Archivo diario: 16 septiembre, 2012

El poblado legionario de Melilla


                           ¡Dónde acaba Melilla!

   La ecuación es muy sencilla y ya la hemos formulado en otra ocasión. Para saber si la gestión de un gobierno es correcta solo basta alejarse del centro de la ciudad. si por cada cien metros recorridos las deficiencias aumentan de modo exponencial y llegando al límite extremo ésta parace no existir, entonces nos encontramos ante una gestión deficiente. Si las deficiencias se encuentran en el mismo centro de la ciudad, entonces la gestión es muy cuestionable.

      Hay un límite variable pero definido en cada barrio que pudiera marcar ese más allá, esa frontera en donde ya no parece existir ayuntamiento o gestión urbana. El límite varía según las zonas, pero a en un radio de 1000 metros contados desde el ayuntamiento, la gestión parece no existir. Las deficiencias son muy grandes y algunas zonas carecen de inversión o de normas.

                                   El poblado legionario

         La concepción clasista del mundo en la España franquista se notaba aún más si cabe en el ámbito militar. Soberbios pabellones para jefes del ejército en el centro de la ciudad y viviendas para oficiales (con balcones) y suboficiales en el extrarradio, y viviendas míseras para la clase de tropa (Cabo Cañón, las desaparecidas de Alfonso XIII) y este barrio conocido como poblado legionario, aunque ya no sé si esta denominación seguirá vigente. Los nombres de las calles son sonoros: Tte. Arrabal, El Empecinado, Ceriñola, Capitán Ariza, alférez Santa Pau.

          Estas zonas son las olvidadas de la ciudad. No existen columpios para niños, ni embellecimiento urbano de ningún tipo. En el pasado conoció cierto esplendor, los rótulos de viejas tiendas y comercios dan testimonio de ello. En un momento determinado el bar llamado Casa Antonio, estuvo en “la ruta del tapeo”. La progresiva reducción de los efectivos militares en Melilla, y la eliminacion del servicio militar obligatorio, acabó con un gran sector de la economía melillense, la que estaba enfocada a la numerosa clase de tropa de Melilla. La instalación en el poblado de un negocio de lavado de vehículos, ha hecho que fluya hacia el poblado algo más de gente.

         En la actualidad solo funciona un pequeño autoservicio, llamado Bandera, por la presencia cercana de las Banderas o compañías del  Tercio Gran Capitán, 1º de La Legión, el que nunca ha salido de África desde su fundación.

         El aspecto positivo, es la capacidad de adpatación de las personas a cualquier situación. La vida siempre se abre paso, y pese al olvido y al abandono del lugar, unos pocos vecinos viven con toda la dignidad posible, en una zona con las mejores vistas de la ciudad. En las calles todavía pueden verse pequeñas huertas, cabras, gallinas e incluso un pavo real. Hace no mucho los vecinos denunciaron la presencia de perros asilvestrados y merodeadores por las inmediaciones. Allí hay escombreras, vertederos incipientes y parece que tampoco podan. 

    Melilla, la de la gestión suntuaria, la de las grandes regatas, queda al fondo a la derecha,  siempre.

          

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