El paso perdido


        

           Buscando fotos del ferrocarril, encontré ésta del antiguo paso a nivel existente junto al entonces activo Hospital Militar. Melilla es una ciudad que conserva muy pocas cosas de su pasado. Todo ha sido barrido en un momento u otro. Primero desaparecieron los pasos a nivel y las vías del ferrocarril y ahora, solo la paralización de las obras del nuevo hospìtal, ha detenido la acción de la piqueta. Por eso he podido obtener la imagen de las antiguas oficinas del Hospital e identificar el lugar de paso a nivel.

          En la carretera del Tiro Nacional, todavía existen las pilastras del antiguo puente ferroviário del Rastro o Polígono, perfectamente integradas en las nuevas viviendas.  Algo más arriba, junto a la entrada del polvorín de Horcas, quedan los restos de otro puente, y su antiguo vano de luz.

       Nota: He colocado una fotografía del montaje fotográfico de Uno de Melilla, porque además de ser muy bueno, él es el pionero de este tipo de montajes entre el pasado y el presente en Melilla.  Incluiré una fotografía de las pilastras del puente de Sidi Musa, y otra de las vías férreas en medio de la ciudad, aunque por esa época, ya no circulaban los trenes.

 

  

El depósito de agua y la riada de Cabrerizas


En el interior de las ruinas malditas

           Muchos ven el depósito desde lejos y resulta desagradable.  Bastantes  pasan cerca de él, y no suelen mirarlo cuando transitan por la carretera del Tiro Nacional. Solo algunos  han entrado dentro. Una ciudad con sensibilidad, hubiese eliminado estas ruinas hace mucho tiempo, pero los gobernantes melillenses no tienen sensibilidad. Hace ya dos años que ni siquiera conmemoran el trágico aniversario. Ni en el cementerio ni en lugar alguno de la ciudad, existe un monolito que conmemore el suceso y que sirva de recuerdo conjunto a las víctimas. En los dos últimos años no se encuentra ni siquiera una referencia del suceso en todo el conjunto de la prensa. Ningún estamento político lo recuerda ya. En la nueva barriada de Averroes, la que se edificó sobre el lugar que ocupaba la antigua, no hay tampoco placa o monumento alguno. Es un suceso olvidado y que todos quieren olvidar.

          El 17 de noviembre de 1997, varios millones de m³ de agua, se abalanzaron sobre la barriada de Averroes y sobre el barrio de El Rastro. La fuerza del agua, incrementada por la altura, la pendiente y la angostura de las calles, arrancó las planchas de cemento del depósito y las movió como si fueran de madera, convertidas  en guillotinas de piedra  que cortaron los primeros edificios de Averroes como si fueran de mantequilla. La ola provocó 9 muertos y la ruina física de dos barrios en apenas 30 minutos. Nadie que vivió el suceso lo ha podido olvidar.

          Mientras tanto, las horrendas ruinas siguen ahí, en lo alto del monte, como un siniestro recuerdo de lo sucedido. No es un lugar al que se mire, ni por el que suela transitarse. Ni siquiera los sin techo, o gentes de malos hábitos lo suelen utilizar como refugio. Es algo que debería haber sido demolido hace mucho tiempo y enterradas las ruinas. Fue una catástrofe previsible y anunciada, precedida por denuncias sobre filtraciones de agua y sobre problemas en su diseño y construcción. Nadie construye un depósito de ese tamaño, a esa altura, y sin proteger las paredes con el terreno. En su diseño, era una bomba de agua y así resultó, pues proyectó todo su contenido con la fuerza de una catapulta.

                               El depósito de agua de Cabrerizas

        Es un lugar sórdido y tétrico, que ni «los malos» quieren utilizar como habitáculo. Hay signos de presencia humana, pero son las menos. Las víctimas de la riada de Cabrerizas se vieron impelidas a aceptar las indemnizaciones estipuladas, o arriesgarse a un largo y tortuoso proceso judicial, de varios años de duración,  y de resultado incierto. Nunca hubo responsabilidades políticas, ni tan siquiera judiciales. La constructora se hizo cargo de las indemnizaciones  y los ingenieros responsables pactaron unas penas mínimas de inhabilitación. Todo se cerró de modo apresurado  y a partir de ese momento empezó a posarse sobre la zona el impenetrable manto del olvido. Ya es algo que no se recuerda de modo oficial, salvo por la inquietante presencia de las ruinas.

          El acceso es fácil, el paraje resulta desolado y desolador. Produce un gran desasosiego. Allí encima colocaron el morlaco publicitario de Osborne. Ni siquiera tienen sensibilidad para ubicar las cosas. Hay mucha energía negativa en esa zona.

Los abastecedores de Los Peñones


Melilla y los helicópteros

    Desde hace unos años, los melillenses nos hemos acostumbrado a la presencia de los helicópteros de vigilancia fronteriza, pero antes que ellos, los helicópteros del Ejército del Aire, llevaban desempeñando de manera constante, aunque ruidosa, la labor de abastecimiento a Los Peñones e islotes de soberanía española en el Norte de África (Vélez de La Gomera, Alhucemas e Islas Chafarinas).  Hasta la década de 1990, la mayor parte del suministro se realizaba con los barcos de la Compañía de Mar, la unidad más antigua de las Fuerzas Armadas españolas. Uno deseos barcos, ya desaparecido, era el Mayoral. Las más alejadas de tierra, con respecto a la costa, son las Islas Chafarinas, o islas del Muluya en su nomenclatura marroquí. El Peñón de Velez de La Gomera está unido a tierra por un istmo. El abastecimiento por helicóptero es más rápido, y permite realizar un mayor número de viajes, aunque exige condiciones climatológicas casi perfectas, sobre todo, la ausencia de viento.

           Nos hemos acostumbrado a los aviones, a verlos despegar, aterrizar y volar, de modo que casi todos entiende como vuelan. No sucede lo mismo con los helicópteros. Su despegue y aterrizaje sigue teniendo un poder hipnótico, e incluso su vuelo es algo más complejo que el de los aviones. La base de los helicópteros o helipuerto, está situada en el monte de Mª Cristina. Hoy hemos visto a éste despegar desde su base terrestre, y hemos estado incluso mucho más cerca de ellos. En días de poniente, las Islas Chafarinas son perfectamente visibles desde Melilla.

  Nota: ¿Por qué vuela un helicóptero?. http://elmundodelhelicoptero.blogspot.com.es/2009/06/por-que-vuela-un-helicoptero.html

¿Derribo o rehabilitación?


        Hemos escrito constantemente acerca de derribos y demoliciones de edificios en Melilla.  Sobre este edificio de la calle Gral Marina/Gral. Pareja ya hemos escrito, aunque no de modo individual. Yo lo dí por candidato a la demolición en una entradas sobre edificios en ruinas, y fue Uno de Melilla el que sembró la duda sobre si iba a ser rehabilitado o no, pues él no encontró el expediente de ruina. Desde entonces lo he seguido con más atención y aunque la apariencia todavía engaña, lo sigo dando como candidato a la demolición. Este sistema de hacer caer el edificio sobre sí mismo y poco a poco, es la demolición de termita. Primero se apuntala toda la estructura para evitar su desplome y luego se empieza a derribar desde la azotea hasta el suelo. Es un sistema poco aparatoso, casi camuflado y así el edificio desaparece de modo paulatino, con lo que el impacto visual es menor. Cuando el edificio llega al suelo, parece que siempre fue un solar y ya nadie  recuerda que allí hubo un edificio.

     Yo creo que es derribo, aunque se admitirán todo tipo de opiniones. A favor del derribo juega el que se retiran marcos de puertas y de ventanas, rejas de balcones y cristales. Tampoco se ha apuntalado la fachada, por lo que no parece como candidata a ser salvada. Si la demolición prosigue, se irá haciendo caer lentamente, hacia el interior. Ya ha desaparecido todo el suelo de la azotea y la última planta está ya a cielo abierto. No hay elemento alguno que apunte hacia la rehabilitación. El último edificio derribado por el sistema de la termita, es el de la calle Santiago, en el barrio del Mantelete. Todo señala en esa dirección. Este es el sistema de derribo menos perjudicial para los edificios colindantes.

    Nota: https://elalminardemelilla.com/2013/02/19/todos-al-suelo/, https://elalminardemelilla.com/2013/05/07/la-gestion-de-las-ruinas/

Donde acabarán los solteros


                Driss Deiback en el Centro Asistencial

     Driss Deiback es amigo y un conocido cineasta melillense, formado en Los Ángeles y en Alemania. Tanto su primera y única película «El Refugio», como el primero de sus documentales «Natural de Melilla», fueron financiados por la Ciudad Autónoma, regida entonces por Ignacio Velázquez. No suele haber nombre propios en El Alminar, pero para toda norma acaba habiendo una excepción.

        El Centro Asistencial es un lugar muy conocido y visitado de la ciudad, en el que se puede encontrar a personas de muy variada procedencia, bien sea residentes, trabajadores o visitantes. Los lunes es frecuentado decenas de ciudadanos anónimos, en las conocidas  «peregrinaciones de San Nicolás».

      Acudir con determinada regularidad a un lugar, hace que podamos observar la evolución humana del mismo, porque la física es más lenta. Aunque el lugar ha cambiado mucho, conserva una parte histórica y otra en constante evolución. Allí ya hay placas de varios presidentes y alcaldes de la ciudad.

          Sin embargo la novedad de este lunes, estaba en la presencia de Driss Deiback, que rodaba allí las últimas escenas, que no las finales, del episodio piloto de la serie «los solteros».  Muy pocos saben  que el cineasta melillense, es mi mayor proveedor de reliquias de la extinta República Democrática de Alemania (DDR), el país del que procede Ángela Merkel, y uno de los más venerados por mí. La coincidencia ha sido lo suficientemente inusual, como para merecer un hueco en El Alminar de Melilla.     

           Siempre se encuentra algo distinto en los mismo lugares, y además, resultaba una profecía, porque es casi seguro, que algunos de los flamantes solteros de la serie, acabe allí sus días, salvo que el neoliberalismo que representa en España el Partido Popular, acabe con cualquier rastro del Estado del Bienestar.

Mayo en Melilla


       Mayo es el mes del Alminar y también con otros muchos significados, aunque cada uno le buscará el suyo. Mayo es un mes importante y largo, en el que suceden muchas cosas, es el mes de las madres, de la tierra, de las flores. Para los agricultores es un mes decisivo y por ello dicen: tiene mayo la llave del año, porque o salva las cosechas o las hunde. Todo suele decidirse en mayo, que resulta un mes largo, de días muy largos. La luz solar registra un incremento continuado hasta el mes de mayo, en el que todavía crece otros 47´más. En junio solo lo hará en 10 minutos, porque a partir del día de San Juan, los días empiezan a ser más cortos. El calor, como tal, debe empezar a manifestarse a partir del día 20, un poco antes se celebra la festividad de San Isidro que quita el agua y saca el Sol. Los frios y las heladas de mayo están en el refranero, circuscrito claro está, a nuestro entorno climático, el de la península Ibérica: cuando mayo va a mediar, el invierno va a acabar.  Nosotros estamos en Melilla, una ciudad en la que las líneas de las estaciones climatológicas es muy difusa. Aquí tenemos invierno o verano, y entre ambos, una colección interminable de vientos de levante o de poniente.

         Las suaves brisas de mayo en Melilla son muy distinguibles, con una mezcla proporcionada de aire frío y caliente. No son tan secas como las del verano y tienen una proporción de humedad que resulta agradable. Hace unos días, a la altura del Colegio Reyes Católicos, la brisa hacía caer decenas de hojas de las buganvilias. Las ya caídas formaban líneas ondulantes en el suelo, que se movían como si estuviesen ensayando un baile, al son de una música imperceptible o quizá inexistente. La intensidad del color resultaba atractiva. Como dice el refrán: en mayo la flor y en junio el amor.

Nota:  https://elalminardemelilla.com/2012/06/01/de-mayo-a-mayo-un-ano-de-alminar/

El lugar y el sitio de la religión


 

                  El retorno al pasado y la religión evaluable

        No puede negarse el hecho religioso, porque casi toda la humanidad, en algún momento de su vida, ha recibido algún tipo de enseñanza religiosa. El problema radica en qué lugar buscarle o decidir cuál es su sitio. Educar en valores religiosos confiere un notable poder, y por ese mismo motivo La Iglesia es tan reticente a cederlo de manera voluntaria. Italia necesitó una guerra para confinar al Papa en el Estado Vaticano y Francia llevó a cabo un revolución para sacar al Estado del abrazo y del largo brazo de La Iglesia. España lo intentó con la II República y todos sabemos como acabó el proyecto.    

         La religiones, sean cuales sean, siempre se han reservado para sí el acrisolar los valores humanos y morales, de modo que parece difícil encontrarlos fuera de ellas, o gente que se atreva a buscarlos sin el amparo de lo religioso. Sin embargo no solo es claramente posible, sino que debería constituir un deber. Ser bueno, cumplir con determinados preceptos, hacer lo que una religión determina como bien,  para alcanzar el premio del paraíso, es jugar con las cartas marcadas. Lo recomendable sería hacer todo eso por sí mismo, sin buscar un determinado premio. ¿Convierte la observancia religiosa  a un individuo en una buena persona?.  En absoluto, incluso suele observarse lo contrario, que bajo el amparo de las religiones se cometen las mayores atrocidades, y que incluso personas indudablemente malvadas, mueren en perfecto confort espiritual, gracias a ellas y a su conjunto de reglas y prácticas.  Podríamos encontrar decenas de ejemplos para cualquiera de las religiones existentes.

       Por tanto debemos concluir que la respuesta a esta pregunta no está ahí, o no está solo ahí . La religión debería ser una parte más de la formación humana y moral de la persona, pero circunscrita al ámbito individual. Los Estados, no pueden ni deben ser los encargados de formar a las personas en valores religiosos. Los Estados deben formar en valores culturales y sociales. La doble moral y la moral paralela, surge de esta mezcla de esferas.

                                       El atraso de evaluar la religión

      Pedirle a los representantes de una creencia religiosa determinada que renuncie a ese poder de influencia es un esfuerzo baldío. Es lo mismo que pedirle a los partidos políticos que elabores leyes eficaces para luchar contra la corrupción política. Sin la clientelización y  fidelización del voto, la personas votarían en libertad y  lo que ellas quisieran, con que se se acabaría su poder. Lo mismo ocurriría con la enseñanza religiosa. Si la gente se formase en educación religiosa fuera del ámbito del Estado, las religiones perderían influencia de modo rápido, y vivirían únicamente de sus fieles, por ello no resulta fácil que renuncien al adoctrinamiento religioso.

     Lo que sí debemos pedir y exigirle a un Estado o a un gobierno, es que la doctrina religiosa está al margen de la educación pública, que no influya con sus valoraciones morales en el conjunto de la sociedad, de la que solo es una parte más, y que en caso de que por culpa o causa de un Concordato con El Vaticano (que data de la época de Franco), la enseñanza religiosa sea una materia impartida en las escuelas públicas; deben ponerse algunos límites, y es que esta sea voluntaria y por supuesto, no evaluable.