Avalanchas migratorias sobre Melilla


                        Los 7000 metros vallas de la frontera   

          El título parece el de una prueba olímpica, pero esa es aproximadamente la extensión del perímetro fronterizo de Melilla, desde el mirador de Los Pinos hasta la fronteza de Beni-Enzar. En estos días se ha hablado mucho de la diferencia de estas avalanchas con respecto a las de 2005 y todo hay que decirlo, no hay diferencia alguna. La cifra de inmigrantes coentroafricanos que esperaban dar el salto a Melilla oscilaba en torno a los 1000, tal y como ahora y los puntos de paso eran exactamente los mismos.   

            Ocurrió que en 2005 tanto a España como a Marruecos les sorprendió la magnitud y lo organizado de la avalancha. Fueron intentos de salto masivos en varios puntos del perímetro y nadie estaba preparado para algo así. Ni un país ni el otro. La frontera era dos metros más baja y hubo que elevarla hasta los seis. En la vigilancia y control del perímetro colaboró el Ejército Español desde este lado de la frontera y el de Marruecos desde el otro. El gran hecho diferencial y muy dramático fue la muerte de tres personas en el intento de salto de la valla fronteriza. Melilla se acostumbró entonces al ruido de los helicópteros y no ahora.

           La diferente actitud del actitud  del Partido Popular 

        La derecha española solo está tranquila cuando se encuentra en el Poder y es enormemente desestabilizadora cuando está en la oposición. Saben agitar perfectamente las aguas sociales y políticas para crear una sensación de crísis y no dudan en utilizar el tema que sea, de forma electoralista y demágógica. También hay que decir que el PSOE no sabe o se ve impotente para contrarrestar esas campañas de acoso que recibe desde la derecha política.

   El tema de la Soberanía Nacional es un asunto muy sensible   en las ciudades norteafricanas y al que el Partido Popular le tiene perfectamente tomada la medida política. Cuando gobierna el partido socialista todo es «entreguismo» y  falta  de firmeza política frente al vecino marroquí. El mensaje aunque incierto cala en el electorado,  y el PSOE pierde elección tras elección en nuestra ciudad desde 1996.

    En 2005 el gran adalid y eficacísimo abanderado de la acción política frente el Gobierno del socialista Rodriguez Zapatero fue el senador Juan José Imbroda, quien diseñó una contundente campaña basada en tres sencillos conceptos: Marruecos no colabora, toda la culpa es de ZP y Melilla debe estar presente en las Reuniones de Alto Nivel (RAN).  El senador Imbroda, ubícuo, gran estratega e inigualable propagandista, trituró literalmente cualquier línea de defensa diseñada por el gobierno. Convirtió en peleles políticos al entonces Delegado del Gobierno, Fernández Chacón y a la Ministra de Trabajo e Inmigración Consuelo Rumí, disolviendo como contacto en ácido la propia visita de la Ministra a Melilla. No dejó sin tocar frente alguno, solicitando comparecencias del Ministro del Interior o denunciando en el Senado la situación de Melilla. La sorprendente conclusión era que con el PP hay menos avalanchas, tal y como estamos viendo exactamente ahora.

         Dicho esto, hay que resaltar la blandura y el excesivo sentido del Estado de los socialistas en la oposición, que desesperan a sus propios afiliados y espanta a sus posibles votantes. No se trata de volver a llamar a la Revolución de Octubre, pero sí al menos de mostrar la mitad de  la falta de  contemplaciones políticas que sus adversarios de la derecha tienen con ellos cuando gobiernan.           

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