Como un faro en la noche


               Faro de Melilla

        Con las nuevas tecnologías y los sistemas de orientación y navegación por satélite, los faros han perdido su antigua utilidad. La luz del faro se emite en intervalos y colores distintos, por lo que el marino, o el oficial encargado de la navegación, sabe a que ciudad pertenece. Los faros permiten verificar una posición en la carta de navegación y son de gran utilidad en la navegación nocturna, pues informan de la proximidad de la costa. En canales interiores se utilizan pequeño faros, boyas  y balizas luminosas.

                 Orientarse es una necesidad. El problema puede resultar el distinguir la señal del faro, en medio de tantas señales luminosas y acústicas de diversa índole.  Los bombarderos británicos dejaban caer cientos de bolas de plomo en su vuelo  hacia las ciudades alemanas, saturando así la capacidad de los entonces incipientes radares. Hoy tenemos navegadores electrónicos de todo tipo, sin embargo, en caso de faltar todo el apoyo tecnológico, no seríamos capaces de encontrar una ruta con plano y brújula, o no digamos ya sin ninguna de esas dos cosas.

       Es una paradoja, pero todo eso que nos ayuda, o que dicen que nos ayuda, nos hace cada vez más dependientes de todos esos elementos. ¿Quién sería hoy capaz de transmitir un mensaje en morse, en caso de necesidad?, o lo que sería peor, en caso de poder transmitirlo,  quién sería capaz de descifrarlo al otro lado. En alguna película vi que un secuestrado al que grababan un vídeo, transmitía un mensaje en morse con el guiño de los ojos. La primera pregunta de los que recibieron la grabación fue: ¿por qué guiña tanto los ojos?.

        La conclusión es que estamos cada vez más desorientados, a merced de grandes operaciones de propaganda mundial y de fenómenos mediáticos de dudosa intencionalidad. La información que nos llega esta cada vez más manipulada y filtrada, de manera que orientan nuestra indignación, opinión y preocupación hacia determinados lugares. La realidad del mundo pasa ante nuestros ojos sin que nos percatemos de qué está sucediendo.  No tenemos capacidad de discenir la veracidad o no de mucha de la información que nos  llega y con la que nos mediatizan. Y esto abre la puerta hacia ulteriores entradas y temas en este blog. 

               El Alminar de Melilla es el blog total, esa es la intención.