El semáforo que estrangula La Avenida


                          Cerrado 78 – Abierto 23

                Este es un semáforo del que escribimos en septiembre de 2011 y entonces no suscitó comentario alguno. Son los tiempos del Alminar oculto. En aquellos momentos registrábamos 146 entradas diarias y nos acercábamos a las 5000 visitas mensuales. La ciudad estaba adormecida por la abrumadora victoria del Partido Popular en las Elecciones locales de mayo, y nos encaminábamos hacia las Elecciones Generales de noviembre.  En aquellos momentos todos creían que el único problema que teníamos era el de los socialistas en el gobierno.

                 Esta entrada dio igual, como otras muchas de aquel momento. Entonces estábamos casi solos, frente a la inmensidad del Poder, aunque sabíamos que ya eran bastantes los que nos leían en silencio. Entonces, como ahora, escribíamos del mismo modo, que es como debe hacerse, o sea, escribiendo ante uno, como si fueran mil. Hoy pienso que existen dos grupos antagonistas, el de aquellos que solo buscan reafirmarse en lo que piensan, y el de los que quieren que se les cuenten las cosas tal y como son. El segundo grupo escucha casi siempre en silencio y el primero es muy ruidoso y se hace notar. Es más numeroso el segundo de los grupos,  pero el primero resulta amedrentador. El Alminar está amparado por aquellos que quiere que se les cuenten las cosas tal y como son, aunque eso no nos libra de la asechanza de aquellos que solo buscan reafirmarse en sus convicciones.

             Como decía Wittgenstein: no basta con mostrar el error, sino desalojar el lugar que ocupa, para que así la verdad puede asentarse en ese espacio en el que estaba instalado el error.

                                                                                 El semáforo

                   La regulación temporal de este semáforo crea un embudo en el tráfico que sale de La Avenida. Además los 78 segundos de espera resulta interminables para los peatones que pretender cruzar la calle. Es absurdo cuando solo unos metros más abajo existe un paso de peatones, que elimina la espera de este semáforo.  Para muchos peatones los 23 segundos para atravesar las dos calles resultan insuficientes; y para muchos vehículos, esos segundos resultan escasos para desalojar todo el tráfico procedente de las calles Castelar y López Moreno. Con una regulación distinta, de 60´/30¨, por ejemplo, se eliminarían los problemas actuales. No todo es hacer rotondas y gastar dinero.

               Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/09/07/desesperar-en-el-semaforo/

En la selva del Gobernador


       Bendita perseverancia la del borrico de noria! —Siempre al mismo paso. Siempre las mismas vueltas. —Un día y otro: todos iguales.
Sin eso, no habría madurez en los frutos, ni lozanía en el huerto, ni tendría aromas el jardín.

                                Camino, máxima 998. San José Mª Escrivá

                            La Historia entre ruinas

            Este jardín dista mucho de tener aromas, salvo el de los orines de los gatos. Aquí no hay lozanía ninguna, salvo la selva y la maleza. Lo que convierte en  algo diferente al antiguo jardín de la Casa del Gobernador de Melilla, antigua sede del Juzgado Militar, es que en él se encontró un yacimiento arqueológico, que algunos identificaron con la mítica Russadir o con el Opidum et Portus de la Roma Imperial.

            Se ofrecieron decenas de ruedas de prensa, se elaboraron artículos para la revista Akros (el Pravda de la nomenclatura) y se idearon suntuosos proyectos para el destartalado edificio, entre ellos el de un Hotel de lujo, que incorporase un SPA (balneeario), junto a las restos mitológicos. Se clasificó el edificio como BIC (Bien de interés cultural) y luego se desclasificó en el mismo mes.  Se acordonó todo el área 51 y se impidió el paso a extraños y gentiles, bajo severas penas y amenazas. Solo pequeños grupos de elegidos pudieron ver y fotografiar el yacimiento magno, con el juramento de no difundir luego las fotografías.

         Hasta el año 2012 se organizaron colosales campañas de excavaciones, solo comparables a las del Valle de Los Reyes en Egipto. Luego se hizo el silencio, y tras de él llegó el olvido y la muerte del yacimiento. Ahora ya solo la selva es dueña de todo. ¿Porqué no se excavó todo el área del patio?. ¿Se encontró algo o nada?. ¿ No apareció lo que se buscaba o se encontró lo nadie esperaba?. ¿Dónde está la tumba de la princesa mora enterrada en Melilla?.

  PD: En la categoría arqueología en Melilla hay muchas entradas sobre éste, otros yacimientos y muchos asuntos extraños de Melilla.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/08/30/un-ano-mas-en-el-gobernador/

La doble visión


                              El templo Patronal de Melilla

            La doble cara, los dos modos de ver las cosas.  Siempre hay una vista frontal y otra posterior, pero no siempre puede trazarse un eje imaginario y ver las cosas, a la vez, de un modo distinto. Es el mismo edificio, pero visto desde puntos opuestos. No siempre puede hacerse. A menudo nos tenemos que contentar con ver todo desde el mismo lugar, porque elevarse por encima de las cosas es muy difícil, encontrar un punto desde el que se vea todo es difícil.  Estamos siempre pegados al terreno.  Otras veces tardamos mucho tiempo en tener una perspectiva distinta. Nada se manifiesta tal y como es desde el principio y las cosas, al igual que las personas pueden cambiar.

              Mirando el presente podemos estar solo viendo el pasado. Una imagen a que a nosotros nos dice algo, o nos provoca una determinada sensación, puede no decirle nada a otra persona. Habrá quien aquí solo vea una foto bonita y a quienes esto le llene la cabeza de recuerdos.

              Este es el presente del templo de la imagen patronal de Melilla, en donde vemos que las tejas de la cubierta están algo deterioradas, pero también es el pasado de la ciudad. En torno a esta iglesia se tejió la historia de la ciudad, pero con la expansión de la misma hacia el campo exterior dejó de tener el papel central en la vida religiosa y cívica de la urbe. Todavía hay quien cuida de esta iglesia, a la que alguno quiere cerrar. En la pasada Semana Santa no hubo oficios religiosos propios del tiempo (triduos). Los monjes capuchinos que la regentaban se fueron hace mucho. Dijeron que en las antiguas dependencias de los frailes iban a hacer una hospedería. Un Vicario quiso hacerse allí su residencia. El caso es que todo sigue sin uso y sin ideas. En lo que deciden algo podrían abrirse para visitas.

                Hay quienes recuerdan las décadas de 1960 a 1980 como un periodo idílico en la vida de Melilla y pretende un retorno nostálgico a ese pasado. La realidad es que hoy la mitad de la población es de confesión musulmana  y de la otra mitad, apenas una cuarta parte vincula el hecho religioso a su vida. Lo que algunos recuerdan ya no existe. Estamos en un presente distinto al que le corresponderá un futuro distinto, pero no sabemos cual.

             Entre ambas imágenes existe medio año de diferencia, pero eso no se aprecia salvo que se diga. Mostrar las cosas de modo compelto requiere su tiempo, pero no siempre es posible. Siempre hay otro modo de ver las cosas, pero no siempre está anuestro alcance.

La rotonda que faltaba


                                             Y el semáforo resistente

                 Las dos rotondas de la Avenida de La Duquesa de La Victoria se han realizado albergando decenas de dudas sobre la utilidad y eficacia de las mismas. Ya sabemos que muchas de las obras se deciden por compromisos con las empresas constructoras existentes y no por la necesidad de las mismas. Melilla necesita más colegios públicos, un hospital nuevo, una piscina municipal digna de los tiempos actuales y acorde con las nuevas normativas. Melilla necesita muchas cosas que no tiene y sin embargo lo único visible son las rotondas, de todas las formar y tamaños posibles. Si sumamos las cantidades invertidas en rotondas, en nuevos viales y carreteras, en la extensión del cemento; obtendríamos la cantidad necesaria para las  infraestructuras que realmente la ciudad necesita y de las que carece, pese a encontrarnos en el año 2014. En Burgos la gente se ha hartado  y ha conseguido paralizar las obras de un bulevar prescindible, cuando lo que la gente demanda es trabajo. Todas esas obras suntuarias que permiten instalar una placa con el nombre del alcalde oficiante, luego necesitan un mantenimiento que deberá llevará a cabo una empresa «rémora». Es la interminable espiral del gasto que ha arruinado este País. Estas obras apenas dan trabajo y solo sirven para que las empresas adjudicatarias sigan engordando sus ya abultadas cifras de ingresos.

                 La primera rotonda instalada en la avenida de La Duquesa de La Victoria se ha realizado para resolver un problema casi inexistente de tráfico, en un lugar (conexión con la avenida de La Democracia), en el que no había excesivos problemas. La rotonda está mal resuelta, y generará mas problemas de los que había. Entre una y otra han eliminado más de 50 aparcamientos gratuitos, algo que ha sido uno de los detonantes de las protestas del barrio del Gamonal en Burgos.

                La que no alberga casi ninguna duda sobre su inutilidad es esta segunda rotonda, inmersa dentro de la plaza primero de mayo, en intersección con la avenida de Los Reyes Católicos. No se sabe qué problema pretende resolver, pero ya ha eliminado una cantidad considerable de aparcamientos, y requerirá una modificación posterior de los actuales puntos de giro en esa calle, frente al Instituto Leopoldo Queipo. Todo se podía haber modificado y rectificado de una manera distinta, más barata, más sensata. ¿De verdad son necesarias toda esta cantidad indiscriminada de obras, estas molestias constantes a los ciudadanos?.  En  ninguna parte de la ciudad hay más de 100 metros de pavimento sin mordeduras, sin baches, sin desniveles

              Lo que sí llama la atención, por su resistencia y tenacidad es el semáforo tirado en el suelo, luciendo su luz intermitente de precaución, en un lugar en el que no volverá a hacerlo más, porque las rotondas les están dejando sin oficio. A ese semáforo resistente está dedicada esta entrada.

                PD: Las obras de la primera rotonda crearon problemas a los vecinos y daños en sus inmuebles, que han sido reclamados al Ayuntamiento. También ha perjudicado a un negocio cercano, que acababa de gastarse 3000€ en un vado, que ha sido eliminado por la rotonda.

Los vientos de La Cañada de Hidum


        ¡Quien siembra vientos, recoge tempestades!                                                                                                                                               Presidente Imbroda, octubre de 2010

      Los distritos 4º y 5º de Melilla (Reina Regente, Cabrerizas, Monte Mª Cristina y Tiro Nacional) son un polvorín, y en ellos se concentra la tasa más alta de paro de toda la ciudad. En el monte de Reina Regente hay una calle que se llama Pandora, de la que ya hemos hablado. La Cañada ya explotó en octubre de 2010, pero en contra del entonces Gobierno socialista, y resulta curioso releer la hemeroteca, para enfrentar a algunos a «sus vientos y tempestades».

        ¿Podríamos hoy decir que comprendemos moralmente a los autores de los disturbios?. Esto lo dijo un presidente de Melilla, pero claro, los disturbios de entonces iban en contra de los dirigentes socialistas  y entonces sí eran moralmente justificables, no en las formas, pero sí en el fondo.

       Resulta enigmático que tras la publicación en un diario local de la lista de los Planes de Empleo, que dieron trabajo a 1600 personas, el número más alto de los contratados hasta la fecha, estallará una de las revueltas más violentas que se recuerdan. Las de este año 2014 han sido un pálido reflejo de aquellas, porque en octubre de 2010 afectaron a los dos distritos marginales de Melilla, y se prolongaron durante casi tres días.

         Destacan varias cosas al repasar la hemeroteca y una de ellas, la más llamativa es que los tres periódicos de la ciudad, atribuyeron a la Delegación del Gobierno la responsabilidad de la revuelta. Una unanimidad sospechosa, que hizo pensar en una «autoría intelectual de la rebelión», o en algún hilo negro como conductor y zurcidor de los mismos. En aquel año, el entonces Delegado del Gobierno dio una buena muestra de reflejos, y recibió al cabecilla o máximo dirigente del barrio, que no de los disturbios.

         Tras la comprensión moral presidencial, que nunca de los disturbios, salió el resto de la corte a ahondar en el surco del arado establecido desde lo más alto, senda que siguieron el Vicepresidente 1º y la Presidenta de la Asamblea. Todos atribuyeron, sin excepción posible, al PSOE la responsabilidad de lo sucedido, resultando culpables tanto cuando estaban en el gobierno como cuando están en la oposición.

           Muestro los hechos, sin juzgar, para que cada cual compare ( yo ya opiné sobre los disturbios de 2010), y extraiga sus conclusiones, si es que quiere hacerlo. Mi opinión es que estas tempestades son las mismas que las del año 2010, y que el sembrador de las mismas, recoge ahora el fruto sembrado hace tres años. Ocurre también que una vez echada la semilla uno ya no puede detener el proceso y no le puede pedir al campo que este año no de fruto. También sucede que no siempre se recoge solo aquello que se siembra, porque junto al trigo también está la cizaña. Cada uno es responsable de sus actos, y de lo que hizo y dijo entonces, y de lo que hace y dice ahora.

                 Se recoge lo que se siembra,  pero no todo,  porque a veces los sembradores no son los mismos que los recolectores,  y también porque a algunos les toca recoger lo que sembraron otros. El fuego una vez encendido lo devora todo.

Ciudadanos en cola


                         Gestión y desesperación en  las colas en Melilla

   Alguien, algunos, han decidido, en no se sabe qué alturas, que los ciudadanos pueden perder una hora diaria de media en las colas, desesperantes, para realizar cualquier gestión, ya sea en Correos, en el Banco, en los centros de salud, en el Registro Civil, o en cualquier otra parte.

  Alguien, algunos, han decidido que reduciendo recursos humanos y presupuestarios, se puede atender a más gente, en el mismo tiempo. Todo en aras del rendimiento y de la reducción de los costes de producción. La realidad demuestra todo lo contrario y las colas han proliferado en cualquier parte de la ciudad  hasta tal punto, que ya existe el tráfico de números. Hay quienes se dedican a recoger decenas de números y a repartirlos después entre amigos, o para especular con ellos, que de todo he oído en estos últimos días.

    El problema surge cuando se toca o se intenta reorganizar lo que ya funcionaba bien, como es el caso del Centro de Salud de la calle Polavieja, en donde las pocas trabajadoras de atención al público conseguían repartir ordenadamente cientos de números y de citas para los distintos médicos del Centro. Ahora han implantado un nuevo sistema que ha multiplicado por 1o el tiempo de espera, y que además ha conseguido que no se consiga visitar al médico de cabecera en el día.

    Uno de los sistemas más desesperantes sistemas de reparto de números y de citas es el de las oficinas del BBVA, que consigue hacer esperar un tiempo eterno, para operaciones sencillas, mientras un solo cajero se ve en la obligación de atender a todas las personas de la sala. Los Bancos siguen aumentando sus beneficios, optimizando los recursos, o sea, reduciendo el personal de atención al público. A cambio ofrecen la modalidad de atiéndase vd. mismo, en sus cómodos cajeros automáticos.

   Si de algo se estaba orgulloso en España era del servicio de Correos, hoy casi totalmente demolido por la mezcla de gestión privada y pública. De la hora 1/2 hora de espera en la sala de la calle Montemar para enviar un certificado no te libra nadie. Si Correos sigue funcionando, es porque los trabajadores, siguen sintiendo el organismo como algo propio, y lo sacan adelante pese a la pésima gestión.

   Las colas en el Registro Civil de Melilla, que tiene las peores instalaciones del país, son a la intemperie, con lo que los días de temporal se dejan notar en los huesos. provocan el mal funcionamiento para luego justificar la privatización.

    En el Hospital Comarcal se ha intentado de todo, y cada vez que cambian el sistema de reparto de números provocan un mayor atasco, aunque es verdad que solo dos trabajadores son los encargados de dar las citas a los centenares de personas que acuden a diario a solicitar las consultas de las especialidades médicas. En solo una hora, conseguí tres números de turno diferentes y que me iban haciendo adelantar en la cola, sin moverse de mi punto de espera.

    Todavía me acuerdo cuando existía en mundo de los países socialistas y destacaban todos, de modo invariable, las interminables colas de ciudadanos en cualquier lugar, como sello característico del socialismo.  Por contra se oponía al mundo occidental en el cual todo se obtenía al instante. Ahora las colas también están entre nosotros.

   Si todavía algo funciona, es por los funcionarios y empleados públicos, que son conscientes de su labor y de su trabajo.

Dormir al raso en la ciudad del derroche


                                  Sensación de gestión

       En Melilla hay una «sensación de gestión», en la que se gobierna solo con titulares de prensa y fotos de inauguraciones, lo hemos escrito hasta la extenuación y lo hemos demostrado con hechos. Basta solo con escribir la palabra homeless en el buscador superior del Alminar, y aparecerán al menos 5 entradas sobre espacios ciudadanos en donde se refugian las personas sin techo. Si se escribe la palabra pobreza aparecerá otro buen número de entradas.

      El caso es que nuestra ciudad ha incrementado para el presente año un 2,3% su ya abultado presupuesto de gastos. En las diferentes partidas se recogen decenas de millones de euros para subvenciones a todo tipo de entidades, vinculadas de una u otra manera con el Poder reinante. Son subvenciones directas, que se otorgan fundamentalmente por el grado de afinidad, y que luego no realizan una gestión de gran calado o visible para el ciudadano.

     Mientras todo esto ocurre, y el dinero se sigue gastando a manos llenas, las calles de la ciudad se encuentra cada vez más repletas de personas sin documentación, de menores, sin oficio ni beneficio, buscando cualquier lugar para pasar la noche. No tienen dónde ir, dónde comer o en dónde refugiarse o asearse. El aumento visible y real de la inseguridad ciudadana está relacionado con esta realidad que no quiere ser reconocida por el Poder Público.

      Melilla, la ciudad del derroche, solo tiene un albergue para personas sin hogar, un solo comedor social y ninguna infraestructura de duchas o aseos públicos. El único albergue para personas empobrecidas fue inaugurado en la etapa de Mustafa Aberchán como presidente de la ciudad.

          ¿Se imaginan pasar una noche al raso, con el frío y la humedad reinante, junto a la desembocadura del Río de Oro, y luego no tener dónde asearse y tomarse un desayuno caliente?. Esto está pasando en Melilla. Esta es la realidad que luego niegan con sus estadísticas y su prensa sometida.

          PD: Hoy buscaban menores e inmigrantes refugiados en los acantilados de Melilla La Vieja.

Nota:  https://elalminardemelilla.com/2012/12/22/albergue-de-san-vicente-de-paul/