Etiquetas y protocolo


        El protocolo es una ciencia muy complicada y muy exigente. Las normas protocolarias son rigurosas y ajustadas, casi matemáticas. El pasado día 6 de diciembre, y ante el monolito de La Constitución, se juntaron todas las autoridades civiles y militares de Melilla. Todos se situaron en línea, en donde la autoridad civil de mayor rango, es y era el Presidente de Melilla, Juan José Imbroda, que se sitúa siempre en el primer lugar de la fila, empezando por la derecha. El siguiente es y era el Delegado del Gobierno Antonio Mª Claret, posicionado en el lugar inmediato al Presidente Imbroda y siempre a su izquierda. La fila continuaba, por este orden, por el diputado Antonio Gutiérrez, la senadora Mª Carmen Dueñas y cerrando la línea, la Presidenta de la Asamblea Cristina Rivas. No tengo muy clara la posición del Comandante General de Melilla. No sé si es equivalente en categoría al Presidente de La Ciudad o al Delegado del Gobierno y/o en qué posición se sitúa, o si lo hace en una distinta.

        Cuestión aparte merecen los/as  acompañantes de las autoridades, tanto si son las esposas de, o los maridos, que también llevan su línea protocolaria y su rango equivale al del cónyuge. El pasado día 7 rastreé el suelo, ante los restos del homenaje a La Constitución española, en busca de información protocolaria y vi bastantes etiquetas en el suelo. Sí me llamó la atención, que la esposa del Comandante General de Melilla, tuviese una etiqueta específica en el suelo. Desconozco si tenía una posición especial junto a su marido, o si era ella la que iniciaba la línea de acompañantes. El dato es curioso, porque siempre se crea un problema con las denominadas como «primeras damas», de las que la 1ª es siempre la esposa del presidente autonómico.

        Imagino que en el futuro, cuando veamos a una mujer como Comandante General de Melilla, o como Delegada del Gobierno o incluso como Presidenta de Melilla, tendremos situaciones protocolarias y distintas a las actuales. Hasta la fecha nuestra ciudad no ha tenido a mujeres como máximas representantes de Melilla, salvo a Cristina Rivas y Beatriz Caro (la princesita), como la llamara el ex senador Aurel Sava, en la Corte de Camelot de Ignacio Velázquez, ambas Presidentas de La Asamblea .

La plaza de Las Culturas


      Tiene el mismo nombre que la celebérrima plaza de la capital mexicana. La verdad es que es uno de los espacios ciudadanos con más asiduidad de visitas. Tanto por la mañana como por la tarde, registra un gran afluencia de público. Se ha convertido en la plaza más emblemática de la urbe. Melilla, pese a los gobernantes que ha padecido y padece, resulta muy fotogénica. La foto está realizada desde el falsificado baluarte de San Fernando. La plaza de Las Culturas  luce hermosa y bien iluminada con el exorno navideño. Es la gente de Melilla la que ha decidido, con su uso constante, que esta sea una plaza de referencia. Siempre es así. Por muchos planes y proyectos que se diseñen, es la gente, el pueblo, el que decide en donde está cómodo y en donde no. Sigue adoleciendo de falta de sombra, de un  mantenimiento más cuidadoso, pero en conjunto, es una plaza muy agradable en cualquier época del año. Abro con esta foto la nueva  semana, y que colocamos como la foto del día.

          El espíritu navideño nos reblandece a todos, pero también, como decían los persas: «Hasta el mejor arco necesita ser destensado».

Torreón de la muralla califal de Almería


 

    Los restos árabes de Almería son majestuosos. La Alcazaba de Almería es un monumento impresionante. Las murallas de El Jairán son espectaculares y hay otras zonas de la ciudad en la que los restos de las murallas están integrados en algunas barriadas, de hecho, algunas zonas llevan más de mil años habitadas. Es rara la obra en la que no se encuentran restos antiguos. En Almería se cumple el plan arqueológico nacional y antes de obtener la oportuna y precisa licencia de obras, hay que hacer obligatoriamente un sondeo. La muy nueva y potente Universidad de Almería y su Museo Arqueológico, no dejan pasar ocasión para hacer y realizar las obligadas intervenciones arqueológicas. Almería tiene identificados casi 300 puntos de «posible intervención arqueológica» y tiene unos de los patrimonios no excavados, más importantes de todo el País.

        La verdad es que sorprende la cantidad de hallazgos y noticias de hallazgos, mientras que en Melilla no se encuentra nada, ni siquiera por casualidad, y en donde además todo está paralizado y sumido en la oscuridad. Ya sería hora de que los responsables «reales» de la Consejería de Educación tomasen las riendas de la parcela del Patrimonio y diesen un giro de 180º de la política, inexistente, arqueológica de nuestra ciudad.

      En el pasado mes de mayo pude fotografiar los «enormes sillares de piedra» que podrían pertenecer a un torreón de la muralla califal de Almería, y cuyo hallazgo, ha paralizado durante tres meses parte de las obras del nuevo mercado de Almería, en concreto la parte del acceso al aparcamiento. El Mercado está situado en el centro de la ciudad, junto a la rambla del Obispo Orberá.

       Nota: http://www.arqueologiamedieval.com/noticias/6829/las-obras-del-mercado-tropiezan-con-un-torreon-de-la-muralla-califal-(almeria)

Cabrerizas, las ruinas malditas


              17 de noviembre de 1997: La riada olvidada

         Un 17 de noviembre de 1997, el depósito de agua de Cabrerizas reventó y se llevó por delante toda la Barriada de Averroes y 9 vidas humanas. Este año estábamos inmersos en la campaña electoral y pese a que busqué hasta en el último rincón, no hubo ningún recuerdo, ni ninguna línea de homenaje o dedicatoria, a las víctimas de aquella tragedia, que pudieron ser muchos más de nueve. He repasado la hemeroteca completa y no he encontrado una sola línea alusiva o de recuerdo. No es que haya que recordar siempre lo malo, pero hay cosas que no deben caer en el olvido, y una de ellas era esa, la de la riada del 17 de noviembre, porque «las ruinas malditas» del depósito siguen ahí, a la vista de todos, aunque algunos, o muchos, ya no sepan qué significan.

         Hay catástrofes naturales, sucesos imprevisibles, accidentes inevitables, pero aquello fue fruto de una «gestión cuestionable» o de «un modelo de gestión» que quedó en entredicho con aquel luctuoso suceso. El pacto entre los familiares y la constructora, evitó un larguísimo y penoso proceso judicial, que hubiese llevado a la cárcel a algunos de los responsables, y del que también se hubiesen derivado responsabilidades políticas por aquel suceso. El pacto judicial ahorró muchos sinsabores personales, porque el proceso se hubiese alargado durante una década o más con los recursos y dejó también mucha amargura, porque se renunció a que los responsables pagaran su culpa, la de una gestión nefasta que jamás debió producirse.

     En aquella época yo era el corresponsal del diario El Mundo en Melilla y tanto la crónica como las emblemáticas fotografías (mil veces reproducidas), tienen una historia desconocida. Las fotos me las cedió alguien que sigue en el anonimato. En aquella época no había internet ni cámaras digitales.  A mí me cupo el triste honor de firmar en 1ª página con aquel desgraciado suceso. También es verdad que significó el fin de mi colaboración con el diario, pues la diferencia entre el texto que yo enviaba como crónica y el publicado, era tan grande, que decidí que mi etapa de corresponsal de diarios nacionales, acabara en aquel momento.

   Nota: Sí hubo alguien que lo recordó, el periódico digital www.radioolamelilla.com  de Angel Valencia, que en aquel momento era residente en la barriada de Averroes y presidente de su asociación de vecinos.

El cementerio de los árboles


         Hay demasiadas cosas extrañas en Melilla, como este cementerio de árboles, que en realidad están sirviendo como delimitación de una parcela de la que tampoco se sabe la finalidad. Creíamos que en Melilla teníamos una escombrera, ubicada junto al nuevo y denostado (por el Gobierno local), paseo marítimo de Horcas Coloradas, sin embargo, este lugar está  también lleno de escombros y de los áridos procedente del  vaciado del solar de Isla de Talleres. Quizá estén acumulando los áridos para el posterior relleno de la «ampliación del Puerto de Melilla», obra magna que no se nos va a olvidar por mucho que gobierne Mariano Rajoy. La acumulación de áridos en una zona no destinada a ese uso no está permitida por la normativa legal, o quizá se trate de un «nuevo negocio» y estos áridos estén destinados a ser vendidos en otras labores de relleno, tanto de Melilla como de otras zonas limítrofes, pero dentro de Marruecos. El comercio de áridos es muy interesante. en cualquier caso, se deberían dar explicaciones, tanto por parte de la Consejería de Fomento, de la que dependen las obras en Melilla, como de la Consejería de Medio Ambiente, de la que depende el uso del terreno y sobre todo, en zonas de ramblas y de posibles riadas, como son éstas. Además, queda preguntar el porqué se acumulan aquí estos áridos, existiendo ya otros lugares en los que se permite depositarlos, e incluso un vertedero de escombros.

            ¿Cuéntan estas actividades y estos depósitos de materiales con los preceptivos y necesarios permisos?. ¿ Es legal todo esto?. Alguien debería responder en los próximos días.

La arboleda del Tiro Nacional


                      La arboleda de Hiroshima 

      La propaganda afirmaba que éste era el Gobierno Autonómico más respetuoso con el medio ambiente. Incluso se llegó a editar un libro o folleto por los anteriores responsable de La Consejería mencionada, que enumeraba una a una todas las actuaciones y obras realizadas para la preservación de los espacios verdes en Melilla. Esto sólo es creible si uno no sale de la zona ajardinada de su urbanización (el que viva en una), y ya no pasea por el resto de la ciudad.

       Cmo máximo se permite una visita a Los Pinos, que ya estaban cuando este gobierno accedió al poder, y un paseo por el Parque Forestal, pero sólo entre los meses de octubre y abril, salvo que se quiera morir insolado. También se puede pasear por el remodelado Parque Hernández. Si se siguen estas estrictas observaciones, se puede vivir alegremente en la ficción de que estamos ante el mejor gobierno local del siglo, para lo que es preceptivo no preguntar nunca, cuánto costaron todas esas obras.

    Si por razones de trabajo uno tiene que moverse por toda la ciudad, o símplemente le gusta pasear por todo el perímetro de Melilla  sin saltarse lugar alguno, se encontrará con una realidad muy distinta y tendrá la impresión de que el cemento se extiende sin remisión, desde una punta de la ciudad hasta la otra.

    La primera impresión al toparme con estos árboles fue una imagen de Hiroshima, con unos árboles pelados y un edificio destruido detrás. Luego pensé en la selva de Vietnam tras ser atacada con napalm, el agente naranja. Luego volví a la realidad y me dí cuenta de que esto es sólo producto del «talado» o poda salvaje de los árboles, de la que se encarga la empresa Talher.  Alguien debería pensar algún día, y preguntar luego al gobierno de la ciudad, qué cantidades reciben de Melilla estas empresas y a cuantas personas dan realmente trabajo, porque gran parte del dinero de los contribuyentes, se va en estas «externalización de servicios», que antes llevaban a cabo los trabajadores municipales de los servicios operativos.

       Si el resultado de todas esas empresas externas es éste, entonces debemos empezar a pensar que algo está fallando, porque esto es una escombrera, aparte de una arboleda devastada. ¿ Cuanto costó todo esto?. ¿Existían ya estos árboles?. ¿ Fueron transplantados de otra zona de la ciudad?. Preguntas sin respuesta, como siempre.

Falsificación munumental en Melilla, V


               La plaza de Armas de Melilla

          Lo sucedido en la plaza de Armas de Melilla, es con mucho, el peor atentado que se haya cometido nunca contra el patrimonio histórico de Melilla. No me cansaré de decirlo una y otra vez y volveré sobre ello todas las veces que considere necesario. En este caso, la aportación de estas fotos por parte de otro colaborador de El Alminar, obliga a que volvamos nuestros pasos sobre la «falsificada plaza», cuyas  excavaciones empezaron en el año 2000 y se mantuvieron hasta el 2002.

           Hubo varios arqueólogos en aquellas excavaciones iniciales, dirigidas por el Doctor Noé Villaverde. Tras su expulsión de Melilla (su despido fue declarado improcedente), se acabó de perpetrar el monumental destrozo arqueológico y estético de lo que fuera la plaza de Armas, sin embargo, hubo una zona que estuvo dos años abierta un año mas, sin que nadie se atreviese a hacer algo con ella. ¿Qué pasó?, ¿qué encontraron allí que no esperaban?, ¿porqué se decidieron por tapar todo?. ´

          Noé Villarverde encontró, en su opinión, y no hay otra porque ningún otro arqueólogo volvió a pisar o interpretar la zona, todo aquello se correspondía con un área votiva o de culto, que se habría mantenido a lo largo de los siglos, desde el VIII aC., hasta la llegada de los españoles. El arqueólogo ceutí dejó claramente identificadas,  en su memoria de excavaciones y en una publicación posterior, tanto un resto de muralla musulmana del siglo X/XI, como el resto de lo que pudiera ser la primera cerca edificada por las tropas que conquistaron Melilla en 1497. Había muchas más cosas, los silos de los que ya he hablado y mostrado fotografías, lo que parecían ser habitaciones de un conjunto más grande, e incluso una escalera que parecía descender a lo que pudiera ser una cripta o una zona sagrada, siempre y cuando se acepte la interpretación de Noé Villaverde. La arqueología es una ciencia pero también tiene un margen de interpretación, e incluso de teoría política.

      Para evitar un visión única y dirigida en una determinada visión, cualquier proyecto de excavación, si quiere ser riguroso, debe contar con un arqueólogo director y varios auxiliares, con experiencia en distintas épocas históricas. Aquello se intentó en aquellas fechas, Noé Villaverde menciona a varios en su memoria de excavación. Luego se hizo el silencio, el mismo que se mantiene en la época actual. Tan sólo dejaron unas zonas marcadas con suelo de distinto color y material (son perfectamente visibles en la actualidad), las dos línea de murallas que dejara marcadas Noé Villarverde. Los silos no se señalaron y del resto de lo encontrado, se desconoce su estado actual o si fue preservado. Para hacer el diseño actual de la plaza y el acceso a la plataforma del baluarte de San José Bajo, se eliminó una parte de la muralla medieval hispana. Todo en Melilla es insólito, porque esto no se hizo en una época en que no importaban los restos históricos, sino en una fecha tan reciente como el año 2005.

     El lema de: «Se oculta, se destruye, se tapa», sigue vigente en Melilla. Al menos ahora tenemos las fotos y podemos mostrar lo que decimos, para que cada cual juzgue por sí mismo. Es una política de rehabilitación absolutamente cuestionable y puesta totalmente en evidencia.