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17 de septiembre


 

Historias del 17 de septiembre

                       El Día de Melilla acabará con Melilla. Esta es la frase pronunciada por el oráculo y tiene una doble lectura, como todas las pronunciadas por los oráculos mas afamados de la antigüedad. La más evidente es que Melilla tendrá su día mientras esta exista, la otra es que el conflicto  sobre la conveniencia de la efeméride pueda acabar con los consensos y equilibrios que sostienen la ciudad.

                           En 1947, el franquismo organizó en Melilla unas jornadas sobre el 450 Aniversario de la conquista de la ciudad. Esa fue la primera vez que se conmemoró como tal, y se celebraron unas jornadas específicas con conferencias históricas, para asentar la efeméride de modo científico. No se averiguó mucho, pero quedó fijado el día 17 como fecha indubitable de la conquista.

                               En 1991, por exigencias del Partido Nacionalista de Amalio Jiménez, el alcalde Ignacio Velázquez lo instituyó como Día de Melilla. Ceuta hizo lo propio con su 2 de septiembre, en el que conmemora la conquista de la ciudad por Portugal. Ninguna otra Autonomía española celebra su día con este tipo de efemérides, aunque muchas ciudades españolas sí celebran sus días, con el de la fecha de la conquista de las mismas por parte de los ejércitos castellanos y/o cristianos. Solo Andalucía y por razones obvias, hace coincidir su Día con el del referéndum que proclamó su derecho a un estatuto de autonomía como nacionalidad histórica.

                               Ignacio Velázquez fue un alcalde muy controvertido, y muy partidario de los dobles gestos. Por un lado instituyó el Día de Melilla, pero también trasladó la estatua de Pedro de Estopiñán de la plaza de Carros, a la ciudad vieja, en la actual plaza de Estopiñán. Separaba así conquista y conmemoración, dejando los fastos musicales para el Auditórium Carvajal. Las turbulencias que se iniciaron en aquella época no parecen tener fin. La falsa paz de los últimos 20 años despliega ahora todo lo adormecido o amordazado.

                                Mustafa Aberchán en la plaza de Estopiñan

                  En septiembre de 1999, el último año del milenio, Mustafa Aberchán presidía la ciudad con los apoyos del GIL, PSOE y el PIM (Partido Independiente de Melilla) del expresidente Palacios. Por aquel entonces los titulares de algún medio bélico de comunicación se referían a él como “Hamed”, quitándole toda categoría institucional.

                ¿Qué pasó en aquel día de Melilla?. Nada, salvo lo habitual. Lo único que no hizo el entonces Presidente fue poner la corona de laurel a los pies del conquistador de la ciudad, pero que hicieron de motu propio los entonces líderes de la oposición. Todo lo demás se hizo de igual manera al que hoy lo vemos hoy en día y con la misma escasa presencia de público. La oposición (Velázquez e Imbroda) calificó como chabacanos los actos populares del día, que se llevaron a cabo en la marina seca del Puerto Deportivo.

           Cuando se está en el gobierno no pueden hacerse las mismas cosas que cuando se está en la posición, ni tampoco se puede seguir siendo la oposición del gobierno. Si se forma parte de un gobierno y se quiere cambiar el Día de Melilla, algo completamente legítimo, hay otros cauces además del de la algarada. Cambiar el día de conmemoración de la efeméride, precisa de la formación de una comisión de la Asamblea que anime a los ciudadanos a proponer alternativas sólidas y fundamentadas. Precisa de un debate, de un consenso y de una posterior aprobación en un Pleno. No hay otras vías.

           Melilla tiene otro posible día, con una clara vinculación a la Corona española, es el 7 de junio, aniversario de su incorporación al Reino de España. Hasta ese momento era solo una ciudad ducal. Es justificable que un diputado de la oposición se ausente de un acto institucional con el que no esté de acuerdo, pero cuando se forma parte de un gobierno, se está atado por la coherencia interna. Un gobierno tiene potestad y medios para cambiar cualquier cosa, incluso esta.

      Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/06/07/7-de-junio-el-verdadero-dia-de-melilla/

 

 

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Eduardo de Castro, presidente de Melilla


 


                     

         

                              Melilla es la Asamblea y el Pueblo

       A los que cuenten la historia en el futuro, habrá que decirles que el 22 de junio de 2019 significará para nuestra ciudad  lo mismo que el 17 de marzo de  1808 para Aranjuez, cuando el pueblo, cansado de los manejos de Manuel Godoy, el valido de Carlos IV, decidió amotinarse para provocar su salida.

        En Democracia, cada pueblo cuenta, y aunque en Madrid existan unas líneas generales de actuación entre los grandes partidos, luego la especificidad de cada localidad debe albergar un margen de maniobra. Esto es lo que ha sucedido en Melilla, en donde el único diputado de ciudadanos apoyó la mayoría del cambio, que constituía un anhelo de los melillenses desde 2015.

            Hoy , en la puertas del Palacio de la Asamblea se ha vuelto a congregar el pueblo de Melilla, la gente común, que hasta ahora tenía vedado el acceso al edificio del Ayuntamiento en las grandes ocasiones oficiales y de protocolo. Hoy estaban congregadas todas las autoridades civiles y militares, representantes de la Administración, la gente de melilla, excepto los diputados electos del Partido Popular y de Vox, y los representantes del gobierno saliente. Han mantenido su mal estilo hasta el final, que todavía no se ha producido. Un encadenamiento de denuncias y presuntas irregularidades prolongará la incertidumbre jurídica durante los próximos meses.

                                        Tiempos de cambio

          La toma de posesión de Eduardo de Castro, 5º presidente de la ciudad, estuvo refrendada por la presencia de la Ministra de Industria María Reyes Maroto, quien recalcó la vinculación permanente entre Melilla y el Gobierno del Estado, que siempre atenderá a sus necesidades y a su peculiar situación. Tras su intervención tomó la palabra el recién investido Presidente Eduardo de Castro, que dejó clara su voluntad de formar un gobierno para todos y cada uno de los melillenses. Por encima de cualquier nombre estará siempre el interés de Melilla y el de todos los ciudadanos y comunidades que la integran. La desaparición del viejo estilo ha quedado  clara desde el principio, con la presencia del ex presidente Enrique Palacios, invitado por primera vez a un acto oficial desde 1999, cuando dio el relevo a Mustafá Aberchán en el cargo de presidente de la ciudad.

         También y por primera vez en décadas, la puerta de antesala que da acceso al despacho oficial de Presidencia, estaban abierta. Hasta ahora, toda esa área constituía “la zona prohibida” del Poder, como en la era de los emperadores de la dinastía Ming en China. Además, el Salón Dorado se llenó de ciudadanos sin invitación, lo que tampoco ha sido habitual, ni la norma  en los últimos 20 años. También pudimos ver al senador emérito Carlos Benet.

                                             Toma de posesión

         La ceremonia de posesión estuvo muy bien conducida por Antonio Ramírez, el maestro de ceremonias habitual en todo tipo de actos protocolarios, hasta su depuración hace un año. Primero se leyó el Acta de sanción Regia con refrendo de la Presidencia del Gobierno, tras la que se dio paso al  propio acto del Juramento, en presencia de la Vicepresidente de la Asamblea Dunia Almonsouri. El bastón de mando y el collar presidencial tuvieron  que ser recogidos por el propio Eduardo de Castroen ausencia del ex presidente saliente Juan José Imbroda. En todo momento la corrección del público presente fue absoluta, refrendando con aplausos los actos ceremoniales sin gritos ni alharacas, como sí sucediera el pasado sábado, en el Pleno de votaciones.

        El tiempo de cambio  se ha abierto para la ciudad de Melilla. Cuando empezamos a escribir en 2011, el presidente saliente Juan José Imbroda llevaba ya 11 años en el poder. Han pasado 8 años más desde entonces. Hoy hemos visto, relatado y compartido una jornada histórica. Todo bajo la presencia y fe pública del Secretario de la Asamblea Jiménez Villoslada. Lo que importa es lo que él lee y oye.

SOS Melilla


              Todo empezó en 1999, cuando el corruptísimo GIL (Grupo Independiente Liberal) desembarcó en Melilla obteniendo 7402 votos y 7 diputados. Coalición por Melilla obtuvo 5833 votos y 5 escaños, el Partido Popular 5338 y otros 5 escaños. La Unión del Pueblo Melillense (UPM)  partido regionalista y siempre a la derecha de los populares obtuvo 3258 votos y 3 escaños. El Partido Independiente del todavía presidente en funciones Enrique Palacios obtuvo tres escaños y otros dos el Partido Socialista de Román Dobaños. En esas elecciones la UPM obtuvo su techo electoral. Nunca sacaron más de esa cifra, y a veces sí obtuvieron menos.

                      En una situación de desmemoria absoluta y de amnesia selectiva e intencionada, el corifeo del régimen acusa a Gloria Rojas, cabeza electoral socialista, de pretender la Presidencia de la ciudad con solo 4 diputados, cuando la UPM de Imbroda alcanzó el cargo que hoy ostenta con solo 3, en la moción de censura contra el entonces presidente Mustafá Aberchán en 2000. Todo esto parece haber sido olvidado. Ocurre que en Democracia 13 son más que 12. Así pues, la suma de esos 3 diputados upemistas, más los transfugados del PIM de Enrique Palacios, los 5 errantes del PP y los dos socialistas a los que obligaron desde Madrid a votar a Imbroda, sumaron 13 y acabaron con el gobierno efímero de Aberchán, primer presidente de origen rifeño de la ciudad de Melilla, desde 1497.

                              En marzo de 1808, el pueblo de Madrid no tuvo más remedio que amotinarse en Aranjuez, en lo que se denominó como la primera revolución española, contra el valido Manuel Godoy, al grito de “abajo Godoy y su camarilla”, que se habían adueñado del la Corte y de la voluntad soberana. La Democracia moderna estableció varios mecanismos para acceder al Poder, que no fuese los motines. El principal es la votación en urna, aunque ya hemos visto de que modo puede ser adulterada. La conspiración palaciega ha sido sustituida por la democrática y también legítima, moción de censura.

                      Juan José Imbroda, todavía presidente de la Ciudad, accedió al gobierno en 1998 tras derrocar al primer presidente de Melilla Ignacio Velázquez, mediante una moción de censura, promovida, impulsada y llevada a cabo desde la UPM. De un modo democrático se acabó con un gobierno desviado y sin rumbo. El siguiente peldaño hasta la Presidencia lo alcanzaría en una segunda moción de censura, la del año 2000. De este modo, puedo afirmarse correctamente que el presidente Imbroda no alcanzó el poder máximo por una votación directa en elecciones, aunque luego sí lo haya refrendado entre 2003 y 2011 con 3 victorias electorales. En 2015 precisó de nuevo de maquinación y pacto, para alcanzar la suma de 13, que en nuestra ciudad no es maldita, sino todo lo contrario.

                     A Ignacio Velázquez se le censuró dos veces, la primera el 1 de marzo de 1997, en el Pleno que interrumpió mediante un decreto fraudulento, y la definitiva en 1998, que proclamó presidente a Enrique Palacios, que también intentó impedir una ulterior censura  de Imbroda intentando cerrar el Palacio de La Asamblea y acabó igualmente inhabilitado para cargo público. La misma pena que hoy pesa sobre Mustafá Aberchán, hasta que su condena en 1ª instancia sea revisada y probablemente anulada

                                                   Frente a los Idus

                       Los Idus romanos eran unas celebraciones que se llevaban a cabo los días 13 o 15 de cada mes. Siempre había que guardarse de ellos porque solían traer sucesos imprevistos. No es justo que se haya puesto la línea roja sobre el nombre del presidente cepemista, porque el remedio nunca puede ser igualado a la enfermedad, y el médico no es lo mismo que el paciente. Aun así, la medida de excluirlo de un pacto de gobierno resulta adecuada aunque excesiva, y permite una posterior reparación.

                  En 2000 Juan José Imbroda ya como Presidente,  no tuvo reparo o remordimiento en sentar en su consejo de gobierno a Ignacio Velázquez, al que había destituido y que ya estaba condenado por la Justicia. Dos años después tuvo que destituirlo nuevamente al ser confirmada su pena de inhabilitación (17 años), por el Tribunal Supremo. Cuando el claque del régimen se rasga las vestiduras por un posible pacto de gobierno con CPM, por la condición procesal de Aberchán, vuelve a demostrar un desconocimiento absoluto de la historia, y de cuál es el origen del poder imbrodista.

                               En Melilla hemos visto convocar un pleno urgente en 1993 (Ignacio Velázquez),  aprovechando que una concejala socialista estaba fuera de la ciudad. Hemos visto como se compraban las voluntades de 2 diputados en 1997, para provocar su salida de la mayoría del Popular y servir de apoyo a la moción de censura promovida por UPM. Hemos visto interrumpir votaciones, intentar cerrar el salón de plenos., destituir concejales desde Madrid (Román Dobaños y Malika Mohamed) y forzar pactos contra natura. Hemos visto casi todo, pero hay una realidad y es que 13 son más que 12.

                                                     Sábado 15 de junio

                          El próximo sábado no debe ocurrir nada que no sea un relevo ordenado y dictado por la aritmética parlamentaria, tras un legítimo pacto entre fuerzas políticas opuestas o en común acuerdo. El Partido Popular, con la incrustación de UPM desde el año 2000, no puede reprochar nada a nadie, tras 19 años de gobierno.

                         En aquellos años, 1997, 1998 y 2000, hubo enfrentamientos y algaradas en las inmediaciones de la Asamblea. Esperamos que este año se proteja todo el entorno de la plaza de España. Si sucede cualquier otra cosa que no sea la suma de 13 contra 12, se impide votar, se cambian la voluntad de algún diputado, alguien no llega al Pleno, o se fuerza una abstención desde Madrid, las consecuencias pueden ser imprevisibles y fulminantes para el futuro de la ciudad. Hay temor entre la ciudadanía, que recuerda vagamente todas estas cosas. Lo único posible y admisible es un relevo ordenado, y bajo mandato de las urnas.

          Cada diputado tiene idéntica representación, un 1/25 de soberanía popular. No hay lucha entre sociedades alternativas, ni Oriente contra Occidente, ni medievo contra modernidad. Hay aritmética democrática, la que llevamos aceptando desde hace 19 años. No sabemos más que nadie, solo hemos sido testigos de las cosas, y hemos escrito sobre ellas, recordamos y probamos lo que decimos.

Mustafa Aberchán en Jerusalén


Agravio institucional a Melilla en Israel

El silencio imperante en una ciudad en la que todo el mundo opina u opinamos de todo, ya es indicativo de que ha ocurrido algo más serio de lo habitual. Los únicos que se han atrevido a opinar son aquellos que bendicen y corroboran “la incalificable” conducta de alguna autoridad israelí. A estas alturas no sabemos quién fue la persona o personas que impideron la entrada de la expedición melillense en Israel, encabezada por Mustafa Hameh Moh, conocido entre nosotros como Aberchán (el negro). Mustafa Aberchán ha sido presidente de Melilla entre el año 1999 y el 2000. Es diputado de la Asamblea de Melilla desde 1995. Es médico cirujano del Hospital Comarcal y presidente de una agrupación política llamada Coalición por Melilla. No es una persona cualquiera, tiene un rango institucional y nunca se le debería haber impedido la entrada en Israel.

La expedición de Coalición por Melilla iba además integrada por otro diputado local, y por otras personas de la ciudad, sin perfil “alborotador” alguno, por el cual, un país democrático como Israel; pueda impedir la entrada de ninguno de sus componentes. Se están leyendo pocas, pero ruidosas manipulaciones en estos días, incluído un  editorial de un medio que ni siquiera mencionaremos, con expresiones inadmisibles dirigidas hacia Mustafa Aberchán.

El que piense que Israel es un país al que se puede acceder sin más, desconoce por completo lo que dice. A este país se viaja con un visado que debe ser tramitado antes de desplazarse hasta allí. Los que quieran saber como se viaja hasta Israel, solo deben preguntar al sacerdote o “pater” de la iglesia castrense, para saber cuales son los requisitos. El Padre Francisco José Sierra Vilchez, ya ha realizado 50 viajes a Tierra Santa.

Coalición por Melilla está financiando varios proyectos de cooperación internacional que está desarrolando en Cisjordánia. La expedición melillense iba a visitar el desarrollo y situación de esos  proyectos. Los trámites del viaje se habían desarrollado durante casi un año. Algunos de los integrantes, solo iban a visitar la Mezquita de Al-Aqsa en Jerusalén.

Detenidos en los calabozos del Aeropuerto de Tel Aviv

Los expedicionarios melillenses, tras comunicárseles que no podían entrar en Israel, deberían haber sido expulsados sin más del país, sin embargo, estuvieron casi 20 horas retenidos en los calabozos del aeropuerto. Fueron interrogados varias veces, y algunos de ellos “registrados”, más allá de lo que permite y exige la dignidad de las personas.

Es lógico y normal, que a través del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, se pida conocer quién fue la autoridad que “cerró” los pasos al expresidente de Melilla. No se puede atrubuir la responsabilidad de los sucedido a todo el Gobierno israelí, o al propio Estado. Muchas veces ocurren cosas de estas, porque algún mando intermedio se ofusca, y lleva a cabo una venganza o acción personal, que acabe comprometiendo al país que representa.

Melilla mantiene una Casa en la ciudad de Jerusalén y son innumerables los viajes que se han realizado en ambos sentidos. La Junta de Portavoces o el rango que se determine de la Asamblea de Melilla, debe solicitar, en nombre de la ciudad, y a través del Ministerio español de Exteriores, dirigido por García Margallo, una explicación y si cabe, una disculpa por lo sucedido en Tel Aviv.

PD: Desde hace mucho, Jerusalén es una ciudad física, pero también es una ciudad espiritual. Ir a Jerusalén es algo más que visitar cualquier otro lugar. Esta vez, ni Aberchán ni ninguno de los melillenses españoles han llegado hasta ella. No puede admitirse una inseguridad jurídica de este calibre, en un país que exige visado previo. La libre circulación de personas documentadas y acreditadas, y entre países que han firmado tratados internacionales, no admiten situaciones como la sucedida.

Albergue de San Vicente de Paul


El refugio de los sin techo en Melilla

       Las personas sin hogar ni recursos, cuentan en Melilla con un solo centro de acogida, situado en la calle García Cabrelles. Este centro fue construido e inaugurado por Mustafa Hamed Moh durante su único año como Presidente de Melilla, entre 1999 y 2000. Su inauguración se llevó a cabo el 10 de marzo de 2000. La preocupación personal por los más desfavorecidos, es algo que siempre ha distinguido a este político melillense, al que todos llaman  Mustafa Aberchán.  Hasta esa fecha, el albergue de San Vicente de Paul, estaba situado en el antiguo Fuerte de San Miguel, en donde se mantuvo desde su creación en  1962.

        Las denominadas Conferencias de San Vicente de Paul, se dedicaron a la asistencia a los desfavorecidos, que eran muchos, desde la llegada a Melilla en 1938 de los Padres Paúles y las Hermanas de La Caridad. En la actualidad, siguen trabajando en Melilla a través de tres grupos de asistencia, que se ubican en diferentes lugares de la ciudad.

                                 Políticas sociales en Melilla

          Un Estado y una ciudad con recursos, como la nuestra, debería buscar la eficacia en la gestión y distribución de los fondos destinados a ese fin. Resulta decepcionante ver como nuestra ciudad ofrece una imagen ostentosa y derrochona, y sin embargo solo cuente con un albergue para personas sin hogar. Precisamente hoy, los medios de comunicación locales se hacen eco de una encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE), en la que se da cuenta de que Melilla presenta la tasa más elevada del Estado, de personas sin hogar. A la vez que se dan estas y muchas situaciones dramáticas de la población melillense, la gestión política de Melilla sigue instalada en el derroche, en la ostentación, y en el gasto superfluo y prescindible.

                      ¿ Obra social del Estado o de La Iglesia ?

        La Iglesia española, siempre complaciente consigo misma, habla vez tras vez de su obra social, sin embargo, elude explicitar claramente, que esa indudable obra social, la lleva a cabo por la generosidad del Estado, que la exonera de impuestos y de tributos, y que además le cede una parte de la recaudación del Impuesto sobre la Renta,  con la que lleva a cabo esa gestión. El resto de las iglesias de Europa, Anglicana, Luterana u Ortodoxa, se financian con recursos propios y sin la participación del Estado, salvo en el caso de Italia, en donde tampoco paga impuestos.

         Todos estos recursos, en manos de instituciones religiosas o dependientes de La Iglesia, constituyen una extensa red de caridad, con gran capacidad de influencia social y política.  Conforman una auténtica “nomenclatura” de la caridad.

      Nota: El primer albergue de San Vicente de Paul era una modesta instalación, situada en el Fuerte de San Miguel, junto al club de judo Kimura. El actual es una residencia mixta con capacidad para 48 personas.

           PD: http://www.elfarodigital.es/melilla/economia/113482-melilla-es-la-region-con-la-mayor-proporcion-de-personas-sin-hogar.html

Entierro de la madre de Aomar Duddú en Melilla


 

 

           “Toda alma probará el sabor de la muerte”      

        Fatíma Benchacra, madre del histórico líder de los musulmanes melillenses, Aomar Mohamedi Duddú, falleció el pasado día 17 de octubre en Melilla, a los 87 años de edad. Con este motivo, el melillense Aomar Duddú, regresó a Melilla desde la capital de Marruecos, Rabat, en donde ejerce su cargo de Gobernador cultural para la zona oriental del Rif, desde 1987.

           Nunca había asistido a unas exequias musulmanas y hoy he estado prensente en ellas, en el cementerio musulmán de Sidi Ouarich, en la vertiente española, salvo en el acto religioso del interior de la mezquita. Al rito del funeral y el enterramiento solo asisten los hombres. Acabado el rezo fúnebre en el en  la mezquita, se produce el acto del cortejo, que consiste en una pequeña procesión en la que es transportado el cuerpo de la fallecida, que es llevado sobre  unas andas o parihuelas, cubierto únicamente con un velo ritual que cubre determinadas partes del cuerpo y de un paño que cubre la totalidad del cadáver, que antes ha sido objeto de la ablución ritual o “gusul”.

      El cortejo recorrió finalmente las escaleras descendentes del cementerio musulmán  de Sidi Ouariach, hasta el lugar del enterramiento, una pequeña fosa abierta sobre la tierra, en la que es introducido el cuerpo de la difunta, sobre las parihuelas que lo transportaban y  tras soltar sus ataduras. En ese momento y durante todo el tiempo que dura el propio acto del enterramiento y el cubrimiento del sencillo ataúd con la tierra, un grupo religioso no cesa de entonar una “salmodia coránica” con las oraciones rituales previstas y exigidas en estos casos. Acabado el enterramiento, el Imán que ha dirigido el rezo, pronuncia un pequeño sermón de despedida del fallecido (Fard Kifaia) y dirigido también a consolar a los familiares del finado.

   Nota: Ha sido muy interesante observar cómo se ha producido el reencuentro de los dos líderes del colectivo musulmán de Melilla. Aomar Duddú como líder histórico y Mustafa Aberchán como líder contemporáneo. Al final del entierro y en la cola de saludos rituales, se han dado la mano y expresados buenos deseos ambos líderes de la comunidad musulmana melillense.

   

Mustafa Aberchán frente a la Patrona de Melilla


     

 El presidente Mustafa Aberchán en la misa de La Patrona

       Mustafa Aberchán fue el primer alcalde rifeño de confesión musulmana, que accedía a la categoría de Alcalde de Melilla, 502 años después de que el último caid bereber fuera depuesto por La Conquista española de 1497. El hecho, independientemente del juicio político que merezca su presidencia, adquirió la categoría de “histórico” por sí mismo. Han  pasado sólo once  años y muchos melillenses, o no lo recuerdan o ni siquiera lo conocen, pero tiene una magnitud histórica que no decaerá con el paso del tiempo. Hay hechos que pasan a la historia por sí mismos y éste es uno de ellos.

         La historia política de Mustafa Aberchán como presidente y alcalde de Melilla fue la “lucha contra un caballo desbocado”, del que sabes que tarde o temprano acabará tirándote de la montura, por lo que se trata de limitar los daños en la caída. Sin embargo, ese año escaso de 1999/2000,  estuvo plagado de actos muy significativos, que merecen ser recordados, interpretados y valorados con las luces de la perspectiva.

          El primero y más importante fue la presencia de un alcalde de confesión musulmana en un acto litúrgico cristiano, frente a La Patrona de Melilla, el 8 de septiembre de 1999. No creo que haya un caso similar en toda la historia moderna ( yo no he encontrado ninguno equivalente),salvo la presencia en actos ecuménicos de clérigos de diferentes religiones. Sin embargo, la “ofrenda” de Mustafa Aberchán a La Virgen de La Victoria ( la que ayudo a los cristianos en La Reconquista), en nombre de todos los melillenses, fue un hecho histórico que debería permanecer en el “haber” de Mustafa Aberchan, sean cuales sean los errores que haya podido cometer después.

       Revisada la prensa local, sólo El Faro comprendió la trascendencia del acto y valoró sin tapujos la ofrenda de Aberchán, calificándola como “emotivo discurso del Alcalde de Melilla”. El resto de la prensa fue más bien cicatera en el elogio y se enredó con las críticas del fraile capuchino Fray Cejudo, a la clase política de Melilla. La homilía del fraile capuchino fue duramente criticada por parte de la oposición políticaEl diario Melilla Hoy publicó con posterioridad una entrevista con Aberchán, en la que explicaba sus motivaciones para la realización de la ofrenda ante La Virgen de La Victoria. El presidente Aberchán delegaría la representación  de la Presidencia en La procesión de La Virgen, en uno de los miembros de su gobierno, concretamente en José Mejías, Consejero de Economía.

      Pocos días después Mustafa Aberchán conmemoraba y presidía el día de Melilla. Su discurso, que intentó ser alternativo y novedoso, fue duramente criticado por casi todos los medios de comunicación, en un sana discrepancia que ahora mismo, en 2011, ya no existe.  Mustafa Aberchán no colocó ninguna corona de laurel bajo la estatua de Pedro de Estopiñán (al que las crónicas atribuyen la conquista de Melilla) y ese fue la única acción que varió un guión que se ha repetido desde 1991, cuando se recuperó el acto institucional del Día de Melilla.

   La conclusión de todo esto es que Mustafa Aberchán hizo todo esto porque entre cristianos y musulmanes existe un espacio común, que permite asistir a oficios religiosos mutuos sin que se resientan las creencias más íntimas, pero igualmente, cualquier día, otro presidente/alcalde de Melilla de confesión musulmana, podría no acudir a realizar la ofrenda y debería ser aceptado como igualmente normal y lógico, sin pensar que estamos ante el final de Melilla. Creo que doce años después, no se ha valorado suficientemente aquel gesto sumamente ecléctico de Mustafa Aberchan.

 PD (modificada a 20/09/2011): En aras de la precisión histórica voy a añadir algunos datos sobre este interesante 17 de septiembre de 1999. El entonces Presidente Mustafa Aberchán pidió al asesor de Presidencia Jesús Ayala el diseño de un Día de Melilla que respetara al efeméride, pero que no conmemorara La Conquista, por eso, aquel 17/09/1999 fue rebautizado como Día de La Autonomía de Melilla y en ningún momento del discurso presidencial se hizo la más mínima alusión a Pedro de Estopiñán y tampoco se le hizo la hasta ese momento tradicional ofrenda de laurel. Una fina finta que pretendía preservar el Día de Melilla, pero no conmemorar el indudable hecho bélico que supuso la Conquista, porque si no hubo muertes ese día, sí se produjo un encuentro bélico en apenas una semana y a partir de ahí, sin parar durante cuatro siglos.

       Lo que tampoco hizo el Presidente Aberchán es la ofrenda floral a La Patrona, porque como él mismo dice en la entrevista reproducida del diario Melilla Hoy: “En ceremonias religiosas, tan malo es pasarse como no llegar”. También delegó su presencia en la procesión ritual del 8 de septiembre.     Mustafa Aberchán nunca retiró el crucifijo que hasta ese momento presidía la Mesa de La Asamblea de Melilla, y durante su presidencia fue desplazado hacia la zona de las vicepresidencias, pero estando igualmente presente.  En la actualidad, ese crucifijo, ya no puede verse por lado alguno.