Cuando el 80% del presupuesto se destina a gastos corrientes, pagos de personal y coste del Gobierno local, quiere decir que sólo hay dinero para un mantenimiento mínimo, diría que el imprescindible para que la ciudad no se desmorone. El derroche se lo lleva todo y dinero que sería muy necesario para el mantenimiento de La Ciudad, se pierde en gastos suntuarios. Melilla tendrá 3 pabellones de deportes, dos palacios de congresos, pero solo una piscina municipal para 70.000 habitantes. Las obra están descordinadas, los barrios periféricos dan pena y el centro de la ciudad conviven a la vez la excelencia con la ruina pura y dura. La propaganda repite día a día los proyectos de una ciudad virtual, porque estan imágenes son todas del centro de Melilla y si esto está así, que es el escaparate, es que sencillamente la gestión ha fracasado. Y nunca habrá tanto dinero como ha habido en esta última década y se va a lamentar y mucho, la acción de este Gobierno Autonómico. Son cuatro ejemplos de mil posibles y sólo en la zona de escaparate turístico.
Mes: mayo 2011
La defensa de La Democracia
Populares en Libertad en el PEC
La perversión y la conculcación de La Democracia ha llegado hasta tal punto en Melilla, que sólo se considera legítimo que el PP de Imbroda luche por mantener o ampliar su poder y se tilde de espúreo que el resto de los partidos luchen por ofrecer un espacio distinto a los ciudadanos, por defender simplemente las ideas que han defendido desde su fundación como tales, casos del PSOE o de CPM, o por presentar otros de nuevo cuño como el PPL.
La perversión del sistema es tanta que además hay que explicar el porqué se quiere presentarse a las elecciones y porqué se presenta tal o cual candidato, como si el PP hubiese preguntado a los ciudadanos previamente qué candidato o qué composición de su listadeseaban. Se juzga de modo inmisericorde a los 25 compententes de las listas adversarias, pero no se «pasa el algodón sobre la propia», como si de un modo natural y por designio divino el Poder fuese una herencia del PP de Imbroda y sus 25 canditados fuesen «designados a su vez por Divina Providencia». No hay nada que discutir sobre lo propio, pero sólo hay reparos a los demás.
El PPL de Ignacio Velázquez y de Julio Liarte
Nada hay tan alejado de mis ideas y convicciones políticas como las de Ignacio Velázquez y a la inversa sucede lo mismo, sin embargo, me ha sorprendido y conmocionado el trato que se le ha dispensado tras su vuelta a Melilla, para presentar una alternativa distinta a Imbroda, pero dentro del mismo marco político. Sobre él se han vertido descalificaciones que sólo producen bochorno y sonrojo, se han juzgado hasta sus intenciones, se le ha perseguido de modo implacable y se le ha hecho objeto de censura pura y dura, como la de esta imagen junto al melillense Fernando Arrabal el pasado 25 de enero , y que no fue publicada en lugar alguno de Melilla. Algunas cosas que están sucediendo pasarán factura y no sé si con posterioridad el día 23 de mayo se podrá reparar el daño causado.
Los componentes del PPL son tan populares como los otros, tanto en ideas políticas como en el grado de conocimiento popular del que disfrutan. Todos podrían haberse quedado en sus casas, desempeñando su actividad profesional y esa hubiese sido la opción más fácil, pero decidieron hacer uso de La Democracia y presentarse como partido político a las elecciones. Decidieron comprometer su imagen pública y dedicar parte de su vida personal al sano y defendible derecho de «ser libres» y de participar en Democracia ( el mejor sistema posible).
Sólo por el hecho de haber adquirido ese compromiso y el de ofrecer un rayo de esperanza al inmovilismo del bloque gris merecen la gratitud y el reconocimiento. Tanto, por supuesto, como los integrantes del PSOE y de CPM por desafiar de nuevo al «Poder hegemónico» y volver a presentar sus alternativas a los ciudadanos, pese a que se les ha intentado sacar de las elecciones por todos los medios psosibles, judiciales incluidos.
Por lo demás la suerte ya está echada. Ahora que cada cual escoja a los suyos.
El gris del franquismo
En uno de sus últimos actos de gobierno, la actual mayoría decidió sin consultas previas, sin tener en cuenta otras opiniones, el repintado del Ayuntamiento de Melilla. Un gasto innecesario, un último derroche. Y lo hizo para devolver al edificio del Ayuntamiento su aspecto original, esto es, el gris del franquismo, porque ese era el color de los Ministerios franquistas, de sus edificios oficiales, el de La Seguridad Social en la calle del Gral. Marina, el del edificio de Correos, el de los sindicatos en la plaza del 1º de Mayo. Gris franquista, gris de su policía, gris plomizo del levante melillense, gris para enterrar la paleta de colores modenistas que se empleara en la década de 1990. Un color gris, para acabar un época que nos devuelve a otra más gris aun. Por supuesto que no dudo ni por un solo momento que no solo habrá a quien le guste esto, sino que además lo alabe.
Pompeyo y César. Cita en Farsalia y (II)
«Finalmente, todos discutían sobre sus cargos o premios en dinero, o de la necesidad de acosar a sus enemigos; y no meditaban con qué tácticas podrían vencer, sino cómo debían aprovecharse de la victoria».» Comentarios a la Guerra Civil», Julio César.
No todo fue malo en Pompeyo, no todo era bueno en César. Tanto uno como otro provenían del partido popular romano. Pompeyo no soportaba tener iguales y mucho menos superiores y al final el partido era Pompeyo, Pompeyo era el partido y toda Roma era Pompeyo y si de algo eran celosos los romanos, era de su libertad. Veneraban La Constitución y La República, aceptaban el mandato de los cónsules, pero no soportaban que alguien pretendiera convertirse en un «dinasta» y ejercer un domínio superior al legal.
Pompeyo pagaba unos «juegos tras otros» y llenaba la ciudad de dinero desde el Aventino hasta el Quirinal cumpliendo escrupulosamente la máxima de la política romana que decía que: «El elógio era gratuito, pero la lealtad no». En su vida personal era austero y no se le conocían ninguno de los excesos que asolaban Roma. Era el preferido de las clases pudientes, pero no de los gentiles, pese a todos los esfuerzos que hizo por lograrlo.
La realidad fue que una vez alcanzado el poder, se limitó solo a conservarlo. Era demasiado soberbio y presumía de «dar un zapatazo en la bota de Italia y poner decenas de legiones en su favor». Pompeyo hizo suya la máxima de: «Quien no está conmigo, está contra mí», a lo que Julio César opuso la de: «Quien no está contra mí, está conmigo». Al final, fue más efectiva la máxima de César.
Declarada ya la enemistad sin remedio, César ganaba partidarios día a día, prometía la restauraciónde las libertades, la ausencia de represalias y de esto modo, muchos partidarios de Pompeyo se pasaron a su bando.
Pompeyo, tras largos años en el poder, no estaba acostumbrado a que nadie le hiciera frente y aunque de modo hábil, reaccionó tarde y mal. No se preocupó de Julio César hasta que lo tuvo demasiado cerca. Mientras el pueblo romano sólo le tuvo a él, no hubo fisuras en la lealtad que le profesaban, pero cuando apareció Julio César y pudieron escoger, entonces casi todos los afectos se pasaron del lado de César.
El divino Julio
La fama le precedía, le rodeaba la gloria y la elocuencia. Se tomó todo el tiempo del mundo para acercarse a Roma. Fundó su propio partido que fue conocido como el de Los Libertadores. Para César no tenía sentido la vida si no se ejercitaba en libertad. Se enfrentó a Pompeyo en los campos de Farsalia en Grecia en 48 AC, con una proporción de 1 contra 10, pero como gran estratega, no lo hizo en campo abierto, sino en un reducido espacio en el que la superioridad numérica no era decisiva. Desgastó a Pompeyo mediante hábiles y constantes golpes que le impidieron hacer efectiva la magnitud de su ejército.
Pero vencido Pompeyo, quedaban su partido y los pompeyanos y la labor de recosntruir una ciudad dividida. Porque al final, vencido Pompeyo y muerto César, el poder fue a parar a manos de quien menos se pensaba, de Octavio, el ahijado de César y quien le sustituyó una vez caído éste. Lo peor que hicieron fue acabar con César, porque acabaron con el hombre pero abrieron paso a su leyenda, y contra las leyendas no hay modo de luchar.
La historia tiene esos giros y el destino no debe ser alterado. Impidiendo a César trasnformar Roma, Junio Bruto, el leal a Pompeyo y a quien César había perdonado tras su victoria en Farsalia y que le traicionó finalmente, transformó para siempre la historia. Roma nunca volvió a ser lo que pretendía Pompeyo. La ciudad volvió a ser libre y el mundo nunca olvidó a César ni a su leyenda, porque hasta para morir, era preferible hacerlo en su nombre. ¡¡ Ave César, los que van a morir te saludan !!.
¿Estamos ante el próximo presidente de Melilla? . Y quizá en mayo, también sea Julio.
Garita del baluarte de San José
La garita de San José bajo
El baluarte de San José bajo se ve desde la plaza de Las Culturas y se accede al mismo desde la plaza de Armas, justo en donde han situado un «cutre chiringuito». Fue una reforma/desfiguración de esa bonita plaza muy controvertida en su època, además de muy onerosa. Por ello siempre critiqué la equivocada iniciativa de instalar allí un chiriguito. Además, en el lugar no hay aseos públicos. Solo durante las horas en que permanece abierto el kiosco se abren los aseos de la escuela taller de cantería. Pero claro, si están cerrados, porque no hay vigilancia, y uno de nuestros turistas tiene un apretón fisiológico, no tiene más remedio que recurrir a lo que tenga más a mano y pueda preservar su intimidad en el momento de «la evacuación» y el único recurso es la garita de San José bajo.
Cuando se gobierna sólo con titulares de prensa y no hay el más mínimo mantenimiento una vez cortada la cinta de inauguración, ocurren estas cosas. La foto es de hoy 15/05/2011.
Pompeyo y César. Cita en Farsalia (I)
«Creció primero la avidez de dinero, luego la de poder y esta fue la fuente de todos los males. La ambición forzó a muchos hombres a hacerse falsos. Al principio estos vicios crecían poco a poco y se castigaban algunas veces. Luego el contagio se extendió como la peste y el poder se convirtió en cruel e intolerable. Terminó con malos resultados sus buenos comienzos». Salustio, «La conjuración de Catilina».
Los romanos eran muy celosos en la defensa de La libertad y también gustaban de hacer constantes comparaciones del presente con el pasado para buscas similitudes, discrepancias, en definitiva para aprender de sus enseñanzas.
Pompeyo y César fueron amigos en el pasado, incluso llegaron a tener lazos familiares, pero al final las circunstancias les separaron de modo irremediable. ambos eran ambiciosos, ansiaban el poder, uno por sí mismo y el otro para hacer grandes cosas. Pompeyo pertenecia a una noble familia romana, muy relacionada con la oligarquía de la ciudad (no se podía hacer en Roma sin ella) y César era un advenedizo, surgió de la nada, pero su brillo personal, su don de gentes, le hizo muy popular en entre los gentiles, los desheredados, los aventureros, los proscritos en etapas anterioes, se unieron rápidamente a su causa.
Se equivoca quien considere a Pompeyo alguien irrelevante, pues era un político muy sagaz e inteligente. Es más, por sus realizaciones fue llamado Magno, Cneo pompeyo Magno. Si alguien podía vencer a César ese era Pompeyo, si Pompeyo podía ser derrotado, sólo era César quien podía hacerlo. Por eso ambos evitaron el enfretamiento.
Pompeyo lo tenía todo a su favor, una familia y un partido, los pompeyanos. Tenía el Poder, que llevaba ejerciendo desde hacía una década. El ejército la oligarquía, la clase senatorial, le apoyaban sin fisuras. su superioridad frente a César era absoluta y por supuesto que contaba con el respaldo de amplios secotres de las clases populares.
Sabedor de todo esto, Julio César hizo un último intento de acercamiento a Pompeyo, pero este lo rechazo, pues quien tiene todo el poder en su manos, jamás acepta compartirlo con nadie. Pompeyo era un dictador, como también lo fue César, pero es que esta palabra no era peyorativa en Roma. Era un cargo para el que se nombraba mediante elección.
Así pues, el rechazo de Pompeyo al acuerdo, llevó todo a la senda irremediable del enfrentamiento, a la división de Roma en dos mitades.
Simbología franquista. La cuestión pendiente
La ruta de los olvidados
El pasado 1 de mayo acudí con los representantes, afiliados y simpatizantes del PSOE en Melilla al cementerio municipal, al tradicional recorrido que los socialistas melillenses realizan desde hace 27 años.
Conducidos por Francisco Narváez, «Culi», concejal socialista entre 1983 y 1991, que lleva ejerciendo de «cicerone de los olvidados» desde 1984, pude ver tumbas de represaliados del franquismo que ya conocía, junto a otras que nunca había localizado o no sabía en dónde estaban, sobre todo, el emplazamiento de las fosas comunes, en donde yacen todos los que defendieron La República en 1936 y los que fueron ejecutados y represaliados con posterioridad al Golpe de Estado de 1936.
Es un sano ejercicio de memoria y de agradecimiento pasear por entre las solitarias y silenciosas tumbas de personas conocidas, como la del General Romerales, la de los hermanos Gómez Galindo, la del alcalde Antonio Díez, junto a otras a las que ya habita el olvido. Por ello, este recorrido que invariablemente realizan los socialistas melillenses es muy digno de tener en cuenta y de ser fomentado.
Sin embargo, mientras uno siente un sincero agradecimiento hacia todas aquellas personas a las que les fue arrancada su vida en la represión franquista, siente también una indignación constante al trato que recibe la memoria de todas estos hombres y mujeres que fueron asesinados por defender sus ideas, a veces ni siquiera por eso, pues fueron asesinados simplemente por tenerlas.
Y uno se indigna cuando piensa que se pide la declaración del campo santo melillense «como cementerio nacional de héroes» ( militares les falta decir). Serían héroes no lo dudo, pero héroes a la fuerza, soldados de reemplazo traídos aquí obligatoriamente a «las guerras coloniales de Marruecos». Héroes forzados a defender los intereses comerciales de las compañías que explotaron las materias primas del Rif, héroes obligados a defender como causas patrióticas, lo que sólo eran objetivos económicos disfrazados de causas nobles y a veces ni eso.
Y se siente indignación cuando se piensa en que una entidad adlátere y satélite de La Consejería de Cultura van a recibir 9000€ por una colección de 147 fichitas, con estos héroes forzados, y que no se fomente ni con siquiera un euro, un » campo de la memoria » (como sí han hecho en Ceuta), a los 300 melillenses asesinados pro la implacables balas de Falange o las de los rencorosos militares franquistas. Eso sí, el espaldón «fascista» de la antigua Cruz de Los Caídos sí ha sido instalado en una parcela del cementerio, cuando su destino debió ser la escombrera.
Y mientras tanto, la estatua de Franco (dedicada al Generalísimo por acuerdo de Pleno de diciembre de 1975), sigue en su lugar, así como el «vil y feo monumento de la plaza Héroes de España, así como todas y cada una de los 60 nombres de calles de falangistas y militares golpistas.
Está claro que cada uno homenajea lo que quiere o con lo que se siente identificado.

















