In ricordo di Giovanni Falcone


 

      En recuerdo del juez Falcone, Borsellino, Dalla Chiesa y La Torre

         Desde su origen en 2011, el día 23 de mayo no se escribe en El Alminar, o mejor dicho, solo se escribe acerca del juez palermitano, Giovanni Falcone, asesinado por la mafia siciliana un 23 de mayo de 1992. El próximo año se cumplirán 25 desde el atentado que acabó con su vida. Puede hundirse el mundo y no lo escribiremos hasta el día siguiente. El 19 de julio, ni siquiera dos meses después, la mafia demostraba su inmenso poder destructivo, aniquilando Paolo Borsellino, también  juez, también palermitano, y amigo personal y compañero del juez Falcone. Una década antes, el 3 de septiembre de 1982, fue asesinado en Palermo el general Carlo Alberto Dalla Chiesa, jefe de la lucha contra el crimen organizado.

                             Las lecciones del juez Falcone

           La mejor lección son sus ejemplos, pero también dejaron indicado un camino a seguir, para la lucha contra las actividades ilícitas en el entorno del Estado. La mafia necesita del Estado, pues existe en paralelo con éste. La existencia de la corrupción es un indicio claro de que la mentalidad y la actividad mafiosa puede estar ganando la batalla. Cuando hay cargos públicos alcanzados por la sombra de la corrupción, e incursos en delitos graves, y cuando esos políticos se sitúan en la zona alta de la representación del Estado (bien central o autonómico), es hora de tomarse muy en serio el problema y de empezar a actuar contra él.

        Existen similitudes entre el Estado italiano y el español, pues ambas democracias son jóvenes en comparación con otras europeas, como Francia, o Inglaterra, y ambas surgen después de una experiencia totalitaria de carácter fascista (Mussolini, Franco). Para dar una respuesta a la medida del desafío, el Estado debe ser fuerte y afrontarse desde un órgano independiente y con competencias  en todo el territorio. Italia y España se asientan sobre democracias muy débiles, y con Estados menos sólidos que los mencionados.

         Giovanni Falcone señalaba  la dificultad de probar ciertos delitos y su autoria, pues los los llamados arrepentidos señalaban por lo general a personajes ya puestos en la picota pública, pero sin aportar medios de prueba. Esto es algo que estamos viendo en la actualidad, en los llamados delitos económicos. Es muy difícil apuntalar luego una acusación, de manera sólida.

        Pío La Torre, políticocomunista nacido en Palermo, fue el artífice de la la Ley conocida como La Torre, que permitía iniciar las investigaciones solo con la sospecha de un enriquecimiento ilícito o repentino, ya fuese de un político, un magistrado, un constructor o por supuesto de “un hombre de honor”, y que nosotros conocemos con el término genérico de mafioso. La Ley permitía la incautación de los bienes obtenidos de modo ilícito, la no prescripción de determinados delitos. Pío La Torre fue asesinado por la Mafia el 30 de abril de 1982. La Ley La Torre fue aprobada por el Parlamento italiano en septiembre de 1982.

      Giovanni Falcone decía que: “siempre se puede hacer algo, esta es una máxima que debería inscribirse en la poltrona de todo policía o magistrado”, añadía también que: “de nada sirven las leyes, sino van acompañadas de una sólida voluntad política”. Por lo general, tras un acontecimiento de gran repercusión social, surgen declaraciones de todo tipo, pero luego nada cambia. Hay que cambiar la mentalidad social y política. La vocación de servicio al Estado debe arraigar en la sociedad.

     Toleramos muchos comportamientos corruptos, algunos de los cuales nos llegan a parecer como habituales, cuando la realidad es que la corrupción lo pudre absolutamente todo, al que la lleva a cabo, al que hace de ella un modo de vida, al que está dispuesto a corromperse, al que se beneficia de ella, al que solicita un favor corrupto. Hay individuos tocados, al igual que hay políticos tocados, magistrados tocados. En un estado de corrupción, ningún campo queda a salvo.

        Decía Falcone que: “Nosotros, los magistrados, hemos reivindicado frecuentemente nuestra independencia, pero durante mucho tiempo hemos cedido, en realidad, a las adulaciones del poder político. Al rodearnos de un mando de autonomía formal, el poder nos ha hecho olvidar que no poseíamos autonomía efectiva alguna”*.

           Desde mayo de 2011, la entrada del Alminar del día 23, tiene siempre un mismo nombre y motivo, Giovanni Falcone. Es la esencia de lo que este blog representa.

PD: *Las citas del juez falcone proceden del libro de conversaciones de Marcelle Padovani. Este año hemos localizado un texto excelente, en un blog italiano, sobre el recuerdo del juez Falcone, escrito por el propio Borsellino, que sería a su vez asesinado, tan solo dos meses después de su amigo y compañero.

Nota:http://confini.blog.rainews.it/2012/05/24/il-mio-ricordo-di-giovanni-falcone-un-testo-di-paolo-borsellino/

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Una respuesta a “In ricordo di Giovanni Falcone

  1. El ejemplo es la mejor lección porque arrastra al seguimiento. Pero arrastra el bueno y el malo. Por eso ante tanto mal ejemplo normalizado en muchas ocasiones, la promoción del egoísmo como algo no indeseable, es hoy quizá más importante que nunca recordar a hombres altruistas al punto de dar la vida, como único ejemplo válido; que el bien también existe, como motivo de esperanza.

Lo que se ha podado retoña; lo ahuyentado vuelve, lo extinguido se enciende; lo adormecido despierta otra vez. Poco es , pues, podar una sola vez; es necesario podar muchas veces, continuamente, si es posible.

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