El censo de los apátridas


Hemos preguntado hasta 70 veces 7 si existía algún censo o registro del número de marroquíes con residencia ilegal en Melilla. Nadie ha respondido. Marruecos no reconoce como ciudadanos a la mayor parte de los residentes expatriados en las ciudades de Ceuta o Melilla, ciudades a las que tampoco reconoce.

Las fronteras estás cerradas desde el 15 de marzo de 2020, situación inédita en los 5 siglos de historia española de la ciudad. Es una ocasión inmejorable para realizar ese centro o registro de ciudadanos indocumentados, para que en un futuro próximo, cuando se reabran, contar con un «dique» de ciudadanos indocumentados, a los que no puedan incorporarse otros nuevos, en esta situación de suma y sigue, a la que nadie pone soluciones, desde hace décadas.

España es uno de los países europeos más garantistas con respecto a los apátridas y a los ciudadanos extranjeros. Dispone de una Ley Orgánica 4/2000 de 11 de enero, sobre Derechos y Libertades de los Extranjeros en España y su Integración Social y un Reglamento sobre la Condición de Apátrida, basado en el Estatuto de Apátridas, publicado por la ONU en 1954–

El pasado mes de octubre causó cierta alarma social la acumulación de personas indocumentadas frente el Cargadero de Mineral, en un local de la Comisión Islámica de Melilla, que pretendía llevar a cabo «un listado de ciudadanos marroquíes en Melilla», con documentación del país de origen o sin ella. Gracias a esa iniciativa, ya tenemos una primera cifra aproximada de ciudadanos en situación de irregularidad documental, aproximadamente unos 1000, aunque probablemente sobrepasen esa cifra.

Yimmy Moh, es el representante legal de la CIM, y presidente de la Asociación para la Comunidad Musulmana, una de las más antiguas de la ciudad, presente y con actividad continuada desde el proceso de Regulación Documental de los melillenses rifeños en 1986, que dejó muchos flecos, irregularidades, y situaciones familiares de difícil explicación, que crean situaciones de desigualdad legal, que todavía no se han resuelto.

La Comisión Islámica de Melilla afirmaba el mes pasado, que se habían dirigido a la Delegación del Gobierno de modo oficial, y que no han recibido respuesta ni atendido a una solicitud de cita presencial. Al parecer, y en la presente semana, ya han solicitado esa cita mediante escrito registrado. La Delegación de Gobierno dice que este tipo de censo o de registros es competencia suya, lo que es cierto, pero en cuanto se cumplan dos años de presencia continuada en España, según la Ley de Extranjería, todos esos ciudadanos que tengan documentación marroquí, y no estén incursos en algún proceso penal, bien en Marruecos o en España, tienen derecho a que se les autorice una situación temporal de residencia.

La situación es complicada, y las relaciones con Marruecos están en estado de hibernación, por ello, y ante la falta de respuesta de las autoridades melillenses, la CIM se ha dirigido directamente al Ministerio de Interior del Gobierno de España, que tendrá que arbitrar una solución o dictamen. En pocos meses, cuando las fronteras vuelvan a estar abiertas, el globo de la residencia ilegal volverá a inflarse. Es una situación que supone una distorsión grande en la composición cultural y social de la ciudad, y que está modificando el perfil de la misma. ¿ Quién encargó el pseudo censo? Todavía hay tiempo, pero no mucho.

La historia del quiosco errabundo


De una entidad como la ONCE, se supone una preocupación máxima por las condiciones de seguridad e higiene laboral de sus trabajadores. Hay muchos trabajadores que venden cupones a la intemperie, en la puerta de centros comerciales o en zonas muy transitadas, en jornada laboral completa, y sin importar las condiciones climatológicas.

De la Consejería de Medio Ambiente debería esperarse una vigilancia extrema en cuanto a la instalación de los quioscos de venta de cupones y otras loterías de la ONCE, una organización que atiende hoy en España las necesidades laborales, físicas y médicas de muchos colectivos discapacitados, y no solo de las personas con discapacidad visual. Esta Consejería debe explicar el traslado de este quiosco, instalado originalmente en la calle del general Pareja y luego en la del General Chacel y finalmente en un rincón perdido, umbrío y húmedo de la plaza de los todavía Héroes de España. Debe explicar porqué no se permite la reposición del quiosco en su lugar primigenio, y si fue expulsado de la 2ª de las instalaciones, por la reclamación del propietario de un edificio, en la zona en donde ahora está el puesto de castañas asadas. Quien manda en las calles es la Consejería de Medio Ambiente.

La ONCE debe explicar si aceptó esa desubicación de motu propio o por presiones externas, y porqué no ha solicitado la reubicación en la calle del General Pareja. Los quioscos deben estar en los lugares más visibles, en zonas transitadas y sobre todo, en donde los trabajadores estén en mejores condiciones. En la actual ubicación, queda semioculta por la terraza de la cafetería colindante.

Desconocemos si el Gabinete de Seguridad e Higiene en el Trabajo actúa de oficio, pero este quiosco está actualmente ubicado sin conexión a la luz eléctrica. La lamparilla de alumbrado debe aportarla el propio trabajador, y funciona con pilas. Por tanto, el puesto laboral está expuesto a la humedad, al frio y al calor, sin protección auxiliar de ningún tipo.

Por si estas condiciones no fueran suficientes, el quiosco, de unos 400 kilogramos de peso, está elevado sobre el suelo con tacos de madera y trozos de ladrillo. No está anclado de una manera fija, lo que contraviene cualquier normativa. Es una situación vergonzosa y vergonzante, que exige explicaciones y soluciones definitivas.

Las ruinas de Santiago antiguo


Enrique Delgado

El tercer secreto de Santiago, el conocimiento

El primer sello descubrió la peste, la del amianto. El segundo sello abrió el de la muerte, la del soldado Benito. El tercero abre el sello del conocimiento.

La historia de este cerro es de sobra desconocida. Su posición domina todo el valle de Melilla. Para ello hay que imaginarlo todo sin el menor atisbo de construcciones, sin el desmonte, con laderas más pronunciadas que se extendían hacia los cuatro puntos cardinales. Cuando llegan los castellanos en 1496, según el León Africano, su población huyó a los montes cercanos, que no pueden ser otros que Camellos, Mª Cristina y Santiago, y en cualquier época debió ser lo mismo, sobre todo en los asaltos normandos, o de los piratas berberiscos y otomanos.

Todos están relativamente alejados, y solo al alcance de la artillería de grueso calibre, que no era tanta, ni tan precisa. La cartografía ofrece indicios, pero también tiene imprecisiones, porque solo recogía a lo que se tenía acceso. Lo desconocido era y es imposible de reflejar. Tampoco se refleja lo que no se quiere.

¿Qué esconde el cerro de Santiago?

En la parte alta del cerro y a la vista de Melilla, los castellanos edifican en 1571 y 1575 dos pequeños fuertes de planta redonda, de piedra y madera, que serán asaltados y demolidos en 1679. No sabemos qué había en la parte baja del cerro, ni en la ladera Oeste. Sin embargo, el bosque sagrado, la mezquita del morabito y quizá algunas edificaciones más, sí estaban allí, al menos desde el siglo XVI. Sabemos que estaban porque su demolición se incluyen en el Tratado de Demarcación de Límites de 1860.

La cuestión está en datar las dimensiones y construcción de la alcazaba rifeña. Si la zona la recuperan a finales del siglo XVII, es lógico y acertado pensar que fortificarían el cerro a partir de esa fecha. La única descripción conocida es la del relato de Memorias del Ayudante Álvarez, que sufrió cautiverio en 1858, en una serie de operaciones para arrebatar a los rifeños algunos cañones que tenían en su poder. En el relato nos enteramos de los puntos de ataque que los rifeños tenían en su poder: Horca baja, camino de Camellos y Trara.

La alcazaba perdida de Santiago

Las Memorias del Ayudante Álvarez constituyen el libro menos citado de la historia de Melilla, y del que desconozco si existe algún ejemplar en la ciudad. Su precio en el mercado de 2ª mano está en los 200€. El ayudante y luego prisionero Álvarez describe así la alcazaba: «A 860 varas de los fuertes exteriores de la plaza se levanta el cuartel llamado de Santiago, de un solo cuerpo y bastante área, construido por nosotros y tiempo hace en poder de los moros, donde establecen su guardia para hostilizar á la plaza, colocados detrás de las infinitas zanjas abiertas aquí y allá en el campo, y a las que dan el nombre de ataques». Aquí comete un error el ayudante, porque el fuerte español ya no existía desde 1679 y era de pequeño tamaño. Lo que también afirma el ayudante, es que los rifeños tenían un destacamento permanente de entre 200 y 400 hombres en las inmediaciones. Esto quiere decir que deberían disponer de dependencias, de aljibes, de algún tipo de muralla exterior.

Capturado Álvarez, nos sorprende con esta afirmación: «Pero los moros tenían orden de no matarle allí, sino al frente de Melilla en el sitio de la Higuera. El cuartel de Santiago se destacaba en el fondo como una masa oscura y gigantesca«. Con esta descripción, está claro que no nos encontramos frente al pequeño y demolido fuerte español, sino bajo una alcazaba de grandes dimensiones.

Tanta como para acoger durante un mes al sultán marroquí y Príncipe Muley El Abbas, y a un ejército de 1200 hombre, desde el 30 de octubre hasta el 20 de noviembre de 1863. Tras firmar el Acuerdo de Demarcación con el general Francisco Merry Colom, abandonó el territorio exterior de Melilla. Los españoles iniciarían la construcción del nuevo fuerte de Santiago en 1895. Todos los fuertes históricos hoy existentes, fueron construidos en los cinco últimos años del siglo XIX. La tipología de estos fuertes, no coincide en nada con los restos existentes en la parte alta del cuartel de Santiago. Es más, tampoco coinciden en nada con los restos más antiguos de otras construcciones y muros existentes en algunas zonas de la ciudad. Lo que más llama la atención, es el enorme aljibe de dos cuerpos, existente en esta zona, a la que denominaremos como histórica. No hay una sola alcazaba musulmana en España, que haya sido destruida tras su conquista. Todas fueron habitadas de inmediato y reedificadas a los usos y necesidades de los castellanos.

¿Qué hay en el cerro de Santiago? Ese es el cuarto sello, pero no nos toca a nosotros descubrirlo.

Las mazmorras del cuartel de Santiago


El soldado Benito, el segundo secreto de Santiago

Una paliza mortal no se da en cualquier lugar. Hay que buscar un lugar escondido, en donde no se oigan los gritos. Ningún lugar mejor que una mazmorra o incluso el polvorín, de gruesas e insonorizadas paredes. Hemos buscado las dos cosas y las hemos encontrado, una por casualidad, a la otra nos llevaron.

Los cuarteles de Melilla se caen, pero es porque no tienen mantenimiento. Los soldados de reemplazo mantuvieron los cuarteles con sus múltiples oficios: carpinteros, pintores, fontaneros, albañiles, electricistas, mecánicos, soldadores, oficinistas, servicios generales, sanitarios, conductores. Eran mano de obra esclava como la de Stalin en sus campos de trabajo. Los dos años de servicio militar se hacían muy largos en Melilla, y «había que buscarse la vida».

Una de esas maneras de buscarse la vida era la de convertirse en asistente, «machaca» de un oficial, ayudarle en sus quehaceres personales, o incluso de ayudante de una clínica. Cualquier cosa antes que «los barrigazos», la instrucción, los ejercicios de tiro, las marchas nocturnas, las guardias .

Eran chicos jóvenes, gran parte de ellos salían por primera vez de sus comarcas, pueblos y ciudades. Melilla era la aventura, pero dos años se hacían muy largos, en la década de 1950. Está claro que Benito López Franco tenía don de gentes, y supo buscarse la vida, como ayudante en la enfermería, quizá también en la consulta de algún médico militar, como cantante en alguna fiesta privada.

Es verdad que estaba muy prohibido el relacionarse con «chicas civiles», como se decía en el argot cuartelero, y más aún, si se trataba de la hija de un jefe militar. Eso garantizaba el calabozo como mínimo. La vida del soldado de reemplazo en Melilla era muy modesta y casi de monje. Se pasaban los meses echando de menos a sus novias y a sus madres. El mito de la calle Mar Chica era de alto rango. Los soldados, obligados a vestir siempre el uniforme, tenían prohibido el acceso a muchos lugares.

Sin embargo, el amor, como los átomos, atraviesa cualquier barrera o límite. El amor prohibido multiplica el valor para enfrentarse a cualquier riesgo , pero también activa las fuerzas oscuras. El 17 de enero de 1950 el soldado Benito recibe la mortal paliza, en una mazmorra o en el polvorín. Es llevado al cementerio al día siguiente, con la hoja, que no certificado, de «suicidio», y enterrado en la parte no sagrada del cementerio, con los herejes y los «represaliados del franquismo».

¿Quién inició el culto? Según opiniones autorizadas, la novia y algunas amigas que estaban en el secreto. Todas siguieron con sus vidas, pero la «inocente novia» no se olvidó nunca de él. A escondidas, con amigas cómplices, se encargó de que no faltaran flores en su tumba sin nombre. Los cultos son así, se inician de modo espontáneo, y es el pueblo el que escoge y decide a sus «santos» o a quién venera. La reunificación de cementerios con la Democracia hizo el lugar más accesible. El culto debió arraigar en la etapa más oscura del franquismo, y quizá las autoridades no se atrevieron a actuar, porque eran sobre todo cobardes, y temieron que lo que constituía un secreto, acabara siendo vox populi.

El cuartel de Santiago fue probablemente el escenario de un crimen sórdido e impune, que sigue en la memoria colectiva de la ciudad, bajo la forma de un culto popular. Hay tres iniciativas para salvaguardar el palmeral del cuartel de Santiago y de su jardín histórico. Una de ellas, auspiciada desde El Alminar, pide que el palmeral o jardín lleve el nombre del «soldado de los milagros», y ya lleva recogidas más de 300 firmas.

El segundo sello ya está abierto. Propuesta de nombre de Soldado de los Milagros» para el palmeral: https://chng.it/FY9FyNGb

Nota:https://elalminardemelilla.com/2011/09/14/el-soldado-de-los-milagros/

Expediente amianto en Melilla


El primer secreto del cerro de Santiago, el amianto

Nadie habla de esto. Los acuartelamientos de la ciudad acumulan amianto para cubrir la ciudad al completo. Es un veneno letal, un agente cancerígeno de primer orden. No sabemos en dónde está el supuesto almacén de amianto al que se llevaron las miles de planchas retiradas del hospital militar. Hay una empresa encargada de su traslado y custodia, pero nada más. Esperemos que no lo estén fracturando o triturando para disimularlo entre los escombros de la planta situada junto al acantilado de Horcas Coloradas.

Si la ciudad va a asumir la gestión de los cuarteles que Defensa está cediendo, lo primero que debe elaborar es un plan de amianto, en donde almacenar las planchas de uralita, sin alterarlas en modo alguno. Debería pensarse en una instalación fija y cubierta, porque no existe transporte para este tipo de material. El gran problema de esta sociedad, es la cantidad de residuos venenosos que ha generado, y que permanecerán en el Planeta hasta su mismo fin.

Al pasear entre los derruidos barracones del acuartelamiento de Santiago, entre sus calles y plaza de armas, lo primero que se viene a la cabeza es que ha existido un plan oculto de destrucción. En los 20 años que lleva en estado de abandono, se ha dejado destruir a conciencia. Se han arrancado vigas de madera, losetas, tuberías, cables, y cualquier otro material aprovechable y reutilizable. Sin embargo, en esta colina que recuerda más a Silent Hill o Raccoon City que a cualquier otro lugar, lo primero que se viene a la cabeza es: ¿Dónde está el amianto que falta?

Hay varias toneladas de amianto fracturado en todos los edificios, en las habitaciones, en los antiguos talleres, en la capilla, en las cocinas, en la galería de tiro. El amianto fracturado es veneno en estado puro. Sin embargo, todos los barracones y edificios de las compañías están a cielo abierto. Su presencia en el suelo debería ser el triple de la que se observa, por lo que la sospecha es que se retiró de allí de manera encubierta. ¿Dónde, cuándo y cómo fue retirado todo ese material?

Un edificio abandonado puede permanecer en ese estado décadas, pero aquí ha existido demolición clandestina. No es normal que todo esté en ese estado de ruina. Está claro que todo lo que pudiera tener valor fue retirado. Mobiliario, decoración. Solo queda una zona de tejas y vigas de madera, que pudieran ser aprovechables, si se retirasen ordenadamente.

Este es el primero de los tres secretos del acuartelamiento de Santiago que desvelaremos. Las imágenes hablan y hablarán por sí solas. El primer sello está levantado.

Nota:https://elalminardemelilla.com/2018/01/09/la-ciudad-deshabitada/

La caída de la torre sin nombre


Derrumbe en la Avanzadilla

Hemos consultado todos los libros de los historiadores que en Melilla han sido, y no hemos hallado nombre para esta torre, de ladrillo rojo, y que arquitectónicamente planteaba muchas cuestiones. Dentro de una fortificación de piedra, aparece una torre de planta cuadrada y edificada con ladrillo rojo y piedra caliza. Es en toda esta zona en donde el ladrillo rojo es más visible, material que conforma la puerta de santa Ana, que deja atrás la aun más extraña capilla de Santiago.

Esta es la plaza de la Avanzadilla, porque en Melilla la Vieja y sus recintos, todo tiene nombre, menos algunas cosas. Son de sobra conocidas nuestras discrepancias con la historiografía oficial y su interpretación, por lo que no vamos a insistir en ello. Lo que sí nos asombra y desconcierta, es que se derrumbe un torreón completo, que daba carácter a la plaza de la Avanzadilla, y no se emita ni una sola nota de prensa, ni se informe del suceso.

En la actualidad, está completamente cerrado toda el recorrido entre el túnel de santa Ana y la puerta de Santiago. La causa más probable del colapso de la torrecilla, ha sido la serie de seísmos soportados por la ciudad desde el pasado mes de marzo, que tuvo su pico máximo en el mes de agosto de 4,5M. En los últimos 3 meses, la ciudad ha registrado una docena de movimientos sísmicos > 4, y de Intensidad III, de categoría media, pero suficientes para colapsar y provocar el derrumbe de construcciones débiles o muy antiguas, como es el caso.

Sin embargo, todo esto sigue dando igual. La torre desaparecida de la plaza de la Avanzadilla ya ha sido desescombrada en su totalidad, y no existe ninguna noticia o información al respecto. La información emitida y disponible es = a 0, lo que resulta inquietante y extraño. Se ha retirado absolutamente todo del lugar, incluidos los lanceros de Estopiñán, y el busto del emperador Carlos V.

Era una torre extraña que casi nadie se molestaba en fotografiar. Ya no es nada. Ya no precisa de explicación alguna.

La hora del Estado en Melilla


¿Hay un problema, se nombra una comisión. ¿Hay una Comisión? Hay una dietas. ¿Hay unas dietas? Hay un dictamen inacabable; pero no hay jamás un solución al problema. Porque España es el país de las Comisiones y las dietas. Quien así se expresaba era el parlamentario socialista Indalecio Prieto en 1921, en los debates parlamentarios tras el Desastre de Annual.

«Os dije antes el grado de corrupción al que se había llegado», decía el diputado Prieto, en una serie de discursos en el Parlamento, en los que destacaba lo que él llamaba «el vicio de Melilla«. Lo que en principio no estaba corrupto, lo acababa estando, y lo que eran cientos de millones en origen, acababan siendo decenas en destino. A toda esta situación se llegó por la tolerancia del contrabando, la lenidad de los castigos, la sensación de impunidad ante cualquier fechoría, que acababa minando la moral de la ciudadanía. La conclusión de Prieto en su último discurso parlamentario no pudo ser más demoledora: «Confirmé que la Comandancia de Melilla era una charca pestilente, formada por toda clase de inmoralidades y vicios».

A lo largo de la última década nos hemos sobresaltado antes los registros en el Palacio de la Asamblea, ante el rosario de presuntos delitos cometidos, ante la lista interminable de «practicas irregulares» en la gestión administrativa, que no se han acabado sustanciando en ni siquiera un reproche formal. Esto es la sensación de impunidad. «No hay ejemplo más demoledor para la conciencia de un país que la impunidad de todas estas tropelías. El problema de España es de moral y de decencia pública», decía Prieto en los discursos referenciados. Identificados «los focos corruptores», hay que actuar contra ellos de modo inmediato. También hemos visto detener consejeros, ingresar en prisión, y luego acabar todo en sobreseimientos.

No pueden existir zonas de sombra, zonas a las que no llegue la acción del Estado, su regulación, su igualdad de trato y su justicia en la distribución. En esta situación, ya detectada hace 100 años, no se puede proseguir. Melilla no puede seguir al margen de la fiscalidad del Estado y de su acción. Es ese hecho diferencial, el que crea situaciones que parecen permitidas en esta parte del territorio nacional, y no en el resto. Esa diferencia y su mantenimiento nos lastra.

El Estado debe tomar las riendas de la regulación económica de la ciudad, porque no puede permitirse que subvenciones se pierdan por la incapacidad de gestionarlas, o que las decenas de millones de euros para el futuro económico de Melilla se acaben disipando, sin que alcancen el fin al que fueron destinadas, porque el dinero se acaba tarde o temprano. Empresas creadas «ad hoc» ante la nueva situación, proyectos absurdos como el aeropuerto sobre el mar, la ampliación del puerto sobre el papel, o la creación de la «isla de artificiales» frente a Horcas Coloradas, la red de hoteles en lugares imposibles, o la construcción de colmenas en los cuarteles cedidos por Defensa, no pueden acaparar los fondos que se van a recibir. No pueden darse subvenciones a empresas, que no estén al menos constituidas y con actividad reconocidas, al menos desde dos años antes. Lo contrario es especulación y captación de fondos. La información privilegiada circula muy rápido en la ciudad.

Melilla carece de lo básico. Hay que subvencionar el transporte porque si no, desaparece. Las navieras cambian de nombre y dueño cada año. Hay zonas urbanas con infraviviendas, mientras se planifican nuevos proyectos especulativos. La situación se torna insostenible y es el Estado el que debe tomar la riendas de la armonización económica de la ciudad. Tiene capacidad, información, poder suficiente y sobre todo, el deber de hacerlo. Cuando el GIL marbellí llegó al gobierno en 1999, el Estado le retiró al Ayuntamiento las competencias de urbanismo. En la etapa anterior, la Delegación renunciaba a su capacidad de gestión, y se la entregaba al Gobierno local, y se situaba un paso por detrás.

En esta semana que entra, nos jugamos el gobierno autonómico de Melilla, y el de 2023. Si la enorme crisis que se va a abrir no se soluciona con contundencia, tendremos una gestión moribunda hasta las próximas elecciones. Hay una parte muy sana de este gobierno local, pero no podemos olvidad de la máxima de san Bernardo: “Creedme: Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es, pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible; porque, si bien te examinas, siempre hallarás alguna cosa que podar”.

Contamos con un buen Presidente de Melilla, Eduardo de Castro, una buena Delegada del Gobierno, Sabrina Moh, y una irreprochable Vicepresidente, Gloria Rojas. Tres ejemplos de moralidad y decencia pública, incluyendo a José Miguel de los Santos, un Comandante General ceñido a sus misiones militares.

Nota: https://elalminardemelilla.com/tag/san-bernardo-y-la-poda/