. La gente ya casi no opina. La incertidumbre es máxima. El futuro está lejos. El cambio será grande. Todos quieren que otros opinen por ellos. El calor ha traído laxitud y resignación, porque el miedo ya estaba.

  3. » Es llave la cortesía para abrir la voluntad, y para la enemistad, la necia descortesía. Si supiese un descortés cómo le aborrecen todos y querrían de mil modos poner la boca a sus pies, antes que serlo ninguno, se dejaría morir.
    ¡Qué cansado es sufrir!, ¡qué áspero y qué importuno!. Llaman la descortesía necedad en los iguales, porque es entre desiguales linaje de tiranía. …» Fuenteovejuna.

  4. Coincido con Imparcial en que esas figuras desentonan con el busto de Lope de Vega, uno de los pocos recuerdos que quedan en la ciudad del Ateneo.

Acostúmbrate a sufrir con paciencia las contrariedades, a escuchar en silencio lo que desagrada, a estar sosegado entre los turbulentos y a permanecer tranquilo entre el estrépito del mundo.

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