Lidia Falcón O’Neill, la voz del feminismo


                   El Alminar con el Feminismo

         Pueden existir otras definiciones más acordes u ortodoxas, pero para El Alminar el feminismo es un movimiento social, una ideología de carácter progresista, humanista, universalista, auspiciado por mujeres, y cuyo objetivo es la emancipación de la mujer, su liberación y la equiparación total de derechos con el hombre. Surgió como necesidad de defensa de las mujeres frente a la sociedad capitalista, machista y patriarcal, que domina el mundo desde un extremo hasta otro. Es una ideología universalista porque engloba a todas las mujeres del mundo  en su lucha, y no hace ninguna separación por motivo alguno.

                 En cada sociedad, en cada cultura, en cada país, en cada sistema político, las mujeres tienes unas necesidades y unas reivindicaciones distintas, pero a la vez comunes,  que son la lucha por su igualdad y liberación, frente a la sociedad machista y patriarcal en su multitud de disfraces, bien religiosos, bien culturales o ideológicos Enrique Delgado

                                  Lidia Falcón O’Neill

                  He escrito el segundo apellido de Lidia, que es amiga mía y del Alminar, porque resulta clave para la pequeña historia de Melilla, y para la mía personal. Lidia Falcón es prima hermana de Carlota Leret y sobrina de Carlota O´Neill, la autora de «Una mujer en la Guerra de España», el libro que fijó para siempre la memoria de los vencidos y represaliados en la Guerra Civil en Melilla.

                  Hay otras muchas mujeres, muy conocidas también que son voz y rostro del movimiento feminista en España, como Carmen Sarmiento o Elvira Siurana, que la acompañaron en la lista de candidatas al Parlamento Europeo en 1999. Fue la primera vez que leí su segundo apellido, y enseguida pensé en Carlota O’Neill. Fue ella quien me abrió la puerta hacia la rama exiliada de su familia, la de sus primas Gabriela y Carlota Leret O´Neill. Lidia me regaló y dedicó su libro «Los hijos de los vencidos», con el que redacté en aquel año, la historia de su tía Carlota O´Neill en El Telegrama de Melilla, junto con un ejemplar de su revista Vindicación Feminista, en la que vi las primeras fotos de sus primas y tía.

              También me proporcionó la dirección de sus primas en Venezuela y a partir de ese momento, cambió la historia del recuerdo de la Guerra Civil en Melilla. Sin Lidia Falcón, sin Carlota Leret, sin aquella serie de coincidencias, nada sería hoy igual en nuestra ciudad, en lo que a «la memoria histórica» se refiere. Pero esa es la parte de la historia que contaré después de esta. Lidia abrió la puerta, por la que luego entró el vendaval de Carlota.

                                                 Ejecución sumaria

               Ahora publica un nuevo libro «Ejecución sumaria», en el que relata los pormenores de la ejecución de Salvador Puig Antich, el último ajusticiado en España por el método del «garrote vil». La ejecución de Puig Antich ocasionó un revuelo político en Melilla, al ser incluida como mérito para la concesión de una medalla al mérito policial, con ocasión de las labores de escolta de las autoridades, en aquel luctuoso suceso.

           El capitalismo ha acabado con el comunismo y el socialismo, sus rivales económicos y políticos. El feminismo sigue afortunadamente activo, con producción teórica en constante renovación, aunque no le faltan amenazas políticas  y detractores. El neomachismo, el neoliberalismo, nos acechan a todos.

    Notas: (1) https://elalminardemelilla.com/2011/09/01/la-ejecucion-con-garrote/. (2) https://elalminardemelilla.com/2011/09/01/el-heroe-de-la-policia-local-de-melilla/

13 comentarios en “Lidia Falcón O’Neill, la voz del feminismo

  1. Como dato curioso, decir que César Falcón, padre de Lidia y dirigente del partido comunista, vino a Melilla a dar un mitin con motivo de la campaña electoral de las elecciones de noviembre de 1933, primeras elecciones generales en que pudieron votar las mujeres españolas.

  2. Hospitalario, felicidades por tus dos primeros párrafos. Si son tuyos es una definición tan buena,concisa y amplia…que la adopto y la utilizaré.
    Muy buena la expresión que alude a los múltiples disfraces del machismo.

  3. Gracias Yatedigodiego, el nick trabalenguas. Todo lo que hay en El Alminar es mío, de producción propia y a la vez de todos, porque una vez expuesto y redactado, puede ser usado y compartido por quien lo desee.

  4. Hay que insistir en el conocimiento del feminismo, del ecologismo,del sindicalismo, de los principios de solidaridad, de lucha, de emancipación…recuperar los principios y la esencia que nos hace tener sentido como seres humanos. Me gustaría ver estas cosas por ejemplo en los sindicatos, donde no se trabaja esta formación básica que se les debe suponer al menos a sus líderes. A veces se hacen los actos, los cursos por cubrir el expediente…y eso se nota. Así está el panorama.

  5. De Virgilio, de Carlota y de sus hijas escribiré en una próxima entrada. Estaba esperando el momento adecuado, de hecho siempre lo hago. Hay entradas que están en mi cabeza esperando un instante preciso, y pueden estar ahí tiempo, ya elaboradas, pero sin ser escritas, hasta que la invisible puerta se abre. Esta de Lidia llevaba esperando un tiempo y es la llave que dará paso a Carlota Leret y O´Neill.

  6. Creo que es interesante este escrito de Elvira Siurana y Silvia Cuevas-Morales!
    Angel

    La Madre de Lidia Falcón O’Neill
    Enriqueta O’Neill De Lamo (Madrid 1909 – Barcelona 1972)

    Hace unos meses colguamos en el espacio cibernético un blog sobre César Falcón porque al rastrear entre los antecedentes de su hija Lidia Falcón nos encontramos, aunque algo sabíamos, con la magnífica figura de ese escritor, periodista y sobre todo activista político y comentábamos en la introducción que la herencia genética pude ser tan nítida como la que claramente aflora entre Lidia y su padre.

    Pero mas lógicas y comprensibles son las características que asemejan a esta brillante feminista con su madre Enriqueta O’Neill de Lamo quién la educó y construyó impulsándola a ser la contumaz y preclara luchadora que conocemos.

    Enriqueta O’Neill fue escritora, traductora, guionista, actriz, periodista, resistente política y esforzada superviviente hasta donde cabe imaginar. Dotada de una gran inteligencia y belleza, rebelde y crítica hasta la rabia y duramente responsable.

    Antes de la Guerra Civil que como a tantos españoles le partiría la vida, siendo muy joven se incorporó como actriz en la Compañía de Teatro Proletario que dirigía César Falcón y de la que formaba parte también su hermana Carlota O’Neill . Este grupo tenía la sede en una carbonería de la calle Atocha y allí experimentaban las nuevas corrientes teatrales procedentes de la Unión Soviética. Asimismo realizaban giras que recorrían España representando obras de «agit -Prop».

    En esa época y de esa relación nació Lidia, a quien su padre quiso llamar «Lima»,
    seguramente en un arranque de amor y de nostalgia por su ciudad perdida.

    Durante la guerra Enriqueta trabajó en la Oficina del film popular, que importaba películas de la Unión Soviética que se enviaban y proyectaban en las ciudades y en los frentes republicanos. También consta que trabajó en la redacción del noticiero España al día.

    Al fin de la Guerra y desaparecido César, se trasladó a Barcelona con el fin de que nadie la reconociera y poder así conseguir un trabajo y librarse de probables represalias.

    En esos difíciles años de derrota y con las dificultades inherentes a la época para quien carecía de avales como afecta al régimen fascista, encontró trabajo en la Delegación de prensa y propaganda del Ministerio de Educación Nacional donde conoció a José Bernabé Oliva, escritor, periodista de La Vanguardia y fundador de La hoja del Lunes en Barcelona con quien en el futuro formaría pareja.

    En su piso de alquiler en la calle Muntaner de Barcelona, que mantendría para el resto de su vida, reunió y protegió, no solo a su hija Lidia, sino a su madre Regina, ya anciana, a su hermana Carlota, viuda y recién salidad de la cárcel, asi como a sus dos sobrinas rescatadas del orfanato.
    Aun así durante esa triste y durísima postguerra, escribió y escribió y tradujo del inglés y
    el francés, como forma de completar los ingresos de esa «comuna feminista, avant l’être»: cuentos, artículos, crónicas, guiones radiofónicos entre los que he localizado programas muy populares en su tiempo tales como Los jueves del inspector Nichols, entre los años 1946-47 y En busca del culpable.

    Fue redactora en la revista Lyceum, órgano oficial del Gran Teatro de ópera del Liceo de Barcelona. Y colaboró con cientos de artículos en diversas revistas femeninas entre ellas Siluetas y Lecturas, con crónicas de moda y sociedad, para ello se vio impelida a ejercer el rol de «señora» para el que sin duda estaba bien dotada y a ocultar su pasado y sus convicciones.

    Además rebosante de creatividad dejó bajo el seudónimo de Regina Flavio un sinfín de obras literarias, entre novelas: El maña es nuestro; Alma de Marruecos; El tiempo pasa, 1956; Quimera de amor; Un hombre interesante, 1942; Idilio entre sombras, 1945; Tras la niebla, 1945; Una mujer frente a su destino, 1960; Matando siglos en Boca de Aroha, 1970.

    Escribió sobre Kurt Singer, en el Libro de oro del crimen, con el título de La vida vivida traduciéndolo al español. También tradujo J.F: Mensaje macabro; Ingrid Bergman: retrato íntimo; Tierra trágica de Erskine Caldwell, 1963; Mundo demonio y carne de Herman Wouk, 1965; El verdadero amor de Chaplin; Aldoux Huxley: Ciego en Gaza.

    Y ante todo y a costa de su libertad y de tantas posibilidades de realización, fue el ancla de la familia, la que mantuvo ese núcleo y posibilitó la supervivencia y el despegue ese grupo de espléndidas mujeres. Sin duda dejó una incandescente impronta en su hija Lidia.
    Enriqueta O’Neill decidió acabar con su vida en el año 1972 cuando su hija estaba encarcelada por el «delito» de propaganda ilegal.

    Por Elvira Siurana & Silvia Cuevas-Morales

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