El observador melillense


El observador

           El Observador Romano es el nombre del diario oficial del Vaticano. Nosotros solo somos observadores y la pretensión es mostrar la realidad del modo más claro posible, pero sin alterarla. El observador siempre modifica la observado y a su vez, aquello que es objeto de nuestras miradas influye en nosotros de alguna manera. Se descubren nuevos mundos, cosas que no se conocían o nuevas formas de verlas.

                Mostrar sin alterar, sin que nuestra presencia sea percibida, y sin que se identifique de modo claro nuestra posición, describiendo las cosas con la precisión con que las observa el francotirador. Ya he escrito que esta es la única palabra en la que no me molesta la presencia de franco en parte de ella.

               Hemos descubierto una nueva técnica para ver las cosas, que iremos perfeccionando con paciencia. Hemos cambiado mucho a lo largo de estos tres años, que se cumplirán el mes venidero. Toda ha cambiado a su vez a nuestro alrededor.  Son muchos más los que nos observan. Todo está ahí, esperando a que alguien se fije en ello y sepa verlo y también mostrarlo. Aun así, es más lo que no se escribirá nunca, que aquello que llega a desvelarse.  Todo lo que está ahí fuera nos seguirá esperando, pero también seguirá sucediendo, aunque nosotros no demos cuenta de ello. No es tan importante nuestra participación en las cosas.

             Ya es hora de descansar, por el momento.

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4 Respuestas a “El observador melillense

  1. Hospitalario, espero que el descanso sólo sea por las vacaciones de Semana Santa.Descansa y ya sabes que te estaremos esperando.

  2. Mirar en donde otros han mirado, y mostrar aquello que hemos visto. De una manera imprevista, hemos alcanzado una meta. Gracias, Laura. Todavía no estoy de vacaciones. El descanso no es tanto físico, como mental.

  3. El final que había previsto estaba aquí, en esta entrada. Es mucho mejor que cualquier otro.

  4. Esta modesta entrada muestra que hemos alcanzado otro modo de ver las cosas. Ahora tenemos el método y sabemos como hacerlo. A veces algo pequeño, cambia más cosas, que grandes acontecimientos. Esta entrada cambiará nuestro mundo, el del Alminar. Mostrar exactamente lo que hemos visto, y transformar el modo de ver del que nos mira.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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