Ara Malikian en el Auditorium Carvajal


 

                                    Un violinista sobre el suelo de Melilla

             Ara Malikian (1968) músico y violinista libanes de origen armenio y afincado en España es desde hace mucho un nombre propio dentro de la historia de la música, como Paganini, con el que gusta compararse o asemejarse.

               El 8 de julio de 2018 pasará a la historia de la música en Melilla como el día que el que Ara Malikian compartió su incomparable música con el pueblo melillense, en el Auditorium Carvajal, un recinto adecuado para actos lo más abiertos posibles, lejos del restrictivo y pretendidamente selecto Teatro Kursaal. Este Auditoium es para todos y todas los melillenses. Hay que decir que tiene mucha mejor acústica que el templo faraónico y mil millonario del antiguo cine Nacional, hoy Teatro Kursaal Fernando Arrabal, a regañadientes.

                Las gradas del Carvajal son más cómodas y cercanas al escenario, que “el gallinero” del Kursaal. Si en las gradas de este auditorium, se instalasen los mismos asientos de plástico que en la tribuna del estadio Álvarez Claro, este reciento inaugurado en 1962, podría volver a ser un referente en el mundo cultural y musical. Uno de los problemas del Kursaal es el pequeño aforo, y sobre todo, “la exclusividad” de las zonas de butaca y plateas, con entradas casi imposibles de adquirir, cuando llegan a la ciudad artistas de la calidad y nombre de Ara Malikian. Su anterior actuación en nuestra ciudad, queda apenas como un dato en las hemerotecas, y en el recuerdos de los privilegiados.

                               Ara Malikian y el árbol armenio

                    Ara Malikian es un violinista que recoge todas las influencias musicales posibles, y también, y sobre todo, humanas. Su elevadísima categoría musical, está a la altura de su calidad personal. Aúna la excelencia musical y la sensibilidad humana, que transmite a las cuerdas de su violín, que es una extensión de su cuerpo. Todo lejos del divismo, acompañado de excelentes músicos, y con una humildad extraordinaria.

                          Ara Malikian vivió la Guerra Civil del Líbano, en el que era el país más multicultural del mundo, y por su ascendencia paterna, es un exiliado armenio. En 1915, existía en el Imperio Otomano una población de 2,5 millones de armenios. El Imperio otomano estaba regido por el Sultán Abdul Hamid II. El día 24 de abril de 1915, bajo las órdenes del Ministro del Interior Taalat Pachá, se inicia el llamado genocidio armenio. A lo largo de un año, las tropas del Imperio Otomano (derrocado finalmente por Mustafá Kemal Atatürk en 1923) masacraron a 1,5 millones de ciudadanos armenios. El libro El árbol Armenio, de G.H. Guarch, ciudadano español de origen armenio.

                            La República de Turquía no niega el hecho histórico de la masacre en masa de los armenios, pero no le otorga la calificación de genocidio, al no considerarla como algo planificado, que sí parece que lo fue. Lo mismo  ocurre con la matanza de  los Tutsis en Ruanda en 1984, o la de los camboyanos a manos de los Jermeres Rojos de Pol Pot. La diferencia entre masacre y genocidio no radica en la cifra, sino en la voluntad y planificación de la matanza de un determinado grupo étnico.

                               Ara Malikian hizo referencia a su condición de libanés y a sus orígenes armenios. Mencionó tanto la guerra civil libanesa como el genocidio armenio. Su música y propuesta es la mezcla de culturas, la receptividad antes las influencias culturales, la apertura de miras frente a un mundo diverso y plural, con la humildad como principal baza. Nadie es superior a nadie. Una noche mágica, para la historia, con una música y entrega sublimes, por parte del éste libanes iniversal.

                           Una propuesta musical histórica, para una ciudad en la que hay una apuesta por “la desintegración”, con fuerzas tirando en direcciones opuestas y similares intensidades. Las campañas del miedo al otro, como única apuesta electoral, sin participación común en actividades para todos/as, no augura ningún buen fin.

 

 

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4 Respuestas a “Ara Malikian en el Auditorium Carvajal

  1. “A lo largo de un año, las tropas del Imperio Otomano (derrocado finalmente por Mustafá Kemal Atatürk en 1923) masacraron a 1,5 millones de ciudadanos armenios.” No me cansaré de repetirlo:

    Kemal Atatürk era parte de los jóvenes turcos, y militar (alto rango) durante el Genocidio Armenio. Luego terminada la PGM, el llevó a cabo una revolución para juntar a toda la milicia nacionalista turca. En ese marco, expulsó, persiguió y MASACRÓ a las poblaciones armenias que habían retornado a sus pueblos luego terminada la guerra. Ver casos de Marash, Aintab (llamada Gazi Antep por su ataque a la población armenia), Hadjin, y otros tantos pueblos. No olvides que esos ataques de limpieza étnica fueron llevados a cabo en masa hasta 1923, más o menos.Durante sus años, no cesaron las persecuciones y crímenes, esta vez, contra la población Kurda, que fue perseguida constantemente para que nunca puedan tener una conciencia de pueblo-nación. Por supuesto, otro criminal y genocida.

    • La implicación del Partido Nacionalista de los Jóvenes Turcos está fuera de toda duda. La mayor parte del genocidio armenio se dio entre 1915 y 1916. La implicación personal de Ataturk puede ser debatida y necesita demostración. Hay dos casos de los que no cabe duda, el del Sultán y el del ministro del Interior. Aque Estado que organizó el genocidio armenio , no es el actual.

  2. Quizás para ti sea un caso “controversial” pero ya te he citado datos para que puedas investigar.
    Mustafá Kemal es el que completo el genocidio armenio entre 1915 y 1920 en la llamada guerra de la independencia que en los hechos significó la eliminación definitiva de las minorías (armenios, griegos y asirios) del antiguo imperio otomano. Una prueba de ello fue que cuando organizó la república en 1923 muchos de sus funcionarios fueron miembros del partido de UP cuyo objetivo había sido la eliminación de los armenios.

    En otras palabras, Mustafá Kemal tiene las manos manchadas de sangre y por tanto otro criminal asesino.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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