Archivo diario: 18 febrero, 2013

Un parque forestal de altos vuelos


 

          El Centro de Interpretación de la Naturaleza

   ¿Puede ser interpretada la naturaleza?, ¿podemos conocer sus leyes  o es caprichosa e impredecible?. Aquí parece que hay mucho nombre y poco contenido. La obsesión humana por perdurar, por dejar el nombre a los siglos venideros parece no tener límite. En cualquier caso da igual lo que hagamos, porque nadie  puede obligar a que la historia le recuerde, y ni siquiera podemos decidir el modo en que seremos recordados, caso de que alguien nos recuerde pasado apenas un siglo. Eso son leyes, que al igual que las de la naturaleza, no pueden ser dominadas, ni predichas.

       Muchas veces hemos subido a ver los mapaches, que suelen estar siempre dentro de su casa de madera. Rara vez se dignan a aparecer ante el público, ya sea infantil o adulto. Sin embargo, la otra tarde si hicieron una breve aparición y posaron, apenas unos segundos ante la cámara. Suficiente. Luego proseguí hacia una zona en la que nunca me había fijado o detenido, el denominado Centro de Interpretación de La Naturaleza, que como no podía ser menos, lleva el nombre de un Consejero del Gobierno de Melilla, ya retirado, el ingeniero Ramón Gavilán.

       No había quedado nada en pie. Los vendavales de las últimas semanas no ha dejado nada indemne, en un Centro recién inaugurado. Que el viento se lleve un techo mallado entra dentro de lo previsible, pero que derrumbe el enlosado de las paredes parece algo extraño. En cualquier caso, el nombre estaba a salvo. También me dí cuenta que han vuelto a desecar la laguna del Parque Forestal, en apenas un año. La Consejería contra el Medio Ambiente no ha informado de nada al respecto, pero en El Alminar ya sabemos el motivo y lo contaremos, D.m., en unos días. Hay demasiadas cosas que necesitan ser escritas.

          Nota: http://laotramelilla.blogspot.com.es/2013/02/han-volado-los-pajaros-de-la-nueva.html

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Las esquineras de Melilla


                 Prostitución en el Barrio del Real

  Es uno de los asuntos de los que menos se habla en la ciudad, y en casi ninguna, salvo que por algún altercado relacionado con el orden público salte alguna noticia a los medios de comunicación.  La sociedad se ceba con las mujeres en cualquier circunstancia, son víctimas de violencia de genero y social de muy diversas formas. El verse obligadas al trato carnal a cambio de dinero es una de las más perversas y degradantes. Sin embargo, en épocas y situaciones de crisis, como la actual, sufren un incremento notable de esa violencia y explotación sexual, ya de por sí abundante. La falta de posibilidades laborales en países pobres, provocan que sean objeto de las redes de proxenetismo y tráfico de personas.  El modelo machista de relaciones sociales imperante, las somete y hace objeto de  múltiples y variadas agresiones. Hay identificadas hasta 31 situaciones de agresión hacia las mujeres (1). Da igual el país del planeta y la sociedad en la que se hallen inmersas. Son situaciones diferentes y a la vez iguales.

                 En Melilla no se ven las dantescas imágenes de mujeres semidesnudas o ataviadas con degradantes vestidos, que pueden verse en ciudades y capitales grandes (Barcelona, Madrid, etc), ni tampoco las escenas de persecuciones agresivas en las calles. Aquí parece tratarse de mujeres  pobres, inmigrantes, o sin salidas laborales de ningún tipo (2). La crisis económica está ampliando el espectro de las mujeres que se dedican a la prostitución.  Algunas parecen estar controladas por “proxenetas”, de hecho, en días pasados saltó una noticia de un altercado a la prensa local. En otros casos parece tratarse de mujeres que ejercen esa actividad por sí mismas. Claro que esta es una apreciación externa, porque la realidad dice que el 90% de las mujeres que ejercen la prostitución, están controladas por redes que las esclavizan (3).

             Suelen estar en las esquinas, de ahí la denominación de “esquineras”, que no tiene matiz despectivo alguno, ni suena agresivo como otros. Los vecinos de las casas y calles adyacentes, del Barrio del Real, han intentado llamar la atención sobre este problema de todas las maneras posibles, sin demasiado éxito. No parece haber remedio, ni solución, en país alguno, ni siquiera en los más desarrollados, pero al menos hay que intentar algo, para que esta actividad no aumente, ni convierta los barrios y calles en lupanares. La tira de pinchos para evitar el asentamiento de “las esquineras”, es una de las soluciones más desesperadas que he visto.

                                  La acción de las autoridades melillenses

           Si se habla con los vecinos del Barrio del Real, el más afectado por esta situación, las acciones llevadas a cabo por las autoridades correspondientes, Seguridad Ciudadana, parece ser nulas. Hace unos meses saltó la noticia de que un perturbado enseñaba su miembro viril junto a un colegio, o que unos maleantes fueron interceptados vendiendo sustancias estupefacientes. Sin embargo, a nadie parece preocuparle que los niños y niñas de los dos colegios del Barrio del Real convivan a diario con el fenómeno de la prostitución, que abarca tanto a las mujeres que la ejercen, como a los “proxenetas” que las controlan y al mal ambiente que se genera alrededor de esta actividad.

           Esto sucede a la luz del día, pero vecinos que viven en las calles más afectadas por la actividad de la prostitución, cuentan que por las noches se está agravando la situación.

    Notas: (1) http://mujeresconstruyendo.com/blog/31-tipos-de-violencia-mas-comunes-que-se-ejercen-contra-las-mujeres-y-las-ninas. (2)  http://www.ugr.es/~pwlac/G28_17JoseLuis_Solana_Ruiz.html                  (3) http://losojosdehipatia.com.es/socialpolitica/%E2%80%9Cel-90-o-el-95-son-mujeres-obligadas%E2%80%9D-2/

    PD: La página web de Lidia Falcón, el grupo Facebook de fans de Lidia Falcón, la página de Elvira Siurana, y las decenas de enlaces a páginas y grupos feministas, ofrecen recursos intelectuales y humanos de gran nivel, renovación de ideas y debates constantes. Es muy gratificante encontrarse con personas tan implicadas en la situación del mundo y de las mujeres.  Como dice la propia Lidia, en un excelente artículo, son malos tiempos para las mujeres.