Archivo diario: 17 octubre, 2012

El Alminar en su máximo registro


     ¿Qué imagen escoger para un día así, en el mes en el que mayores tribulaciones han azotado El Alminar?. De repente, en medio del más espeso de los silencios, de las más constante bruma, hoy se han registrado más de 1800 visitas, lo que supone triplicar en una sola jornada, la media de visitas de todo el mes. ¿Qué ha sucedido?. Es imposible saberlo, aunque de repente se corre la voz de que alguien está en algún sitio y el aluvión de visitantes desbarata cualquier estadística anterior. En lo que se refiere a este modesto blog, la anterior cifra máxima  databa del mes de marzo del presente año, en el que en un solo día se registraron 1485 visitas. Hay una cosa que quiero contar, y es que El alminar es una bitácora absolutamente anónima.  Yo no sé ni puedo ver quien se conecta, no sé cual es la personalidad real del comentarista, no puedo averiguar desde dónde se conecta cada cual. Nada de eso es trascendental, lo importante es que se siga acudiendo aquí a buscar cualquier cosa, y que quien la encuentre, se sienta satisfecho y se quede.

          Desde lo más alto, pero si perder nunca de vista el suelo, quizá sea ese uno de los secretos del Alminar, a todos, a los que han entrado por 1ª vez, a los que lo hacen constantemente, o de modo ocasional, siempre, gracias.

Las mejores aceras de Melilla


         El de las aceritas es un tema que gusta en Melilla, porque todos intentamos caminar por ellas sin matarnos. Hay otro blog que se ocupa de las aceras y es el de La Otra Melilla. Hoy vamos a mostrar, más que otra cosa, las llamadas aceras inexistentes o impracticables. Es un pequeño botón del amplio catalogo monumental de aceras imposibles de la ciudad de Melilla. La ciudad que se gasta 800.000€ en una inexplicable pinacoteca, 760.000€ en renovar la llamada avenida de Europa o zona de tránsito entre Melilla y la frontera marroquí, y 120.000€ en tirar un muro en uso para sustituirlo por uno transparente mantiene un pésimo estado de las aceras, con farolas y postes  en medio de un acerado de ridículo tamaño, o incluso inexistente. En cualquier caso son barreras infranqueables que se mantienen así desde hace décadas.

                 Eso sí, las campañas publicitarias sobre renovación de las mismas o sobre la construcción de zonas rebajadas para permitir el paso de sillas de ruedas, son de tal calibre, que pudiéramos pensar que toda Melilla es una acera nueva. Estos son temas blandos y motivantes, que suelen incitar a gran número de comentarios y de visitas. Los temas gruesos y de gran calado causan mucha prevención. No todos entienden o quieren opinar de temas complicados, pero todos pasamos y paseamos por las aceras. El Alminar debe dar cabida a todo.

           Nota:  Definición de acera según la RAE (Real Academía Española):  Orilla de la calle o de otra vía pública, generalmente enlosada, sita junto al paramento de las casas, y particularmente destinada para el tránsito de la gente que va a pie.

Paseando entre ruinas modernistas


            Pasada una semana, cualquier noticia en Melilla es pasto de hemerotecas. Nada produce el más mínimo debate. Nuestro modernismo está ya más cerca de Pompeya o Herculano, que de Barcelona. Son muchos años de dejación, de no hacer nada, de no obligar a los propietarios a nada, aunque también es cierto que  muchos edificios están ya en ruina económica. Ha existido una dejación absoluta, o una falta de un verdadero plan de conservación del centro de la ciudad, el llamado modernista. Todo se cae, menos la estatua de Franco y la suela de zapato del monumento de la plaza Héroes de España.

            Encontrar edificios en ruina evidente para el ciudadano, excepto para la administración es algo que resulta cansino. Es una evidencia que ni los responsables de cada área, ni nadie relacionado con las mismas pasea por la ciudad, porque si no verían lo que vemos todos.  Sobra el dinero para pagar 120.000€  en la obra más absurda del mundo, la demolición del muro del campo de fútbol del Tesorillo y cambiarlo por uno transparente, pero no para pagar servicios básicos de los que carecemos en Melilla. No hay marquesinas de autobuses dignas de ese nombre, todo está en un estado pésimo de mantenimiento, las aceras están en un estado que provocan más caídas que el que sería su servicio original, el de transitar por ellas. Tal es el aspecto de la ciudad, que hoy un nuevo comentarista lo describía como decadente, y creo que es el adjetivo que mejor se le ajusta.

     ¿Dónde debe mirar el ciudadano de Melilla al andar, al suelo para no tropezar y escalabrarse, o al cielo para evitar la caída de un cascote o de un balcón entero?. ¿Cómo puede estar un edificio en este estado, en el mismo centro de la ciudad y no ser advertido?. ¿Tiene esto ya algún sentido?, ¿para qué escribir de nada?, y la gran pregunta, la que siempre aparece al final ¿Tiene Melilla salvación y luchamos por conseguirlo?, o ¿abandonamos y dejamos que todo caiga?.

      Nota:  En días pasados, técnicos inspeccionaban el edificio en donde murió un trabajador.