Las cuentas de las cabalgastas


                                        Casas de comidas en Melilla

            Nadie podrá decir nunca que nos sumamos al carro de la crítica, porque en la entrada del día de Reyes ya advertimos de que la presencia de tanto carbón resultaba sospechosa. Ahora, gracias a los grupos políticos de la oposición, sabemos que el carbón estaba indicando la presencia de una mina, pero de oro y gasto desaforado. Los gastos de las cabalgastas (años 2012 y 2103) resultan lo más parecido a las famosas cuentas del Gran Capitán.

          ¿Podría dar Coalición por Melilla de comer a la gente por 6€?, se preguntaba de modo retórico el Presidente de Melilla, en referencia al gasto de 3740€ gastados en una comilona opípara para los tres Reyes Magos y su séquito de colaboradores, 35 en total, de la cabalgata del año 2012.  ¿Existe la posibilidad de comer en nuestra ciudad por una cantidad de 6€, mil pesetas antiguas?. Rotundamente sí.

           Acostumbrados a los sueldos opulentos, a los restaurantes de lujo, al gratis total y a los menús de 70€ sin incluir bebidas e ipsi, no les cabe en la cabeza que en parte alguna de la ciudad se puedan comer dos platos más postre y bebida, por un máximo de 8,5€.  Este es el precio que hemos encontrado en el conocido restaurante o casa de comidas Alborán, en pleno centro de la ciudad. Un poco más lejos, y en la conocida zona de «Cuatro Caminos», se encuentra la casa de comidas Manila, que ofrece el mismo servicio por 8€.  Antaño, Melilla estaba llena de este tipo de establecimientos, como el Mesoncito de Castelar, y otro muy conocido en la calle García Margallo. La cifra del gasto ofrecida por el Ayuntamiento arroja una media de 105€ por cabeza, algo absolutamente desmesurado. Como puede comprobarse, hay un abismo entre un mundo y otro. Se trata de buscar un equilibrio o punto intermedio entre ambas cifras.

                                        Caramelos, carrozas, y pasacalles

           Cada uno de los varios pasacalles que discurrieron por las avenidas de la ciudad, en años anteriores, cobraron una media de 9000€ cada uno y suelen ser varios grupos. Cada carroza autopropulsadas recibe unos 5000E de media,  más  9000€ para la restauración de algunas de ellas.  Varias partidas de gastos de caramelos que alcanzan la cifra de 14.300€ para el desfile de 2012 , y otros tantos para el  conjunto de las navidades. El sonido de las carrozas fueron otros 9200€ en 2012 y un detallito en una joyería para los Reyes Magos de 600€, suponemos que relojes.  las carrozas con temática especifica  se sitúan en los 9000€; y 2000€ para cada conjunto de disfraces. Sabemos que las cosas cuestan caras, que ya nadie regala nada, pero también que se abusa cuando el cliente que está al otro lado es La Administración Pública.

           En total y en trazo grueso, el desfile de carrozas alcanzó la  cifra de 100.000€ el año pasado y otros tantos en 2011. Imaginamos que la cifra del presente año alcanzará una cifra similar. Es algo absolutamente desproporcionado para los tiempos que corren y la situación actual. Son gastos superiores a cualquier ciudad de tamaño similar al de Melilla. Ahora se entiende la ruina de administraciones, ayuntamientos, diputaciones, autonomías e incluso de un país completo.

Predicar en el desierto


Yo soy la voz del que clama en el desierto, esto lo dijo el Bautista, y a día de hoy no tengo claro si nos iría mejor no resistiendo a la corriente, o doblándonos en la dirección del viento dominante, como el junco. Defender y mostrar las cosas desde la óptica del compromiso social y humano, desde posiciones feministas, de izquierda y comprometidas con los desfavorecidos es un trabajo arduo y sin tregua. El desierto no es un lugar fácil, aunque el ideal romántico lo haya hecho objeto de veneración. Anacoretas y profetas de todo signo y condición predicaron en él a lo largo de los siglos. A día de hoy todavía hay monasterios emplazados en sus límites. El desierto es un  medio hostil, pero la verdad es que el mundo ya se ha convertido en un medio hostil, salvo para muy pocos. Las ideas comunes ya tienen suficientes lugares en donde transmitirse. El Alminar surgió desde el primer momento con la intención de hacer frente a ellas. Al igual que en las rocas de costa, hay ocasiones en que los temporales y sus olas nos alcanzan con contundencia. Todos necesitamos ejemplos de resistencia. Cada cual tiene los suyos. No es una situación uniforme, porque las cosas y las personas cambian a nuestro alrededor. Quien hoy resiste mañana cae, pero continuamente surgen ejemplos nuevos.

                  Las reflexiones son una constante en El Alminar y esta surge a raiz de los acontecimientos de los últimos días. La virulencia con la que se han  expresado algunos se produce cuando existe algo que hace frente a la realidad dominante. Las olas se encrespan y levantan más, en dónde encuentran roca o suelo. Hay quienes solo buscan la ratificación de su pensamiento, la justificación por haber dejado de resitir. No admiten que algunos no lo hayan  hecho.

       En un mundo de arenas movedizas, en lo que casi nada es lo que aparenta ser, importa no perder nunca la perspectiva de la realidad. Aún así, nadie está afirmar que está a salvo del rayo. Podríamos decir más cosas, poner más ejemplos, ser más claros, pero habrá mucho tiempo para hacerlo.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2011/12/17/frente-a-los-rayos-del-poder-2/

Historias de dos ciudades


 

        Hay dos ciudades.  Hay dos ciudades en cualquier ciudad.  Una parte de Melilla se pregunta si se ha nacido para el golf, mientras la otra rebusca comida en la basura, o hace arder contenedores y mobiliario urbano para llamar la atención sobre la falta de salidas sociales y laborales. No tengo nada en contra del golf, pero sí mucho en contra del derroche y de la ostentación impúdica de la riqueza. Hay un inmenso muro invisible que separa a las dos ciudades, como en un Ecuador imaginario. Una parte de la ciudad busca como llenar, al menos una vez al mes, el inmenso e injustificable derroche del faraónico Teatro Kursaal, y un ciudadano de la otra apedrea La Comisaría , porque le prometieron un campo de fútbol en su barrio y no lo han cumplido. Hay dos ciudades y también dos mundos.

        Cuando se gasta 14.400€ en caramelos para la Cabalgata de Reyes, o 3750€ en una comilona para los 30 colaboradores del desfile, y ni un solo euro en evitar que «menores» o personas, rebusquen entre los desperdicios, es que algo está pasando. Cuando ya nadie se molesta o siente vergüenza de mostrar a los demás lo bien que le va en la vida, protegido por cuantiosas subvenciones y contratos públicos, es que algo está fallando desde la misma base. Y vuelvo a insistir que no tengo nada en contra del golf. Solo  pretendo llamar la atención sobre el contraste.

    Cada cual puede hacer con su dinero, poco o mucho lo que quiera. Sin embargo, cuando las aficiones personales se pagan y mantienen con dinero público, entonces tenemos el derecho y el deber de exigir explicaciones.

El culto al soldado de los milagros en Melilla


                     Una antigua foto de la tumba del soldado Benito,

       En una de las tardes de las reuniones familiares navideñas, se abren cajas de fotografías y se rebusca en el pasado. En una de esas tardes en las que no se sale de casa, apareció esta vieja fotografía de la tumba del soldado Benito López Franco, muerto en Melilla en extrañas circunstancias en 1950, en las dependencias del cuartel del Regimiento de Infantería de Melilla. Hoy ya está fuera de toda duda que Benito, murió como consecuencia de una paliza, propinada como castigo o disuasión por sus posibles relaciones con la hija de algún oficial de la guarnición de la ciudad. Quizá la paliza se les fue de las manos y tuvo las fatales consecuencias conocidas, aunque en el parte de fallecimiento conste solo la palabra «suicidio».

      El soldado Benito, o soldado de los milagros, murió el 17 de enero de 1950. El pasado 17 de enero, una comentarista, Elsa, escribió este texto en una de las fotos que tengo colocadas en El Alminar: Que tu alma inunde el mundo eternamente de tu luz Benito. Hasta hoy no he caído en que el comentario está escrito en el día de su fallecimiento, fecha a la que no se le suele prestar atención informativa de ningún tipo.

     A la historia del soldado de Cetina el falta absolutamente todo. Conocemos el final, pero no el por qué.  El inicio de su culto,  su consolidación a lo largo de los años y otro buen número de preguntas siguen sin encontrar quién las responda. Su posible novia, o incipiente amor, o quienes sepan qué ocurrió todavía pueden estar vivas/os. Estoy seguro que todavía hay quienes guarden las llaves que abran la caja del secreto mejor guardado de Melilla. Hay una cosa que es cierta, en lo que dice Elsa. La luz de la historia de Benito López Franco recorre el mundo y quizá, gracias al alcance de internet, de su poder de comunicación, y del anonimato que facilita, todavía estemos a tiempo de resolver si no todo, sí parte del misterio.

    PD: La familia del soldado benito edita años tras años estampas que reparten en nuestra ciudad y tiene los derechos de imagen en su propiedad, pero también hay ciudadanos que elaboran las suyas, con motivo devocional o para dar cumplimiento a promesas. También puede verse una pequeña y rústica capillita, hecha en madera, con la imagen del soldado de los milagros, del que se han cumplido 54 años de su muerte o asesinato.                                                           Nota: La fotografía puede ser de la década de 1980.

   (1) https://elalminardemelilla.com/2011/09/14/el-soldado-de-los-milagros/

           

La ciudad del comercio de la Edad de Piedra


                                 Cosas que nunca veremos en Melilla

          Comercio tradicional no equivale a comercio arcaico. Melilla sigue siendo la única ciudad de España sin una gran superficie comercial digna de tal nombre. Se sabe que los centros comerciales o grandes superficies son «templos del consumo», pero eso no quiere decir que se mantenga la enorme falta de opciones de consumo que existen en nuestra ciudad. Si el llamado Centro Comercial de la ciudad tiene algo de vida, es gracias a la renovación que han impuesto las llamadas y también denostadas «franquicias». Gracias a ellas el centro de la ciudad ha cobrado vida y además hemos visto prácticas comerciales del siglo XXI, como es devolver un artículo y que te entreguen tu dinero, sin malos modos, sin los temidos vales de compra y sin que te pregunten por qué devuelves el artículo.

              El único intento serio, aunque muy mal llevado a cabo, de instalar una gran superficie en Melilla, acabó envuelto en el escándalo de un pelotazo urbanístico, una revuelta de empresarios y comerciantes, y en una moción de censura, que acabó en 1998, con un gobierno municipal elegido en las urnas. Esta ciudad, en algunos aspectos, sigue mostrando una realidad salvaje y hostil a cualquier novedad que venga del otro lado del Mediterráneo.

          En nuestra ciudad no podemos comprar lo que queremos, sino aquello que nos ofrecen y traen a nuestros escaparates.  Es una ciudad de comercio cautivo en donde a veces se hace necesario recorrer toda la ciudad, para encontrar un producto común en cualquier otro lugar  de España. Esta es la gran paradoja, una de tantas, de esta ciudad singular, con un poder adquisitivo medio alto, pero de oferta comercial restringida. Casi un embudo.

         Los dueños del comercio en nuestra ciudad son muy pocos y hasta que ellos no lo decidan, o si no les interesa, jamás tendremos una gran superficie comercial. Hay que pensar que pensar que la inmensa cantidad de mercancía que entra en Melilla lo hace a través de muy pocas empresas navieras y de transporte, y que luego todo ese volumen es distribuido a toda la ciudad por muy pocas empresas, de modo que se compre donde se compre cualquier producto, los beneficios se concentran en muy pocas manos. En Melilla hay mucha demanda pero también muy poca oferta. Que a nadie le extrañe pues, que el principal centro comercial de Melilla sea Málaga.

       Hay muchas cuestiones sin resolver en la ciudad, esto es solo un apunte, pero sigo sin entender porqué una botella de agua de 1,5 litros de cualquier marca, sigue siendo más barata en cualquier lugar de España que en Melilla. No vivimos en una ciudad libre, casi en ningún sentido.

Nota: https://elalminardemelilla.com/2012/02/09/el-gran-satan-de-la-gran-superficie-de-melilla/

El bordillo infranqueable


                       Los  grandes temas mueven grandes pasiones, sentimientos e ideas, pero son los que menos nos encontramos a lo largo del día, del año, o incluso de la vida. Nos desenvolvemos entre lo cotidiano, sorteando pequeñas pero desesperantes dificultades, que están ahí un día detrás de otro, sin que nadie se fije en ellas o sin que sean resueltas, pese a su aparente nimiedad. Este bordillo se encuentra frente a las Urgencias del Hospital Comarcal, con el que nos vamos a quedara al menos un lustro más. Todo el que por allí va, bien como usuario o como trabajador, sabe de las dificultades que hay para aparcar en toda la zona, las mismas que en cualquier lugar de la ciudad, pero incrementadas por la urgencia y la necesidad. Este bordillo era en realidad un carril de circulación que ya no se utiliza, o que quizá nunca tuvo ese uso.

                       El caso es que  en estos momentos solo se usa como aparcamiento, pero dadas las características del bordillo, solo puede sortearlo los acorazados vehículos todo terreno, por fin una causa que justifique su uso desmedido en Melilla. La solución sería sencilla, tanto como eliminarlo, no llevaría más de un día de obras, un poco de pintura vial, ya existe una empresa rémora dedicada a ello, y con apenas 1000€ de inversión (desescombro y esas cosas), se obtendrían un decena de aparcamientos, bien para los trabajadores del Servicio de Urgencias, o para el estacionamiento imprescindible para acompañar a los enfermos.

Las cifras de la diáspora melillense


              

 

                                                 Sólo la mitad de los 92.069 melillenses (47.795) reside en la ciudad.

         En estos días atrás, con motivo de los incidentes de La Cañada, se han oído ciertas expresiones del arcaísmo ideológico de Melilla, y que llevaba tiempo sin escuchar o leer. Se escribía o hablaba de;  ¿qué están haciendo con Melilla?,  ¡que se vayan!, o ¡esto es nuestro!, cuando la realidad es que la mitad de los nacidos en la ciudad residen fuera de ella. Hay una ciudad que recuerda la gente como idílica, la de las décadas de 1960 y 1970 y que sin embargo no era real, porque había un conflicto larvado debajo de ella, y que tuvo que ser resuelto en 1985/6, con el partido socialista en el Gobierno de España. Melilla ha tenido dos grandes éxodos: el primero es el de 1960, tras el fin del Protectorado, y otro en la década de 1970, con la crisis del petróleo y el fin del franquismo. Hay que decir claramente que tan Melilla es Reina Regente, como el centro de la urbe.

                                                     Melillenses residentes fuera de la ciudad

                           CA Andalucía        16420

                                   Málaga-8247; Almería- 2629, Sevilla- 1602; Granada- 1525; Cádiz- 1227

                           CA Cataluña             8477

                                  Barcelona              6779

                            CA Madrid               5889

                            CA Valencia            4706

                            CA Canarias            2088

                            CA Murcia                1097

En el resto de las comunidades autónomas españolas la cifra de melillenses residentes no rebasa los mil en ningún caso. En Castilla y León residen  751 y en Castilla La Mancha 685. En Cantabria 135, en el País Vasco 496 y solo 160 en Navarra. En Galicia hay 504 melillenses y 887 en Aragón, que son las comunidades que albergan una mayor cantidad de residentes melillenses. En Extremadura existen 334 ciudadanos de Melilla y solo 93 en La Rioja, que es el destino menos escogido como residencia por la diáspora melillense.

Las llamadas ciudades hermanas (Ceuta y Melilla), lo son en realidad poco, pues solamente 523 melillenses reside en la otra ciudad norteafricana. Además el contacto entre ambas ciudades es escaso, incluso en el ámbito institucional, en donde las relaciones son difíciles y casi de incomprensión mutua, pese a que la imagen propagandísticas que se quiere ofrecer es diametralmente opuesta a esta realidad que ofrecen las estadísticas.

                                    ¿Quién es de Melilla y qué es ser melillense?

La población de origen peninsular compone casi la mitad del padrón de la ciudad y eso otorga a la ciudad un aire cosmopolita que la distingue de otras ciudades. Pese a todo, los melillenses de origen y los de residencia se miran con recelo. Hay lugares comunes que se siguen repitiendo en algunos ambientes. Los melillenses piensan de los peninsulares que solo vienen a la ciudad atraídos por las ventajas económicas para luego marcharse, mientras que estos últimos creen que los melillenses más intransigentes viven con un pie  en la ciudad y otro fuera, concretamente en el otro lado de la costa mediterránea. Es verdad que hemos visto ejemplos de los dos grupos humanos. Existen quienes hace profesión de «melillismo» pero que en realidad hacen vida y residen fuera de la ciudad, y quienes hacen vida social y política en la ciudad pero que solo esperan el momento oportuno para abandonarla el mismo día de la jubilación, o incluso antes, si es posible.

                              La mezcla de estas dos realidades poblacionales justifica en parte algunas de las actitudes que se perciben en la ciudad. Hay un resignación absoluta hacia la suerte de la ciudad. Nadie se manifiesta o exige cambios reales al partido gobernante. El grado de desapego del melillense (de nacimiento o peninsular), es muy alto con respecto a su ciudad , pues entiende que el destino de la misma no está en sus manos.

                Mientras tanto coexisten las dos visiones y actitudes sobre Melilla. Por un lado están todos aquellos, nacidos en ella o no, que luchan y quieren un futuro armonioso para la misma (pero que no tienen decidido su futuro), y la de quienes sienten una actitud de transitoriedad, también de ambos orígenes, porque intuyen o saben que el final de sus vidas no estará entre las calles de la ciudad que ahora mismo pisan.

Nota: fuente de los datos (www.ine.es)