Archivo diario: 26 mayo, 2011

Poblado África


                   Los exiliados del CETI

            El CETI ( Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes ) no es una cárcel, por mucho que algunos se empeñen en darle esa calificación. Es un Centro/Residencia de inmigrantes, procedentes de países del África subsahariana, de Pakistán, de Bangladesh, etc. Es un micro cosmos complejo y necesario, en donde obviamente rigen unas normas, unos horarios que regulan la jornada habitual en este tipo de centros. Esto ocurre tanto en este centro como en cualquier otro, ya sea una residencia de ancianos, de menores. Por eso llamarlo cárcel no sólo resulta injusto, sino también excesivo.

          Nunca dejarán de afluir inmigrantes  a nuestras fronteras y las estancias se prolongarán cada vez más, porque la situación de crisis en la que ha entrado España, Europa, el Mundo, hace que el control y las trabas a la inmigración aumenten cada vez mas. Ya no hay tanta demanda de trabajo temporal y la que se ofrece, generalmente es regulada a través de Embajadas en los países de origen o se cubre con los extranjeros residentes legalmente en España, y  a veces también ilegalmente.

          El CETI no es una cárcel, por eso quienes no quieren, no viven allí. Desde hace aproximadamente un año, empezaron a acampar en la ladera Este del Cerro de la Palma Santa o Loma del Viento, los inmigrantes subsaharianos que no aceptaban el régimen horario, ni de vida del CETI. Lo que en principio pareció un pequeño asentamiento, se ha convertido hoy en una auténtica barriada, que con la llegada del calor puede producir serios problemas de higiene, en un asentamiento que ya carece de él. La población podría alcanzar actualmente los dos centenares de personas con tota facilidad y parece, que también se habrían asentado allí los inmigrantes de vida más disoluta. Se habla de consumo abundante  de  alcohol, de comercio sexual o de sustancias ya claramente ilícitas. La tensión máxima se produjo el pasado 25 de marzo, cuando tres inmigrantes murieron abrasados en su choza, ¿accidente fortuito, ajuste de cuentas?. Información policial oficiosa habla de que los inmigrantes allí establecidos no llevan precisamente lo que pudiera llamarse “una vida familiar tradicional”.

       Desde aquel suceso luctuoso, los vecinos de la Loma del Viento, hablan de un aumento de la inseguridad, de robos, de problemas de salud, de ruidos, de molestias, aunque también es cierto que ahora hay  una vigilancia policial constante y discreta, que también había antes. Pero la situación podría agravarse con la llegada del verano. Desde luego no es un lugar recomendable.

        Incluso el poblado ya tiene su propio arrabal, que se sitúa al otro lado de la Carretera de Circunvalación, sobre la ladera del Río de Oro.

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Atrapados sin salida en El Real


              El tormento de las obras sin la planificación debida, lo sufrieron en el Monte de La Libertad, en el Bº de La Victoria y ahora le ha tocado el turno al Bº del Real. No parece que haya un planificación demasiado cuidadosa, pues en la calle Jiménez e Iglesias se había pintado completamente la señalización vial hacía poco tiempo, con  lo que al realizar una obra tan devastadora, se arruina el trabajo anterior y se dilapida el dinero invertido en la señalización.

            Hay otro problema y es que se cierran las calles sin una advertencia previa a los vecinos o como mucho se avisa con un día de antelación. Este tipo de obras se debería planificar más e insertar en los parabrisas de los coches o en los buzones de los vecinos, hojas informativas con información de las obras, un plazo aproximado de su ejecución y un mínimo calendario de previsiones y calles, así como itinerarios alternativos. Se editan miles de folletos inútiles y cuando es necesario, no se hace.

       El lunes día 23 de mayo y sin aviso de ningún tipo se cerró la salida del barrio en la zona del Mercado y para colmo estaba cortado un tramo de la calle Gral Villalba y el sentido ascendente de Jiménez e Iglesias, con lo que los atascos para salir del barrio fueron espectaculares. Salir del barrio era tan dificultoso como encontrar la salida en el laberinto del Minotauro.

          Se debería respetar un poco más al ciudadano y evitarle el mayor número de molestias posibles. Si la circulación ya es difícil en Melilla, esta escasa planificación la convierte en un infierno. El resultado final es la peor condición posible del pavimento en toda la ciudad.