Archivo diario: 13 diciembre, 2016

El cierre de la parroquia de San Agustín


            La techumbre de la parroquia de San Agustín ha llegado al límite de su resistencia. En el año 2013, el párroco José Manuél Gonzalez, primer sacerdote diocesano de la iglesia del Real,  lanzó una campaña para recaudar fondo destinados a la reparación de la las cubiertas del templo, con escaso éxito. La iglesia que otrora fuese una de las más ricas y adornadas de la ciudad, se encontraba en un momento bajo. Las catequesis son muy populosas, pero el número de fieles colaboradores eran muy pocos. Entre sus muros había anidado el movimiento personalista del padre Hurtado. Con el nombramiento de un párroco diocesano el Obispado intentaba unificar toda la iglesia de Melilla bajo un solo mando (un solo rebaño y un solo pastor), acabando con desviaciones doctrinales no admitidas por la Iglesia.

          En 1989, además de acabar con el culto al Cristo de Limpias en el Barrio del Real, el padre Jesús Hurtado culminó una reforma integral del templo, edificando los salones parroquiales, instalando un falso techo, sustituyendo las antiguas cubiertas de uralita y adelantando el altar casi hasta el centro de la nave de la iglesia. A lo largo de la década de 1980, la parroquia del Real quedó vacía cual iglesia del hereje Lutero, perdiendo todos sus altares, imágenes y exornos, donados por los fieles del barrio obrero más importante de la ciudad. Tras las poco acertadas reformas, y el personalismo vicenciano de Hurtado, la feligresía abandonó la parroquia.

           Enderezar un rumbo errado desde décadas, pese al innegable esfuerzo de los padres paúles, no es algo que se pueda hacer en dos años. Uno de los últimos párrocos paúles de San Agustín, se quejaba de que el grupo vicenciano allí presente, no obedecía el mandato de la iglesia y además imponía su propio catecismo. Monseñor Catalá Ibañez obligó en 2011 a impartir las enseñanzas oficiales de la Iglesia, el catecismo de Joseph Ratzinger, quien lo elaborara siendo presidente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, o Santo Oficio. Este hecho motivó que la mayor parte de los catequistas “vicencianos” presentaran su renuncia al nuevo párroco.

       En estas duras condiciones, fue nombrado el sacerdote Rafael López Cordero, quien recibió el apoyo directo del Obispo de la Diócesis, en su visita del mes de noviembre de 2015, celebrando allí una misa, en la que se nombró un nuevo acólito, y se repuso el culto del Cristo de Limpias.

       Todas estas medidas de apoyo se vieron sacudidas por el Gran Terremoto del 25 de enero y los cientos de sacudidas posteriores. Cayó un de las campanas de la iglesia de San Agustín y la visita de los técnicos municipales de arquitectura, determinó el riesgo de caída de la techumbre, y el cierre obligado de la parroquia de San Agustín. Hay que tirar el techo y hacer uno nuevo. La superficie de la iglesia es muy grande y la obra es muy costosa. La parroquia ya no podrá abrirse al culto.

         La misa diaria de las 7 de la tarde, de lunes a sábado, se celebra en el salón parroquial contiguo, y la dominical de las 12 de la mañana se está celebrando en el pabellón polideportivo del Instituto Miguel Fernández. Apenas a 200 metros se encuentra la capilla de Cristo Rey, del antiguo hospital militar, cerrada desde hace una década, y en camino directo hacia la declaración de ruina, pese a estar protegida por un decreto de Bien de Interés Cultural. La iglesia de San Agustín está cerrada desde el mes de septiembre.

Anuncios